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Portada - Comentarios - El mito de la seguridad laboral

18/03/2008 - Daniel Rodríguez Herrera

El mito de la seguridad laboral

Cada vez que a alguien se le ocurre siquiera mencionar la necesidad de flexibilizar el mercado laboral español, le caen palos de todos lados, a izquierda y derecha. Y eso que el empleo tiene en nuestro país unos costes altísimos comparados no sólo con los de los celebérrimos "países de nuestro entorno" sino también con cualquier otro del mundo, como puso de manifiesto el informe Doing Business 2008 del Banco Mundial, que nos colocaba en ese apartado en el puesto 154 de un total de 178 países estudiados.

Lo que se suele defender como principal ventaja de la regulación española del mercado laboral es que proporciona una gran estabilidad al trabajador. Al saber que es difícil y caro despedirle, puede contar con sensación de seguridad en su puesto laboral que además crece de año en año, según aumenta la indemnización que habría que pagarle. Esto, naturalmente, es cierto. La cuestión es que no es lo único que sucede cuando los poderes públicos aumentan el coste del despido (entre otras trabas a la contratación libre) y muchas veces no somos capaces de conectar esas otras consecuencias con su causa correcta.

Así, un informe de la OCDE (pag. 92) explica que en los países en los que la regulación laboral es más estricta, los trabajadores tienen más miedo a perder sus empleos, incluso aquellos que disfrutan de un contrato indefinido con todos los parabienes y protecciones que el Estado ha decidido otorgarles. Los trabajadores españoles son los que tienen más temor a ser despedidos. Y no sólo los temporales sino también quienes tienen un contrato indefinido.

La razón es obvia para quien quiera verla, y es que a la hora de evaluar si te preocupa perder tu trabajo el factor más importante son las probabilidades de encontrar otro con relativa facilidad tras el despido. Y cuando los costes de contratar son más altos de lo necesario debido a la regulación del mercado laboral, es mucho más difícil emplearse de nuevo. Así, la anhelada seguridad y estabilidad del trabajador español se torna dependencia absoluta del empresario o jefe que tenga en su puesto actual.

No sé si habrán vivido ustedes en sus carnes las consecuencias de esa subordinación o conocen a quienes la padecen; yo sí conozco casos, incluso en un gremio como el informático en el que, la verdad, no hay tanta escasez de oportunidades como en la mayoría. Las horas extra impagadas, el mobbing y otros abusos son mucho más fáciles cuando el mercado laboral dificulta al trabajador encontrar otro empleo, atándolo al que tiene a pesar de los pesares.

Una de las leyes económicas de sentido común que debería saber todo ciudadano que aspire al voto informado es que las barreras de salida suponen siempre barreras de entrada. Si un Gobierno pone trabas a que una empresa deslocalice sus fábricas, otras compañías se lo pensarán muy mucho antes de establecerse en sus dominios. Si el despido sale caro, los empresarios preferirán exprimir a sus empleados actuales mediante horas extra cuando las cosas van bien para no enfrentarse a los costes de despedir a quienes pudiera contratar cuando van mal dadas.

Sin embargo, los autodenominados "agentes sociales" seguirán defendiendo un sistema que ni siquiera consigue el objetivo que se marca explícitamente. Allá ellos. El problema es que tanto los gobiernos de izquierda como los de derecha han sacralizado el "diálogo social" hasta tal punto que hacer una reforma sin contar con estos sindicatos sin representación parece una herejía. Sería ya hora de dejar atrás ese lastre.

 

Opinión de los lectores

JotaEle

Hay cosas de cajón:

Si las empresas son las que crean empleo, para combatir el paro es preciso ponerselo fácil a las empresas.

Si hay muchas empresas, tendrán que competir no sólo por los clientes, sino también por los trabajadores, lo que mejora las condiciones laborales igual que mejora las condiciones de contratacíón (p.ej. precios) a los clientes.

En una situación así ¿Qué importa que el empleo sea precario, si siempre es posible encontrar otro?

Manuel Delgado

Otra consecuencia personaje del "blindaje" del mercado laboral es la disminución de la productividad del empleado, sobre todo a partir de ciertos momentos de la vida. Cuando sabes que despedirte sale prohibitívamente caro, no hay grandes motivos para esforzarse un poco más cada día. Más costes, menor competiitividad de las empresas, menor atractivo de la creación de empresas... debacle.

Mikimoss

Menudo adanismo. ¿Cuándo se ha visto que la competencia baje los precios? El fin del empresario culturalmente modélico -el que asume e interpreta darvinistamente la función de su actividad- es maximizar sus beneficios a costa del prójimo, no facilitar la vida de sus congéneres, tal y como sabe cualquier neófito en marketing. Para ello se unen en oligopolio acordando precios o inventan lo del "valor añadido" (piensen en el timo de los alimentos funcionales y como ya resulta imposible encontrar leche sin aditivos).

El capitalismo entendido bajo ese marco ético no sólo es un sistema económico insostenible, sino que además es indecente, ya que necesita aumentar ad infinitum los deseos de las personas para mantenerlas en perpetuo estado de insatisfacción consumista, de desdicha. Tal sistema económico es inseparable del modelo irresponsable de individuo que sostiene su existencia, y siempre acaba explotando por la parte más desprotegida, la del trabajador y los consumidores.

