Pesadilla infantil
La imagen de niños en fábricas en las que trabajan para multinacionales ansiosas de explotarles es uno de los principales motivos para que muchos den su espalda al capitalismo.
Si el libre mercado permite semejantes injusticias, alegan, es culpa de esas empresas sin moral y de gobiernos dispuestos a todo con tal de captar inversiones. En un mundo darwinista como éste, los estados se pliegan a la voluntad de los poderosos, deseando acumular más y más, mientras millones de seres humanos viven sin apenas comida para subsistir.
Es difícil luchar contra estas convicciones del pensamiento popular. Es aún más complicado explicar que no hay explotación laboral cuando no se obliga a los trabajadores a trabajar contra su voluntad. Sostener a la contra que, sin globalización, esos menores de edad tendrían que arar el campo, recoger la siembra, cuidar a los animales y hacer de animales de carga, cuando no dedicarse a la prostitución, se tacha de demagogia.
Pero los datos confirman que desde 1980 el trabajo infantil no ha crecido exponencialmente como parecen sugerir los adalides de la anti-globalización, sino todo lo contrario. Concretamente, los niños entre 10 y 14 años que trabajan en los países emergentes, se ha reducido del 23 al 12% entre 1980 y 2000. En Vietnam, en 10 años, más de 2,2 millones de niños han abandonado el trabajo infantil para ir a la escuela.
La tendencia es que, a medida que los padres ganan más dinero, los niños no tienen necesidad de trabajar. De hecho, la mejor forma que tienen los padres de retirar a sus hijos del penoso trabajo es ser contratados por una multinacional porque, como explica la revista The Economist, aquellas habitualmente pagan aproximadamente el doble que los empresarios locales en los países del Tercer Mundo.
UNICEF, por su parte, confirma este hecho en su estudio "Lo que Funciona para los Niños Trabajadores". En el documento se señala que para los niños el trabajo en la industria de textiles en Bangladesh, era "menos arriesgado, financieramente más lucrativo, y con mayores perspectivas de mejora que casi cualquiera de las otras formas de empleo disponibles."
Desde que los anti-globalización criticaron en 1995 a Nike y a Reebok por contratar a menores de edad en fábricas pakistaníes, estas multinacionales decidieron dejar el país. El efecto dominó que provocaron las compañías provocó la reducción del sueldo medio en un 20% y el desempleo para miles de paquistaníes.
Ejemplos como este indican que, aunque la conciencia occidental se escandalice por la situación en que viven millones de niños en el tercer mundo, lo peor que podemos hacer es exportar nuestra legislación a países que antes de poder permitírsela tienen que pasar por su propia Revolución Industrial.
Nuestros bisabuelos y tatarabuelos trabajaron desde muy jóvenes la tierra. Se levantaban antes de que saliera al sol y se acostaban cuando ya era de noche. Durante muchos años, la escena era habitual en los campos. Pero gracias a que el capitalismo ha podido implantarse en países como el nuestro los jóvenes pueden estudiar en lugar de trabajar.
El efecto de aplicar nuestras ideas, moldeadas por la cultura en la que vivimos, a otros países, a veces, puede ser terrible. Más bien, una pesadilla para esos niños que ocupan las esquinas de ciertas calles ofreciendo sus cuerpos por unos míseros dólares, mientras sueñan con factorías en las que trabajar pero que ya son historia gracias a la solidaridad de sus hermanos europeos y norteamericanos.
Creer que el mundo es como una pequeña comunidad donde se conocen todas las circunstancias que permiten valorar y establecer una solución perfecta para cada problema es peligroso. Estamos hablando de personas. Personas con vidas a quienes decimos querer salvar pero a quienes realmente ponemos en un brete con nuestras ideas.
Las ideas tienen consecuencias, recordaba el escritor norteamericano Richard Weaver. A veces, incluso genocidas.
