Liberalismo radical
El liberalismo no es simplemente una ideología política que refleja los deseos particulares de los liberales. La ética de la libertad es una teoría científica acerca de la convivencia en sociedad de los seres humanos, respetando cada cual de forma tolerante las acciones no violentas de los demás. Como teoría científica debe tener una estructura lógica consistente (axiomas, argumentaciones, demostraciones, teoremas) y ser en la medida de lo posible correcta (comprobable, verdadera o al menos falsificable, adecuada), eficiente, precisa, clara y completa (tratando todos las áreas posibles en profundidad). Para muchas personas el liberalismo es algo puramente económico y tiene que ver con los mercados y el intervencionismo estatal. Pero la libertad, entendida como el respeto al derecho de propiedad y su equivalente principio de no agresión, puede estudiarse respecto a todo lo humano, haya o no intercambios comerciales o dinero de por medio.
Muchas personas tienen bloqueos emocionales o tabúes (a menudo religiosos) respecto a diversos ámbitos de la realidad: su repulsa moral se dispara, se activan los prejuicios y se dificulta la capacidad de argumentar racionalmente aplicando con consistencia principios fundamentales. Para algunos se trata del dinero, para otros es el sexo, las drogas, algunos alimentos prohibidos, el aborto, la eutanasia, la compraventa de órganos, el mercado de adopción, etc. Si los liberales quisiéramos ganar algún concurso de popularidad, tal vez podríamos guardar un prudente silencio respecto a asuntos escabrosos que hieren la sensibilidad del espectador, correr un tupido velo y esperar que nadie pregunte al respecto.
Para algunos comentaristas el liberal debe dedicarse fundamentalmente a la batalla política, sobre todo en estos momentos de tan graves problemas (rellénese aquí con lo que se quiera, porque el presente político siempre es gravísimo, sobre todo si no gobiernan "los nuestros"): hay que atacar al partido declaradamente socialista y defender al partido no nominalmente socialista; hay que tender puentes y forjar alianzas con "nuestros aliados naturales", los conservadores, que esos al fin y al cabo nos dejan algo de libertad económica (más bien poca) a cambio de negar unas cuantas libertades personales sin importancia.
Tal vez a algunos nos interese mucho más la batalla intelectual: no nos preocupa tanto caer simpáticos y conseguir votos. Y si se quiere investigar con rigor sobre la libertad es necesario estudiar todos los temas relevantes posibles: no necesariamente para restregárselos por la cara a personas que no están cognitiva ni emocionalmente preparadas para asumir ciertas ideas, pero sí para comprobar la fortaleza de la teoría y aclarar sus contenidos. Hay asuntos que la gente suele callar por educación, por delicadeza, para no ofender. Sin embargo, aunque no afecten a muchos que se consideran normales y honrados, sí pueden ser importantes para otros que piden un debate abierto, ya que las intuiciones morales pueden estar equivocadas y las buenas intenciones no bastan para solucionar problemas.
Son muy pocos los que piden la eutanasia, pero no les consuela que la inmensa mayoría no sufra ese problema y no respete la libertad ajena. Bastantes personas sufren por carencia de órganos para trasplantes, pero muchos meapilas contribuyen a la prohibición de mercados de órganos apelando difusamente a la socorrida "dignidad inalienable" de los seres humanos. La guerra contra las drogas es un completo fracaso enormemente costoso, pero cuando se intenta hablar de liberalización saltan como un resorte los histéricos profetizando la drogadicción generalizada de los niños. En grupos humanos enormes siempre habrá unos pocos excéntricos con deseos que casi todos considerarán anómalos y asquerosos (¿probar el sabor de la carne humana, tal vez?), pero si no hay víctima no hay crimen, y si su actividad es disfuncional les perjudicará exclusivamente a ellos y tenderán a extinguirse solos.
