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Portada - Comentarios - ¿Legalización de las drogas duras?

23/04/2009 - Daniel Ballesteros

¿Legalización de las drogas duras?

Las drogas "duras" son aquellas cuyo consumo genera siempre una fuerte adicción, de forma que a pesar de que el consumidor es incapaz de abandonar este hábito a pesar de ser consciente de los daños que ocasiona a su bienestar físico y psíquico. En consecuencia y dado que la adicción impide el ejercicio de la libertad (más allá del primer acto más o menos libre de consumo), daña la vida del consumidor y además ocasiona gravísimas externalidades negativas con pocas posibilidades de compensación (asesinatos, violaciones, mutilaciones, robos, enfermedades crónicas entre otras), su tráfico y consumo son reprobables, pero ¿debiera ser perseguido legalmente su tráfico?

En mi opinión sí. Y no debiera escandalizarnos esta idea puesto que una prohibición legal no es mala "per se" (por ejemplo, se prohíbe matar y todos estamos de acuerdo): una prohibición sólo es mala a la luz de sus consecuencias netas, muy difíciles de calcular salvo excepciones evidentes y puntuales. La prohibición del libre comercio y restricción del consumo de drogas "duras" parece a todas luces una de esas excepciones que todos podemos llegar a considerar evidentemente adecuadas, como pueden serlo también la prohibición legal del comercio libre de sustancias radiactivas, altamente explosivas o gases nerviosos.

Para comenzar, respecto a esta medida concreta (la prohibición del tráfico de drogas "duras") sabemos que sí origina el surgimiento de mafias y corrupción pública, además del encarecimiento y baja calidad de los estupefacientes; pero también que tiende a hacer descender su consumo y calidad gracias a los elevados costes de puesta en el mercado y escasa producción; además de minimizar los daños derivados de la adicción.

Los detractores del prohibicionismo suelen aducir que dicha medida, referida a bebidas alcohólicas, fracasó en el caso de EEUU, puesto que tuvo todas las consecuencias negativas expuestas pero ninguna de las positivas. A este respecto cabe hacer tres observaciones:

La primera es que la ilegalización del alcohol tiende a retraer su consumo, lo cual no significa que eso suceda necesariamente, debido a la existencia de circunstancias de tiempo y lugar que pueden conducir a resultados inesperados. Por ejemplo, la ilegalización puede suponer que la nula carga impositiva abarate el producto tanto que su consumo se dispare; pero también puede erradicar su consumo y/o producción, como sucede por ejemplo, en los países musulmanes más rigurosos, que un día fueron grandes productores y consumidores de alcoholes y que hoy apenas lo son.

La segunda es que alcohol, por un lado, y la heroína o cocaína por el otro son sustancias tan diferentes que las implicaciones de su consumo son totalmente distintas. Por ejemplo, mientras que el consumo periódico de cantidades moderadas de alcohol no tiene por qué generar adicción, la misma conducta genera una fuerte adicción en el caso de la heroína o la cocaína.

La tercera es que el argumento de la "Ley Seca" resulta contraproducente cuando quien lo emplea es un liberal (en sentido europeo) opuesto a la intervención pública en asuntos privados dado que dificulta la producción y consumo de un producto. Quien pone a la "Ley Seca" como ejemplo paradigmático de lo que pasa cuando se prohíbe algo, presenta el prohibicionismo del Estado como algo que fomenta la producción y consumo de un bien. Resulta evidente que hay un error en la argumentación y sonroja el hecho de que aún se siga empleando.

Años más tarde de este antecedente de referencia, algunos legisladores de ciertos países obviaron las dos primeras observaciones, atendiendo al error indicado en la tercera. En consecuencia, despenalizaron el tráfico y consumo de ciertas drogas altamente adictivas, esperando que la situación que se produjo con el alcohol en EEUU se reprodujera con las drogas "duras". Como era previsible, no ha sucedido tal cosa, en palabras de Gerardo Ochoa Vargas:

Los experimentos de legalizar o despenalizar han terminado por regresar a la prohibición: en 1975, la corte en Alaska aumentó la permisividad para poseer más mariguana. Para 1988, entre los jóvenes de 12 a 17 años, el consumo aumentó hasta alcanzar más del doble que el promedio nacional de Estados Unidos. Finalmente, en 1990, se volvió al antiguo esquema de prohibición y el consumo empezó a disminuir lentamente.

En Inglaterra, entre 1960 y 1970, los adictos a la heroína se multiplicaron por 30 y, durante los 80, el número creció cerca de 40 por ciento anual; ahora, arrepentida, enfrenta el enorme costo de tratar miles de adictos. En comparación, en todo ese tiempo el número de adictos a la heroína en Estados Unidos se mantuvo en cifras de alrededor de 500 mil usuarios.

En Suiza, un parque llamado Platzpitz, se definió como lugar de tolerancia para usar drogas. En 1987 tenía 300 visitantes permanentes. Para 1992, eran 20.000. En 1992 tuvieron que cerrar el parque, como única forma de acabar con el lastimoso espectáculo de gente inyectándose y drogándose a toda hora.

Holanda es el único país que no ha dado marcha atrás a la despenalización del uso de las llamadas "drogas blandas", que no son tan blandas: cuando se despenalizó el uso de la marihuana, en 1976, su contenido de tetrahidrocanabinol –el ingrediente activo– era de 3 a 5 por ciento; actualmente es de 35 por ciento, cantidad que produce problemas notables de salud –pérdida de memoria, daños cognitivos, y una falta de energía crónica que convierte al usuario en un ser apático y pasivo–. Los resultados de la despenalización: el número de expendedurías de estas drogas aumentó, en 10 años, de 30 a 1.500 y el uso de marihuana en el grupo de edad de 18 a 25 años creció 200 por ciento. De tal forma que tan sólo en 1997, hubo un incremento de 25 por ciento en el número de adictos a la mariguana en tratamiento, comparado con un incremento de 3 por ciento en los casos de abuso de alcohol. De 1984 a 1996, el uso de drogas en adolescentes holandeses aumentó 200 por ciento, mientras que en Estados Unidos, en ese mismo periodo, la tasa se redujo en más del 50 por ciento. Las mismas autoridades atribuyen el 65 por ciento del aumento en el crimen juvenil al uso de estas drogas, y el uso de "drogas duras" como la heroína se ha triplicado desde la despenalización de la mariguana, pero Holanda no desea cambiar de rumbo.

También hemos de tener en cuenta otras circunstancias asociadas a la legalización de las drogas, y es el hecho de que ya bajo una situación de ilegalidad su consumo se ha extendido hacia los niños (también ha sucedido con otras drogas blandas como el alcohol o el tabaco), por lo que se debe tener en cuenta a la hora de evaluar la viabilidad de una eventual legalización. Esto por no hablar de un Estado convertido en el garante del derecho a consumir drogas, algo que a mí personalmente me aterra profundamente.

En definitiva, esta cuestión sitúa a los liberales ante un dilema moral de grandes proporciones. Nos fuerza a elegir entre la libertad de un individuo en un momento dado y la vida, libertad y propiedad de todo individuo que integra una sociedad en todo plano temporal presente y futuro. Puede que en nuestros análisis del derecho debamos ser más cuidadosos con el modelo de hombre aislado que usualmente empleamos, de forma que evitemos caer en el hiperracionalismo que criticamos en nuestros adversarios políticos e intelectuales.

 

Opinión de los lectores

AGI

Hay mucho que debatir aquí, pero quiero resaltar lo inválido de los ejemplos de Suiza u Alaska. Si entre una población de varios millones de personas establecemos que sólo se puede realizar una actividad determinada en un lugar (un estado en EEUU o un parque en Suiza) es normal que el modelo sea insostenible. Si en todo España sólo se pudiera beber cerveza en el parque del Retiro, seguramente habría que cerrarlo tras unos meses de tan descabellado experimento.