Opinión de los lectores
Gorka ¿Conoces un libro llamado "The voluntary city"? miralo en amazon. Es lo mejor que he leido jamás sobre privatización e historia de la provisión privada de bienes públicos. Desde la urbanización desregulada hasta la historia de la policia privada en Inglaterra.
Te lo recomiendo mucho, creo que te daría material para muchos artículos.
El problema quizás es que a día de hoy lo que está mal visto es que los niños trabajen. Si se dice que los niños si no trabajan en las fábrica (oooh!!! Yuyuu! Fabricas malas! Léase esto como si un coro de mojigatos progres reaccionaran así ante la palabra fábrica) lo deberían hacer en el campo o incluso morir de hambre no mueve a dejarlos trabajar sino que les impulsa a promover eso de las “políticas sociales activas” tales como repartir dinero entre esas familias previamente robado a aquellos que ellos consideran ricos. Si aquello tan repetido de que la ayuda externa es robarle a los pobres de los países ricos para dárselo a los ricos de los países pobres. Simplemente tienen dificultad para entender que el trabajar es una condición necesaria para salir de la pobreza y que limitarles sus posibilidades de trabajo, tanto a los niños como a los adultos no es mas que conseguir que esa situación perdure en el tiempo.
Es por tanto necesario el conseguir articular mensajes que diciendo lo mismo no incidan en aquellos aspectos negativos usados hasta la extenuación.
Por eso tampoco estaría demás el hecho de que las empresas que vayan a invertir en los países pobres asuman, libremente, eso si, un código ético que implique no utilizar mano de obra infantil. Podemos estar en contra de legislaciones que como en este caso restrinjan el acceso al trabajo a una parte de la población, a los niños, pero como lo que creemos es en la globalización lo hacemos por que creemos en la libertad de empresa y en el comercio abierto es lo que traerá el desarrollo de esos países, lo que no podemos es apoyar bajo ningún concepto a empresas que empleen a niños para fabricar sus productos. Podemos negarnos a que haya regulaciones, pero desde un punto de vista de libertad de opinión podemos denunciar a aquellas empresas que usen mano de obra infantil y promover un boicot contra ellas por ese motivo.
No estaría de más que asumamos que el derecho de opinión es en ambos sentidos. Opinemos en contra de las regulaciones, pero opinemos en contra de aquellas actitudes que, precisamente, mas daño hacen a la causa. Ser liberal no puede ser sinónimo de apoyar el trabajo infantil.
Enhorabuena Gorka... otras veces me meto contigo :-P pero este comentario me ha encantado.
Bastiat, porque soy liberal y creo que hay que sacar a los niños pobres de la miseria apoyo a las empresas que aceptan niños trabajando si eso lo hacen libremente y les permite salir de la pobreza por el camino que ellos eligen, no como a mi me da la gana. Y dado el artículo de Gorka, parece que la experiencia habla por sí sola.
María, yo no digo que no. Yo no niego que los niños trabajen. Lo que digo es que si bien esa situación era común en muchos pueblos hasta los años cincuenta en nuestro país, todos, creo que lo tenemos que tener claro, no es una situación deseable.
Creo, y lo digo taxativamente, que el que los niños trabajen es necesariamente malo, para ellos, y, hablando de liberales, globalización y creación de riqueza, para el liberalismo.
Si en Vietnam se han reducido los niños que trabajan ha sido porque se a aumentado el nivel de renta de los padres. Dicho en el mismo artículo de Gorka. Por tanto, si las empresas que van a los países pobres se conciencian de que los beneficios seguirán existiendo tanto para ellos como para el país en el que se implanten, el tener asumido ese código ético, como principio, no sólo seguirían ayudando a esos países en su desarrollo, no sólo seguirían obteniendo beneficios de su inversión sino que, además, eliminarían una de las mentiras que mas daño están haciendo a la globalización.
Y esto no es una rendición.