Algunos presuntos liberales consideran que los que tratamos ciertos temas de forma radical y fundamentada somos unos locos peligrosos, adanes caídos en la fatal arrogancia, un cáncer para el "auténtico" liberalismo, que es naturalmente el suyo. Estos críticos hipersensibles que ven por todas partes la amenaza del anarcocapitalismo (aunque no venga a cuento) insisten en informar al mundo de que ellos no son como nosotros, que sienten repugnancia, asco, ante ciertas ideas que les parecen absolutamente inaceptables e indignantes. Los niveles de histeria y escándalo suelen ser inversamente proporcionales a la corrección de los argumentos.
Igual que los aspirantes a médicos que no venzan la repulsión instintiva ante un cadáver, la sangre y las vísceras difícilmente podrán ayudar a nadie, los aspirantes a intelectuales que no puedan controlar sus fobias ideológicas difícilmente podrán ofrecer razonamientos con algo de sustancia e interés. E igual que un cirujano para operar suele tener que cortar, lo cual sin anestesia resulta muy doloroso, un liberal que analice críticamente la realidad a menudo se encuentra mostrando errores ajenos, de los cuales parece que no hay escasez. Como a la gente no le suele gustar que le muestren su ignorancia ni que se critiquen sus preferencias más íntimas, el liberal radical va por la vida "haciendo amigos". Espíritus delicados abstenerse.
Opinión de los lectores
La única manera de ganar la batalla es a través de la política, los comunistas están en las calles engañando a la gente, nosotros de la misma manera debemos estar en las calles pero con la verdad, pero también habrá gente que se dedique al ámbito intelectual, académico de eso no hay duda.
Yo no encuentro definición para “liberalismo radical”. Al menos para mi no existe puesto que quienes utilizan esas palabras son los comunistas para desprestigiar al liberalismo. Liberalismo hay uno solo con sus definiciones y fundamentos y punto; esas criticas (liberalismo radical, neoliberalismo o ultraliberalismo, entre otros), no debemos aceptar como nuestras, mas por el contrario, rechazarlas.
Ese liberalismo de Mises, de Hayek, ese liberalismo clásico, Austriaco, Bíblico, es uno solo, no hay otros liberalismos; si los comunistas nos critican con otros adjetivos, allá ellos, pero no asumamos esos adjetivos como nuestros. No confundamos a la gente
Saludos,
Brillante, Paco, como de costumbre. Decirse liberal y no atreverse a aceptar la eutanasia o la legalización de las drogas o la legalización de la prostitución, es una contradicción total. El problema puede ser la renuencia de muchos liberales a aceptar ciertas conclusiones, por la religión que sostienen ¿o no?
Ostras macho. De las que planteas la única cuestión que despierta mis dudas es, precisamente, el tema de la eutanasia.
Sí es cierto que nada debe actuar en contra de la soberanía personal, pero en este caso es difícil entenderlo cuando se trata de acabar con la propia existencia.
En el caso supuesto de que alguien quisiera acabar consigo mismo ¿Hasta qué punto puede hacerse responsable de su decisión si, por ejemplo, padece una depresión u otro tipo de enfermedad mental? El sufrimiento que deviene de la muerte puede ser de tipo físico, pero también psicológico. Y en el caso que sea este último, sabiendo que todos estamos desahuciados desde que nacemos ¿es posible no intervenir en una situación así si no estamos seguros que el eutanasiado está en posesión en pleno de sus facultades?
Bueno, espero haberme hecho entender, como se escribe en tan pequeño no me apetece releerlo. A, y espero también ser apto para considerarme como liberal.
Hombre Gorka para ser perfectamente coherente no hay que buscar ni la ”legalización“ de la prostitución ni la “legalización” de las drogas, sino, simplemente, no perseguirlo.
Otra cosa es lo de la Eutanasia.... Veamos, si la eutanasia es que alguien, sin tu consentimiento explícito, decida cuando y como debe morir.... ¿eso no es agresión? No sé, a mi me lo parece, y eso que no hablo de las motivaciones que pueda tener el que decida finiquitar a alguien, pero damos el poder a otra persona para acabar con la vida de otros sin que esos otros den su consentimiento. No es otra cosa que una agresión sobre la vida de otra persona. Distinto sería que uno redactara un testamento vital en el que no autorice a que le prolonguen innecesariamente la vida... eso, como digo, sí es aceptable. Yo lo firmaría.
