la libertad individual constituye la base indispensable del progreso humano, mientras que el socialismo, al operar mediante la coacción y la ilusión igualitaria, conduce al estancamiento y la pérdida de creatividad. A partir de un análisis teórico y empírico, se expone la relación entre libertad, creatividad y conocimiento disperso, mostrando cómo la innovación y el desarrollo surgen del ejercicio libre de la función empresarial y de la diversidad de enfoques individuales.
Asimismo, se argumenta que la planificación centralizada resulta intelectualmente imposible por la naturaleza limitada del conocimiento humano y por la imposibilidad del cálculo económico. Se evidencia, con ejemplos históricos como la Revolución Industrial, que los sistemas abiertos y capitalistas han elevado los niveles de vida, mientras que los modelos socialistas han derivado en dependencia, estancamiento y autoritarismo. Finalmente, se subraya la importancia de la educación, la cultura y la tradición como salvaguardas de la libertad, concluyendo que el progreso auténtico no surge de la coacción, sino de la acción humana espontánea y libre.
Palabras clave: Libertad individual, Progreso, Creatividad, Conocimiento disperso, Socialismo, Coacción, Igualdad forzada, Escuela Austriaca de Economía, Democracia, populismo, Tradición.
Desde Occidente, el progreso ha dejado huellas profundas en la historia de la humanidad. Conceptos como la globalización, la libertad individual y la responsabilidad han trazado las bases de un futuro prometedor para las sociedades. Sin embargo, dar por sentado que dicho progreso ocurre de manera automática es un error que puede generar fallas en nuestra constante evolución. Surge entonces la pregunta: ¿qué condiciones permiten realmente el progreso humano?
Este trabajo sostiene que la libertad individual constituye la base indispensable del progreso, mientras que el socialismo, al operar mediante la coacción y la ilusión igualitaria, conduce inevitablemente al estancamiento. Para demostrarlo, se analizará primero el vínculo entre libertad y creatividad, luego las limitaciones estructurales del socialismo, y finalmente la importancia de la educación y la tradición cultural como salvaguardas de la libertad.
Libertad y progreso
La libre acción del individuo es un proceso clave para la determinación del progreso humano. La libertad individual, definida como la ausencia de coacción [1] permite que exista una evolución en la creatividad del pensamiento humano que produce el proceso de creación, marca, error, o acierto. Dicho proceso que puede verse desde un punto de vista como “prueba y error” es similar a la selección natural: lo que funciona se mantiene, lo que no, desaparece.
El progreso no es simplemente crecimiento económico; es la posibilidad de que los individuos descubran, inventen y perfeccionen soluciones, adoptando decisiones sobre su vida y su entorno. Esa diversidad es la que genera innovación, cultura y desarrollo. El progreso pude incluso ser visto como una fuente de esperanza para el individuo y su libertad de actuar en base a los medios idóneos que busca obtener para poder alcanzar sus fines deseados, porque significa que, esa misma libertad no solo es posible, sino que funciona. Donde hay progreso no hay uniformidad, ideas centrales o racionalidad, sino diversidad de caminos; posibilidad de accionar.
- Socialismo y coacción
Resulta que, por muy poco racional que suene, existe la violación total al derecho humano en donde la libertad individual se ve restringida, no porque el orden natural lo provoque, sino porque actores ajenos van a buscar coaccionar para beneficiarse a ellos mismos. El socialismo puede entenderse en este sentido como la restricción o agresión institucional contra el libre ejercicio de la acción humana o función empresarial.[2]
Podemos entender ahora que: libertad es a progreso como socialismo a coacción.
El socialismo no solo es coercitivo, sino que es un error intelectual, porque donde no existe mercado libre de los medios de producción, no pueden formarse precios para los medios de producción. Sin precios de los medios de producción no puede haber cálculo económico.[3] Uno de los principales problemas con el socialismo es que, surge por la ignorancia y difusión por actores anti morales, –de los cuales se expondrá en el tercer subtema del presente texto–, en donde se requiere del actor “líder” que –en palabras cortas– buscará solucionar e igualar los problemas de todos los individuos pertenecientes a la nación; el socialismo se vuelve imposible de funcional, no sólo porque la información que poseen los actores es por su propia naturaleza explícitamente intrasmisible, sino porque, además, y desde un punto de vista dinámico, los seres humanos al ejercer la función empresarial, es decir, a actuar, constantemente crean y descubren nueva información o el conocimiento que aún no se ha creado, sino que va surgiendo como resultado del propio proceso social y en la medida en que éste no se vea agredido.[4]
Véase ahora con un ejemplo: El problema del conocimiento limitado del planificador
Es imposible que un planificador central el “actor” conozca con certeza las capacidades reales de cada individuo. Esto se debe a que cada persona está en constante desarrollo: trabaja, descubre cosas nuevas y desarrolla su creatividad de manera continua. Su mente está en permanente evolución; por naturaleza humana.