Digo y manifiesto que no quiero regulaciones. Digo que, en mi opinión, el que los niños trabajen, siendo positivo para sus familias, es mas positivo para su futuro el que los que trabajen sean sus padres y que ellos se formen. Si un puesto de trabajo es ocupado por un niño, evidentemente ese mismo puesto de trabajo no lo ocupa un adulto. Si el adulto que lo ocupa es su padre o el padre de otro niño, siendo, como dice el artículo de Gorka, que los salarios en dichas empresas doblan incluso la media salarial en la mayoría de los países del Tercer Mundo, evidentemente esa mera campaña ética, de autocontrol ético, de marketing si se quiere, apenas influiría en la cuenta de resultados de las empresas y, además beneficiaría enormemente a la causa de la Globalización.
Porque insisto, recuerda: La tendencia es que, a medida que los padres ganan más dinero, los niños no tienen necesidad de trabajar. De hecho, la mejor forma que tienen los padres de retirar a sus hijos del penoso trabajo es ser contratados por una multinacional ....... contratados..... los padres.
Es uno de los retos más difíciles: convencer a un progre de que las empresas en el tercer mundo hacen bien y no mal.
Siempre te saldrán con que "podrían pagar salarios mejores" o "deberíamos ayudarlos que a nosotros nos sobra" (ese nosotros incluye a todos menos al progre en cuestión).
Si pagaran salarios mejores (mediante legislación), las empresas huirían del país. Si se envía el dinero y, suponiendo que los gobernantes no se lo beban, construyen escuelas y se les da de comer... ¿donde trabajarán esos bachilleres y licenciados cuando acaben? ¿en el campo de sol a sol?; pan para hoy, hambre para mañana.
Pero aún así, no lo entienden. Creen los paises ricos lo son desde siempre, que no han tenido que recorrer ese camino; que los pobres lo son por mala suerte o por culpa nuestra, pero no entienden que lo natural es ser pobre y lo excepcional rico; que lo raro no es que haya pobres si no que haya ricos, y que el camino hacia la riqueza pasa irremediablemente por la pobreza.
En fin.
María, crees de verdad que un niño tiene el raciocinio para elegir en libertad ir a trabajar a una empresa? Y los padres de éste, realmente son libres para elegir si obligar a su hijo a ir a la empresa a trabajar o no con el hambre metida en el cuerpo? Me parece una falacia. Lo mejor para que estas gentes salgan de la pobreza es que sus niños vayan a la escuela y sean más productivos en el futuro. Y si las iniciativas gubernamentales fallan, entonces lo que hay que potenciar son los proyectos educativos privados. Yo personalmente estoy con la iniciativa de Bastiat.
El problema es que en este mundo hay mucho niño rico que no ha doblado el lomo en su vida y piensa que siempre fue así.
Yo no puedo tragar las actitudes altivas de occidental civilizante en plan: "niño, tú lo que tienes que hacer es ser como yo".
El desarrollo económico es un proceso paulatino que lleva su tiempo y no se puede forzar ni con regulaciones ni con "códigos éticos" ni pamplinas similares.
La única forma de acelerar el desarrollo es con más capital... y esa es la ventaja que hoy en día tienen lo países en desarrollo, que gracias a la globalización pueden "usar" el capital ya acumulado en occidente en lugar de tener que ir acumulándolo poco a poco como tuvieron que hacer los pioneros.
Pero no, es más sencillo dejarse llevar por la sensiblería floja de señora de mercadillo benéfico.
¿Pero de qué libertad hablan ustedes, señores? ¿Hoguera o cadalso? ¿Cómo puede un señor cómodamente sentado en un sillón que se gana el sustento redactando eventualmente un artículo decirle a esos niños que son libres?
Esos niños, como todos nosotros, están obligados a elegir. Está en nuestra naturaleza. Pero no es a la existencia de opciones y a la obligatoriedad del acto elector a lo que llamamos libertad, sino a la posibilidad de elegir las buenas y correctas. Pero ustedes niegan que se deban hacer esfuerzos para crear esas posibilidades buenas en la realidad de los más desfavorecidos encadenándolos así a su precario universo electivo.
