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Portada - Prensa - La inyección de liquidez de los bancos centrales extenderá la crisis de las hipotecas subprime

07/12/2007

La inyección de liquidez de los bancos centrales extenderá la crisis de las hipotecas subprime

El tercer trimestre del año estuvo marcado por la crisis de liquidez internacional producida por el incremento en las ratios de impagados en las hipotecas subprime y que llevó a los bancos centrales de todo el mundo a intervenir. Pero en su boletín sobre este problema, el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana recuerda que las inyecciones de liquidez no pueden lograr que las malas deudas contraídas por los bancos se conviertan en buenas.
  • Las inyecciones de liquidez no pueden lograr que las malas deudas contraídas por los bancos se conviertan en buenas.
  • Es necesaria una reducción de impuestos para que familias y empresas puedan afrontar sus deudas y no se produzcan quiebras bancarias.
  • Asimismo, hay que favorecer la liberalización de los mercados de trabajo y materias primas.

Madrid, 7 de diciembre de 2007. El tercer trimestre del año estuvo marcado decisivamente por la crisis de liquidez internacional que se produjo como consecuencia de un incremento en las ratios de impagados en las hipotecas subprime y que forzó a los bancos centrales de todo el mundo a intervenir en un desesperado intento por estabilizar la situación.

A pesar de la amplia cobertura informativa que se le ha dado al tema, todavía no se ha producido ninguna reflexión rigurosa sobre la naturaleza del proceso, sus causas y sus consecuencias. Por esta razón el Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana (IJM) ha dedicado uno de sus boletines a analizar el origen y las causas de la crisis, así como sus efectos sobre la economía estadounidense y europea.

Esta crisis de las hipotecas subprime tiene su origen en la política de expansión del crédito que la Fed comenzó a principios de 2001 y que se vio enfatizada por los atentados del 11S. Sin embargo, la estrategia de bajada de tipos se revertió a partir de 2004, ante el temor de las tensiones inflacionistas.

Esta oscilante política de la Fed es la causa primera de la crisis: los bajos tipos permitieron a multitud de prestatarios de dudosa solvencia acceder al crédito necesario para adquirir una vivienda, lo que a su vez provocó una escalada de los precios y el endurecimiento posterior de las condiciones financieras elevó el ratio de impagados.

Además, desde 2001 las empresas también vienen siguiendo peligrosas estrategias financieras, como son la creciente exposición a los tipos de interés a corto plazo debido tanto a la emisión de papel comercial como de bonos con tipo variable. Esto las sitúa en una evidente situación de riesgo de liquidez ya que, habitualmente, sus proyectos maduran más tarde que su deuda.

Por último, la crisis generada por la expansión crediticia terminó por afectar igualmente a sistema bancario: los bancos centrales han favorecido desde 2001 que la banca comercial se endeude a corto plazo para invertir a largo, provocando un proceso generalizado de malas inversiones cuya punta de iceberg han sido las hipotecas subprime.

Precisamente, el estallido de la crisis financiera a partir de agosto se produce porque los mercados monetarios se colapsan y los bancos comerciales no pueden acceder al crédito a corto que necesitan para atender sus deudas a corto, dado que las inversiones a largo o bien no han madurado todavía o bien no madurarán nunca.

La única respuesta que los bancos centrales han sabido dar a esta situación ha sido reiterar todas las nefastas políticas que nos llevaron a ella, pero la realidad es que un banco central no puede convertir un activo en sin valoren uno de calidad por mucho dinero que imprima. Además, las consecuencias de estas nuevas inyecciones de liquidez no se han hecho esperar: las materias primas se han disparado desde agosto, lo que ya comienza a traducirse en menores márgenes.

La situación es complicada porque las malas inversiones no se restringen a las hipotecas subprime. De momento han sido los únicos créditos que han dado problemas graves, pero habrá más en el futuro y, por otro lado, la escalada en el precio de las materias primas se mantendrá mientras los bancos centrales sigan expandiendo el crédito.

No existe ninguna receta mágica para evitar la crisis, pero sí existen unas políticas que permitirán hacerla lo más corta y leve posible y otras que evitarán que se reproduzca en el futuro:

  • La primera sería reducir el peso del Estado para que puedan disminuir los impuestos sin ejercer una presión alcista sobre los tipos de interés. Las familias, al tener que pagar un IRPF o un IVA menor verán incrementada su renta disponible, lo que les permitiría atender su carga financiera (especialmente la referida a la hipoteca) de una manera más liviana. La morosidad sería mucho menor y con ello también se reducirían los problemas bancarios.
  • Las empresas también se verían beneficiadas por una reducción en el impuesto de sociedades que les permitiera compensar tanto la mayor carga financiera como el encarecimiento de las materias primas.
  • También sería importante favorecer al máximo la liberalización de los mercados de trabajo y materias primas, evitando que las rigideces regulatorias impidan una rápida recolocación de los trabajadores entre las empresas que reducen plantilla y las que pueden incrementarla. Así, el período en el que las familias permanecerán desempleadas será el menor posible, lo que facilitará el pago de sus hipotecas. En el caso del mercado laboral estas rigideces son numerosas y urge modificarlas: las restricciones a la movilidad geográfica y funcional, los costes del despido y el elevado poder de los sindicatos para fijar salarios.
  • Y sobre todo hay que evitar que los gobiernos incrementen su intervencionismo tanto en materia de gasto como de controles de precios.
  • Por último, resulta imperativo flexibilizar los mercados de factores productivos y, por otro lado, hay que avanzar hacia un sistema monetario libre, donde ninguna autoridad ostente el monopolio sobre la emisión de dinero.

Para más información

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