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El espejismo del PIB del tercer trimestre

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«You’re gonna reap just what you sow». Lou Reed.

Esta semana, ante la tromba propagandística del gobierno con el PIB del tercer trimestre, me decía un importante inversor norteamericano que “uno pensaría que un país lleno de inversores en el Ibex 35 entendería la diferencia entre rebotar y subir”.

Todo porque los datos reales del PIB del tercer trimestre niegan el triunfalismo ministerial. Echemos un vistazo: 

– El PIB refleja una variación interanual de -8,7% tras cinco meses de reapertura e incluyendo dos meses de crecimiento. El segundo peor dato de la serie histórica.

– El desplome interanual por sectores es aterrador: comercio, transporte y hostelería -22%. Actividades profesionales, científicas y técnicas -13%; actividades artísticas y recreativas -18,5%; construcción -11%; información y comunicaciones -7,3%; industria manufacturera -4%. Solo la administración pública, la agricultura y las actividades financieras han crecido en términos interanuales. Además, recoge el peor dato interanual de la serie histórica en servicios e industria.

– El gasto de los hogares cae un 6,8% interanual.

– La inversión cae un 12,8% interanual.

– Las exportaciones caen un 17% interanual a pesar de la fuerte recuperación del PIB global.

– Solo el gasto público sube (+3,7%) en términos interanuales, muy por encima de la media de los últimos años.

Recordemos una cifra aterradora: según la EPA del tercer trimestre, el sector privado ha perdido 805.900 empleos mientras que el sector público ha aumentado en 108.500 personas. Una situación insostenible.

Es increíble que la ministra de Economía, Nadia Calviño, confunda (o utilice) de manera triunfalista un rebote como «crecimiento» y sacar a trabajadores del ERTE como «creación de empleo». Porque España en 2020 ni crece ni crea empleo, más bien decrece y destruye puestos de trabajo.

Esto no es «crecer», es un rebote por efecto base que muestra que tras meses de reapertura la devastación económica es enorme y no tiene precedentes en nuestra democracia.

¿Qué es rebote por efecto base? Mi querido Marc Vidal lo explicaba perfectamente: Si partimos de 100 y bajamos un 18%: 82. Si subimos de 82 un 16,7%: 95,7. No es crecer, es rebotar ligeramente.

No solo el PIB del tercer trimestre muestra una caída interanual sin precedentes, sino que las estimaciones de las casas de análisis para el cuarto trimestre son de volver a tasas negativas .

Aquí conviene recordar que la ministra de economía anunció en rueda de prensa que empeoraba las estimaciones de caída de PIB para 2020 porque «septiembre ha sido peor de lo esperado».

¿Y qué ha pasado? Conviene explicarle a los lectores que el cálculo del PIB del tercer trimestre se ha hecho con datos de solo dos meses. El mes de septiembre se ha calculado con indicadores estimados, no reales.

Explica el INE que «la mayoría de los indicadores estadísticos coyunturales ofrecen a día de hoy resultados hasta el segundo mes del trimestre (agosto). Ahora bien, como ya ocurriera en los dos primeros trimestres del año, el INE, en respuesta a este desafío estadístico, ha añadido a la información de base habitualmente empleada resultados adelantados de las fuentes de información normalmente utilizadas referidos al mes de septiembre, estimaciones de indicadores basados en datos administrativos y otras fuentes adicionales».

Es como mínimo intolerable que el Gobierno lance al triunfalismo en un país que encara el segundo confinamiento con 100.000 empresas menos que hace un año, un 16,9% de paro y 730.000 personas en ERTE. Según ATA, en septiembre se perdían 100 autónomos al día. En octubre la cifra se triplica.

Capital Economics en un informe muy serio, alertaba que el repunte del PIB del tercer trimestre en Francia, Italia, Alemania y España se verá seguramente revisado a la baja y además empeorará en el cuarto trimestre.

El PIB de la eurozona rebotaba un 12,7% sin mejora del empleo (tasa de paro al 8,3%). De hecho, el rebote del PIB de Francia (+18,2%) dejaba la economía todavía en una caída del 4,5% interanual y perspectivas de una caída del 2,5% en el cuarto trimestre.

Contrasta la prudencia del Gobierno francés o del italiano ante un rebote técnico por efecto base con el triunfalismo del Gobierno español. Mientras el Gobierno francés llamaba a la cautela y el riesgo al que se enfrenta la economía en el cuarto trimestre, y el gobierno italiano alertaba de un cuarto trimestre muy duro, el ejecutivo español se apuntaba un rebote técnico como un récord mundial.

Encima no es un récord mundial. El PIB de EEUU rebotaba en el tercer trimestre un 33% anualizado (+7,4% trimestral) dejando el PIB anual en una caída de solo 3,5% comparado con el último trimestre de 2019 y con un paro del 7,6%. España cae casi el triple con un paro del 16,9% y centenares de miles de trabajadores en ERTE ante el triunfalismo propagandístico del gobierno.

¿Por qué ha sido el rebote del PIB mejor de lo esperado? Fundamentalmente por el aumento desbocado del gasto público y la deuda. Un fracaso como recuperación.

Lo que nos muestra el PIB de la eurozona y de España es que la recuperación de los sectores productivos está aún muy lejos y que el rebote del PIB se está haciendo sin creación de empleo. Nos muestra también que el daño a los sectores productivos generado en menos de dos meses de cierre forzoso es enorme y con implicaciones en empleo e inversión de largo plazo.

Nos debe preocupar también que la Unión Europea y la Eurozona pierden poder económico global y, aún peor, poder económico productivo. China ya supera a la Unión Europea en tamaño del tejido productivo, en tamaño empresarial tecnológico y en utilización de la capacidad productiva.

España se enfrenta al cuarto trimestre y a 2021 con sus principales motores de creación de empleo e inversión dañados, con un tejido empresarial más pequeño y débil, con la tasa de paro más alta de la Unión Europea en septiembre con un número de personas en ERTE enquistado en 730.000.

No solo las perspectivas son complicadas, sino que los Presupuestos incluyen una batería de subidas de impuestos al consumo, creación de empleo e inversión que dificultarán la recuperación del sector privado y productivo.

El que se crea que España va a fortalecer la recuperación atacando a la empresa y disfrazando las cifras de empleo contratando a vigilantes de la playa y becarios para agilizar Ingreso Mínimo Vital se va a encontrar con una gran frustración.

Es momento de tomar medidas serias para preservar el tejido productivo ante un cuarto trimestre que va a ser muy complicado, y un año 2021 en el que no contaremos con el efecto base de la reapertura que ha enmascarado el daño a la economía.

En esta columna hemos repetido que hay que aprovechar el espacio fiscal para fortalecer la inversión y la creación de empleo, no inflar el gasto político.

No caigamos en el triunfalismo propagandístico del Gobierno. La economía real está sufriendo una crisis mucho mas dura de lo que esperábamos y no se va a disfrazar con deuda y gasto público. Hay que tomar medidas de oferta como las que hemos pedido en esta columna desde febrero para evitar que la economía española no salga de la crisis estancada, endeudada y sin empleo.

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