Por tanto, constituye un error intelectual fundamental creer que un planificador puede conocer completamente las necesidades específicas y los medios disponibles que tiene cada individuo para alcanzar sus objetivos personales.
- La diversidad natural de los individuos
En la práctica, cuando el planificador intenta igualar las condiciones de vida, se encuentra con un problema fundamental: cada individuo es único y todos actuarán en base a sus deseos.
Tomemos como ejemplo dos personas:
• Individuo X: con sus propias vivencias, creencias y aspiraciones
• Individuo Y: con experiencias, valores y objetivos completamente diferentes
Estos individuos pertenecen naturalmente a un mundo donde coexisten personas con necesidades y capacidades que pueden coincidir o ser totalmente opuestas entre sí.
- Las consecuencias de la igualación forzosa
Cuando se imponen las necesidades del individuo Y al individuo X (o viceversa), surgen dos problemas graves:
• Coacción individual: Se fuerza a cada persona a adoptar un modelo de vida que no corresponde con su naturaleza
• Errores de convivencia: Se generan conflictos y desajustes en ambos entornos
Al igualar ambas vidas por decreto, el planificador garantiza la infelicidad de ambos individuos y frena sus respectivas capacidades creativas.
- El estancamiento del progreso humano
La consecuencia más grave de este sistema es que:
• Sin creatividad individual, no existe progreso
• Sin progreso, la evolución humana se estanca
- El condicionamiento psicológico
El socialismo genera un efecto de dependencia persona-estado:
• Los individuos desarrollan una dependencia hacia las decisiones del planificador
• Comienzan a desear más intervención estatal, no porque realmente la quieran, sino porque han sido coaccionados a tener que aceptarla
• En lugar de resistir esta coacción, los individuos Y y X se acostumbran a ella y basan sus acciones en las imposiciones recibidas
• Se pierde gradualmente la capacidad de controlarse a sí mismos
Este análisis sugiere que el socialismo, al intentar igualar artificialmente las condiciones de vida, genera efectos contraproducentes que limitan el desarrollo individual y colectivo de la sociedad.
Para que las naciones puedan beneficiarse entre sí coexistiendo en paz, –contrario a toda coacción– el proceso espontaneo es necesario, el cual no fue, es, ni será diseñado ni impuesto deliberadamente por nadie, pero que sí surge de la interacción de muchas personas, cada una actuando con su propio conocimiento e intereses concebidos. La civilización descansa en el hecho de que hemos aprendido a beneficiarnos de un orden que no hemos diseñado, y que no entendemos por completo.[5]
Si concentramos poder el totalitarismo es imposible de evitar en cualquier sociedad, aunque suene relativamente ilógico, la realidad es que una nación o grupo son capaces de destruirse a sí mismos por seguir las enseñanzas del que consideran “el buen hombre” [6] o el “menos peor”, es relativamente fácil, darle poder por parte de su nación al político populista que vende mentiras. Recordemos, que, se puede subir al estado democráticamente, y este mismo actor puede a sí mismo aprovecharse y anular la democracia volviéndose un dictador. Véase el caso actual de Cuba y Venezuela.
La ilusión moral del socialismo y la igualdad forzada
Existe una ilusión moral, pura propaganda que al ser llevada demasiado lejos hace que exista, por defecto, un grupo grande de personas que sigue viendo al socialismo como un sistema factible que busca ejercer la justicia social, asegurando que, en su mayoría no ha sido aplicado correctamente y por eso no ha dado “resultados”. Mucha de esta misma propaganda ha hecho creer que una de las mayores necesidades del ser humano es la “igualdad” cuando en la realidad se puede llegar a confirmar que la igualdad nada tiene que ver con la libertad, es mas, la libertad puede llegar a crear desigualdad. Hayek, en su gran labor por desmentir semejante similitud, explica que: muchos de aquellos que abogan por el aumento de la igualdad no piden tal igualdad, sino una distribución que este mas íntimamente conforme con las concepciones humanas del mérito individual, y que sus deseos son tan incompatibles con la libertad como los de los más estrictos igualitaristas [7]
Es muy objetivista declarar que la igualdad viene de tener envidia, pero, se mantiene la hipótesis de que, el ser humano al sentirse inconforme con su situación actual tiene dos opciones: la primera es no hacer nada al respecto, y la segunda es actuar para mejorarla, y, en efecto, ese conformismo en la primera opción termina en acabar envidiando lo de los demás. Envidia disfrazada del deseo de igualdad. Como bien lo explicó J. Stuart Mill: Es responsabilidad de los individuos entender que, la envidia es la más antisocial y perniciosa de todas las paciones.[8]
Conocimiento Disperso: El Motor Oculto del Progreso Económico
En el debate actual sobre los factores que determinan el progreso, el individuo se enfrenta constantemente a una disyuntiva: apoyar al socialismo o buscar eliminarlo. En indefinidas ocasiones se elige la primera opción, porque como lo mencionamos ya con anterioridad; el socialismo trae igualdad, y los individuos suelen creer en la falacia de que la igualdad es igual a progreso. Se resalta que, el mayor escudo de la igualdad viene con el sistema democrático.