Además, no citas ejemplos que sí parecen estar funcionando, como el de Portugal:

http://www.cato-at-liberty.org/2009/04/09/us-official-portugals-policy-appears-to-be-working/

Mario

Don Daniel: ¿De dónde salió usted con tantas ideas liberticidas? Si seguimos con su línea argumental deben los gobernantes prohibir el jamón serrano, los chorizos, los azúcares que son los culpables del aumento del colesterol, los trigliséridos y la obesidad de las personas que tantos gastos le ocasionan a la salud pública.
Usted parece innovar el derecho penal. Un delito es un acto violento y punitivo de una persona contra otra. No existen delitos de uno contra si mismo. Quien se dogra lo hace porque lo asiste su libertad individual. Si no lo sabía don Daniel, la libertad es un derecho que está por encima de cualquier gobierno siempre y cuando no atente intencionalmente contra los derechos de otras personas. No le ponga tantos números a su discurso, busque dónde se están violando los derechos individuales para ponerse del lado contrario.

Fco. Moreno

Es cierto que la Ley seca produjo una reducción en la producción del alcohol y, por ende, en su consumo tanto en los EE UU como en Noruega de los años veinte; pero los efectos no deseados fueron devastadores (especialmente en USA porque allí duró más y el mercado era más potente).

Además de las consecuencias no previstas que ya comentas (surgimiento de mafias organizadas, corrupción política, policial y judicial, encarecimiento de la bebida, adulteraciones muy tóxicas sustitutivas), hubo otros efectos no deseados: desató el contrabando desde Canadá, México y países del Caribe de amplia tradición en la producción de licores; aumentó, esta vez sí, el consumo de licores de alta graduación en detrimento del vino o la cerveza a diferencia de lo que ocurría antes pues ocupaban estas últimas bebidas de menor graduación más volumen en el transporte clandestino; además hacia 1933 –año de la derogación de la prohibición- el consumo medio del norteamericano –si bien seguía siendo menor- se acercó ya mucho al de los años previos a la prohibición.

Asimismo en su conjunto, la prohibición fue la causante de que se cuadruplicara el número de convictos federales y se triplicara la población reclusa interfiriendo negativamente en la persecución de los delitos con víctimas. Las estadísticas de la comisión de delitos serios –homicidios y robos- se dispararon en los EE UU durante los casi catorce años que duró la prohibición del alcohol. El subsiguiente imperio criminal que se montó gracias a dicha prohibición no desapareció tras la derogación sino que se fue transmutando en otros negocios que quedaron desterrados de su comercio legal (prostitución, juego, drogas). Estas últimas siguen ilegalizadas hoy en buena medida.

Asimismo por esos mismos años de la prohibición el consumo de sustancias estupefacientes o narcóticas –pese a estar ya prohibidas desde 1914- fue curiosamente rampante sobre todo a raíz de la prohibición del alcohol. Opino que la ley seca fue un “experimento” social aberrante del que los liberales podemos aún sacar conclusiones provechosas para ponernos en guardia frente a otras prohibiciones similares.

De las “externalidades negativas” de cualquier acción no se sigue que deban lisa y llanamente prohibirse; hay que tratar de manejarlas de la mejor manera posible; caso de acciones delictivas de drogadictos, perseguir dichos delitos si se producen tras el consumo de estupefacientes.

La comparación de la prohibición de las drogas con la de las sustancias radiactivas, explosivas o gases nerviosos no es un argumento convincente puesto que los objetivos perseguidos con estos últimos consumos con respecto al de las drogas son demasiado dispares e intervienen otras variables completamente distintas. Coincido contigo; Daniel, en que la prohibición del alcohol y drogas duras no son situaciones completamente análogas, pero lo son mucho más que el comercio con materiales radiactivos, por ejemplo.

¿El Estado garante del derecho a consumir drogas? No hace falta llegar a eso, me basta con que no monte todo un aparato coactivo contra el intercambio voluntario de ciertas sustancias, muchas de ellas utilizadas pacíficamente entre los humanos desde hace siglos.

Las guerras estatales contra delitos sin víctimas son demasiado caras y los presupuestos dedicados a ellas son siempre insuficientes. Nixon, queriendo emular a Lyndon Johnson y su guerra contra la pobreza y su diseño de la Gran sociedad, desencadenó una irracional guerra contra las drogas despilfarrando recursos públicos a manos llenas y ejerciendo una influencia decisiva en las legislaciones de los demás países, pero todo ello con resultados muy dudosos; lo mismo se puede decirse de la compulsiva gestión (y endurecimiento de las leyes) en este asunto durante la administración de Reagan (también con magros y muy costosos resultados).

Efectivamente una legalización de las drogas aumentará su consumo; pero ¿por qué nuestros políticos han de ejercer de padres moralistas para hurtar a las personas que conforman la sociedad su - creo que necesario – aprendizaje de convivir con las drogas? Acepto que en los países musulmanes haya menos producción y consumo del alcohol pero no saben, en general, convivir con él (¿tienen por ello más suerte que nosotros?). En definitiva, opino que tal vez la prohibición de las drogas –incluso las llamadas duras- aporte más perjuicios que ganancias para el conjunto de la sociedad.

Albert Esplugas

Hola Daniel,

Estoy en desacuerdo en casi todo. He escrito una réplica bastante larga en mi blog: A favor de legalizar las drogas duras (respuesta a Daniel Ballesteros).

Un saludo

Daniel Ballesteros

Para AGI:

El tráfico de drogas sigue siendo ilegal en Portugal. Tampoco han despenalizado la posesión, sólo han reducido el castigo por posesión y uso personal a una simple sanción administrativa.

El texto que nos propones y que al parecer, no has leído, lo dice en su primer párrafo:

On July 1, 2001, a nationwide law in Portugal took effect that decriminalized all drugs, including cocaine and heroin. Under the new legal framework, all drugs were "decriminalized," not "legalized." Thus, drug possession for personal use and drug usage itself are still legally prohibited, but violations of those prohibitions are deemed to be exclusively administrative violations and are removed completely from the criminal realm. Drug trafficking continues to be prosecuted as a criminal offense.

Por otra parte, crees que los ejemplos que empleo no son válidos y crees demostrarlo empleando un sofisma. ¿Me estás diciendo algo así como que drogadictos de Alemania, Italia o Francia irían un parque de Suiza sólo para poder drogarse tranquilos y que por eso aumentó el número? Hombre,,, un poco de rigor en la crítica.



Para Mario:

Si el “jamón serrano, los chorizos, los azúcares” generasen una adicción tal que indujeran al individuo a cometer asesinatos, violaciones, mutilaciones, robos o a contraer enfermedades crónicas asociadas altamente contagiosas, estaríamos ante el mismo caso que con la heroína o la cocaína. Pero como hasta el momento no son tan perjudiciales, están buenísimos y de algo hay que morirse, pues va a ser que no. Espero que quede clara la ironía.

Repito de nuevo para que se entienda, que el consumo de cocaína o heroína, por ejemplo, no genera consecuencias iguales al consumo de “jamón serrano, los chorizos, los azúcares”.

También me dices que “un delito es un acto violento y punitivo de una persona contra otra”. Vale, entonces según tú el hurto o la estafa no son delitos porque no son actos violentos o punitivos.

También dices que: “la libertad es un derecho que está por encima de cualquier gobierno siempre y cuando no atente intencionalmente contra los derechos de otras personas”. Perfecto, entonces estás de acuerdo conmigo en que las consecuencias de la drogadicción son terribles externalidades negativas sobre los derechos a la vida, libertad y propiedad de otros, luego el tráfico ha de estar perseguido como lo está el robo, por ejemplo.






Para Fco Moreno:

Estupenda respuesta a mi artículo. Entiendo tu postura y trataré de responderte convincentemente.

Dices: De las “externalidades negativas” de cualquier acción no se sigue que deban lisa y llanamente prohibirse; hay que tratar de manejarlas de la mejor manera posible; caso de acciones delictivas de drogadictos, perseguir dichos delitos si se producen tras el consumo de estupefacientes.

La clave es que hay una fortísima correlación entre consumo de drogas y delitos. No todos los delitos se cometen bajo los efectos de las drogas, pero sí el consumo de drogas multiplica la delincuencia de todo tipo. Obviamente, si ya conocemos que la droga dura es la causa de un buen número de delitos, será preferible actuar sobre ella que sobre las consecuencias. Tengo la impresión de que dejas en el aire cómo atajar la multiplicación de delitos relacionados con la drogadicción.

