Los riesgos de la subcontratación
Privatizar un servicio público no es lo mismo que subcontratarlo a una empresa privada para que lo gestione, aunque a menudo la gestión privada sea confundida con la privatización porque hay un poco de "privado" en ambos. Es importante mantener la distinción si no queremos perder perspectiva y llegar a conclusiones endebles.
En el caso de la privatización, el Estado transfiere íntegramente una actividad pública al sector privado. El Estado no sólo deja de producir y proveer el servicio, también deja de financiarlo a través de impuestos. En el caso de la subcontratación el Estado deja de producir/proveer el servicio, pero permanece como comprador. El Estado subcontrata empresas de titularidad privada para que gestionen un determinado servicio público. Cuando Telefónica o British Telecom fueron privatizadas, por ejemplo, tuvieron que empezar a competir por el dinero de los consumidores. Los beneficios o pérdidas de estas empresas en el mercado abierto son una función de su éxito o fracaso a la hora de servir a los consumidores. Cuando el Estado, en cambio, subcontrata la gestión de los hospitales o la recogida de basuras a empresas privadas, las empresas deben competir entre sí para hacerse con el contrato, pero los contratantes no son los consumidores sino el Estado.
La subcontratación es, por tanto, un sustituto muy pobre de la privatización. La provisión o gestión del servicio es privada, pero mientras sea el Estado el que pague la factura las empresas tienen incentivos para servir al Estado y no a los consumidores, y el Estado es quien define lo que los usuarios van a recibir. El Estado tampoco sabe lo que los consumidores desean en realidad, pues estos no pueden revelar sus preferencias eligiendo en el mercado. En definitiva, con la subcontratación no tiene lugar el proceso competitivo que lleva al descubrimiento de nuevas y mejores fórmulas de servir a los consumidores.
Pero lo mejor no debe ser enemigo de lo bueno: ¿es la subcontratación de servicios públicos un paso adelante, aunque la solución óptima sea la privatización? A primera vista eso parece, pero un examen más detenido deja entrever que hay luces y sombras.
La principal ventaja de la subcontratación es que la empresa privada tiene más incentivos que la empresa pública para reducir costes (porque así aumentan sus beneficios) y proveer un servicio decente (porque de lo contrario el Estado puede subcontratar a otra empresa). Es cierto que la empresa privada, porque responde ante el Estado y no ante sus usuarios, quizás tienda a reducir demasiado los costes y la calidad del servicio se resienta, pero en general la subcontratación tiene el potencial de ahorrar dinero a los contribuyentes o de procurarles un mejor servicio por el mismo dinero. Los ejemplos de gestión privada de servicios públicos son numerosos y parecen corroborar este punto. Se ha introducido un poco de competencia, y un poco es mejor que nada.
Otro aspecto positivo es que la gestión privada, si se demuestra más eficiente que la pública, puede allanar el camino a la privatización. Los ejemplos actuales de gestión privada pueden emplearse para ilustrar la superioridad de la empresa privada y minar los prejuicios que la gente tiene en su contra. Un aumento de la subcontratación puede abastecernos de más ejemplos (imperfectos, pero elocuentes) de que "el mercado puede encargarse de esto". La otra cara de la moneda es que si no mantenemos clara la distinción entre subcontratación y privatización la gente puede achacar las deficiencias o los fracasos de aquélla a la empresa privada (Blackwater es un caso reciente).
Dando la vuelta al argumento de la eficiencia algunos liberales sostienen que la subcontratación es peligrosa precisamente porque hace al Estado del Bienestar más eficiente, y a la postre más soportable e inmune a la crítica. Pero este razonamiento, llevado hasta sus últimas consecuencias, sugiere que debemos anhelar el Estado más ineficiente posible. ¿Queremos realmente que la sanidad pública mate a sus pacientes para que la gente vea que la privatización es necesaria? ¿Queremos que la escuela pública haga de nuestros hijos unos analfabetos para que la gente exija un cambio? ¿El fin justifica los medios? En este caso el fin es el liberalismo y el medio es hacer sufrir a las personas para que se den cuenta de que el mercado es necesario. No creo que utilizar a las personas de este modo para un fin político represente en absoluto el espíritu liberal.
El argumento de que la subcontratación es peligrosa porque hace eficiente al Estado sí es válido, no obstante, aplicado a determinados servicios que son injustos o que conllevan injustica. ¿Queremos que el Estado sea más eficiente en la guerra contra las drogas? ¿Queremos que subcontrate la recaudación de impuestos? Bruce Benson, por ejemplo, explica que la subcontratación reduciría los costes de gestionar las prisiones, pero en el contexto actual eso significa que será más atractivo para el Estado recurrir a ellas y que más gente inocente, condenada por delitos sin víctima, puede acabar entre rejas. La solución parece obvia: subcontratemos aquellos servicios que son "inofensivos" e inequívocamente útiles (hospitales, recogida de basuras, aeropuertos) y dejemos a un lado los servicios más cuestionables (policía, ejército, prisiones). El problema es que, aunque sobre el papel podamos separarlos, en la práctica la subcontratación de unos servicios quizás empuje a la subcontratación de otros.
Un riesgo importante son los nuevos vínculos que se crean entre el Estado y los empresarios. La subcontratación alinea los intereses de los empresarios (tanto los que se benefician del contrato como los que podrían beneficiarse) con los intereses del Estado. El liberalismo pierde aliados y el Estado gana socios. La frontera que separa el Estado de la sociedad civil se difumina. Hoy en día ya sucede este fenómeno en cierta medida. La subcontratación podría acentuarlo. Además existe el peligro de que en determinadas áreas la empresas subcontratadas desplacen a las empresas puramente privadas, que al no recibir sus fondos del Estado no son capaces de reducir tanto sus costes para competir (los cheques escolares tienen ese riesgo, por ejemplo).
