Skip to content

Arde el Estado

Publicado en Libertad Digital

Compartir

Compartir en facebook
Compartir en linkedin
Compartir en twitter
Compartir en pinterest
Compartir en email

Juan Francisco Martín Seco escribió esta semana un artículo titulado “Arde el Estado”. En el artículo se quejaba que el estado ya no es lo que era. Venia a decir que éste se ha convertido en un organismo simbólico e ineficiente. La culpa de la ineficiencia, ¿sabe usted a quien se la atribuía? Exacto, a la “ideología liberal” (sic).

Efectivamente, el estado es un órgano ineficiente, pero no desde ahora sino desde siempre. Es por eso que los países con menos estado son los que más prosperidad tienen. Por otra parte, sorprende mucho lo que afirma Martín Seco al decir que el “gobierno central apenas tiene ya competencias” cuando su gasto ronda el 40% del PIB español.

Probablemente, señor Martín Seco, a usted le encante decir que el libre mercado es la “ley de la jungla”, o que crea un darwinismo social que hace ganar sólo al más fuerte, y que bajo el capitalismo todos estamos explotados. Pero precisamente el libre mercado es todo lo contrario. En la jungla sobrevive el más fuerte a expensas del más débil, en cambio en un sistema puramente capitalista todos se benefician de todos, y aquel que triunfa no es por su brutalidad contra el resto, sino por su pericia y habilidad para servir a los demás. Así pues, en un sistema capitalista destaca el que mejor sirve al resto.

En el libre mercado todas las acciones son contractuales, libres y voluntarias. Cuando usted compra algo es porque quiere, sino no lo hace. Si usted entra a trabajar en una empresa es porque quiere, se puede ir cuando quiera a otra, o incluso, puede montar su propia comuna socialista viviendo de espaldas al resto de la sociedad; nadie le pedirá cuentas. En cambio en un sistema socialista basado en la supremacía del estado, haga lo que haga, usted siempre tendrá que rendir cuentas, acatar las órdenes y hacer engordar a los políticos y gobernantes.

Más bien la “ley de la jungla”, o sistema donde una minoría vive a expensa de la mayoría, es el sistema al que usted aspira. Usted propone la existencia de un aparato represor dominado por un jerarca social y económico que imponga a punta de pistola al resto de la sociedad cómo comportarse, qué costumbres ha de seguir, con quién ha de negociar y cómo hacerlo. Pero eso ya lo tiene, se llama estado del bienestar. ¿Y además pretende robarnos más mediante impuestos y multas para mantener su inútil sistema de extorsión y favores? Por favor. ¿O es que acaso cree que la gente paga impuestos por la elevada finalidad que tienen (a saber, enriquecer al político)? No, los particulares y empresas pagan impuestos por miedo a las represalias del estado. En el libre mercado esta situación jamás se puede producir, una vez más: en un sistema totalmente capitalista usted es libre de hacer lo que quiera sin rendir cuentas a nadie.

Más estado, más leyes, más prohibiciones y menos capitalismo no significan ni mucho menos más igualdad ni riqueza. El estatismo es la mayor de las barbaries. Es todo lo contrario a la civilización y a la paz. Son los estados quienes crean regulaciones que no sirven de nada, es el estado y sindicatos quienes crean desempleo, son los estados quienes aumentan los ejércitos y entran en guerras matando inocentes no las personas civilizadas que prefieren intercambiar bienes y servicios voluntariamente para ganar algo a cambio.

Señor Martín Seco, si este país aún le parece poco represivo, siempre puede irse a Cuba, Venezuela o Corea. No se preocupe, ahí el estado le dirá todo lo que ha de hacer. Pero cuidado al escribir libros o artículos oponiéndose a ellos, porque las consecuencias podrían ser catastróficas para usted.

Más artículos

El proyecto intelectual de Carl Menger

Carl Menger no planteó su libro como una crítica frontal a quienes se oponían al mercado libre, sino como una defensa más fundamentada del mismo.