Dices: La comparación de la prohibición de las drogas con la de las sustancias radiactivas, explosivas o gases nerviosos no es un argumento convincente puesto que los objetivos perseguidos con estos últimos consumos con respecto al de las drogas son demasiado dispares e intervienen otras variables completamente distintas.

Te doy la razón, pero con el empleo de estos casos quise dejar claro que existen sustancias como esas, cuyo comercio libre está prohibido. En estos casos la prohibición nos parece bien a todos, luego una prohibición no es mala “per se”. Era a esto a lo que quería llegar. Repito que te doy la razón en que no son el mismo caso que las drogas.

Dices: En definitiva, opino que tal vez la prohibición de las drogas –incluso las llamadas duras- aporte más perjuicios que ganancias para el conjunto de la sociedad.

Esta es la madre del cordero. En última instancia todo nuestro debate se reduce a que diferimos en nuestras estimaciones de costes y beneficios sociales de la prohibición del tráfico. Mientras que tú opinas que los costes son elevadísimos para obtener resultados insatisfactorios, yo creo que los costes son muy modestos y a cambio se han obtenido resultados extremadamente satisfactorios; pero claro… la carga de la prueba reside sobre quienes decimos esto último dado que no existe una realidad alternativa con la que comparar. Pasa algo así como con la falacia de la ventana rota de Bastiat.

En todo caso, gracias por tu inteligente crítica.

CENTROS DROGO SANITARIOS

Buen comentario.

¿ Qué opina Ud. de regular "mínimamente", liberalizando su consumo controlado en locales "Drogo-sanitarios", asesorados preceptivamente por trabajores sociales, médicos, psicólogos y farmacéuticos y, autorizados por un Ministerio de Sanidad y Consumo que verifique la seguridad y calidad de los servicios ?

Esos CENTROS DROGO-SANITARIOS pueden servir para distribución (en regimen de competencia en su calidad asistencial) de:

1. INFORMACION SANITARIA (y estadística) por Trabajadores Sociales, Psicólogos y Médicos, con explicaciones y documentación abundante y contrastada sobre drogas, mediante folletos, libros, videos,... que expliquen sus efectos, adicciones, enfermedades,...

2. EXPEDICIÓN DE DROGAS por Farmacéuticos con receta médica y con medidas de seguridad adecuadas para los empleados y los consumidores.

3. SALAS HIGIENIZADAS PARA CONSUMO "in situ", del producto allí comprado, con cabinas individualizadas que alejen de la calle el consumo marginal y permitan el consumo individual de esos productos, previamente asesorado sobre sus perjuicios.

Probablemente, las fases señaladas debiesen ser preceptivas y, los expertos arriba indicados debiesen atender al potencial consumidor, antes de seguir adelante con su decisión personal de consumir y producirse la distribución y venta "libre" (legalizada) de la droga.

Del modo que acabo de indicar, el servicio prestado (público o privado) tendría la calidad necesaria, con un orden asistencial "profesionalizado", que podría consistir en revisión previa por: trabajador social, psicólogo, médico y, farmacéutico.

La idea puede realizarse en la práctica con el coraje y la valentía de afrontar "de verdad" el problema social de las drogas, con entidades públicas o privadas (o mixtas).

Con esos tres pasos o fases para el consumo privado de drogas, se podrá eliminar el mercado negro, la marginalidad y las mafias asociadas, sin desencadenar problemas a los demás ciudadanos, y se podrán afrontar los problemas psico-sociales asociados con la drogacción.

Bajarán enormenente los precios de las drogas, incluso incluyendo los servicios médicos y sociales arriba citados en su importe final.

También debería plantearse que el precio individualizado de cada droga incluyese el coste de un SEGURO (a terceros, de responsabilidad civil subsidiaria y/o de asistencia sanitaria) para que se afrontase (privadamente) la posibilidad de necesidad de REHABILITACIÓN de aquellas personas que cayesen en un problema de drogadicción. Sólo así se evitaría "socializar" los costes de rehabilitación, accidentes, delincuencia,... que se derivasen de cada decisión individual de drogarse que adoptasen los consumidores en un mercado de drogas (parcialmente) liberalizado.

El abastecimiento con un mercado de drogas ya legalizadas, por supuesto, permitiría disminuir los "efectos colaterales" y la delincuencia, asociada actualmente a su consumo.

Desde mi perspectiva, arriba explicada, no serviría un mercado libre totalmente desregularizado, ya que el consumo privado no afrontaría la socialización de los perjuicios que ocasionase.

Para que funcione es preciso un mercado cuasi-libre , es decir, es preciso que se introduzcan (regulen):

1. Los ESTABLECIMIENTOS ESPECIALIZADOS que permitan la "profesionalización" con un servicio de asesoramiento y distribución de calidad.

2. La PROFESIONALIZACIÓN PRESCRIPTIVA previa al consumo.

3. El SEGURO de responsabilidad privada para cubrir la posibilidad de rehabilitación (constituyendo un Fondo Financiero Sanitario) y el posible perjuicio sobre los demás ciudadanos (después de consumida la droga).


No se aflija con los comentarios irrespetuosos y/o irreflexivos de personajes que pretenden ser "más liberales que nadie", haciendo actos de fé entorno a la utopía del anarquismo de mercado y de cara a la galería de amigotes ancaps.

En su fatal arrogancia, suponen que los demás deben pedir perdón por ser consecuentes con la realidad actual y, por tanto, no llevar el liberalismo tan lejos como ellos; que se echan alegremente al monte con la bandera del anarquismo al cuello.

Albert Esplugas

Daniel,

Si el “jamón serrano, los chorizos, los azúcares” generasen una adicción tal que indujeran al individuo a cometer asesinatos, violaciones, mutilaciones, robos o a contraer enfermedades crónicas asociadas altamente contagiosas, estaríamos ante el mismo caso que con la heroína o la cocaína.

Esto carece por completo de rigor y estás haciendo demagogia. Una minoría de consumidores de drogas duras son adictos, y el porcentaje de estos que comete "asesinatos, violaciones, mutilaciones y robos" bajo sus efectos es estadísticamente insignificante. Tu das a entender, no obstante, que casi todos los consumidores de drogas duras son adictos y que muchos cometen crímenes bajo sus efectos. Te ruego que aportes datos que respalden estas opiniones tan vehementes.

La clave es que hay una fortísima correlación entre consumo de drogas y delitos. No todos los delitos se cometen bajo los efectos de las drogas, pero sí el consumo de drogas multiplica la delincuencia de todo tipo. Obviamente, si ya conocemos que la droga dura es la causa de un buen número de delitos, será preferible actuar sobre ella que sobre las consecuencias. Tengo la impresión de que dejas en el aire cómo atajar la multiplicación de delitos relacionados con la drogadicción.

De nuevo esto no es cierto. Estás dando por buena la propaganda de los prohibicionistas sin contrastar datos. En cualquier caso, dudo que sea mayor que la correlación entre ebriedad y delitos (y no ves a muchos borrachos "mutilando" o "asesinando" gente, ¿verdad?). ¿Estás a favor de volver a la Ley Seca?

Saludos

Marzo

>"Las drogas "duras" son aquellas cuyo consumo genera siempre una fuerte adicción".

Si ese "siempre" es estricto e incluye 1) a todos los consumidores y 2) la primera dosis, como se deduce de algo que dices luego ("más allá del primer acto más o menos libre de consumo"; vaya, ese "más o menos" sugiere además la posibilidad de que una droga genere adicción ya _antes_ de la primera vez), entonces confío firmemente en que no existen las drogas duras.

¿Qué seguira? ¿Un artículo sobre los peligros de la convivencia con hipocentauros?

Daniel Ballesteros

Para CENTROS DROGO SANITARIOS:

Puede que las medidas que propones desembocasen en una reducción del consumo de drogas duras, así como en una reducción de sus consecuencias negativas.