El balance, en mi opinión, no está claro. Recibir un servicio menos nefasto a cambio de nuestros abusivos impuestos quizás sea una razón suficiente para defender la subcontratación en varios ámbitos. El problema es que la "subcontratación buena" y la "subcontratación mala" pueden venir en paquete.
Opinión de los lectores
Un tema muy interesante que se trata poco.
Para mi, toda 'empresa privada', que trabaje para el estado no es tal.
No veo tan claro los beneficios, sigue estando el problema de la adquisición de información por el burócrata responsable de la subcontratación, no tiene ni idea de lo que la gente quiere ni en que cantidades ni de que maneras. Por lo tanto, partiendo de esa base, es difícil hablar de mejora de eficiencia. Si los objetivos están errados, ¿en que se mejora, en que se va mas rápido hacia atrás?
Sobre separar en 2 grupos los servicios "buenos" y "malos", hasta algo que pudiera parecer 'util',informalmente hablando, como los hospitales si sigue siendo el estado el que pone los objetivos y condiciones, pueden terminar haciendo mas daño neto que la guerra contra las drogas. Vacunaciones equivocadas, desperdicio de recursos y no adecuación a la demanda en casos clave como urgencias...
Lo que quiero decir y remarcar es que hay que ser muy muy estricto y tener las lineas claras.
Creo que se es demasiado optimista y permisivo, si empezamos diciendo que las empresas que trabajan para el estado son 'empresas privadas' y las ponemos al mismo nivel de las que sirven en un mercado libre a los consumidores, vamos mal.
Si cedemos a buscar la eficiencia estatal caemos en el error de aceptar que los objetivos que se propone son adecuados cuando no lo son. Se seguirán desperdiciando recursos, aunque eso si, quizá los burócratas consigan un mundo mas cercano al mundo de sus sueños. Pero eso seguirá sin ser lo que la gente y los ciudadanos quieren.
"si empezamos diciendo que las empresas que trabajan para el estado son 'empresas privadas' y las ponemos al mismo nivel de las que sirven en un mercado libre a los consumidores, vamos mal"
Lo suscribo, las empresas que viven del estado y no del libre mercado son parte de la mafia. La frontera se difumina, las "instituciones públicas" controladas por una facción y las supuestas empresas privadas subcontratadas son lo mismo y suelen tener los mismos amos.
No creo que una empresa subcontratada tenga interes (por lo general) en ser más eficiente y cargar menos a las arcas del estado. Lo más comun, por lo menos en mi tierra, es que se usen como una forma más de robar. Tú que eres primo (o lo que sea) mio inflame un poco la factura que vamos a medias, y tú tranquilo que el siguiente contrato tambien es para ti, pero ya sabes meteme a estos dos chavales del sindicato que necesitan trabajo y además uno es pongamos sobrino de mi mujer. Responsabilidad? hay dinero a maza de los fondos europeos (puede que mi caso sea especialmente malo, no se).
La subcontratación permite sobrevivir al monstruo, es una clamante injusticia y confunde a los subditos del estado acerca de la naturaleza del autentico libre mercado.
"¿El fin justifica los medios? En este caso el fin es el liberalismo y el medio es hacer sufrir a las personas para que se den cuenta de que el mercado es necesario."
No apoyar las subcontraciones no implica responsabilidad de tipo alguno por los efectos de la mala gestión estatal. Existen responsables con nombres y apellidos. Afirmar lo contrario implica el rechazo a la idea de radicalismo alguno en la defensa del libertarianismo debido a las posibles consecuencias sociales negativas que se producirian en un supuesto periodo de transición hacia un sistema de libre mercado. Si aplicamos la analogia estariamos responsabilizando a los libertarios de los crimenes cometidos por terceros. Además ¿Por que hacer sufrir a la gente retirando las ayudas sociales, para que se den cuenta de que el mercado es necesario (al pagar impuestos y no recibir ningun tipo de contrapensación parcial y engañosa)?
En cuanto a la privatización, pienso que es mucho menos dañina que la subcontratacion, Pero se deberia de hacer por piezas a ser posible para evitar quequien se haga con la compañía comience desde una posición injusta dentro del mercado en cuestion (ya que anteriormente se suprimio la competencia). Después de todo estamos hablando de una "subasta de bienes robados".
En mi opinión el asunto no es si la subcontratación es buena o mala para el liberalismo o para el mantenimiento del Estado del bienestar. En el momento en el que el Estado del bienestar se mantenga toda subcontratación tiene a su vez la posibilidad de ser buena o mala dependiendo…
Depende, no de lo que en general se llame Estado de Bienestar sino dependiendo del servicio en concreto que se subcontrate pero más aún de las formulas usadas para la contratación de las empresas que llevarán a cabo tal o cual servicio.
Por tanto, en el fondo, el asunto es más de cómo controlar la relación entre el Estado, y en esto incluyo cualquier organismo público, y las empresas dedicadas a los servicios… “públicos”.