Cuando ustedes apuestan por que es mejor ser esclavizados en Nike que por las labores de siembra no están actuando inocentemente sino que están abdicando de su responsabilidad como seres privilegiados de mejorar las condiciones de vida de los que no lo son tanto. Y esto sin entrar a analizar la voluntad de poder de las castas de explotadores.
Creo Javier que confundes los términos. No se trata de prohibir el que los niños trabajen, sino el concienciar a las empresas, sobre todo a las famosas, a las que tienen una buena imagen de marca, de que se abstengan de contratar niños y que es mejor para todos, sobre todo para quienes defendemos la Globalización, el que contraten a sus padres y no a los hijos.
Si quieren, los progres deberían, si acaso, denunciar a esos gobiernos que no luchan contra el trabajo infantil. Pero si no son capaces de gestionar de manera medianamente eficiente un aparato estatal difícilmente podrán conseguir aplicar una legislación que, a lo sumo, lo que llevaría sería más represión en aquellos lugares en los que ya sea lo normal. Pero eso dejaría en mal lugar a los gobiernos y no a las empresas.
De lo que se trata es de concienciarse de ello.
Y eso lo digo no con el deseo de imponer legislaciones restrictivas sino de crear estados de opinión favorables a la inversión extranjera en esos países porque, precisamente se abstienen de contratar niños o de contratar empresas subsidiarias que los usen. Mientras quen contratando a sus padres los estan ayudándo a abandonar el trabajo y permitirles educarse.
Pero es que, además, el que esas empresas suscriban ese código ético demostrará que el que los niños sigan trabajando es porque la necesidad les obliga. Ya no lo harán en las empresas extranjeras que aportan su capital para crear riqueza en esos países sino que lo harán en aquellas zonas donde, por la razón que sea, no se creen las condiciones favorables para que se instalen.
No reconocer que el trabajo infantil surge de la necesidad de los padres es idiota. El no reconocer que si los padres dejan de tener necesidad harán, normalmente, claro, todo lo que esté en sus manos para mejorar la vida de sus hijos y garantizarles un futuro mejor sería ya algo indigno con lo que no podrán luchar los sindicatos occidentales cuando arremeten contra la deslocalización.
No sería oportuno entonces regular el número de horas trabajadas y la edad minima del menor y combinarlo con la obligación de escolarización??
Juan M. ¿a quien va dirigida la pregunta?
No si nuestros niños eligen que no veas... eligen ir al colegio a estudiar cosas que les da igual, a ser brainwasheados, lo eligen tanto como los otros currar. El niño no elige NUNCA por eso, porque no tiene raciocinio ni libertad. No puede tenerla!!! No tiene capacidad. Si pudiera, el niño elige meter los dedos en el enchufe, desayunar croquetas, y meterse los dedos en la nariz. Lo mejor habría sido que nunca hubiera existido el trabajo infantil, aquí tampoco, y de paso, volver a las cavernas a ser libres y que nuestros niños elijan taparse con una hoja de parra o no taparse en absoluto. Yo ya no discuto.
Lo de la renta de los padres (Bastiat?) es verdad pero la familia obtiene más renta al cabo de un tiempo, es un proceso, y pasa por obtener primero menos y luego más renta.
María, ¿hay algún tipo de sarcasmo en lo que dices????
Si, efectivamente al principio la renta es menor y luego mayor. Por eso tiene mas razón de ser el que los niños empiecen a formarse en vez de empezar a trabajar mientras que los padres ocupan sus lugares. Si un padre trabaja para poder evitar que sus hijos vayan al trabajo y, por el contrario se forman en la escuela, estos, los niños, una vez tengan esa formación obtendrán mas renta que si hubiesen estado trabajando en vez de formarse.