Sin embargo me preocupa el cociente eficacia/verdadero coste de las medidas (que compromete su viabilidad) y también el hecho de meter al Estado en todo este ajo. No puedo evitar una gran desconfianza, aunque puede que la experiencia funcionase y merecería la pena llevarse a la práctica con experimentos piloto.

Buena respuesta.


Para Albert:

Yo no quiero proteger a los consumidores (allá ellos con su decisión libre), sino evitar los daños que ellos no pueden compensar debido a su libre decisión de introducirse en el mundo de las drogas.

He leído tu post, muy trabajado, pero es que me hablas de un libro divulgativo que niega los efectos adictivos de la heroína y la cocaína con datos obsoletos y de dudosa fiabilidad, contra las fuentes actualizadas y más veraces de un alto especialista de la ONU (punto y aparte nos guste más o menos esta organización, tiene océanos de datos significativos). Repito, ¡un libro divulgativo!… creo sinceramente que así no se puede negar la realidad que decenas de miles de consumidores, familias de consumidores, víctimas de delitos perpetrados por consumidores y espectadores pasivos hemos experimentado sobretodo en los años 80 del pasado siglo debido a la heroína. El problema con la cocaína es menor que con la heroína, es innegable. Aquí pasan a un primer plano los efectos privados del consumo porque los consumidores son personas de apariencia normal, aparentemente ni roban, ni se les ve drogarse, pero el consumo de esta droga está correlado con la comisión de delitos. ¿La diferencia con el alcohol, cuyo consumo está también correlado? Pues que el consumo regular de cocaína genera una fuerte adicción y por tanto tiende a prolongar y extender dicha situación negativa. Reitero que los efectos de la cocaína no son para nada, idénticos a los de la heroína en cuanto a adictividad y externalidades negativas.

Dices que gran parte de la criminalidad se debe a que los “empresarios” y consumidores no tienen posibilidades pacíficas de resolver sus disputas. Bueno, creo que las mafias y los consumidores sí las tendrían, pero no llegan a un acuerdo porque no les conviene. Esta ausencia de una estructura jurídica privada no parece deberse a la intervención estatal, dado que esta no les impide operar como organización empresarial. Por tanto todo apunta a que prefieren dejar que las externalidades negativas incidan sobre sus clientes, sus trabajadores o terceros.

En ausencia de un Estado que les ofrezca esta posibilidad (dado que les persigue)… ¿No deberían formar sus propios organismos de arbitraje? ¿existir diferenciación progresiva entre vendedores de buena y mala calidad? Todo sea dicho, me parece una demostración de la imposibilidad práctica del anarcocapitalismo.

Repito una pregunta: ¿la intervención gubernamental no es malísima para los negocios? ¿por qué prosperan estas empresas tan perseguidas? ¿Por qué no se hunden sus ganancias y su mercado? La única diferencia con empresas normales (para las que tal grado de persecución sería mortal) es que el consumo de sus productos genera una fuerte dependencia, por lo que los individuos están dispuestos a pagar lo que sea para satisfacer su necesidad de consumo. No me dirás que es innegable, ¿no?

Por lo demás, gracias por tu comentario. Un saludo.

PABLO

No es por nada, pero me gustarái aclarar un par de punto sobre las las "externalidades negativas "de la droga"...

1. No las suelen producir los
drogadictos , sino los traficantes. que normalmente no consumen su producto

2 Las que cometen los drogadictos suelen ser para conseguir dinero para pagar a sus camellos los elevadisimos precios de la droga ilegalizada

3 La enfermedad crónica no es una externalidad negativa

Y respecto a que la adicion impide el ejercicio de la libertad más allá del primer acto...tambien lo impide el alpinismo si te caes y te quedas en una silla de ruedas. Pero creo que todo el mundo debe ser libre de practicar el alpinismo, drogarse o dedicarse a la papiroflexia...es su problema.

Daniel Ballesteros

Para Marzo:

Ese más o menos se refiere a que según la filosofía clásica, un acto voluntario puede no ser libre. ¿Cómo? Pues imagínate a un individuo que come una manzana envenenada a propósito sin saber que lo está. Su acto es voluntario pero no libre, dado que, sin saberlo, ha sido engañado de tal forma que otro le obliga a morir sin desearlo.

Sí que la definición de las drogas duras que he empleado es imprecisa a todas luces. Pensaba que bastaría para transmitir mi idea sin mayores complejidades, y no me equivocaba puesto que sabes bien a qué significante me estoy refiriendo. Tu crítica se basa en la discusión de los términos, por lo tanto si adoptas los siguientes (por poner unos) ya no llegarás a la conclusión aparentemente lógica de que las drogas no existen.

“Las drogas duras son aquellas cuyo consumo más o menos reiterado tienden a generar en buena parte de sus consumidores una fuerte adicción”.

¿Ves qué fácil es rebatir un sofisma?

El problema es que ahora tendría que precisar la reiteración necesaria, el porcentaje de consumidores, si la adicción se produce por depresión o excitación del SNC… todo hasta que te quedases satisfecho y no me salga alguien con el ridículo ejemplo del salchichón, el azúcar, etc. Me quedo con que sabes a qué me estoy refiriendo.

En lo del artículo sobre los hipocentauros te has pasado, todo el mundo sabe que no existen. Un saludo.

Albert Esplugas

Daniel,

He leído tu post, muy trabajado, pero es que me hablas de un libro divulgativo que niega los efectos adictivos de la heroína y la cocaína con datos obsoletos y de dudosa fiabilidad, contra las fuentes actualizadas y más veraces de un alto especialista de la ONU (punto y aparte nos guste más o menos esta organización, tiene océanos de datos significativos). Repito, ¡un libro divulgativo!… creo sinceramente que así no se puede negar la realidad que decenas de miles de consumidores, familias de consumidores, víctimas de delitos perpetrados por consumidores y espectadores pasivos hemos experimentado sobretodo en los años 80 del pasado siglo debido a la heroína. El problema con la cocaína es menor que con la heroína, es innegable. Aquí pasan a un primer plano los efectos privados del consumo porque los consumidores son personas de apariencia normal, aparentemente ni roban, ni se les ve drogarse, pero el consumo de esta droga está correlado con la comisión de delitos. ¿La diferencia con el alcohol, cuyo consumo está también correlado? Pues que el consumo regular de cocaína genera una fuerte adicción y por tanto tiende a prolongar y extender dicha situación negativa. Reitero que los efectos de la cocaína no son para nada, idénticos a los de la heroína en cuanto a adictividad y externalidades negativas.

Esto es un cuento chino para espantar a los niños y no aportas una sola fuente salvando la mención al "alto especialista de la ONU". Lo siento pero para mí estás dando alas a la propaganda prohibicionista sin fundamentar o contrastar rigurosamente tus premisas. Partes de los mismos prejuicios que los promoteros de la Ley Seca, que también se recreaban en la demagogia y el dramatismo asegurando que el consumo ocasional de alcohol llevaba inexorablemente al alcoholismo, a la comisión de crímenes etc.

Si te quedas más tranquilo despreciando el trabajo de Jacob Sullum porque así no tienes que hacer el esfuerzo de revisar tus ideas preconcebidas, tú mismo. Que además lo hagas aludiendo a su condición de "libro divulgativo" y lo acuses de utilizar datos "obsoletos y de dudosa fiabilidad" sin siquiera decirnos por qué, cuando es uno de los estudios más desapasionados, matizados, documentados y aclamados que hay sobre este tema, me parece poco serio. Puedes googlear un poco para leer las críticas positivas y el eco que ha tenido este libro de "datos obsoletos y de dudosa fiabilidad" en los medios americanos, incluso en la prensa maisntream hostil a la visión liberal de Sullum. Que por cierto, ¿cómo sabes que sus "datos son obsoletos y de dudosa fiabilidad" sin haber siquiera leido el libro ni consultado sus referencias, que incluyen los estudios gubernamentales y privados más exhaustivos de las últimas décadas?

Bueno, creo que las mafias y los consumidores sí las tendrían, pero no llegan a un acuerdo porque no les conviene. Esta ausencia de una estructura jurídica privada no parece deberse a la intervención estatal, dado que esta no les impide operar como organización empresarial.