Uno de los casos que a mi más me llama la atención es el caso de los Ayuntamientos y, a modo de ejemplo ilustrativo, los viveros. Hay un servicio que ofrecer, parques y jardines hermosos para que la ciudad luzca y sea un orgullo para sus ciudadanos. Ocurre que, y eso no lo niegan mas que los más recalcitrantes socialistas y amantes de lo público, que los viveros municipales y los servicios de jardinerías públicos suelen ser una auténtica marea de despropósitos con un elevado absentismo laboral. Resultado, una deficiente jardinería. No me cabe la menor duda que si hay una demanda social o mejor dicho de un servicio, la belleza de los jardines, alguien tiene que proporcionársela y cómo no es factible el cobro por el servicio de ver un jardín bonito en una rotonda es el Ayuntamiento quien tiene que ofrecer tal servicio, entro otras cosas porque a la hora de votar eso va incluido en el sentido del voto, aunque en muchas ocasiones no se sea consciente de ello.
Pues bien, No es lo mismo contratar el servicio de mantenimiento de los árboles, poda, que el de plantación de flores de temporada, las de primavera, las de invierno. En este segundo caso los viveros hacen su agosto a costa de los contratos, muchas veces “contratos menores” cuyo control es menor, entre otras cosas por agilidad, y que puede establecer una correlación muy directa entre el empresario y el Ayuntamiento.
¿Cómo evitar eso sin que se perjudique gravemente el funcionamiento de esa o de otras áreas en concreto?
Ciertamente en la subcontratación de hospitales no podemos hablar de verdadera privatización. Pero hay una fórmula que si funcionaría como es una correcta aplicación del concepto de mutualizacion sanitaria, similar al Cheque Escolar y con los mismos riesgos. Ocurre que tanto en uno como en otro el problema no es si el sistema funciona sino si por la fórmula adoptada par la puesta en práctica del sistema el Estado puede decidir tanto la calidad cómo los contenidos y pedagogías a utilizar. Por tanto, volvemos a lo mismo, no es tanto cuestión de si se subcontrata o se medio liberaliza (Cheque Escolar) sino del cómo se hace.
¿Es posible un control efectivo de la actividad del Estado, de los poderes públicos? ¿Podemos ejercer una limitación efectiva de las áreas en las que no queremos que los poderes públicos metan sus manos? Esa es la cuestión. Esa es la razón de un liberalismo político.
Un Saludo.
Carlos,
De acuerdo con la matización de que una empresa que trabaja para el Estado no puede considerarse, en puridad, una empresa privada.
Stewie,
Dices "No creo que una empresa subcontratada tenga interes (por lo general) en ser más eficiente y cargar menos a las arcas del estado."
Pero no nos ofreces ninguna razón de por qué crees eso. Mi razón para creer lo contrario es que las empresas subcontratadas pueden aumentar sus beneficios reduciendo costes, y además tienen que competir con otras empresas por el contrato estatal. Esto, vis a vis el monopolio público que no compite con nadie y que no tiene beneficios, me parece una mejora (en varios ámbitos). La literatura sobre este tema es abundante y hay numerosos ejemplos de gestión privada que, en mi opinión, corroboran este punto.
Plantéatelo de este modo. Yo pago unos impuestos para que me recojan la basura y resulta que el servicio es pésimo. Si la subcontratación puede hacer que ese servicio mejore, al menos estoy recibiendo "algo" a cambio de mis impuestos. No me los devuelven, pero me restituyen mínimamente. Me parece una postura perfectamente razonable, y en absoluto incompatible con el radicalismo, la de querer que el Estado no te victimice AUN MAS ofreciéndote el peor servicio posible. Insisto, imagínate que te dan a elegir entre una sanidad completamente pública y una sanidad pública en la que se subcontrata la gestión, y asumamos que esta gestión hace que la sanidad sea un poco mejor (y salve X vidas más, por ejemplo). Acaso no preferimos todos la segunda? Ya que pagamos impuestos, al menos que no nos maten (o que haya menos probabilidades de que nos maten) cuando nos atiendan, no? (pongo la disyuntiva en términos de vidas salvadas para ilustrar mejor mi punto pero puedes sustuirlo por cualquier otra cosa que te parezca una mejora). Qué hay de anti-liberal en preferir la subcontratación en este contexto?
Nadie pone en duda que la privatización es mejor que la subcontratación. El artículo deja esto bastante claro.
De todos modos sí quiero resaltar una cosa: no creo que los liberales debamos focalizar nuestra atención en este asunto (tengo una opinión parecida con respecto al autonomismo y la secesión). Nuestro tiempo y nuestras fuerzas son escasas y por tanto también hay que distribuirlas eficientemente. Si el gobierno decide subcontratar la gestión de los aeropuertos o de los hospitales, podemos pensar que es un pasito adelante (o que puede reportarnos, al menos, algún beneficio), y podemos expresarnos en ese sentido, pero a la hora de movilizarnos y de definir nuestra postura públicamente debemos hacerlo en favor de medidas más radicales, como la privatización o la liberalización del sector, sin conformarnos con las migajas que nos regalen los políticos. Porque si nos conformamos con esas migajas entonces creamos incentivos para que solo nos concedan migajas, y al final este es el riesgo de las migajas (reformas tibias o pseudoreformas), que pueden acallar las críticas.
Un saludo
Me olvidaba.
Stewie: "No apoyar las subcontraciones no implica responsabilidad de tipo alguno por los efectos de la mala gestión estatal."
Es cierto, quizás he sido ambiguo en esa frase. Pero sí creo que hay algo de inmoral/perverso en la idea de que debemos "desear" que las cosas vayan mal/el Estado sea lo más ineficiente posible para que la gente sufra las consecuencias y reaccione. A eso me refería.
