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Comentarios

Portada - Comentarios - Aislacionismo

03/04/2009 - José Carlos Rodríguez

Aislacionismo

Thomas Jefferson pedía en su primer discurso inaugural "paz, comercio y amistad honesta con todas las naciones; alianzas comprometedoras con ninguna". John Quincy Adams, dos décadas más tarde, decía que "América no sale fuera buscando monstruos que destruir. Es la que desea libertad e independencia para todos. Es la campeona y luchadora sólo de las suyas". Son estas dos declaraciones profundas de la política exterior de los Estados Unidos, tal como quedó marcada por George Washington en su discurso de despedida presidencial, y como continuó hasta finales del XIX. Es lo que se ha llamado, despectivamente, "aislacionismo".

Es un nombre absurdo para un planteamiento que pide "paz, comercio y amistad honesta con todas las naciones". ¿En qué se parece eso a un "aislacionismo"? Pero esa alusión al aislamiento no se refiere a los lazos de sus ciudadanos y empresas con el resto del mundo... sino a la inacción del Estado en el exterior que, digámoslo todo, jamás fue completa. Quizás, se dice, esa forma de actuar fuera la adecuada en otro tiempo. Pero bien instalado el XX, ¿podría Estados Unidos, el país más rico de la tierra, limitarse a defender su forma de ser, guardar para sí las esencias sin intentar llevarlas al exterior? ¿Cómo contenerse ante el avance imparable del nacional socialismo en Europa? ¿Cómo no rebasar las propias fronteras ante el imperialismo comunista?

Por un lado, las intervenciones en el exterior, como la guerra contra España, no han estado todas motivadas por ideales, sino por intereses espurios, bien de ciertos sectores empresariales, bien del propio Ejecutivo, que con la guerra logra unir al país en torno a sí y engrandecer su poder sin apenas resistencia. Por otro, la única justificación de entrar en guerra con otro país es la propia defensa, no la extensión de la democracia, la libertad y demás palabras gastadas. Especialmente cuando en su nombre se degradan esa democracia y esa libertad en el propio país. Estados Unidos deja de ser una ciudad en una colina, ejemplo para millones de ciudadanos que desean para sí un sistema político parecido.

Hay algo paradójico en la idea de que otorgar un poder creciente al Estado más poderoso del mundo es la estrategia ideal para fomentar la libertad, y por tanto la limitación del poder, en el mundo. Y a medida que Estados Unidos ha ido descendiendo por ese camino, ha ido bajando la ladera de la colina, queda cada vez menos claro qué es eso de la "sociedad libre" que tenemos que defender.

 

Opinión de los lectores

Isidoro

Pero George Washington también dijo:

"No ha llegado el tiempo aún... en el que podamos elegir entre la paz y la guerra, como nuestro interés guiado por la Justicia nos aconsejaría".

"Por otro, la única justificación de entrar en guerra con otro país es la propia defensa, no la extensión de la democracia, la libertad y demás palabras gastadas."

Gastadas, por cierto, por quienes fueron derrotados en su momento por esos países que defienden la democracia y la libertad.

"Hay algo paradójico en la idea de que otorgar un poder creciente al Estado más poderoso del mundo es la estrategia ideal para fomentar la libertad, y por tanto la limitación del poder, en el mundo."

Tan "paradójico" como que el sol caliente o que para no tener hambre haya que comer...

arias

Dado que Ud. cree acertado el aislacionismo, ¿qué nos comenta Ud. respecto de defender los derechos individuales de millones de ciudadanos frente a la opresión de regímenes dictatoriales como, por ejemplo, en Cuba o en Corea del Norte ?.

Es decir, conteste sin eludir su respuesta razonada:

1) ¿cómo se defienden los ciudadanos que viven bajo la opresión de dictaduras que incautan propiedades, condenan disidentes y encarcelan personas de bien ?

2) ¿No debemos recibir ayuda extranjera cuando una casta de dirigentes dictatoriales nos obligan (coaccionan) a la pobreza, la penuria, el hambre o la violencia carcelaria?

3) ¿No debemos esperar una reacción internacional (primero diplomática y, si es necesario, incluso militar) de defensa "real" de las libertades de millones de personas ?

4) ¿Tenemos que soportar las dictaduras liberticidas en muchas naciones sin esperanza de recibir ayuda internacional en algún momento y, por tanto, sin un mínimo de libertad "desde la cuna y hasta la tumba"?