¿Cómo no va a beneficiar a los consumidores que haya un mercado transparente donde la reputación juegue un papel mayor (lo que repercute en la calidad de las drogas) y donde las disputas se resuelvan de forma pacífica? Seguramente a la mafia, como productores monopolísticos gracias a las barreras de entrada estatales, no les convenga la liberalización, pero no veo por qué ésa es una razón en contra de implementarla. Y desde luego que la intervención estatal les impide operar como una empresa normal. Me parece increíble que afirmes lo contrario. Solo tienes que ver la diferencia entre la industria de bebidas alcohólicas actual y las mafias que dominaban el mercado durante la Ley Seca. ¿Crees que una empresa como Repsol, Adolfo Domínguez o Nike podría operar en el mercado negro? ¿Cómo cotizas en la bolsa si estás en el mercado negro? ¿Puedes colgar tu anuncio en Infojobs y anunciar tus productos en la tele? ¿Puedes tener tus oficinas y centros distribuidores a la vista de los consumidores (y de la policía)? ¿Puedes vender en los supermercados o montar una tienda online? La guerra contra el tráfico de drogas no es más que una guerra contra la producción y distribución empresarial de este tipo de bien de consumo.

En ausencia de un Estado que les ofrezca esta posibilidad (dado que les persigue)… ¿No deberían formar sus propios organismos de arbitraje? ¿existir diferenciación progresiva entre vendedores de buena y mala calidad? Todo sea dicho, me parece una demostración de la imposibilidad práctica del anarcocapitalismo.

Hay una notable diferencia entre "El Estado no te provee un determinado servicio útil para el desempeño de tu actividad, pero permite que desempeñes tu actividad y que busques ese servicio en el mercado" y "el Estado no te provee un determinado servicio útil para tu actividad, y te prohíbe desempeñar tu actividad, te persigue, te multa, te encarcela etc. y por extensión te prohíbe encontrar soluciones de mercado". En el segundo caso los costes de encontrar una solución para-estatal, de mercado, son extraordinariamente elevados y no es de extrañar que no salga a cuenta o sea irrealizable.

Repito una pregunta: ¿la intervención gubernamental no es malísima para los negocios? ¿por qué prosperan estas empresas tan perseguidas? ¿Por qué no se hunden sus ganancias y su mercado? La única diferencia con empresas normales (para las que tal grado de persecución sería mortal) es que el consumo de sus productos genera una fuerte dependencia, por lo que los individuos están dispuestos a pagar lo que sea para satisfacer su necesidad de consumo. No me dirás que es innegable, ¿no?

La respuesta es muy sencilla: la prohibición eleva los costes de entrada al mercado, de modo que los productos/distribuidores de droga son menos y tiene un pastel más grande para repartirse (la demanda de drogas es ingente), lo que hace que su negocio sea excepcionalmente lucrativo. Por ese motivo y no otro prosperan: pueden poner precios monopolísticos para servir una demanda insatisfecha importante (de ahí el argumento, que además tú mismo sostienes, de que la liberalización abarataría las drogas).

Un saludo

Mario

Para Daniel

Daniel. La violencia no es unicamente física. El robo es un acto de violencia, se ejecuta contra la voluntad de
la víctima. El engaño es un acto de violencia, se ejecuta sin que la víctima sea consciente del mismo.
Aunque insistas, no existen delitos de uno contra si mismo, eso no lo contempla ningún código penal.
Y sería una locura si lo contemplase.

De otra parte, así no lo creas, la obesidad mórbida si es producto de
una adicción y aunque no lo notemos mucho, los costos que le causa a la salud publica son considerables y
todos los contribuyentes la pagamos.

Finalmente Daniel: Embriagarse no es delito, el delito es conducir automóviles en estado de embriaguez. Claro,
se pone en riesgo la vida de otros. También: sospechar y pensar mal de una persona no es delito, el delito es
calumniarlo y quitarle la honrra sin fundamento.

Daniel: Estás proponiendo la iilegalidad a la individualidad , eso es monstruoso.
Estás ilegitimando las posibles causas porque las confundes con las consecuencias.

Te agradezco Daniel que hayas puesto sobre el tapete un tema tan importante. Los liberales y libertarios,
aquellos que leemos en tantos foros como estos o en libertad digital se esfuerzan en las construcciones teóricas
que parten de los principios de la libertad individual. La construcción no es fácil, pero comienza por el respeto a la intimidad. De otra manera estaríamos cohonestando con el totalitarismo y regímenes opresores.

liberalismop

Albert y el resto, no sabéis lo que estáis diciendo. No se si tendréis hijos o no, pero esa es la postura clásica razonada, liberal e incluso beneficiosa desde el pto. de vista económico. Pero no sabéis lo que estáis diciendo. Las consecuencoas son desastrosas y el impacto en la vida de las personas que lo sufren es brutal. Y el que un porcentaje más que significativo de los consumidores de drogas DURAS, no son adictos, eso no hay quien se lo crea. Insisto, se nota que no tenéis hijos.

Marzo

Daniel:

>imagínate a un individuo que come una manzana envenenada a propósito sin saber que lo está

(Es curioso: el envenenamiento es el único modo de tiranicidio que el padre Mariana reprueba explícitamente, pues repugna a la ley natural hacer que alguien se dé muerte por su propia mano. Pero esto es un paréntesis.)

>Sí que la definición de las drogas duras que he empleado es imprecisa a todas luces.

Y la "precisas" así:

>Las drogas duras son aquellas cuyo consumo más o menos reiterado tienden a generar en buena parte de sus consumidores una fuerte adicción

Veamos otra vez la tan "imprecisa" que encabeza tu artículo (mal principio y cimiento de arena, ¿no?):

>Las drogas "duras" son aquellas cuyo consumo genera siempre una fuerte adicción.

Es una definición perfectamente precisa; el problema es que difiere enteramente de la segunda. Y que no corresponde con ningún fenómeno real; esas drogas duras son un ente de ficción; como los hipocentauros, precisamente. Pero hay más gente que ignora que no existen.

La definición corregida, en cambio, sí corresponde a diversas drogas reales; por ejemplo el alcohol y el tabaco. En la medida en que seas coherente serás, pues, partidario de prohibirlos también.

>El problema es que ahora tendría que precisar la reiteración necesaria, el porcentaje de consumidores, si la adicción se produce por depresión o excitación del SNC

Lo último me da igual. Las dos primeras, en cambio, no. Comprendo que te parezca un problema estudiar un fenómeno para conocerlo, pero comprende tú que yo no te reconozca como experto en él cuando confiesas que no quieres molestarte en estudiarlo y justificas tus prescripciones con una definición precisa, pero falsa.

>Ves qué fácil es rebatir un sofisma?

Me da la impresión de que sabes más que yo de sofismas.

Daniel Ballesteros

Albert, es cierto que no he leido el libro, y digo que los datos que aportas son obsoletos porque las notas de tu blog refieren a los años 80. A lo mejor me equivoco y son fiables, en todo caso ten por seguro que leeré el libro que me recomiendas para cerciorarme (ante todo honestidad intelectual). De todas formas tu insistencia en un solo libro me hace sospechar que tu posición actual es igual de "preconcebida" que la que tenías antes de leerlo. Por último y sobre los temas de ancapía... tú mismo vienes a reconocer el principal obstáculo para un orden ancap:

"los costes de encontrar una solución para-estatal, de mercado, son extraordinariamente elevados y no es de extrañar que no salga a cuenta o sea irrealizable".

En esto estoy plenamente de acuerdo contigo y es lo que te trataba de explicar, aunque quizás no me entendiste o no me hice entender adecuadamente.

Para Mario, no te embrolles hombre. Ya te he dicho que no existen delitos de uno contra sí mismo, no sé de donde sacas que he dicho tal cosa... Las causas son X y yo pongo sobre el tapete que las consecuencias son Y, al final planteo mi postura, nada más, sin misticismos ni complicaciones adicionales. Tu réplica tiene aroma a autosatisfacción cuando no acabo de ver que te centres en el tema que estoy tratando... no sé, ¿tratando de hacer un nuevo manifiesto libertario que nos ilumine al resto de liberales?