Un saludo
Albert, cuando dices “Además existe el peligro de que en determinadas áreas las empresas subcontratadas desplacen a las empresas puramente privadas, que al no recibir sus fondos del Estado no son capaces de reducir tanto sus costes para competir (los cheques escolares tienen ese riesgo, por ejemplo)” parece que haces una asociación entre subcontratación con el sistema de cheques escolares, cuando no existe tal asimilación en absoluto.
El sistema de cheques escolares no haría parecer que el Estado sea más eficiente; simplemente haría mejorar por la fuerza de la competencia a todos los colegios y alejaría (si bien no lo haría desaparecer) el control y diseño burocrático de las escuelas privadas.
Estas son las ventajas que veo en este sistema:
+ Los cheques conseguirán que los centros rindan cuentas directamente a los padres en vez de a una burocracia y se preocuparían mucho más por las preferencias de aquéllos (a diferencia de los colegios públicos subcontratados o los Charter schools)
+ los cheques introducirían la competencia entre todos los centros educativos (incluidos los públicos)
Si bien no se me ocultan sus desventajas:
- El sistema del cheque escolar exigiría casi con toda seguridad que los centros privados celebrasen exámenes homologados de ámbito nacional (diseñados por el establishment educativo). Ya se sabe, quien controla el examen controla el plan de estudios. Eso reduciría las posibilidades de innovar.
- Cualquier programa de cheques escolares obligaría muy probablemente a los centros privados que quisieran rivalizar en el mercado por recibirlos a cumplir con una serie de requisitos impuestos, otra vez, por el Estado (admisión de todo tipo de niños, temario mínimo estatal, idioma oficial, etc.).
Con todo y con ello, creo que ganaríamos bastante con esta medida si la comparamos con los colegios públicos subcontratados o los Charter schools (tipo los EE UU) y con el sistema educativo de los actuales colegios públicos o concertados que padecemos en España.
Mucho mejor sería si esos cheques entregados por el Estado no pudieran condicionar en modo alguno a los centros educativos (tal y como ocurre con las ayudas para compra de alimentos o food stamps americanos).
Ante todo gracias por tú respuesta
A mi sinceramente no me parece una mejora en ningun aspecto la subcontratación, más bien al contrario puesto que confunde a la gente y permite sobrevivir el control estatal, pero bueno...
"Pero sí creo que hay algo de inmoral/perverso en la idea de que debemos "desear" que las cosas vayan mal/el Estado sea lo más ineficiente posible para que la gente sufra las consecuencias y reaccione"
Aqui hay un punto bastante intereante, una idea bastante extendida dentro de la izquierda: "cuanto peor, mejor". Cuanto más tiranico y opresivo sea un gobierno mejor porque el descontento sera mayor, la gente se movilizara con mucha mayor facilidad y el sistema caera antes. No tengo claro aun si esa idea es aprobechable desde el punto de vista libertariano.
Saludos
Buenas Albert:
te voy a poner mi opinión de la subcontratación con un ejemplo: a una constructora grande (ACS; FCC...) le interesa tener una baja tasa de accidentes laborales para sus Informes Anuales y de RSC; al tratarse de un sector con un elevado nivel de accidentes les interesa a las empresas subcontratar el servicio. Imaginemos que ACS lo delega a "Construcciones García SA", el responsable legal es el subcontratista. Por otro lado, estos suelen nutrirse de emigrantes y les dan poca formación para ahorrar coste y eso es el riesgo desde mi punto de vista de subcontratar.
Un saludo amigo
Ramiro Cea Moure
P:D: te veo igual de bien que siempe tio y como te dije en El Escorial creo que estoy hablando con el futuro lider del PP en unos 20 o 25 años y esto último lo digo en serio.
Albert,coincido en prácticamente todo lo que dices, como casi siempre. Pero en mi opinión, el problema de la sucontratación pública es que el decisor no es neutral, ni mediante concurso público. Está demostrado la corruptibilidad de los decisores públicos incluso con unas oposiciones por medio (la universidad, como sabes, es el ejemplo perfecto, que le pregunten a JHS). Ese peligro real tiene una doble consecuencia:no supone un paso adelante,y pervierte la idea de competencia porque si hay problemas, la gente echa la culpa al sector privado.
Francisco, quizás debería haber dicho que tienen “un riesgo parecido”. Considera este fragmento del artículo que enlazo de Rockwell:
What about charter schools? Under this system, the state creates schools which it then permits private managers to administer partially on their own terms. The only difference between charter schools and regular public schools is the locus of control within the school itself. Seems fair enough until you consider the impact that charter schools have on authentic private schools. In Grand Rapids, Michigan, tuition-charging Christian schools are losing students to the no-tuition charter schools. This has dramatically increased financial strains on those attempting to educate on a free enterprise basis.
Once all the private schools are driven out of business, it would be very easy for education regulators to rip away the right of the charter school to control its curriculum. Already they must accept all comers based on a lottery. And its only a matter of time before the ACLU is successful at getting the courts to prevent charter schools from including the religious context in history and other subjects.
El caso de los cheques es similar al de la subcontratación en el sentido de que el comprador de educación es, en última instancia, el Estado, que es el que ofrece los cheques, y la competencia se introduce solo por el lado de la oferta. En otras palabras, el lado de la demanda esta dominado por el Estado, aunque en el caso de los cheques los padres tienen autonomía para elegir porque la subvención pasa por sus manos.
