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Portada - Comentarios - Política científica

10/05/2007 - Antonio Gimeno

Política científica

El caso Gore es sólo un ejemplo llamativo de la importantísima repercusión política que tiene la ciencia. Enterrado el credo marxista (más o menos adulterado), que no la mayoría de sus invenciones antropológicas, la ciencia ha pasado a ocupar un lugar destacado en la agenda política progresista, no ya como un instrumento, si no como un fin en sí mismo. Es decir, la ciencia se ha convertido en el centro del debate más allá de las cifras que los políticos prometen destinar a su desarrollo (o florecimiento); éstos han adoptado las controversias científicas como parte de su discurso.

El cambio climático es sólo el ejemplo universal, siquiera porque está orquestado por la ONU y sus agencias diversas, pero hay otros más locales y de hondo impacto, como el de la evolución, tan de moda ahora en los Estados Unidos.

Recientemente, en un debate celebrado entre los candidatos republicanos a la presidencia del país, se preguntó a los participantes si creían o no en la evolución. Tres de los diez dijeron que no. Tal vez la pregunta apropiada hubiera sido "¿En qué consiste?", pero en este caso su relevancia moral y por lo tanto política sería nula. No se estaba evaluando los conocimientos de los candidatos sino tratando de poner en evidencia a los más reaccionarios al progreso científico, al progreso.

Recientemente el New York Times se hacía eco de un debate en el que varios intelectuales de la derecha americana trataban de dilucidar si darwinismo y conservadurismo podían ser compatibles, desarrollando sinergias con las que renovar el discurso conservador. Dejando al margen la tendenciosidad demostrada en el artículo, parece claro que el empeño no va ser fácil ya que creacionismo y el "Diseño inteligente" inclinan la balanza en el debate hacia un irracionalismo que da la ventaja, sobre este terreno, a las fuerzas progresistas, además, mayoritarias en la academia americana.

Sin embargo el empeño, aunque, como digo, difícil, es de naturaleza bien diferente al que sostienen los Gore y compañía, que como verdaderos activistas científicos, por así decir, pretenden instrumentalizar la ciencia, mientras que conservadores como Larry Arnhart quieren, creo yo, apuntalar sus idearios sobre un renovado y consistente fundamento antropológico para, de esa manera, poder construir propuestas centradas en la realidad de la naturaleza humana.

Coincidiendo con Arnhart, aunque desde una perspectiva ideológica sustancialmente diferente, creo que la sociobiología, la moderna psicología evolucionista, es fundamental para el liberalismo del siglo XXI.

Pensemos que el propio Darwin, que era whig, como señala Hayek, se inspiró en Adam Smith, cuyas obran "marcan el nacimiento de un enfoque evolucionista, que, poco a poco, fue desplazando la estática visión aristotélica", un evolucionismo que, por lo tanto, reitera Hayek, se dio en el campo de las humanidades (moral) antes que en la propia biología.

Para terminar, recordar que von Mises afirmaba, en las primeras páginas de La acción humana, que la praxeología debe mucho al psicoanálisis. Tal vez exagero si afirmo que el sabio austriaco se hubiera hecho evolucionista sin necesidad de alterar sustancialmente sus presupuestos epistemológicos, de haber podido leer a los Leda Cosmides, John Tooby, Steven Pinker y compañía.

 

Opinión de los lectores

agolmar

Interesantísimo artículo. Me ha hecho pensar en Comte y el positivismo, y también en el utilitarismo, dos teorías que pretendían aplicar la ciencia a la política y de las que tanto se rió Eçca de Queirós en Los Maia. ¿Y el marxismo? También se presentó como una teoría científica, hasta llegar a las barbaridades de Lisenko. De todas formas, también me preocupa el dogmatismo supuestamente cienticista y ciertamente ungido de algunos liberales. Es una tentación contra la que conviene estar alerta.

Carlitos

A mi me preocupa MUCHÍSIMO MÁS el dogmatismo enfermizo y pueril de ciertos liberales que confunden –por ignorancia o mala leche, no lo sé- ciencia empírica y cientifismo en el sentido austriaco. Por ello les remitiría a la página veinte y pico (no recuerdo cuál pero por ahí anda la cosa) del Estudio Preliminar de La Acción Humana. Para que primero lean y luego hablen con conocimientos. Podría poner otras fuentes pero ésta ya es bastante conocida y accesible.

agolmar

Estoy bastante de acuerdo contigo, Carlitos, a eso mismo me refería yo. De todas formas, no es mala leche, sino dogmatismo. Algunos no deberían haber dejado nunca la religión.

seneca

Hola Antonio, muy buen artículo.

La verdad es que me ha decepcionado un poco la pasión de Mises por el psicoanálisis, supongo que nadie es perfecto, ni siquiera el gran maestro.

Aristipo

Muy buen artículo, Antonio, y enhorabuena por sacar estos temas.

Está claro que la pregunta acerca de la evolución dirigida a los candidatos republicanos no es la pregunta correcta y manifiesta la dificultad de transmitir en qué consiste la ciencia y qué la diferencia de otros métodos de conocimiento. La evolución, por supuesto, no es algo en lo que pueda "creerse", ya que no es una colección de dogmas estáticos sino una teoría muy amplia, sometida, como toda teoría científica, a constante revisión conceptual y experimental. Sí es posible creer en el creacionismo, ya que éste no es susceptible de investigación científica. La ciencia tampoco se ocupa de decir si es bueno o no creer en cosas no investigables.

El problema de la instrumentalización de la ciencia por parte de Gore y muchísimos otros "progresistas" es que se intentan justificar "científicamente" determinadas creencias con el objetivo de hacerlas pasar por realidades indiscutibles. Como ya he comentado en otras ocasiones, el método científico dispone de medios para examinar y corregir los errores de sus observaciones e interpretaciones, pero las decisiones de los políticos y otros programadores sociales y económicos tienen consecuencias que no pueden ser corregidas tan facilmente. Al fin y al cabo, lo que las ciencias nos enseñan es que, como tan bien explicaron los austríacos en el caso de la economía, el conocimiento está distribuído entre los individuos, y su aplicación práctica sólo da buenos resultados cuando es producto de las interacciones libres entre ellos.

seneca

Aristipo permíteme felicitarte por el artículo.

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