Por otro lado... Vale Francisco... no quieres hacer amigos. Tienes una cuenta pendiente con la razón pura. Pero una vez metidos en harina hay que solucionar problemas.
Hablas del aborto, no será la primera vez que argumente racionalmente y desde un punto de vista liberal que el aborto es un atentado al derecho a la vida. Cómo argumentas tu que alguien pueda disponer de la vida de otra persona que no le ha agredido. Salvo que quieras considerar a la concepción como una agresión. A la concepción de una vida no a la violación que, en todo caso, será el violador el agresor y no la vida que se ha creado de forma tan violenta. Y en tal caso, si lo consideras una agresión, me gustaría que me explicaras cómo se puede agredir siendo una masa de células, proceso ineludible en la vida de un ser humano, y lo hagas de manera científica, lógica y huyendo de tus propias convicciones anticlericales. Y es que solemos ver siempre la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio.
Y es que a la hora de definir agresión no estaría mal que me expliques científicamente en que momento uno es responsable para poder ser acusado de agredir.
Y otra mas, ¿quién estaría autorizado y porqué, todo muy científicamente explicado, para reclamar restitución por una muerte?
Se puede querer ser muy científico, pero si algo no necesita el liberalismo es jugar a desmontar la sociedad sin ofrecer soluciones, no ya en el plano político, sino que cuando el ser hipersocial que somos interactúa surgen conflictos que hay que resolver. ¿En qué momento un niño se puede decir que consiente en mantener relaciones sexuales con un adulto? ¿No se está en una situación de superioridad por parte del adulto y se puede considerar eso como agresión?
Nada.... Preguntas... ya sabes...
Una pregunta para Bastiat:
¿En que momento de la evicción de un feto se produce agresión al mismo? ¿no alimentar a alguien se puede considerar delito?
Sí señor, lo suscribo. Bastiat, me parece que de lo que habla Paco (chequear que la teoría es consistente, no implica que las cuestiones peliagudas se solucionan como quien aplica una fórmula para obtener un resultado: de manera automática o mecánica. Precisamente hay que estudiarlas auqnue sean escabrosas...
Como liberal y católico que soy puedo aportar algo. Creo firmemente que soy libre y a ningún otro ser humano le compete poner trabas a lo que yo haga con mi propiedad, mi tiempo o mi cuerpo. Como cualquier otro liberal. Pero en mí hay una particularidad y es que también creo que soy creación de Dios y por eso YO no contemplo la posibilidad de quitarme a vida si el sufrimiento me supera, porque para mí es un don, algo que he recibido y que no me pertenece. Por eso yo nunca defenderé la eutanasia, pero no daré ningún otro argumento que no sea éste. Y tampoco criticaré a ningún liberal no cristiano que defienda la eutanasia. Al fin y al cabo Dios lo hizo tan libre como me hizo a mí, incluso libre para elegir en ese aspecto.
Los liberales cristianos deberían saber que su profesión de fe y su profesión intelectual son perfectamente compatibles. Si verdaderamente son liberales como dicen ser, no pretendan imponer su fe a otros...probablemente Dios desprecia que se erijan en posesión de la verdad por encima de otros hombres.
Me ha gustado lo de "el liberal va por la vida "haciendo amigos"":) También me quedo con esta frase: "si no hay víctima no hay crimen, y si su actividad es disfuncional les perjudicará exclusivamente a ellos y tenderán a extinguirse solos."
Yo también creo que es importante ser de "mente abierta", la hipersensibilidad menoscaba nuestro enriquecimiento intelectual, y no es un buen compañero de viaje si lo que queremos es dar con la verdad. La apertura de mente te expone a ideas locas e incómodas muchas veces, te lleva a un terreno en el que te sientes inseguro, pero al mismo tiempo te ayuda a pensar "outside the box", te acerca a ideas recónditas y marginales pero muy interesantes, y en general te aporta más conocimiento y refina tu forma de razonar y ver el mundo.