¿Qué sucede cuando el comprador es el Estado? Que el Estado pone las condiciones. Las escuelas antes puramente privadas (e independientes) que ahora reciban los cheques –subvenciones- estarán más a merced de los dictados estatales y tendrán que cumplir con ciertos requisitos de los que antes estaban exentos. Este es un peligro que tú y Rockwell mencionáis. El otro, ligado a lo que señala Rockwell, es que las escuelas puramente privadas que queden tendrán que competir con escuelas “privadas” subvencionadas, y como consecuencia pueden verse desplazadas en buena medida. Estuve discutiendo este punto con Dani y concluimos que algo así puede haber sucedido ya en España en relación con las escuelas concertadas (esto es, las escuelas concertadas han restado usuarios a las escuelas puramente privadas, lo que ha reducido artificialmente el sector puramente privado/independiente del Estado). La otra cara de la moneda, como dijo Dani, es que los cheques en España podrían ser inofensivos en ese sentido, porque todo el daño que podía hacerse ya lo han hecho las concertadas, y entonces el cheque solo puede traer beneficios.
María,
Lo que dices sobre la corrupción es correcto. El argumento es que, a pesar de la corrupción (y de otros muchos defectos), la subcontratación puede traer beneficios (aunque sea una empresa corrupta la que sea contratada, tiene incentivos para reducir costes etc. vis a vis el monopolio público). Si hay problemas, la gente le echa la culpa al mercado, pero si funciona mejor que el monopolio público que le precedía, también pueden asociarlo al mercado. Es un arma de doble filo.
Ramiro,
¿Eso último es un cumplido? :P
Un abrazo
"estoy hablando con el futuro lider del PP en unos 20 o 25 años"
Espero que no! Y lo siento por Albert que se queda sin el coche oficial y el sueldo XD
Albert, yo creo que tenemos que entender el Cheque Escolar, que es un caso distinto al que yo me refiero anteriormente, como un proceso. Ciertamente se puede argumentar que al ser el Estado el que paga puede imponer determinados estándares que compitan con iniciativas privadas. Pero el asunto no va por ahí. El asunto sigue siendo en el cómo se realiza la puesta en práctica del Cheque Escolar.
Si se logra reducir el papel del Estado a sólo a realizar el pago y se logra una verdadera independencia educativa lo que le queda al poder es ese, el de asegurar la educación de los hijos. La oferta y la demanda se acercan porque al poder elegir los padres el método educativo y los contenidos son dueños reales del poder de decisión sobre la oferta.
Por tanto, insisto, la cuestión no es tanto el qué si no el cómo.
Y es que si se diese el caso como yo lo planteo, ¿qué escuela privada del todo se opondría a recibir cheques escolares del Estado si, al final, lo que cuenta es que tengan clientes?
Aqui hay un error y es asumir que los objetivos que se propone el estado son adecuados.
Si el estado decide que hay que pintar los arboles de colores, ¿que mas da cual sea la eficiencia al pintarlos? Esta malgastando recursos, pero no por no tener las herramientas adecuadas, sino porque esta destinando recursos hacia un objetivo erroneo.
El problema, Carlos, no es que los objetivos que promueva el Estado sean erróneos o no, sino el cómo los percibe la gente.
Sin ir más lejos, muchos pensaron que invadir Irak era bueno para la paz mundial. Hubo un gobierno en este país que apoyó la invasión porque era bueno para la lucha contra el terrorismo. El pueblo lo percibió como erróneo y perdió las elecciones.
Ocurre que tú identificas pintar árboles con invadir Irak. Y como quedó demostrado se estaba en lo cierto. Pero…. ¿Puede a día de hoy un gobierno plantear la privatización total de la Educación, por ejemplo, sin que el pueblo piense que el Gobierno está plantando árboles?
Yo creo que en el proceso gradual. La subcontratación bien hecha puede ser un paso adelante. Bien hecha. Y esa es labor de la política liberal, ahondar en el mercado a través de las subcontratación bien hecha. Y en el caso del cheque escolar el dar la oportunidad al Mercado de ofrecer más propuestas educativas y con ello dar la posibilidad a los padres de poder elegir es un paso enorme en la desmitificación de lo público como esencial para la vida cotidiana.
Es cuestión de pensarlo ¿no?
El tema que trata Albert, es de lo más interesante, al leerlo siempre me viene a la cabeza el peculiar estilo de altas finazas que rodea a Cataluña, más adelante lo comentaré y que me parece más grave que la simple subcontratación de algunos servicios.
Antes de todo, dejar claro que muchos partidarios de la tercera vía socialdemócrata, ya defienden este tipo de gestión, es decir, mantienen la titularidad publica de los bienes y servicios pero con gestión privada de los mismos. Los ejemplos son numerosos y sus resultados variopintos.
Desde luego para el Estado o ente público es mucho mejor contratar, ya que, simplemente paga una factura y se olvida de la gestión de personas. El proceso de licitación o concurso, debería ser transparente y auditado, sin embargo el problema es que la mayoría de estos contratos una vez adjudicados raramente se pierden, debido a que el Estado o Ayuntamiento en su vorágine descontrolada de más gasto público, acaba debiendo tanto dinero a estas empresas que en la práctica la renovación automática es una medida más de decirles que a cambio de la deuda contraída les renuevan la prerrogativa.