Sin embargo, esta dicotomía ignora una realidad fundamental: el socialismo puede emerger y consolidarse incluso cuando la democracia es la forma de gobierno. Como señala Huerta de Soto: El que existan o no elecciones democráticas no afecta para nada al problema básico de ignorancia inerradicable en el cual se encuentra todo órgano director encargado de ejercer la coacción sistemática[9]. Esta observación expone una verdad incómoda: la existencia de procesos electorales no garantiza automáticamente la libertad económica ni elimina los problemas inherentes a la planificación centralizada.
La tendencia hacia dicha centralización del poder que produce un estado socialista ignora un principio económico fundamental: el conocimiento disperso. Este concepto es crucial porque cuando todos los individuos piensan de la misma forma, se elimina la diversidad de enfoques necesaria para generar la creatividad que se desglosa a evolución y progreso.
Para ilustrar este principio, consideremos a dos individuos enfrentando la misma tarea:
El individuo X dispone de cuarenta y ocho horas para investigar el concepto de “coacción”. Decide trabajar exclusivamente en una biblioteca con recursos limitados. Después de dos horas de búsqueda, encuentra una definición básica y considera terminada su investigación.
El individuo Y cuenta con el mismo tiempo (cuarenta y ocho horas) para investigar el mismo concepto. Sin embargo, extiende su enfoque: no se limita a una sola fuente, sino que investiga a través de múltiples canales: bibliotecas, recursos web, análisis histórico, inteligencia artificial, y otras herramientas disponibles. Aunque también puede encontrar una definición inicial en dos horas, su resultado final será significativamente más completo y refinado.
La distinción entre ambos enfoques radica en la diversidad de métodos y fuentes. Mientras X se autoimpone limitaciones, Y maximiza sus recursos disponibles, lo que resulta en un conocimiento superior y más robusto.
Si obligáramos a ambos individuos a trabajar en el mismo lugar y con los mismos métodos, estaríamos dirigiéndolos hacia “el mismo callejón sin salida”. Esta uniformidad forzada presenta dos problemas fundamentales:
- Imposibilidad de predicción: Es imposible suponer que dos personas distintas, con experiencias y capacidades diferentes, lleguen a las mismas conclusiones.
- Intervención coercitiva: La única forma de garantizar que Y y X piensen y concluyan lo mismo es mediante la intervención de un actor externo que tenga el poder de coaccionarlos.
En efecto, podemos corroborar a bese del presente ejemplo que el conocimiento disperso no es una característica natural que surge de la sociedad humana, sino una condición necesaria para el progreso, libertad y paz entre los individuos.
El Triunfo del Capital: Cómo la diversidad de enfoques superó la pobreza
Los datos históricos confirman esta teoría sobre la importancia del conocimiento disperso. De hecho, con base empírica sólida, la mejor manera de contrastar esta transformación es observar que desde la revolución industrial podemos encontrar datos históricos pre-1800 donde la gran mayoría de la población vivía en lo que hoy se considera pobreza extrema[10]. Existe una transformación dramática: se ha estimado que desde 1990 más de mil millones de personas han salido de la pobreza extrema hacia una situación de mayor bienestar[11]. Entre los factores clave de dicho cambio está la innegable revolución industrial y tecnológica, además de las expansiones comerciales y políticas que promueven el crecimiento económico.
Hay tres factores claves que se buscan demostrar trayendo al presente texto el ejemplo de la revolución industrial:
- Los sistemas democráticos llegaron mucho después de la revolución industrial en la mayor parte de Occidente.
- No existió un solo país socialista que formase parte de la revolución industrial.
- Las sociedades capitalistas desarrolladas lograron elevar significativamente los niveles de vida.
- Educación, cultura y libertad
Existe una razón fundamental por la cual autores como Hayek, Mises, Tocqueville y Hoppe dedican capítulos completos de sus obras más importantes a la tradición, el conservadurismo auténtico y el progreso: reconocen que estos elementos son clave para evitar caer en ideas destructivas. Una de estas ideas destructivas es la creencia persistente de que el socialismo “simplemente no se ha aplicado correctamente” o que “la igualdad es el bienestar que los individuos necesitan”. En contraste, estos pensadores promueven el respeto por la acción humana individual, un principio que debe transmitirse culturalmente de generación en generación como parte esencial de nuestro legado civilizatorio.