Por tanto el proceso que cuentas es correcto, sólo que cambian los tiempos y la intensidad de la mejora. Si trabajan los niños, los que se beneficiarán serán sus hijos, si trabajan los padres, los que se beneficiaran serán los hijos de los padres, es decir, ellos. Al principio menos beneficios (y eso habría que verlo) pero luego más rápidamente y mayores beneficios.
Por cierto... eso del “yo ya no discuto”.... no lo dirás en serio ¿verdad?
Bueno, discutir.... mejor debatir.
Tuve algún problema en el ordenador mientras estaba mandando el siguiente mensaje y como no aparece pienso que lo mismo no llegó adecuadamente. Si ha sido así, ruego mil perdones y que sea borrado esta repetición
María, ¿hay algún tipo de sarcasmo en lo que dices????
Si, efectivamente al principio la renta es menor y luego mayor. Por eso tiene mas razón de ser el que los niños empiecen a formarse en vez de empezar a trabajar mientras que los padres ocupan sus lugares. Si un padre trabaja para poder evitar que sus hijos vayan al trabajo y, por el contrario se forman en la escuela, estos, los niños, una vez tengan esa formación obtendrán mas renta que si hubiesen estado trabajando en vez de formarse.
Por tanto el proceso que cuentas es correcto, sólo que cambian los tiempos y la intensidad de la mejora. Si trabajan los niños, los que se beneficiarán serán sus hijos, si trabajan los padres, los que se beneficiaran serán los hijos de los padres, es decir, ellos. Al principio menos beneficios (y eso habría que verlo) pero luego más rápidamente y mayores beneficios.
Por cierto... eso del “yo ya no discuto”.... no lo dirás en serio ¿verdad?
Bueno, discutir.... mejor debatir.
Creo que en el tema del trabajo infantil andamos un poco desmemoriados. Hasta hace cuatro días , en España trabajaban los niños. La mayoría, sin embargo, iba a la escuela (si la había en su pueblo claro), pero a la salida tenía que ayudar en el campo o en la tiendita de la familia. Porque lo prioritario es comer todos los días, y luego, si se puede, aprender a leer y lo que se tercie para mejorar las condiciones laborales.
Ocurre a demás hoy día que en los USA se sigue considerando educativo que los chavales se ganen la paga trabajando (de canguro, repartiendo periódicos, etc); y en Alemania los escolares reciclan latas para el mismo fin. Pero en España se nos ha metido en el melón que lo mejor es que los niños, adolescentes y hasta jóvenes no trabajen para "concentrarse en los estudios". El resultado es que muchos no tienen la menor conciencia del dinero, pero como somos los paladines del desafortunado nos hemos empeñado en exportar el sistema a los pobres.
Y olvidamos que esos niños trabajarían sí o sí, en fábricas o en el campo, y si no serían reclutados como soldados o los venderían en burdeles. Si entre toda la familia no han conseguido salir del nivel de supervivencia es absurdo privarles de esos ingresos.
Y que igual sería más conveniente invertir en la formación laboral de los adultos, para que generasen unos ingresos extra que liberasen del trabajo a sus hijos. Entonces, con el estómago lleno, se podrían plantear su formación en otros términos.
Y un apunte más : ¿hasta qué edad dura la infancia? Si con 15 años ya son madres de familia, ¿ no es lógico que empiecen a trabajar antes? Si con 12 son soldados, ¿no es mejor que aprendan un oficio artesano? Creo que a muchos les falta perspectiva cultural, aunque lo hagan con la mejor intención.
A mi lo que me parece, Pascual, es que estamos un poco obcecados. Sabemos lo que nos dice la historia, lo que nos dice la realidad, y lo que nos dice la propaganda izquierdosa. De lo que se trata, al menos desde la opinión que estoy manifestado en este hilo, es que frente a la propaganda se combate con propaganda. Y a las empresas, idear algo así como una imagen de marca por el reciclaje, no les perjudicaría para nada y favorecería a la globalización.