Y Bastiat, yo creo que lees a Paco muy poco caritativamente. Por ejemplo, no ha dicho nada sobre el aborto, aparte de que es necesario un debate racional, "sin bloqueos emocionales y tabúes". Yo estoy de acuerdo, tu no? Mi experiencia discutiendo con Paco sobre éste y otros asuntos corrobora que es coherente con lo que predica. Es un placer, y muchas veces un reto, debatir con Paco.
Un saludo
Erthel: Si comes vives, si no comes no vives. Te impiden comer. Te mueres.... No te mueres porque te impidan comer sino porque no comes.
Estás vivo. Por eso te mueres. Si no estás vivo entonces no te puedes morir.... ni te pueden matar.
Si te impiden desarrollarte, porque estás vivo y lo normal es desarrollarse, y alguien impide ese desarrollo de manera consciente, te matan... tengas 30 años o tengas 5 días desde tu fecundación. La pregunta es ¿defendemos como liberales el derecho a la vida? Si la respuesta es que si, la siguiente es ¿cuándo empieza la vida?
Respondiendo a la segunda hemos de decir que si defendemos la vida abortar es atentar contra la vida. Es decir, el derecho a la vida no es "eviccible".
En resumen Erthel. Desde el momento de la concepción.
Pero como son dos. Si impides a alguien alimentarse provocando su muerte lo estás agrediendo.... si provocas su muerte. Dejar al hijo sin cenar por no querer la sopa... no es agredir... es educar... pero eso, con un feto... es más difícil... ¿no?
Estimadísima Mary... la teoría la sabemos, no creo que en mi caso lo pongas en duda... La cuestión no es profundizar el los asuntos escabrosos para saber si responde una teoría “científica”. La cuestión es ofrecer soluciones.
El que un tío se quiera comer un cacho de culo o al amigo que le dijo que se lo comiera cuando muriera es sólo hacer categoría de la más absurda de las excepciones... pero no es tan excepción el tratar de averiguar, por ejemplo, qué dice la teoría “científica” sobre quién estaría autorizado y porqué para reclamar restitución por una muerte. Es un asunto mucho más cercano, más real, más posible y... más pegado a la realidad. Y ese sí que pondría a prueba la teoría “científica”.
Albert. La caridad es una facultad muy humana que unos practican y otros no. Yo no reclamo caridad... pero te envidio, has podido debatir con Paco...
Y mi forma de llevar el debate sobre el aborto, en el que comparto contigo muchos aspectos, no creo que esté cargado de “bloqueos emocionales y ningún tabú”. Es más, yo me considero enormemente coherente con lo que predico.
Un Saludo.
Muy buen artículo, si piensas así, como es que no estás aquí:
(Madrid Ron Paul meetup)
http://ronpaul.meetup.com/1080/?gj=sj2
Ingenuamente, el filosofo y político francés Benjamin Constant de Rebecque (1767-1830) señalaba que "los principios básicos aceptados por todas las partes deben reemplazar la regla de las ideologías beligerantes". Más realista, Unamuno decía que los españoles tenemos siempre "ideas picudas", de manera que pinchan al vecino en cuanto se acerca. Existirían también las "ideas redondas" capaces de convivir en armonía con el congénere. Este artículo es picudo.
El economista autodenominado liberal Sala i Marti (cruelmente llamado "el payaso micolor" por el estilo de su vestimenta), distingue "libertad de cartera" de "libertad de bragueta". La libertad de cartera es en el IJM la idea redonda, mientras que la libertad de bragueta es la idea picuda.
Yendo ya al artículo, a partir de la segunda línea se habla desde el estrado de una teoría científica. Supongo que la entrada "ética" de cualquier diccionario dice que "ética es la ciencia que estudia ... bla-bla-bla". Luego hablamos del bla-bla-bla, pero sí me gustaría primero preguntar el modo en que una ética (liberal o la que sea) es científica. Y lo digo porque me suena a los discursos de Largo Caballero del 36, diciendo no les gustaba la república burguesa, sino que eran partidarios del socialismo "científico".