La eficiencia en la gestión y en el resultado del servicio a corto plazo debe de ser evidente que resulta positivo, además la empresa subcontratada sabe el precio que cobrará por sus servicios y solo tiene que cercenarse de que los costes en los que va incurrir sean los menos con el fin de aumentar al máximo su beneficio, así veremos como la mayoría de estos servicios son ejecutados por personal de baja calificación y en gran parte inmigrantes, pues son los más dispuestos en recibir bajos salarios. Por otra parte, la empresa con esos beneficios puede dedicar parte de estos a la mejora de procedimientos con el fin de poder aumentar aún más su rendimiento (efecto aprendizaje). Además en el mercado se pone en marcha un proceso de empresarialidad pura, pues aparecen los incentivos suficientes para que otras empresas innoven en maquinaría, software y otros componentes que pueden vender a estas empresas subcontratadas con el objetivo de que mejoren sus ratios de productividad, es decir, una maquina o sistema que permita recoger 500 hojas por segundo en vez de 50 y además sea eléctrica y no produzca CO2 por ejemplo.
El problema de fondo no es tanto la subcontratación en si como que servicios deben de subcontratarse. Y aquí es donde encuentro el mayor problema, por mi parte me parece saludable que se subcontraten bienes y servicios ofrecidos por Ayuntamientos (limpieza, gestión de tributos, alumbrado…), pero no otros servicios que deberían estar sujetos a la competencia y al libre mercado como son los servicios sanitarios o los aeropuertos y puertos. Esto lo digo y lo hago en referencia al peculiar estilo que se ha instalado en las grandes esferas empresariales catalanas que todo lo solucionan al estilo Consorcio. Consorcio para la gestión aeroportuaria de El Prat, del nuevo aeropuerto de Lleida y todo bajo el paraguas omnipotente de “La Caixa” y sus satélites como Abertis, Aguas de Barcelona, Gas Natural… etc.
Y es que ciertos sectores se gestionen al estilo Consorcio, tan solo denota la nula y escasa capacidad y liderazgo de algunos empresarios en Cataluña más favorables al cambalache político o al miedo escénico de enfrentarse al Leviatán catalán y a sus garras asfixiadoras que todo quiere controlar. Eso si, todo muy catalán.
Un saludo.
La subcontratación no es más que un placebo; la verdadera cura es la privatización. Pero es algo que la gente tardara en entender, y mientras, puede ser una solución muy aceptable para reducir las competencias del estado, que a la larga resultara en una disminución de su papel en la economía.
No obstante, la educación es un claro ejemplo de un sector que habría de ser concertado; los hospitales tendrían que privatizarse (pero las rentas mas reducidas podrían recibir algún tipo de descuento financiado por el estado), las infraestructuras deberían ser financiadas por las arcas publicas, pero construidas y gestionadas por el sector privado (y el dinero para su mantenimiento y gestión pagado por los usuarios de estas).
Las pensiones tienen una solución monetarista, consistente en la creación de un servicio bancario denominado “hipoteca inversa” (tal vez financiado con dinero fiduciario) que no es la que hay actualmente en el mercado, sino otra que consistiría en el pago integro del precio de la casa al propietario mayor de 65, pero no en metálico, sino en opciones de compra de empresas cotizadas en bolsa (el propietario no puede dilapidar ese dinero, tan solo podrá utilizar los dividendos de las acciones que posea, aunque podrá dar ordenes de compra y venta). El banco en cuestión, podría ver incrementados sus ingresos nominales en comisiones por operaciones de este tipo, además de obtener la casa cuando mueran los ancianos con alguna revalorización. Los hijos de los ancianos, heredarían las acciones de los padres, pero libres de limitaciones; estas restricciones podrían frenar la inflación, que aunque de todos modos aumentaría, lo haría menos que si ese dinero pudiera ser derrochado.
Ni que decir tiene que supondría un aumento de la creación de empleo.
Cambiando de tema…
¿Cuál consideráis que es la presión fiscal mínima viable?
Hay un tema relacionado con este y que propongo a Albert para su estudio: las subvenciones.
Da la impresión de que, entre que el Estado realice algo directamente o que promueva que el sector privado consiga esos mismos objetivos mediante subvenciones sería preferible lo segundo.
Sin embargo, las subvenciones lo único que promueven es una errónea asignación de fondos al cambiar artificialmente el precio de las cosas. En el caso particular de mi empresa, yo decidí aprovechar una subvención con el programa nexopyme, ya que ofreciían un ordenador más impresora y página web a un precio muy inferior al del mercado. Si hubiera estado a precio de mercado yo habría realizado la compra de esos equipos más adelante, ya que tenía otras prioridades de inversión. Es decir, lo que hizo la subvención es alterar la normal toma de decisiones por parte de aquellos que mejor conocen su empresa: los propios empresarios. Todo esto con el objetivo de que el político de turno pueda ponerse una medalla de que ha contribuído a mejorar la presencia de las empresas españolas en internet.
Un efecto perverso añadido de las subvenciones son los recursos que se destinan a la caza de esas subvenciones, en lugar de emplearse en la mejora de competitividad o en ver qué necesitan los consumidores.
Por último, y en relación al comentario de Bastiat, creo que el cheque escolar o el sanitario sí que son medidas liberalizadoras en la buena dirección, ya que si bien el precio es tasado (el valor del cheque), los consumidores podrían elegir en base a mayores prestaciones o calidad para ese precio dado, por lo que se daría una situación real de competitividad.
Un cordial saludo
durante tres meses, trabaje por promesa de trabajo, hoy todo se desvirtuo , es considerable reclamar ?.....
Bastiat, tienes razón en que hay maneras mejores y peores de implementar un cheque escolar. Algunas propuestas quizás sean peores que la enfermedad que pretenden curar mientras que otras puede que sean un paso adelante o que las ventajas sobrepasen los costes, al menos desde la teoría, lo cual sugiere que habría que evaluar cada propuesta atendiendo a sus propios méritos.
