El empleo deja a la izquierda sin argumentos
En ocasiones como esta, cuando la realidad contraviene sus deseos, los socialistas envían un propio a comparecer ante la prensa para balbucear las clásicas consignas de estirpe sindical y evitar el sofoco a los verdaderos líderes del partido. Para eso está, por ejemplo, el gran Valeriano Gómez, liquidador de la estafa de la promotora de viviendas sociales de la UGT en los noventa y ministro del paro de ZP con el nuevo siglo ya entrado como principales jalones de su biografía política. Otro tanto hacen las centrales sindicales de progreso, muy molestas también por que haya gente que encuentre trabajo en la empresa privada en lugar de estar en casa tocándose los sindicatos, trincando subsidios o haciendo cursos de formación.
Unos y otros denuncian que la mayoría de los contratos de trabajo que se realizan son temporales, lo cual demuestra la existencia de una intolerable precariedad. La izquierda quiere que te quedes en casa parado hasta que aparezca un empresario con un contrato indefinido; si no es así, te pide que le des con la puerta en las narices y sigas esperando. Sin embargo, la verdadera precariedad es provocar las monstruosas cifras de paro que ha creado el socialismo en España cada vez que ha gobernado, una situación de la que estamos saliendo con cuentagotas pero a ritmo cada vez mayor.
Incluso con Rajoy en el Gobierno, España puede salir de la crisis antes de las próximas elecciones generales, para desgracia de una izquierda lamentable que jamás ha vacilado en poner su interés electoral por encima del de todos los españoles. Así nos va.