La ética postula axiomas, pero no es ciencia formal. Debe ser comprobable, pero no se deja aplicar el método científico, por no ser ciencia natural. ¿Será ciencia social?. Tal vez sea un lío del lenguaje y nos den con el atizador si se le ponen pegas. Se suele salir del atolladero llamándola ciencia normativa, como rama de la filosofía. Entremos entonces en filosofía (utilitarista, supongo). "Supongo" porque el artículo dedica los siete párrafos a defender la ética liberal "radical", pero se echa de menos uno en el que se formule esta ética.
Por ejemplo: "Libertad es simplemente hacer lo que se desea" (Mill) y el principio de conducta será tan sencillo como la maximización del placer (sea individual o colectivo, que no sé si Bentham se aclaró al final; individual imagino). ¿Hemos terminado con esto? El liberal "radical" ha terminado.
El "no radical" no. La autonomía moral está muy bien, la pega es cuando se encuentra con la autonomía moral del vecino. Sucede lo mismo que en lógica hegeliana, en la que el sujeto determina el objeto. ¿Y si el mismo objeto queda determinado por dos sujetos distintos?. No es tan fácil hacer las autonomías disjuntas. La ética liberal tiene problemas por varios frentes:
En primer lugar se lleva mal con el problema de la causalidad. Lo salta, ignorándolo o negándolo. No lo resuelve, porque no lo afronta, y se lo encontrará tras cada esquina. En un comentario anterior hablaban del dejar morir por no alimentar. El cristianismo sí se enfrentó a este tema y lo resolvió, llamándolo "pecado por omisión". O incluso Martin Amis recrimina al comunismo la imposibilidad de dejar vivir a los 20 millones de rusos "a los que Stalin no permitió nacer", que sí hubiesen nacido con otro régimen ("Koba el Temible", Anagrama, 2002).
En segundo lugar, no está claro que funcione. El liberalismo económico ha funcionado, el ético tiene todo por demostrar. Cuando lleve un tiempo desarrollándose de manera exitosa, obtendrá crédito. A pesar de los problemas de fundamentación epistemológica que tiene la inducción, aceptaremos esa información a posteriori como conocimiento, yo al menos. De momento, no parece que los ilustrados europeos con su autonomía moral vayan a ser referencia de nada en la sociedad futura, en todo caso de extinción.
Finalmente, la ética liberal es una ética raquítica, desnuda, que en su intento de reducción se queda sin armas para defender ni justificar nada. Una ética "no sabe/no contesta". ¿qué es el hombre? responder "algo que cumple lo contratos" es muy poco. 25 siglos de egipcios y 25 de griegos merecen algo más. Es muy pobre, casi insignificante, irrepresentable. "Nulla etica sine estetica".
"ante ciertas ideas que les parecen absolutamente inaceptables e indignantes"
La prostitución infantil, por ejemplo.
Yo niego la mayor: el hombre no es libre, ergo toda la pseudo teoría economicista-liberal propugnada por estos sujetos es tan enclenque como un castillo de naipes.
La ética de la libertad (expresión tautológica donde las haya puesto que el objeto de toda ética es establecer límites al comportamiento humano, ergo lo que hay que adjetivar son los modos de fundamentar a aquellos) presupone sin demostrarlo que existe una cosa que nos constituye como lo hace el páncreas, la altura o el color de ojos, a la que llama \"libertad\" y que sería una propiedad humana esencial: siempre igual a sí misma, con physis propia, unívoca y distinta a otras naturalezas, etc. Así pues todo el objeto de esa \"ética\" se reduciría a maximizar la realización de las potencialidades de esa facultad metafísica, apriorística e innata; empresa ésta coronada así como la obligada finalidad de todo ser humano que pretenda actuar según su más auténtico y verdadero ser.
(Continuará)
Ahora bien, resulta que el más leve análisis refuta de un plumazo el axioma que funda la "ética de la libertad".
Para empezar, si el hombre fuese libre entonces sería incognoscible ya que sólo conocemos la existencia de aquello que interactúa con nuestros sentidos, y toda interacción produce una reacción que modifica el movimiento del objeto del que se tiene noticia. El objeto, pues, resulta coaccionado por nuestra observación, la cual lo obliga a modificar su trayectoria según algún principio fundamental que rige ese tipo de interacciones. Así pues el comportamiento del hombre está determinado totalmente por su entorno a todos los niveles: físico, biológico, psicológico, económico, social, cultural, etc.