Pero en tus comentarios siempre echo en falta un reconocimiento, aunque sea implícito, de las enseñanzas de la escuela de la elección pública: por qué el Estado y los burócratas actúan como actúan, cuál es su estructura de incentivos, cuál es la estructura de incentivos de los votantes etc. y qué restricciones imponen estas realidades en las políticas que queremos aplicar. Las más de las veces hablas como si el Estado y sus políticas pudieran diseñarse, como si el Estado fuera a satisfacer los deseos de los teóricos que han dado con la "solución" en el papel. En el caso de los neoclásicos más ingenuos, por ejemplo, esto sucede cuando, después de identificar una serie de "fallos de mercado" y mostrar sobre el papel cómo la intervención del Estado podría corregirlos haciendo esto y aquello, pasan alegremente a la conclusión de que el Estado tiene que intervenir. Pero de lo primero no se sigue lo segundo. Que uno pueda imaginar cómo el Estado podría corregir un supuesto "fallo del mercado" no significa que el Estado, al intervenir, vaya a hacer eso que queremos que haga. Queremos que haga X pero la teoría de la elección pública nos sugiere que tenderá a hacer Y o 2X, y que la intervención nos dejará peor que al principio.
En tú caso, cuando te refieres al cheque escolar y dices: "Si se logra reducir el papel del Estado a sólo a realizar el pago y se logra una verdadera independencia educativa lo que le queda al poder es ese, el de asegurar la educación de los hijos."
La pregunta es, qué te hace pensar que el Estado va a limitarse a hacer eso que quieres que haga (pagar sin poner requisitos)? Estás pasando por alto todas las enseñanzas de la escuela de la elección pública (y los ejemplos empíricos en multitud de ámbitos) que nos sugieren que el Estado NO va a limitarse a hacer solo eso (o que aunque empiece haciéndolo, tenderá a extralimitarse con el tiempo). Tú planteas "no es el qué sino el cómo", a lo que yo te respondo "no es el cómo diseñarías una política, sino el cómo te cercioras de que el Estado va a aplicarla tal y como tú la has diseñado".
Un saludo
Primero decir que no sé si hace mucho que has puesto este comentario, Albert, porque no he pasado por aquí en os últimos días, y lamento si te he hecho esperar.
Segundo decir que en tu queja está la penitencia.
Me explico. Yo me he llegado a autocalificar de “Ancap en prácticas” porque si algo he tenido siempre claro es que el poder es enemigo de la máxima libertad. Pero en mis prácticas anarcoliberales, (me gusta mas que anarcocapitalistas) he llegado a la conclusión de la imposibilidad de aplicación por varios problemas con la realidad.
Me dices que cómo es que ignoro lo que la Escuela de la Elección Pública nos dice continuamente. Y no es cierto. No lo ignoro, es más lo tengo siempre muy presente. Si a algo en claro he llegado es que al poder hay que limitarlo lo más posible. Pero eso de “lo más posible” es un proceso gradual.
¿Cómo puedo asegurarme que el Estado vaya a limitarse a pagar y no a extralimitarse?
En uno de tus últimos artículos sobre el Anarcocapitalismo, al final, en el último párrafo, comentas que para que pueda llevarse a cabo, reconociendo alguna de las críticas que varios hemos hecho a esa corriente de pensamiento, es preciso que una gran mayoría de gente esté dispuesta a vivir tal y como especifica el anarquismo. Pues bien, asumiendo que un gobernante vaya a aplicar “correctamente” la iniciativa del cheque escolar qué te hace pensar que eso no se va a quedar ahí y que va a degenerar.
Piensas, tal como dicta la Escuela de la Elección Pública que el proceso degenerará porque el poder tiene esas cosas. Pero ocurre que el hecho de que se pueda llevar a cabo una política como el cheque escolar no se debe a una iniciativa aislada sino porque quien ha sido elegido para gobernar lo ha hecho con la condición de que lleve a cabo políticas liberales. Es decir, estamos acercándonos a tu propio supuesto de realización del Anarquismo. Es decir, estamos implicando a la mayoría para en ese proceso gradual, avanzar a mayores cotas de libertad. Incluso te digo que una aplicación “incorrecta” del cheque escolar, si esa medida es apoyada por el suficiente número de personas, provocaría la defenestración del político que haya mentido.
Me dirás... si es que no domina todos los medios de comunicación, hay partidos que se le enfrenten o que hay partidos contrarios al mismo que diluyen las expectativas creadas... Cierto, pero a parte de una rebelión para imponer la libertad anarquista ¿qué medio se puede usar para llegar al objetivo final distinto a la democracia?
En Venezuela y Bolivia parece que la llegada a la dictadura socialista por medios democráticos está teniendo reveses importantes. La batalla no está ganada, pero mientras en esos países las victorias de la libertad son pírricas, Chavez dixit, ¿cuales son las victorias de anarquismo liberal?
El error que cometéis es el pensar en el todo o nada. El error que cometéis es pensar que quien critica el absoluto anarquista reniega del ideario liberal. La libertad es algo mas que el todo o el nada.
En el momento en el que un grupo humano interactúa las normas, morales y legales, aparecen. Es tarea del liberal velar porque dichas normas limiten lo menos posible la libertad.
Y si se consigue vivir sin Estado ten por seguro que yo no me voy a oponer.