No es tan sencillo hallar ese orden legal donde se respeten los derechos naturales de todos a la vida, la libertad y la propiedad privada. No es fácil porque hay dilemas y contradicciones como éste o el del aborto que nos ponen a nosotros, los liberales, en el límite de nuestra fidelidad a dichos principios.

Mario

Para Daniel

Daniel: estarás de acuerdo conmigo que el consumo de cualquier producto X implicas su tráfico. No es posible consumir manzanas si no existe una comercialización de ellas. En conclusión, consumo implica tráfico. Por lo tanto prohibir el tráfico de drogas implica prohibir el consumo. Esto lo sabes tú desde tus cursos elementales de lógica formal. Te lo pongo en un esquema abstracto. Que la proposición P implique la proposición Q equivale exactamente a que no Q implique no P.
Daniel, tu eres el que se embrolla, estás proponiendo la penalización del consumo de drogas. Estás cargando contra desiciones individuales. No entiendo, entonces, por qué me dices " Ya te he dicho que no existen delitos de uno contra sí mismo, no sé de donde sacas que he dicho tal cosa..." Lamento que no lo quieras entender, pero ésa ha sido la columna vertebral de tu exposición la cual la has llenado con abundante información pero cometes errores elementales de lógica formal. Yo creo que el instrumento más importante de la argumentación liberal es la coherencia. No se es liberal simplemente por el hecho de autollamarse así.

Daniel Ballesteros

Mario, te dejo por imposible. Eres un sofista cargante y así es imposible debatir, sencillamente no lleva a ningún sitio porque no sabes hacer otra cosa que emplear la falacia del hombre de paja y dar leña de forma ciega, absurda y sin argumentos. Sigue mintiendo, entendiendo las cosas a tu manera y tergiversando que no engañas a nadie. Por mí puedes responder lo que quieras que yo doy por finalizada la cuestion.

Ojalá aprendas de Fco Moreno, o de Albert (quien por lo menos tiene argumentos y es honesto, (no emplea ni sofismas ni falacias). Dios, qué cruz debatir con gente como tú.

PD: Me río del carné de liberal que repartes...

Albert Esplugas

Daniel,

:Por último y sobre los temas de ancapía... tú mismo vienes a reconocer el principal obstáculo para un orden ancap:

Yo: "los costes de encontrar una solución para-estatal, de mercado, son extraordinariamente elevados y no es de extrañar que no salga a cuenta o sea irrealizable".

: En esto estoy plenamente de acuerdo contigo y es lo que te trataba de explicar, aunque quizás no me entendiste o no me hice entender adecuadamente.

Has cortado la frase muy hábilmente, y es obvio que debe leerse en su contexto:

Hay una notable diferencia entre "El Estado no te provee un determinado servicio útil para el desempeño de tu actividad, pero permite que desempeñes tu actividad y que busques ese servicio en el mercado" y "el Estado no te provee un determinado servicio útil para tu actividad, y te prohíbe desempeñar tu actividad, te persigue, te multa, te encarcela etc. y por extensión te prohíbe encontrar soluciones de mercado". En el segundo caso los costes de encontrar una solución para-estatal, de mercado, son extraordinariamente elevados y no es de extrañar que no salga a cuenta o sea irrealizable.

En resumen, los costes de encontrar una solución para-estatal, de mercado, son extraordinariamente elevados y no es de extrañar que no salga a cuenta o sea irrealizable si el Estado te lo prohíbe, te persigue e intenta meterte en la cárcel y expropiarte activos si te coge. Los "costes elevados" no son inherentes al mercado, los introduce la intervención estatal.

Por cierto, ya digo en mi entrada que hace unos años tenía las mismas ideas preconcebidas que tú sobre el consumo de drogas. El libro de Sullum y otros artículos me hicieron cambiar de opinión, no hicieron reafirmarme en mis ideas previas.

Un saludo

Albert Esplugas

liberalismop: Albert y el resto, no sabéis lo que estáis diciendo. No se si tendréis hijos o no, pero esa es la postura clásica razonada, liberal e incluso beneficiosa desde el pto. de vista económico. Pero no sabéis lo que estáis diciendo. Las consecuencoas son desastrosas y el impacto en la vida de las personas que lo sufren es brutal. Y el que un porcentaje más que significativo de los consumidores de drogas DURAS, no son adictos, eso no hay quien se lo crea. Insisto, se nota que no tenéis hijos.

Si el tener hijos te da un conocimiento especial sobre el tema tal que eres capaz de refutar los datos que expongo en esta entrada, te leeré gustoso.

Otra cosa: aquí nadie niega que el consumo de drogas duras tenga a veces consecuencias desastrosas, lo que sostengo es que no es así en la mayoría de casos. Estoy disputando el estereotipo que tenéis del consumidor de droga medio. El consumidor de droga medio no es un yonqui tirado bajo un puente, con una familia afligida y empobrecida, peligroso e infeliz; es una persona normal que consume drogas ocasionalmente, de forma moderada o tiene el hábito bajo control, con un trabajo, a menudo familia, pareja etc. Apuesto a que todos conocemos gente del segundo grupo, pero muy pocos del primero si es que alguno.

Saludos

Gabriel

Hola Daniel,

Total, que al final nos quedamos sin saber qué % de quienes prueban las drogas resultan adictos de por vida.

Hay muchas cosas que pueden provocar adicción, empezando por los foros liberales en internet. Al final, lo que hace a una persona adicta es su propia debilidad de carácter, y lo mismo se engancha a las drogas, que a los juegos de azar o de ordenador. Por que haya algunos adictos a algo, ¿es lícito prohibirlo para todos? En mi opinión, no.

El artículo está redactado como si tras el consumo viniera automáticamente la adicción, si bien ya habéis comentado que esto no es del todo así, por lo que sería relevante determinar en qué proporción se observa realmente ese fenómeno, creo yo.

También es importante el ejemplo que te han mencionado del alcohol y el tabaco, al que has hecho caso omiso, me parece. A mí me molestaría bastante que me prohibieran acompañar la cena de un buen Rioja porque existen personas alcohólicas.

Por otro lado puede aducirse un argumento utilitarista: la legalización de las drogas y la prostitución (las meto en el mismo paquete pues también hay personas adictas a las prostitutas) aportaría un crecimiento del PIB y unas rentas al Estado que vendrían muy bien en estos momentos.

Y no olvidemos que el mayor peligro actual para los consumidores de drogas es la adulteración de las mismas, que provoca consecuencias imprevisibles, incluyendo la sobredosis.

Por todo ello, mi apoyo para la legalización.

CENTROS DROGO SANITARIOS

Tres opciones:

a) MERCADO LIBRE.

Liberalización total de la producción, el consumo y la distribución y, que "cada palo aguante su vela" (de adicciones y/o de daños a terceros).

b) MERCADO CUASI-LIBRE.

Liberalización total de la producción pero con consumo y distribución "mínimamente reglados" por medio de CENTROS DROGO SANITARIOS (explicados arriba); incorporando al precio de cada producto el coste del servicio profesional y asistencial del centro (al estilo de las farmacias pero más sofisticado y en competencia) y un seguro de responsabilidad privada (para cubrir la posible necesidad de rehabilización y/o los perjuicios y daños a otros ciudadanos).

c) MERCADO INTERVENIDO.

Prohibición parcial o total de la producción, el consumo y la distribución de drogas según los diversos criterios políticos de cada momento.

Conclusiones:

Por un lado, la opción a) generaría un caos social y una anarquía tremendos . Sólo queda que los utopicos que la defienden, sean menos teóricos y más empíricos y procedan a meterse reiteradamente "chutes" de heroina en vena, coman "tripis", beban "extasis líquido", o inhalen "crack"; para ver si son adictivos (o no). Supongo sus familias agradeceran se abstengan de llevar a la perdición su vida y, con ello, traer la desgracia y cientos de problemas a sus amigos y familiares.

Por otro lado, la opción c) es la que está dando pingües beneficios a los narco-tráficantes.