Pero además, en ningún momento se está pensando en establecer legislaciones restrictivas de carácter mundial, y el trabajarse los estados de opinión es la tarea fundamental de toda ideología o ideario que se precie. Hoy no es precisamente popular el que los niños trabajen en fábricas. Que es muy distinto que los niños del primer mundo trabajen reciclando latas, limpiando los coches de los vecinos o repartiendo periódicos. O con papá.
Bastiat, no me refería a ti cuando he dicho que ya no discuto. Casi lo siento por ti :P
Qué manía tienes de decirle a los demás cómo tienen que hacerlo para qwue los occidentales no nos sintamos mal... Lo que dice Pascual es así! Y aquí trabajan con papá y allí donde pueden. Y si Nike o quien sea le da la oportunidad de mejorar pues ole. Y no entro a juzgar las perversas intenciones de Nike, porque me dan igual, me interesa que el niño mejore, y el niño mejora si lo hace la famila. Somos animal de manada, sobrevivimos mejor en grupo, a ser posible tu grupo de origen. Y así es.
María, si tu penúltimo comentario no iba dirigido a Bastiat, supongo que me respondías a mi.
Sólo quería hacerte dos últimas apreciaciones. Primera, claro que nuestros hijos tampoco tienen un margen muy ancho de elección. Pero el problema radica en que los niños de los países pobres están obligados (muy a menudo por sus propios padres) a trabajar. No disponen si quiera de la libertad -teórica- de elección que su juventud les priva de ejercer como pasa en España, por ejemplo. Su situación ya no les brinda ni esa libertad teórica que nuestros hijos sí tienen.
Y en segundo lugar, este tema conlleva un conflicto ético-moral que, hay que reconocerlo, la izquierda ha conseguido ganar, aunque sólo sea en el plano ético. Me parece que el liberalismo carece de una propuesta más humana que ofrecer a la problemática de los países pobres que confiar simplemente en las reglas del mercado.
No se trata de prohibir el que los niños trabajen, sino el concienciar a las empresas, sobre todo a las famosas, a las que tienen una buena imagen de marca, de que se abstengan de contratar niños y que es mejor para todos, sobre todo para quienes defendemos la Globalización, el que contraten a sus padres y no a los hijos
Es que sus padres YA están contratados. La cuestión es cuántos sueldos hacen falta para ahorrar y salir de la penuria. No es una cuestión de que o trabajen los padres o los hijos, sino ambos.
Puedes forzar la torpeza progre de la "responsabilidad social corporativa", pero sólo perjudicarás a todos aquellos que habrían trabajado y adquirido un sueldo y ahora no lo tendrán. El problema es suyo, no tuyo. Si te parece mal que los contraten y les paguen por ello, envíales tú dinero vía caridad.
Por cierto, la educación se desarrollará conforme vaya siendo rentable. En parte ya lo es y los niños combinan el trabajo con la escuela. Otra gran parte NO lo es y tratar de inducir la escolarización anticipada no funciona: http://www.liberalismo.org/bitacoras/1/2614/
No, no, Demian... ha sido Mikimoss, que dice tonterías. Nuestros hijos tienen cero libertad de elección. Tienen muchas cosas: comodidades, lujos, bienes, formación en el cole... pero no tienen capacidad para elegir libremente, no son susceptibles de ser libres. No lo son. Necesitan de un mayor que tome decisiones por él. Un tutor legal que asuma su responsabilidad o, mejor dicho, falta de responsabilidad. Ningún niño, por definición es libre. El trabajo no es inmoral, el hecho de que alguien trabaje no es inmoral. Es inmoral tener a tus hijos menores currando a tu servicio, como esclavos. Pero que una familia padeaca una escasez como para que los niños también trabajen, por favor explícame despacio porqué es inmoral (mariablancogonzalez@gmail.com). La izquierda de momento gana la batalla porque es más fácil convencer a la gente de que los pobrecitos chiquitines, mira qué remalo el capitalista... boberías. De verdad, que me lo expliquen despacio.