"Piensas, tal como dicta la Escuela de la Elección Pública que el proceso degenerará porque el poder tiene esas cosas. Pero ocurre que el hecho de que se pueda llevar a cabo una política como el cheque escolar no se debe a una iniciativa aislada sino porque quien ha sido elegido para gobernar lo ha hecho con la condición de que lleve a cabo políticas liberales. Es decir, estamos acercándonos a tu propio supuesto de realización del Anarquismo. Es decir, estamos implicando a la mayoría para en ese proceso gradual, avanzar a mayores cotas de libertad. Incluso te digo que una aplicación “incorrecta” del cheque escolar, si esa medida es apoyada por el suficiente número de personas, provocaría la defenestración del político que haya mentido."
Bastiat, me quedo con este párrafo. El hecho de que se pueda llevar a cabo una política como el cheque escolar no significa que el clima de opinión sea liberal ni que se haya elegido al político con ese fin. Los votantes no eligen políticas concretas sino programas en bloque cada cuatro años, tampoco está claro que conozcan el contenido de esos programas o que voten más atendiendo a su razón que a sus prejuicios (sobre la "irracionalidad" de los votantes véase el último libro de Bryan Caplan "The Myth of the Rational Voter"). Los políticos/burócratas, por su parte, tienen bastante margen de actuación, a veces incluso cuando la opinión de los votantes es favorable a una política concreta o a sus resultados, pueden avanzar sus intereses o los de determinados grupos de presión sin que la opinión pública se vuelva en su contra o se movilice. En fin, los matices son muchos, y la comparación con la anarquía/el mercado no se sostiene precisamente porque la estructura de incentivos que rige en uno y otro caso son muy distintos. En política hay incentivos para que los votantes sean irracionales (los costes de satisfacer tus prejuicios ideológicos se diluyen entre toda la sociedad), hay incentivos para que las minorías/grupos de interés exploten a las mayorías (porque estan organizadas y se benefician directamente de los privilegios), hay incentivos para una mayor demanda de regulaciones y subsidios (porque los beneficios y los costes están desvinculados, los beneficios son "privados"/particulares pero los costes se socializan/reparten) etc. etc. etc. Esto es la teoría de la elección pública, y no veo nada de esto en tus comentarios. En el mercado estos incentivos no existen porque no hay desvinculación de beneficios y costes, recibes lo que pagas, y solo tú sientes las consecuencias de tus "votos"/elecciones.
En el párrafo has introducido un matiz MUY importante que hasta ahora estaba ausente: el clima de opinón. Qué sucede si el clima de opinión es muy liberal? En ese caso sin duda el gobierno tenderá a ser más liberal/podrá aplicar políticas más liberales. Y en ese supuesto quizás se implementara la mejor versión del cheque escolar. Con todo, dos apuntes: no estamos en este contexto (por tanto no tenemos por qué asumir que la reforma del cheque escolar será la adecuada); y TODAS las conclusiones de la escuela de la elección pública mencionadas arriba siguen vigentes, solo que en otro nivel. Los incentivos a la irracionalidad, a la demanda de privilegios y ayudas etc.. siguen estando allí porque son inherentes al sistema político. Sus consecuencias serán más sutiles porque el clima de opinión es más favorable a la libertad, pero aún así hay margen para distorsiones e ineficiencias varias. En tu párrafo tampoco contemplas esto. En otras palabras, la opinión pública liberal (que no tenemos) es necesaria pero probablemente insuficiente a la hora de limitar la actuación del Estado (al menos de forma rigurosa), porque hay otros incentivos inherentes al Estado/democracia que empujan en otras direcciones. La opinión pública liberal en el anarcocapitalismo es, en principio, necesaria y suficiente para que no derive en un Estado. Otro tema es cómo pasar de aquí hasta allí. La escuela de la elección pública quizás sugiere que el anarcocapitalismo no tendería a convertirse en Estado, peró también nos sugiere que el Estado no tiende a reducirse y mucho menos a desmantelarse! La teoría de la elección pública deja en buen lugar al anarquismo vis a vis el Estado, pero en relación con el proceso de "desmantelación del Estado" no da demasiadas razones para el optimismo, al menos a corto y medio plazo. Sería incoherente con mi propia tesis y vulnerable a tu crítica si después de decir lo que he dicho creyera que el anarco-capitalismo está a la vuelta de la esquina o llegaremos fácilmente a él. Pero jamás he dicho nada parecido. Mi optimismo ancap es muy largo-placista ;) Pero tú hablas de la reforma del cheque escolar como si fuera solo una cuestión de "diseñarla bien". Y eso deja fuera todos los matices que te he comentado.
Un saludo
NO.
Yo nunca niego la veracidad de las “sugerencias” de la Escuela de la Elección Pública. Yo las reconozco como ciertas.
Pero de qué me sirve.
Sabemos, sobre todo sabéis, a donde hay que tender pero nos negamos a hacer la derivada que nos indique la pendiente por la cual deslizarnos hacia el objetivo final.
Largoplacista dices....Si. Esperemos sentados a ver si cae la fruta madura.
Vaya. Lo mismo ha dicho Chavez: “Venezuela todavía no está madura para el socialismo”.
Bueno... es un requiebro que me ha salido así, al pronto.
Por tanto para mí el problema no es hacia dónde si no el CÓMO.
Pero si no damos pasos por el camino de limitar al Estado, los liberales tienen que dar ese paso, ni con el Cheque Escolar “bien diseñado” ni con él mal diseñado pero aprovechando la ocasión para hacer ver que el derecho a elegir está por encima de “derecho” del Estado a decidir sobre nuestros hijos.
Pues eso... quedémonos hablando de la venta de órganos por parte de los pobres ganando adeptos por doquier.