Cuando ignoramos las leyes y principios fundamentales, cuando evitamos conocer, comprender o defender estos fundamentos, la tiranía de la mayoría toma control y destruye nuestra libertad individual. Por esta razón, actividades aparentemente simples como leer a los clásicos griegos o estudiar a pensadores como Tocqueville y John Locke representan, en realidad, un cambio genuino hacia el bien común, no una pérdida de tiempo como muchos podrían pensar. Las sociedades se distinguen por sus opiniones, creencias y costumbres. Como sociedad, podemos y debemos mantener y cuidar estas tradiciones, pero también necesitamos evaluarlas críticamente, analizarlas con profundidad y decidir conscientemente cuáles conservar y cuáles abandonar. El desafío personal consiste en irse a plantear las cuentas por uno solo, ir más allá, trascender las opiniones para realmente estudiar e intentar llegar a la verdad.[12]
Conclusión: socialismo ≠ progreso como libertad ≠ coacción
Lo comprendieron pensadores como Tocqueville y Platón; estudiar la historia es indispensable para nuestro desarrollo como sociedad. Aunque la economía de la Escuela Austriaca nos enseña que los principios económicos no deben basarse únicamente en tendencias históricas, comprender el pasado sigue siendo esencial para entender nuestra situación presente y determinar hacia dónde queremos dirigirnos.
El progreso genuino no representa el final de un camino, sino el inicio constante de nuevas posibilidades. Solo cuando defendemos activamente la libertad individual y el conocimiento disperso podemos distinguir qué constituye verdadero progreso y qué representa un retroceso disfrazado.
El progreso auténtico es esperanza materializada. Es la confirmación práctica de que la libertad funciona y genera resultados tangibles. Lo vemos en las ideas que circulan libremente, en las transformaciones urbanas que mejoran nuestra calidad de vida, en los rostros de quienes mantienen viva la esperanza y trabajan por sus sueños. Este fenómeno representa un privilegio que no debemos dar por sentado, porque significa que no partimos desde cero en cada generación, sino que podemos construir sobre los logros previos y acelerar nuestro avance.
El progreso no necesita imponerse por la fuerza: surge naturalmente y florece gracias a la acción humana.
Bibliografía
- Hayek, F. A. (1988). The fatal conceit: The errors of socialism. University of Chicago Press.
- Hayek, F. A. (2022). Los fundamentos de la libertad [Antología]. Alianza Editorial.
- Huerta de Soto, J. (2024). Socialismo, cálculo económico y función empresarial (7.ª ed.).
- Unión Editorial. Mill, J. S. (1946). On liberty (H. B. MacCallum, Ed.). Oxford University Press.
- Mises, L. von (1920). El cálculo económico en el sistema socialista.
- Moatsos, M. (2021). Global extreme poverty: Present and past since 1820. En OECD, How was life? Volume II: New perspectives on well-being and global inequality since 1820 (pp. 263-283). OECD Publishing. https://doi.org/10.1787/3d96efc5-en
- Ogilvie, W. (2025). De la opinión al conocimiento y sobre la frágil democracia en la República de Platón [Entrevista]. Criterio Propio.
- Roser, M., & Ortiz-Ospina, E. (2023). Global extreme poverty. Our World in Data. https://ourworldindata.org/extreme-poverty
- World Bank. (2022). Poverty and shared prosperity 2022: Correcting course. World Bank Publications. https://doi.org/10.1596/978-1-4648-1893-6
Notas
[1] (Friedrich Hayek, Los Fundamentos de la Libertad [Antalogía], página 59, 2022)
[2] (Jesús Huerta de Soto, Socialismo, cálculo económico y función empresarial, página 85, 2024)
[3] (Mises, El Cálculo Económico en el Sistema Socialista, 1920)
[4] (Huerta de Soto, página 97)
[5] (F. Hayek, La Fatal Arrogancia, 1988)
[6] (F. Hayek, página 130, 2022)
[7] (F. Hayek, página 140, 2022)
[8] (J. St. Mill, On Liberty, ed. H. B. MacCallum, Oxford p.70, 1946)
[9] (Huerta de Soto, página 138, 2024)
[10] (Michail Moatsos, “Global extreme poverty: Present and past since 1820”, OECD, 2021). Moatsos encuentra que aproximadamente 75% de la población mundial vivía en pobreza extrema en 1820.
[11] (World Bank, Poverty and Shared Prosperity 2022); véase también a Max Roser, (Global Extreme Poverty”, Our World in Data 2023).
[12] (Dr. Will Ogilvie Will Ogilvie, De la opinión al conocimiento y sobre la frágil democracia en la República de Platón, página 11, 2025)