Sólo la conciencia de clase de éstos y la lucha por sus derechos hace que los gurús del a forrarse que son dos días no nos tengan ya completamente esclavizados y absorbiendo via intravenosa pienso liofilizado.

angel

Leo a Mikimoss diciendo que la competencia no produce bajada en los precios. Lo lamento Miki, por suerte o por desgracia tengo una empresa con dos trabajadoras, y claro que es cierto que me gustaría sangrar e mis clientes y cobrarles a precio de oro, y no darles un duro a mis trabajadoras (y de paso establecer el derecho de pernada).
El único problema es que si impongo unos precios abusivos los clientes se irán a la competencia, y si esclavizo a las trabajadoras se irán a otro lado. No es por mi bondad, es por el mercado que me limita.
Además me asombra cuando hablas de oligopolios, ya que en si mismos son contrarios al mercado, los establece el gobierno a base de dificultades y trabas para iniciar una actividad.
Piensas que todos (menos tú) somos estúpidos consumistas; y que si compramos leche con calcio es por culpa de unas multinacionales. No sé si recuerdas cuando COCA-COLA sacó la "Cherry-coke", igual no lo recuerdas por que no pudo imponersela a los consumidores (si es que estas multinacionales no son como las de antes).
Por cierto, el mercado lácteo oligopolístico (que citas), funciona con un sistema de producción de cuotas, un sistema que tú libremente no puedes entrar a producir o distribuir; con lo que por favor no lo ponga como ejemplo de libre mercado.

Mikimoss

"El único problema es que si impongo unos precios abusivos los clientes se irán a la competencia, y si esclavizo a las trabajadoras se irán a otro lado. No es por mi bondad, es por el mercado que me limita."

Tonterías. Eso que te han hecho creer -o que tu mismo quieres creer- es un mito de legitimación producido por el sistema en el que te hayas inserto para justificarse ante el pensamiento materialista dominante. El axioma fundante consiste en suponer que una cosa así como las "Leyes del libre mercado" han descendido sobre nosotros y poseen la mágica propiedad de producir, por arte de birlibirloque, espontáneamente, un orden económico éticamente aceptable. Una vez antepuesto semejante prejuicio se procede a demostrar adhoc que cualquier cosa vulgarmente reconocida como "buena" proviene necesariamente de la observancia dogmática de tales leyes económicas y amén.

Pero la realidad es bien distinta. No son las leyes de la competencia las que a tí te abocan a tener miramientos por tus empleados y clientes, sino que si esto es así es gracias a que el mercado donde verduleas está en el seno de una sociedad que ya había desarrollado las normas de convivencia que son la condición de posibilidad de la existencia de clientes, comerciantes, empleados, empleadores y el resto de agentes, pacientes, actores y espectadores económicos.

Así pues, actúas como actúas por coacciones de muy distinto rango -desde las más sutiles, normas de vergüenza, etc., hasta las más disuasivas, como el derecho-, que han sido creadas y establecidas a lo largo de los siglos con el objetivo de regular el complejo mundo de los deseos, las apetencias, las querencias, los odios y los diversos intereses de los seres humanos.

angel

Estaba leyendo tu respuesta Mikimoss y pensaba no responderte, ya que no voy sobrado de tiempo.
Pero la verdad, es que me hace gracia saber cuando discuto mis honorarios con mis clientes ( o quito clientes a mi competencia bajando precio) resulta que vivo en un axioma que me han hecho creer. Se lo comentaré al próximo que me diga que le haga un descuento, le diré que es un error axiomático y que vive coaccionado por el neo-liberalismo (no sé si colará).
Por cierto, cuando hablamos de "leyes de mercado" nos referimos a "leyes" como la "ley de gravedad"; es decir, su existencia es previa a nosotros. Por mucho que intentes establecer que el mercado deriva de las "leyes normativas" es una contradicción en si misma. No es posible una "ley normativa" que no regule una realidad previa; salvo que ideemos una república de Platón.
Y te equivocas cuando hablas de "libre mercado"; ya que por esa expresión entendemos la libre voluntad de las partes para comerciar, y una fuerza pública (policía, judicatura,...) para defender la libre voluntad de las partes.
De todas formas, sé que no vamos a ponernos nunca de acuerdo; ya que por lo que leo en tus textos, parece que tu ideología está basada en los libros y la mía en la gente con la que tengo que tratar todos los días.
Y por favor, no me digas que tu sabiduría viene de la experiencia; que me has citado como ejemplo de libre mercado el lácteo (uno de los más intervenidos).
Un saludo

nito

Siempre he observado que la competencia produce una bajada de precios, obligando a todas las empresas, para ser competitivos, a aumentar la calidad de su servicio. Solamente pueden mantener e/o incrementar, de forma unilateral, el precio de sus servicios o productos las empresas que tienen una calidad valorada por el cliente y éste quiere pagar este valor añadido. Es el Libre Mercado.
El despido libre proporcionaría más empleos a los buenos trabajadores y eliminaría del mercado laboral, o limitaría su acceso, a una cantidad importante de "elementos no rentables".
Sr. Mikimoss, sea crítico con sus propias opiniones y se dará cuenta que propugna un sistema económico en el que el "papá estado" decida que nos conviene.
Saludos cordiales

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