Por ello, en mi opinión, la opción b) es digna de ser estudiada en detalle y analizada en un artículo. Propongo a Daniel Ballesteros que en un próximo artículo trate de indagar las posibilidades (o no) de los CENTROS DROGO SANITARIOS como opción liberal que parece más racional y viable en la práctica.

Armando Herrero

Solo algo breve, para el autor del articulo: en mi opinion debes ser mas equlibrado y evaluar bajo la misma lente el consumo de alcohol, cocacola y tabaco, q tambien son consumidos a sabiendas del daño q causan a la salud.

Ademas, no estoy de acuerdo q drogas como la marihuana esten tan asociadas con actos ilicitos y de violencia, puesto q gran cantidad de artistas, cientificos y pensadores la utilizan y son gente q camina dentro de lo legal....

Por ultimo, donde dejas el poder de la educacion de los padres y de los medios televisivos, q serian igual o mas eficientes para disminuir el consumo q el propio combate al narcotrafico, contrario a lo q dices, la prohibicion no disminuye el consumo, si no echale un ojo a las estadisticas en mexico.

Respetuosamente Armando Herrero
Peor aun me da la impresion q es totalmente ciego en el analisis al no considerar la importancia de la economia asociada al narcotrafico, q es al fin y al cabo el principal motivo por el q se prohiben las drogas no legales....

Albert Esplugas

Además de Centros Drogo Sanitarios estaría bien explorar la opción de los Centros Ebrio Sanitarios, porque esto de que la gente beba y se emborrache en bares, en fiestas, en discotecas, en casa de los amigos, en cenas familiares o incluso en su propia casa está claro que genera un caos social y una anarquía tremenda y no puede tolerarse más. Y no importa la cantidad de datos empíricos que aporten los utópicos valedores de la liberalización total del alcohol, porque yo esos datos los considero "teóricos". Lo que deberían hacer es proceder a emborracharse para ver si se vuelven alcohólicos (o no).

arias

Hoy publica el diario ABC un buen artículo sobre el NEGOCIO DE LA COCAINA:

1. . El artículo de ABC explica que se cree que ya hasta un 70% de la cocaina está siendo transportada en mini-submarinos desde la zona del puerto de Buenaventura, donde confluyen tres ríos muy caudalosos que permiten el transporte de la droga desde los centros de producción en el denso bosque amazónico donde son producidos y protegidos por los narcoterroristas (FARC) o sus grupos de "amigos" narcotraficantes.

2. Cada submarino transporta 14 toneladas (14000 kg) de cocaina, con 4 tripulantes que cobran entre 25000 y 30000 USD cada uno, por cada viaje a los Estados Unidos de América.

3. Cálculos sobre el enorme beneficio actual de la producción, transporte y distribución de la cocaina:

3.1. Precio de la droga producida y situada en la costa del pacífico de Colombia o de México:
1800 USD / kg.

3.2. Precio de la droga a su llegada a la costa de U.S.A.:
35.000 USD / kg.

3.3. Precio de la droga en su proceso de distribución "al por menor" en el mercado de U.S.A.:
120.000 USD /kg

4. Al depositar la mercancía que transporta cada submarino en el mercado de U.S.A. el narcotraficante se embolsa aproximadamente 490 millones de dólares.

5. En cientos de miles de dosis para consumo personal, el montante de toda la droga del submarino, ya distribuida por las mafias locales supone bastante más de 1200 millones de dólares de beneficio neto.

NECESIDAD DE ROMPER EL OLIGOPOLIO Y SU ILEGALIDAD

Pongo estos datos para retratar el enorme negocio del mercado de la droga que se encuentra en situación de oligopolio de los cárteles de la droga de México y Colombia.

Por ello, es tan importante la discusión abierta de diferentes soluciones para intentar minimizar los problemas de adicciones y muertes, delincuentes y asesinatos, cárceles y corrupción.

Opino que con producción y transporte "al por mayor" libres: el precio de la droga caería y se eliminarían muchos problemas de delincuencia.

Por otro lado, pienso que el tema de los Centro de Drogo Sanitarios puede ir bien encaminado para minimizar los problemas de adicción y los daños a terceros, mediante expendidurías con un servicio asistencial y además un seguro incluidos en el precio unitario de cada producto.

Las drogas con distribución "al por menor" en un mercado cuasi-libre : serían consumidas libremente (pero también responsablemente después de recibir asesoramiento facultativo) dentro de locales regulados para que tengan medidas de calidad y servicio médico, psicológico y socio-asistencial.

enrique

bueno, ya estamos con las libertades sesgadas, soy consumidor de marihuana y estoy sacando una diplomatura de empresariales, un amigo es alcoholico y ha olvidado escribir, esto es mas sencillo, lo que yo meta a mi cuerpo en mi opinion es asunto mio, de hecho no la planto pero si la plantara la guardia civil mejor que se lo piense antes de venir a mi casa de segun que forma(el respeto ante todo) es triste que liberales en la economia sesguen la libertad en otros aspectos, o todos moros o todos cristianos y si yo cometo un delito(bajo o no bajo los efectos de algo, es cmo la enajenacion mental, un absurdo que exculpa a quien es culpable) lo pago y punto, un agresivo(dicho por mi psicologa) lo es per se no por consumir algo, ese algo solo ayuda pero no provoca. es mi opinion y me da pena que se luche por la libertad solo en un aspecto de la vida.

Mario

Bueno, sólo nos queda recordar la frase de Don Miguel de Unamuno: "Los españoles (no todos, sólo algunos) siempre van detrás de los curas, unas veces con las velas y otras con las hachas"

Daniel Ballesteros

Es que volvemos al principio, la marihuana y el alcohol son drogas poco adictivas. El problema es que otras drogas tienden a generan una dependencia mucho más fuerte de una forma más virulenta (cocaína y heroína), lo que transforma la conducta del individuo, anulando su libertad.

Muchos consideran que tal adicción está exagerada, yo que no. Vosotros que las consecuencias netas de la prohibición de las drogas duras son negativas, yo positivas.

¿Y esto por qué? pues por los argumentos que he expuesto. Lo que no habéis respondido es lo siguiente:

-¿Qué hacer cuando la cocaína y heroína sea vendida -como el alcohol hoy en día a pesar de las prohibiciones- a menores de edad?

-¿Qué hacer cuando estudiantes, opositores y casi cualquier individuo pueda tomar anfetas o cocaína para aumentar su rendimiento laboral o académico? ¿Creéis que los demás no las consumirán porque dañan su salud? Creo que sabeis que no será así.

El problema de quien apuesta por la legalidad es que piensa que la prohibición de algo es malo "per se". Y no es así, tenéis que valorar el escenario en su conjunto, con todas las implicaciones que se derivan de la medida que proponeis.

Esto no es tan sencillo como permitir una conducta y creer que esto acabará con todos los aspectos negativos. Recordad también que el argumento de la Ley Seca es falaz y también que en los países musulmanes se ha perseguido con éxito el consumo de alcohol... de estos ejemplos tenemos que aprender a replantear nuestra postura...

Un saludo a todos y gracias por vuestros comentarios.

Albert Esplugas

Daniel,

¿Qué hacer cuando la cocaína y heroína sea vendida -como el alcohol hoy en día a pesar de las prohibiciones- a menores de edad?

Como apuntas, la prohibición no resuelve el problema, que debe abordarse más desde la educación en la responsabilidad en el seno de la familia, escuela etc. En cualquier caso nadie dice que deba ser legal vender drogas a menores, pero mal vamos cuando hay que recurrir al manido argumento de los niños para prohibir una actividad que generalmente practican los adultos. Los puritanos suelen emplearlo con el tema de la pornografía.

¿Qué hacer cuando estudiantes, opositores y casi cualquier individuo pueda tomar anfetas o cocaína para aumentar su rendimiento laboral o académico? ¿Creéis que los demás no las consumirán porque dañan su salud?

