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Portada - Comentarios - La estrategia de Ram Bhavnani

26/11/2007 - Antonio Nogueira

La estrategia de Ram Bhavnani

Ram Bhavnani, multimillonario inversor de origen indio, afincado desde hace cuarenta años en Tenerife, protagonizó la información económica de la penúltima semana de noviembre. RB decidió vender el día 20 su casi 15% de Bankinter, el sexto banco español, a Crédit Agricole, embolsándose unas plusvalías superiores a 300 millones de euros. Ahora, con 650 millones de capital propio, Bhavnani tendrá oportunidad de alcanzar nuevas oportunidades de negocio, tras su paso antaño por otras entidades del sector (Zaragozano, Popular, BCH). No es menos cierto que el 18 de Noviembre RB declaraba que no quería vender Bankinter para nada; ni tampoco conviene olvidar que en un reciente libro suyo aconseja no invertir a crédito, lo contrario de lo que hace. En cualquier caso, Bhavnani es miembro distinguido de la acreditada escuela de "haz lo que yo digo, no lo que hago". Así es el juego –contradictorio, pero libre– de la perspicacia empresarial.

La vida de RB tiene algunas conexiones de interés. Arribó a Santa Cruz como inmigrante para poner en orden los asuntos familiares, convirtiéndose con esfuerzo en el mayor tendero de la ciudad. Mucho antes, en 1943, nació en Hyderabad. Hyderabad es la capital del Estado de Andhra Pradesh, el quinto por tamaño y gozne entre el Norte y el Sur de la Unión India. En Hyderabad residen dos poderosas organizaciones mundiales: Microsoft y la Compañía de Jesús. Allí trabajan –además de la corporación de Bill Gates– Wipro, Infosys, Oracle, IBM y Dell. Por otra parte, Wharton y London School of Economics son los dos grandes centros de aprendizaje. Se trata de un nuevo Silicon Valley, algo serio, una gran región en marcha de Asia. Mientras, España, atravesada con el ladrillo, dedica cuatro veces más a subvencionar el carbón que en invertir en I+D+i (un mínimo 1,07% del PIB según el Informe COTEC de Junio 2006). Alemania, Francia y Reino Unido –inalcanzables– nos cuadriplican en gasto informático.

Volviendo a Bhavnani, fue alumno de los jesuitas hasta los 17 años de edad. Es curioso, pero en India reside y enseña desde hace más de medio siglo un conocido sacerdote jesuita español: Carlos G. Vallés. No es imposible el vínculo entre éste y RB. Vallés es un adalid del ecumenismo y, estereotipos al margen, dice cosas muy razonables sobre la modernidad. Por ejemplo, respecto de la competitividad como factor de progreso personal, podría considerársele afín a la praxeología. Afirma lo siguiente: "Anoto el hecho de que somos competitivos, que buscamos la propia ventaja, que con frecuencia nos tenemos envidia unos a otros; y el caer serenamente en la cuenta de este hecho es factor esencial para que funcionemos bien en grupo... Una cosa es tener sentimientos y otra cosa es obrar según ellos. Una cosa es sentir envidia y otra cosa es ponerla en práctica... el valor de mi vida no depende del éxito de mi trabajo y, en consecuencia, el éxito de los demás no es ninguna amenaza a mi carrera, no hace sombra a mi imagen. La amistad calma la ansiedad." (Viviendo juntos, Sal Terrae, 1995)

RB, practicante del hinduismo, quizá tenga en su estrategia la ocasión de recordar con frecuencia los principios del liderazgo en Ignacio de Loyola: heroísmo, ingenio, amor y conocimiento de sí mismo. El heroísmo inspira a hacer algo más, algo más grande; hace a una persona soñadora y pragmática a la vez. El ingenio dispone no sólo a pensar sino a vivir de manera original (Bhavnani es austero, no es rico al uso; guarda formas de arzobispo de Compostela). El amor liquida los temores y aglutina en equipos a las personas que sobresalen. Por último, el conocimiento de sí mismo –la introspección– enraíza y alimenta, como un bucle virtuoso, las demás cualidades del liderazgo. Bhavnani lo sabe.

 

Opinión de los lectores

Bastiat

En alguna ocasión ya he comentado que los principios del liberalismo, los principios del comportamiento más concretamente, esos principios que llamamos derechos naturales, a ellos, al conocimiento de dicha verdad, se puede llegar fácilmente mediante la introspección.

De igual manera mediante la introspección sincera podemos llegar a conocernos lo suficiente y conocer a los demás como para que comprendamos el cómo funciona la sociedad humana. No en vano hay dos citas de obligado conocimiento y que sería muy provechoso para la sociedad que se llevara a cabo en gran medida: “conócete a ti mismo” y “amarás al prójimo como a ti mismo”. En esencia se trata de reconocerse uno mismo y reconocer a los demás en igualdad de derechos. La parte de amar al prójimo es una acción sujeta a la propia voluntad y por eso no siempre se lleva a cabo.

La labor ecuménica y la cercanía a la praxeología de Vallés, del que no conozco nada pero que la cita que pones parece bastante elocuente, es un bello esfuerzo por aclarar para la misma Iglesia los conceptos antes referidos. Añadámosle las palabras de JPII en Cuatrovientos cuando dijo: “La verdad no se impone, se propone”.

El asunto pues, y tomándome la libertad de elucubrar a raíz de un articulo tuyo, no radica tanto en saber qué es la verdad sino en saber proponer lo que se considera verad para que sin coacción sea aceptada por todos. Dicho esto, ¿cabe en las propuestas socialistas, sin hablar de si son verdad o no, alguna propuesta que no lleve aparejada la coacción?

En mi opinión no. Esa es la razón de que no funcione.

Antonio

Bastiat: Los célebres ejercicios espirituales de los jesuitas, por ejemplo, o el moderno aprendizaje por descubrimiento de inspiración socrática,(la formación en valores o habilidades sociales) son algunas de las técnicas que permiten encontrarse a sí mismo, las luces y sombras de cada cual. A veces lo aparecido,por medio de la introspección, no gusta nada.
En cualquier caso, las debilidades y fortalezas permiten -si libremente se quiere- mejorar, dejarlo todo como estaba, perfeccionarse, romper anclajes... Es claro que cualquier ideología totalitaria que pretenda forjar personas unidimensionales, coloquialmente digamos de carril, detestará cualquier medida que estimule el libre albedrío individual.

Bastiat

Por supuesto, cualquier técnica de autonocimiento requiere de la libertad de acción del individuo, por ello, todas aquellas doctrinas que tratan de dirigir dicha autocomprensión están abocadas al fracaso y, si se hace desde el poder hacia el totalitarismo.

Y es que sólo con libertad se puede llegar al verdadero autonocimiento, sólo aceptando libremente al otro se puede llegar a amarlo.

No sé, quizás nos falta un poco de comprensión de uno mismo para lograr la comprensión del otro y alcanzar la verdadera dimensión de lo humano.

Gustavo Sosa

Quiero añadir la comprobación experimental. Tengo 28 años, jamás había leído sobre liberalismo hasta hace dos años. Sin embargo, mediante la reflexión y el estudio llegué a determinadas conclusiones sobre cómo debe organizarse la sociedad. Cuando por azar terminé encontrándome con el liberalismo y más específicamente con el anarcocapitalismo, simplemente descubrí el rótulo que correspondía a mi ideología.

"¡Vaya, resulta que soy un ancap!"

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