Por otro lado, lo que nos distingue a los seres humanos del resto de seres conocidos no es la posesión de una (tal y como se ha demostrado) imposible libertad, sino la notable capacidad de interponer un hiato de tiempo entre estímulos y respuestas. La consecuencia de esta habilidad ha sido extraordinaria, al permitir que nuestra inteligencia tome cierto control sobre algunas de las facultades psíquicas y físicas que nos constituyen. La humanidad es, pues, en primer lugar, todo lo contrario a libertad: es control de la espontaneidad.
(Continuará)
Una vez determinado que el control y no la libertad es la raiz de la humanidad, hay que pasar a criticar otra noción cuya existencia innata, universal e idéntica es asumida sin discusión por el liberal común ya que la necesita para colgar de ella a la libertad y a las pretensiones hegemónicas de su teoría ética, la validez de los contratos, etc. Se trata del concepto de sujeto.
Entiendo al sujeto como el resultado de la unificación de diversos procesos mentales que confluye en la consciencia del hiato entre estímulo y respuesta (el pensamiento) y finalmente en la voluntad (comportarse de acuerdo a lo pensado). El sujeto es, pues, la sustantivación de la dirección a la que se someten nuestras facultades.
Ahora bien, resulta que el sujeto no nace junto con Juan o Pepe, sino que se "crea" o no, de una manera o de otra, en Juan o Pepe. El sujeto no es en sí la facultad de autodeterminación -de liberarnos del estímulo interponiendo un hiato entre éste y la respuesta- que poseemos todos los homos sapiens. No, el sujeto es una forma particular de usar esa capacidad autodeterminativa. El sujeto es, por tanto, un proyecto de individuo (después veremos que originado por la sociedad) que de alguna manera hemos aprendido (la educación) y que cambia por completo nuestro régimen de pensamiento. Existen, por tanto, tantos sujetos como culturas o como proyectos de humanidad. Pueden existir, por tanto, seres humanos carentes de subjetivdad, de consciencia y de voluntad, o con modalidades inferiores o superiores de éstas. Personas que en lenguaje corriente diríamos -tomando por referencia nuestro modelo cultural de autonomía- que no son adultas, responsables, etc.
"... Para empezar, si el hombre fuese libre entonces sería incognoscible ya que sólo conocemos la existencia de aquello que interactúa con nuestros sentidos, y toda interacción produce una reacción que modifica el movimiento del objeto del que se tiene noticia".
Hola Mikimoss, parece que en vez de un hombre presentas a un electrón... Siguiendo ese razonamiento todo sería incognoscible, ya que todo es modificado al ser observado.
Recuerda mucho tu comentario a la pugna medieval entre dominicos escolásticos y franciscanos ocamistas: ¿Dios es omnipotente u omniscente? Lo uno parece que impide lo otro. Santo Tomás defendió un Dios todopoderoso, siempre dentro de la racionalidad que Él mismo había establecido. Guillermo de Ockham y sus seguidores opinaban que era todopododeroso y no había que buscar más razón a su poder: "Los diez mandamientos son los que son, pero podían muy bien ser los contrarios, si Dios así lo hubiese dispuesto". Parece que tu opinión serías más bien ocamista.
No llego a distinguir tus conceptos de "control de acción" de "libertad". ¿Alguno de los dos es racional? (razón como punto de partida, no "razón instrumental" que reconocemos todos).
Un saludo,
José L.
No has entendido mi razonamiento Jose L: Precisamente porque conocemos al hombre éste no puede ser libre, ya que todo lo que conocemos interactúa de algún modo con nosotros -de otro modo no lo conoceríamos- y al hacerlo lo hace siguiendo determinada ley que lo coacciona necesariamente. Materialmente no existe una cosa así como la libertad. No se pueden conocer las mónadas de Leibniz. Es un concepto metafísico, teológico, inasumible por cualquier tipo de explicación materialista -ergo que pretenda ser científica, como pretende Francisco Capella que sea su ética de la libertad- de la realidad.