5) Según su criterio aislacionista, ¿ los ciudadanos oprimidos por Estados asesinos sólo tenemos como opción "votar con los pies" y perder la familia o, peor, nuestra vida al huir del país atravesando barreras de espino (y sus férreos controles fonterizos), la mar o el desierto para lograr algo de libertad ?

Sugiero se empleen con menos utopía anarquista. Un asunto es minimizar el Estado y las arbitrariedades internacionales y, otro asunto bien diferente, es pretender obviar la realidad de millones de personas, sin libertades y, violentamente sometidas por regímenes dictatoriales.

Salud, libre comercio y, no lo olviden, derechos individuales en cualquier pueblo, región o país.

MarcosKtulu

Al primer lector, de la cita que las guerras no se eligen, no olvide que Washington de hecho eligió no honrar la alianza con Francia en virtud de la cual hubiera entrado en guerra con Gran Bretaña.

Carlos Castro

Arias, las intervenciones de los Estados para salvar a esos millones de norcoreanos o de cubanos oprimidos suelen estar plagadas de buenas intenciones y de horribles resultados.

Lo planteas como si no tuviéramos otra alternativa, y yo no lo veo así. Como cualquier problema gordo, entiendo que queramos soluciones expeditivas ya, y eso suele ser a base de cargarnos de un plumazo a unos cuantos inocentes (salimos de Guatemala para meternos en Guate Peor). ¿No había alternativas a la intervención armada en Vietnam con sus 4 millones de muertes? Parece que sí, pues el capitalismo ha hecho mucho más por la libertad de los vietnamitas y contra el comunismo en los últimos 20 años, a base de un comercio libre.

- Muchas veces, las decisiones que vienen de muy arriba no nos afectan muy directamente: lo que ocurra en mi ayuntamiento o en la Moncloa ocupa una parcela muy pequeñita de mis preocupaciones. Me interesa más respirar libertad en el entorno que más me importa, en el círculo reducido de mi familia y de mis amigos. Si la opresión que puedan ejercer los gestores de lo público es tan brutal que empieza a enturbiar mi entorno laboral, y mi entorno privado cercano, haré todo lo posible por cambiar esa situación. Yo no querré cambiar el sistema, sino cambiar de sistema, con lo que me iré por patas – unos pensarán que soy conformista; yo más bien pienso que seré pragmático.

- Aunque creo que no hay obligación ni de dar ni de recibir ayudas monetarias de fuera, sí pienso que las muestras de apoyo ayudan para reafirmarte en tus convicciones sobre la bondad de tu causa, y ayudará a que sea más popular dentro del país.

- El que históricamente se hayan producido intervenciones militares en el exterior no quiere decir que estén justificadas. Hace sólo dos siglos, teníamos un rey muy absolutista y que lo pintaban medio tonto, y sin embargo, no nos hizo tanta gracia que viniera Napoleón con sus ideas revolucionarias y que nos liberase de 'nuestro' tonto.

- La mejor ayuda que podemos tener como pueblo oprimido es que se abran las fronteras al comercio: no fueron tanto las ayudas de trigo del general Perón las que sacaron a España de la pobreza en la posguerra sino su apertura de fronteras. Eso es lo que se argumenta a menudo al explicar cómo África plagada de ayudas no se desarrolla adecuadamente, y Asia sin ayudas, sí.

- Es duro, pero no queda otra que mover el culo y atravesar desiertos si aprecias mucho tu libertad. Puede ser que no te compense tanto esfuerzo por recuperar algo de libertad, pero eso son ya valoraciones subjetivas de cada cual. La vida está llena de riesgos y de pérdidas necesarias, si queremos conseguir ciertas metas.

¿Es utopía anarquista lo que plantea José Carlos? Más bien pienso que no tiene ya esa fe ciega en lo que pueden resolver una panda de políticos que se pasan la vida inventándose pretextos para convertirse en salvapatrias y hombres de Estado, que una y otra vez siguen provocando millones de muertes colaterales inocentes.

agolmar

Otro fenómeno preocupante es la exigencia a los EE.UU. de intervención política y militar en todos los conflictos de mundo debido a su "responsabilidad", como si estuviesen con deuda con el resto del planeta.

arias

UTOPÍA Y AISLACIONISMO

Su utopía anarquista, les impide ver la realidad, es decir, como la no-acción internacional está produciendo el mantenimiento "aislacionista" de las dictaduras:

1. KOREA DEL NORTE:

Millones de norcoreanos llevan sufriendo la planificación comunista desde el año 1953 (cuando acabó la guerra comenzada en 1949), por el AISLACIONISMO o, si lo prefieren, por el amoral pacifismo, por la hipocresía diplomática y, en definitiva, por la falta de implicación internacional sobre la opresión de las libertades de millones de personas.