María.... si, yo lo sentiría mucho... lo de que dejaras de debatir. En segundo lugar me gustaría decirte que no es ninguna manía darles armas a los progres, es que esos ejemplos los has puestos tu y la diferencia es sustancial entre trabajar de esa manera en los países del primer mundo a hacerlo en fábricas del tercero. Además, en ningún momento yo he dicho que sea éticamente (atención Demián) malo, pero si lo es con arreglo a unas normas morales bastante extendidas y lo es propagandisticamente. En el primer caso porque como te recuerda Demian, el niño no tiene libertad de actuar en muchos casos puesto que la necesidad le obliga, argumento progre, pero sobre todo la obediencia a los padres le pueden obligar a ello. Carece pues de libertad en el sentido en el que hablamos los propios liberales. Sólo cuando puede actuar sólo, independizarse y sobrevivir sin la necesidad absoluta de sus padres podemos empezar a considerar que una persona es libre.
Pero el problema viene cuando hablamos del caso propagandístico. Por que el caso es que la mayoría de los occidentales YA se sienten mal. Se sienten mal en cuanto saben o presuponen que saben porque alguien se lo ha dicho, que en la fabricación de las camisetas Nike o de los balones Addidas han utilizado a niños en algún momento. Los occidentales nos sentimos mal ya.
Podemos seguir hablando por los siglos de los siglos de que en los años cincuenta del siglo XX era normal en este país que los niños trabajaran. Pero lo cierto es que eso no conseguirá hacernos más felices al saber que aún hay niños que lo tienen que seguir haciendo para sobrevivir. Por otro lado, si las empresas, y Nike y Addidas eso lo tienen muy claro porque la publicidad negativa los machacaría, deciden adoptar un compromiso en el que se manifieste taxativamente que no se va a contratar a niños en las fábricas propias ni se consentirá en las subcontratadas. Argumento progre a la basura. Una victoria, un poco pírrica, no lo niego, para la globalización, pero la tranquilidad de conciencia que nos queda a aquellos que la defendemos... no tiene precio.
Demian... la ética es una cosa, y la moral es otra. El mercado es el que es y el liberalismo confía ciegamente en él. Otra cosa es que se quiera uno en empecinarse en no ver que la publicidad negativa de la que hablo anteriormente también forma parte del mercado. Si el liberalismo decide actuar frente a un caso concreto de manera activa, es decir creando leyes o generando “derechos”, lo que cae es en el positivismo y deja de ser liberalismo.
Las reglas del mercado funcionan siempre y como la publicidad y la propaganda forman parte de él, negar a jugar con esas armas no puede mas que dejar al liberalismo en inferioridad de condiciones.
No, no, si tendría que volver a nacer para callarme... y a veces lo siento.
Bastiat, vale, vamos a hablar NO desde el punto de vista de lo que necesitan los pobbres, incluídos los niños pobres... vale.
Si los occidentales por lo que sea, nos encontráramos realmente mal por el trabajo infantil de los niños pobres: 1) los consumidores no compraríamos esos bienes en lugar de exigir que los estados prohiban O REGULEN; 2) las empresas de publicidad, las TV, los periódicos... no publicitarían a esas empresas, en lugar de exigir que el estado meta la pezuña MÁS AÚN!!
Es que clama al cielo, es que te vas a una "mani" de gente de esas donde "rulan los petas", con todos los rastas concienciados con los pobres, voluntarios de boquilla... y ¿qué llevan? NIKE!
Yo creo que si a alguien le parece inmoral, que actúe en consecuencia, pero dejad al estado tranquilo que tiene obesidad mórbida!
María, porfa... no se trata de callarse.