Sin duda creo que la mayoría de estudiantes o trabajadores seguirían absteniéndose, como ahora, de consumir drogas, o lo harían esporádicamente solo con fines recreativos. ¿Crees que la prohibición les impide u obstaculiza seriamente hacerse con unas anfetas hoy en día? No cuesta tanto conseguirlas, y el consumo no está penado. Por otro lado, las empresas pueden hacer tests para determinar si sus empleados se drogan y establecer condicionantes en sus contratos. Algunas empresas ya llevan a cabo controles de este tipo en la actualidad.

Daniel, honestamente y sin ánimo de ofender, ¿te das cuenta de que suenas como esos socialistas que pronostican trágicas consecuencias tras una liberalización, saltando de un horror a otro conforme vamos contestando a sus objectiones?

Un saludo, gracias a ti por sacar un tema tan polémico y defenderlo a contra-corriente de muchos liberales

lro

Te olvidas de algo, al prohibir que no impedir, quitas argumento a la palabra derecho. No representan tus ideas mas que el estado paternalista y la imposición de una cultura oficial, la cual evidentemetne no dará fruto alguno, mas que delincuencia; como siempre.
Mas opnión: drogas
¿Qué de la letal televisión basura que pudre el cerebro? ¿Prohibir?

Daniel Ballesteros

Comparto tu observación Albert, yo mismo me doy cuenta de que mis argumentos suenan a advertencia de progresía rancia (peligros y más peligros). Es cierto, aunque considero necesario desde mi conciencia poner sobre el tapete ciertos aspectos que creo pasan inadvertidos para algunos partidarios de la legalización y que por lo menos para mí convierten en dudosa la conveniencia de una legalización.

Por último me parece estupendo haber levantado polémica, porque esta va a servir para revitalizar el estudio en torno a este tema y fortalecer los argumentos ya sea en favor o en contra de una u otra postura. Creo que los liberales sólo podemos ganar con este tipo de debates aunque nos demos "leña" unos a otros.

Desde luego la última palabra al respecto de este tema la tendrá una experiencia real y bien contrastada... En una temporada remitiré otro artículo polémico que tiene una relación tangencial con el tema que tan intensamente debatiste con Valín.

Un abrazo a todos.

arias

Daniel,

Has sido valiente, puesto que has llevado el tema de las drogas duras al único foro de España donde se debate con libertad y seriedad sobre el tema.

El problema es que muchos se envuelven en la bandera de la libertad, rozando o cayendo de lleno en la utopía. Supongo que pretenden mostrarse ante los demás y comprobar quién es el más liberal de todos.

En las tertulias queda muy bonito el "buenismo" y en los debates de salón quedan muy bonitas las posturas utópicas.

Pero la realidad es más dura, con adicciones, con familias rotas, con prostitución forzada con la droga, con barrios destrozados, con delincuencia, con ciudades asoladas por la bandas y mafias, con tráfico, con asesinatos,...

¡ Qué fácil resuelven algunos el mundo sentados cómodamente en el salón de casa enfrente de su ordenador y elucubrando sobre la feliz utopía del mercado libre de drogas !

martin

Esto es un buen paso adelante para Mexico. Sin embargo, para que se acaben la violencia y criminalidad que esta relacionado con el narco, tienen que legalizarlas 100%. La prohibicion del alcohol en los Estados Unidos en los 30s es un buen ejemplo de lo que produce la prohibicion de sustancias que la gente quiere consumir. Al Capone y los mafiosos aparecieron cuando prohibieron el alcohol. De igual manera, los mafiosos cayeron al legalizar el alcohol de nuevo. En todos los paises donde han relajado o legalizado ciertas drogas--Londres, Canada, Holanda--han tenido una disminuicion apreciable en la taza del crimen. Ademas, igual a la terminacion de la prohibicion del alcohol, no ha convertido la gente en una bola masiva de adictos. Si las drogas son buenas o malas no es la cuestion. Muchas cosas que sí son legales son malas. Por ejemplo, la carne de puerco es malisima para la salud debido a las grasas saturadas que contienen. El sol en exceso causa el cancer. Peleas entre pariente aumenta la probabilidad de estar involucrado en un choque. Hay muchas cosas que son malas pero no quiere decir que deberian ser ilegales. Por qué? Porque es un derecho humano fundamental de poder decidir lo que a uno hace con su propio cuerpo. Si yo quiero comer mal, el gobierno no tiene ningun derecho de quitarme de mi derecho como humano de escoger lo que consumo. Por lo mismo el gobierno no tiene ningun derecho de obligarme a no consumir droga. Sí a la legalizacion de las drogas. Sí a los derechos humanos de las personas. Y sí a Mexico.

Incorregible

A todos:

entiendo que cuando uno justifica algo lo tiene que hacer siempre partiendo del mismo axioma, creo que mezclar criterios utilitaristas puros, con valores liberales o ancap confunde la cuestión.

Si se piensa que el hombre (ser humano) es libre y ha de ser responsable de sí mismo, pudiendo disfrutar de su libertad sin dañar la de los demás, el debate no puede estar en cuánta gente se droga o si la droga afecta más o menos.
Creo que es evidente que las drogas tienen muchos efetos negativos, y que unas son más degradantes que otras, pero no me vale como argumento. Si una persona se quiere beber una botella de amoniaco que lo haga. Si se quiere suicidar que lo haga. Desde luego yo no soy ni más listo, ni más conocedor de sus deseos que él. Si justificamos la prohibición de las drogas, justificamos el Estado, lo que significa justificar que una/unas pocas personas decidan lo que han de hacer las demás. Para decir lo que conviene a los demás hay que ser dios (única forma de conocer todas las voluntades individuales en cada momento) y además considerarse superior al resto (autoridad para imponer conductas). Si justificas la prohibición de las drogas, tendrás que estar de acuerdo en que te digan lo que tienen que estudiar tus hijos, lo que tienes que hacer en tu rato libre o cuánto dinero de tu trabajo tienes que "aportar".

Por otro lado, si hablamos de criterios utilitaristas no nos engañemos. La realidad es que en España conseguir cualquier tipo de droga es más fácil que comprar preserrvativos en una farmacia. La droga inunda la noche y en muchas ocasiones el día. La prohibición de la droga nos cuesta mucho dinero y mucho coste de oportunidad en cuerpos de seguridad dedicados al asunto. La prohibición de las drogas perjudica al consumidor porque reduce la oferta de producto. La prohibición de las drogas genera muchos muertos al cabo del año en disputas entre bandas, y entre infractores y policías. Y todo para qué, para nada. El hecho de que esté prohibido el tráfico no evita que las familias terminen destrozadas, que mucho jóvens sufran enfermedades mentales, que muchos ejecutivos estén puestos todo el día. También desde este punto de vista me parece claro que hay que legalizarlas.

Y que cosnte en que coincido en que la mayoría de la gente que es consumidora controla bastante cuándo y cuànto se mete (hablo de la coca sobre todo) y son muchos más de los que la mayoría de la gente cree.

Yanyiprester United

Jolín, Daniel, hablas como un sociata, pero todos tenemos derecho a equivocarnos de vez en cuando en alguna idea, y además a expresar públicamente nuestro error, aunque seamos perfectamente liberales en el resto de nuestra ideología.

Menos mal que la mayoría de respuestas esgrimidas ponen de manifiesto la preponderancia de los posicionamientos liberales pro-legalización, ya me estaba empezando a asustar al leer tu artículo.

Bueno, la verdad es que, tanto en este tema como en la prostitución, considero que es preferible la despenalización absoluta, pero una legalización ya es un importantísimo avance, aunque el Estado saque tajada.

Fredi

Daniel: Eres valiente. Porque la verdad es que este es un tema en el que "la libertad como dogma por delante" chirría un poco. A mí me convencen tus argumentos, sobre la premisa de que no es lo mismo ser liberal que anarquista. Muchos argumentos aquí expuestos por otros lectores en realidad parecen expuestos como "yo soy más liberal que tú". La drogadicción es un problema SOCIAL no individual, de lo que se trata es de reducir los gravísimos problemas sociales que conllevan: el cocainómano no solo se hace daño a sí mismo, libremente, sino que genera una infinidad de problemas, desde el trabajo al robo pasando por la conducción temeraria

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