Supongo que su utopía anarquista (AISLACIONISTA), les impedirá comprender que si no llega a existir la intervención americana, ahora mismo toda la península y sus habitantes estarían bajo la opresión de una dictadura. Gracias a la intervención americana, se paró la expansión comunista y se permitió la libertad y, por tanto, la prosperidad de sus vecinos del Sur por medio de la industria y el comercio.

Ahora, desde su penuria económica, sigue adelante el programa de misiles nucleares de Korea del Norte y, más pronto que tarde, tendrá que ser eliminado militarmente. De otro modo, acabarán en millones de muertes sus amenazas "reales" a la comunidad internacional.

Es decir, por no producirse una intervención a tiempo, por seguir con el amoral AISLACIONISMO, al final hay una amenaza nuclear "muy seria y real" para Koera del Sur y para Japón.

2. CUBA:

En Cuba, llevan pasando hambre desde la revolución comunista de 1959. La carne de vacuno hace mucho tiempo que no se sirve en las comidas. Y la opresión de libertades es constante sobre disidentes, homosexuales o, simplemente, sobre una familia que crie una vaca y la sacrifique para comer carne.

Nuevamente, el AISLACIONISMO permite que generaciones de cubanos queden bajo el pié implacable de la dictadura de la familia Castro. Para los anarquistas, no hay que intervenir, y hay que dejar que se pudran en el liberticidio los derechos individuales de los millones de personas que viven en el "cortijo" Castro.

Cierto que hay que intentar limitar el tamaño del Estado, respetar los derechos humanos de las poblaciones, y eliminar las arbitrariedades en política internacional.

Pero Uds. se fijan sólo en promover el libre comercio y, gravemente, se olvidan de defender los derechos individuales de la población que constituyen la base sobre la que se asienta el liberalismo.

¡ Menuda tropa anarco-pacifista !

Carlos Castro

Arias, ¿te parece que la política de embargo y de bloqueo económico que están sufriendo los cubanos y los norcoreanos es una “no-acción internacional”?

Si no hubiera leyes como la Helms-Burton, ¿no crees que se estarían cerrando más acuerdos comerciales con empresas cubanas? Si se levantaran las prohibiciones de viajar o de enviar remesas desde EE.UU., ¿no crees que se exportarían más fácilmente a Cuba la cultura y valores tan americanos como la libertad, tan necesarios para crear los gérmenes de una revolución desde dentro, que no tiene por qué ser violenta?

¿Ha servido de algo que en Corea del Sur sigan manteniendo 24.500 soldados americanos, y que hayan gastado desde que se acabara la guerra (que, por cierto, empezó en 1950) más de un billón de dólares? Parece que no para mucho, pues en el norte tienen un adversario más agresivo que nunca, y en el sur, están ya con ganas de que envíen las tropas de vuelta para casa (lo mismo que pasa en Japón, y en la mayoría de los 135 países donde tienen presencia militar).

¿Sirvió realmente de algo la “acción internacional” donde murieron más de un millón de coreanos (y de 44.000 americanos)? ¿Fue eso moral? ¿Fue de verdad necesario empezar la guerra, o es que el político de turno, en este caso Syngman Rhee, se buscó la excusa perfecta para salir reforzado de su entonces poca popularidad? ¿Por qué nos tenemos que tragar siempre las trolas que nos cuentan los políticos como excusa para arrancar la máquina de matar que tienen a su disposición? ¿Es que no vamos nunca a pararles los pies? ¿Es que la única solución que puede haber es la de darnos de tortas? ¿Somos realmente un pueblo civilizado o seguimos siendo una panda de animales?

¿Qué ha provocado la salida del agujero de los chinos y de los indios, con sus millones de muertos por hambre o por atrocidades de sus gobiernos: una acción o una no-acción internacional? ¿Por qué no aprendemos a tener más fe en la capacidad de recuperación y superación de otras personas, vengan de donde vengan, y nos dejamos de creer que somos indispensables para su bienestar?

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