Todos sabemos que los progres lo son de boquilla, en cuanto puede ahorrarse dos duros comprando una mercancía mas barata, no se pararán a preguntarse si lo han fabricado niños o si lo han hecho los padres de los niños... entre otras cosas porque todos lo hacemos.
Que no se trata de hacer nada mas que un anuncio. Una imagen de marca, una campaña de publicidad. Por un lado manifestando que toda una serie de empresas NO utilizan niños en la fabricación de sus productos y, que además ofrecen sueldos mejores, en esos países y que esa actividad está haciendo que la riqueza y la mejora de las condiciones laborales haga que la compra de esos productos sea una ayuda mucho más efectiva para que salgan de la pobreza que la ayuda directa.
¿Por qué hay tiendas de “comercio Justo” y no puede haber marcas que se publiciten como contrarias al uso de niños en las fábricas? Eso abriría un debate en la sociedad que nos haría reflexionar a todos quitando argumentos a la farisaica progresía.
Eso si, reconozco que las marcas en sí para nada se tienen que molestar en hacer tal campaña. Con ir dejando que las cosas sigan como están, si les vale, no tienen porqué meterse en ninguna guerra ideológica. Y, lo mismo podríamos hacer los demás, con decir que lo que queremos es tener libertad para poder comprar aquello que mas nos convenga nos debería valer. Que eso es lo que hacen los progres, pero enfangarnos en esos debates en los que parece ser que los liberales estamos a favor, como si lo buscáramos, del trabajo infantil no puede mas que ir en contra de la Globalización y del liberalismo.
Dioooss, seamos un poco inteligentes!!!!
Personalmente estoy a favor de que los niños trabajen si así mejoran su nivel de vida. No veo ningún motivo para pensar lo contrario.
Estoy en contra de que trabajen, si es en condiciones infrahumanas ... pero también en el caso de los adultos.
Xavier Sala i Martin (nacionalista catalán cruelmente llamado “el payaso micolor”) explica de maravilla el tema del trabajo infantil en “economía liberal para no economistas y no liberales”. Rodolfo Casadei en “los mitos de la nueva izquierda” también lo explica, si mal no recuerdo.
Un saludo,
A. A.
Bastiat siento si ha sonado a cabreo, que no es así, que nunca pretendí dejar de debatir, enserio :P
Pero tú, a lo tuyo, lo del anuncio... pues eso, que ya están las tiendas de Comercio Justo, Todos contra el Fuego y Contamos Contigo... (sí, sarcasmo de nuevo, me corre por las venas), ah! Bennetton para la multirracialidad.
Yo haría un anuncio que hiciera ver a la gente que los niños que trabajan tienen más oportunidades de salir de la pobreza. Suena burro... pues así soy!
Antonio, gracias por la referencia de Xala i Martín. No sabía lo del mote. La página es gloriosa!
Vale María, quedémonos entonces en el sarcasmo o hagamos anuncios en los que defendamos que los niños trabajen.
En mi opinión sería mejor quedarnos en el sarcasmo. En el fondo es una forma de mostrar superioridad moral sobre el que opina diferente.
Eso si, en la historia tenemos muchos ejemplos en los que la superioridad moral ha promovido leyes contra la libertad. Lo mismo simplemente con nuestra superioridad moral fundamentada en un eficiente sarcasmo conseguimos algo distinto y por una vez es a favor de la libertad....
O lo mismo no.
Lo que hay que conseguir no es que la gente vea bien a Nike, Adidas o la madre que las parió a todas. Eso me trae sin cuidado.
Lo que hay que hacer ver a la gente es que hay millones de niños en el mundo a los que lo mejor que les podía pasar es trabajar en la fábrica de una multinacional.
Si ni siquiera eso lo tenemos claro, mal vamos.
No es cuestión de adaptarse a la bienpensantía, con el coste que eso tendría en la riqueza y el bienestar de los más pobres.
Es cuestión de defender la verdad y la justicia.