Skip to content

Cabify, botellines y libertad

Compartir

Compartir en facebook
Compartir en linkedin
Compartir en twitter
Compartir en pinterest
Compartir en email

En lugar de mantener un sistema arcaico e ineficiente, sería más lógico que el Estado devolviera a los taxistas lo que pagaron por la licencia.

Hoy no venimos a analizar el ludismo mainstream, que culpa a las máquinas de quitar puestos de trabajo y destruir la calidad de vida de los obreros, cuando es palmario que la población mundial no hace más que aumentar, mejorando a cada día la calidad de vida del mundo entero. Para eso, otros antes que nosotros hicieron concienzudos análisis que son tremendamente útiles para entender estas cuestiones. Esta vez, es todo mucho más sencillo.

Hace escasos días, durante los fastos de la Feria de Sevilla, unos delincuentes no identificados prendieron fuego a nueve vehículos de la empresa Cabify. Este sistema, especialmente en grandes capitales y junto con otras empresas similares, está suponiendo verdaderos quebraderos de cabeza para políticos que tratan de mantener privilegios gremiales heredados de tiempos pretéritos,  así como para sindicatos y asociaciones que necesitan asegurar sus cotas de poder. En ambos casos estamos ante individuos que, en sano ejercicio del libre mercado que critican, actúan en beneficio propio. Aunque ellos, contrariamente a nosotros, están dispuestos a utilizar todas las armas coactivas -estatales e incendiarias– que fuere menester.

No queremos, sin embargo, que suene esto a crítica a los taxistas. Sería pura hipocresía pretender que aquellos que pagaron elevadísimas tasas públicas o precios de reventa por sus licencias, que se ven sometidos a cuasi-mafias como las asociaciones de radio y que tienen horarios y cotas establecidas por decretos municipales, vieran con buenos ojos y abrazasen la llegada de sustitutos de su trabajo más baratos, cómodos y fáciles. No debemos caer en el absurdo de esperar que los taxistas -en la inmensa mayoría, autónomos honrados que cumplen con un oficio que hasta hace bien poco no conocía de enemigos- se hagan el hara-kiri en beneficio de los consumidores y perjuicio propio. No seamos ingenuos.

La culpa de la situación de dualidad, en la que -lo ha vivido el que escribe- se insulte e increpe a un conductor de Über en un aeropuerto español, u otra en la que un taxista diga con toda la razón del mundo -también al que escribe- que pagó varias decenas de miles de euros por un papelote del Ayuntamiento que le permite trabajar, no es culpa ni de la aplicación Cabify, ni del taxista que escucha esRadio y lleva su banderín del Atlético de Madrid, ni de aquel otro usuario que escoge uno u otro sistema. El culpable, el creador de situaciones de desigualdad ante -y mediante- la ley; el que crea oligopolios insostenibles y, a fin de cuentas, quien destruye el libre mercado y rebana a hachazos la mano invisible que lo regula no es otro que el Estado.

El mismo Estado que creó las licencias de taxi y ahora pretende mantenerlas; el Estado que mediante su legislación sigue obligando a los conductores libres a ser operadores de segunda; el Estado que a través de algunos de sus jueces prohíbe a empresas legalmente constituidas ejercer su actividad, protegiendo con ello a los poderosos y castigando a los usuarios. Es el Estado, una vez más, el que destruye la capacidad de generar riqueza de los agentes comerciales y es también, el Estado, el que impide a esos mismos taxistas competir en igualdad de condiciones. En lugar de mantener un sistema arcaico e ineficiente, sería más lógico que las administraciones públicas devolvieran a los tenedores de licencias lo que pagaron (detrayendo el tiempo de uso del cómputo) y permitieran un verdadero mercado libre de los transportes. Que beneficiaría a los buenos taxistas a los que podríamos elegir en lugar de someternos a la dictadura de la fila; que beneficiaría también a las empresas que surgieran, asegurando multiplicidad de opciones y sobre todo, beneficiaría a los consumidores, que escogerían en cada situación qué vehículo, qué conductor, qué precio y qué modo de viajar desean.

Hace un par de semanas, en una visita a la capital de España, un conductor de Cabify ofreció al que escribe un botellín de agua y comentó que tenía Wi-Fi en el vehículo. Recordando aquella botella uno piensa en que ojalá esa misma agua sirva para apagar las llamas de los decretazos que dinamitan el mercado, los impuestos que lo derruyen y los burócratas que lo entierran.

Y que no sea necesario que ardan los coches para que nos pongamos a hablar de libertad. 

11 Comentarios

  1. «No queremos» ¿Quienes no
    «No queremos» ¿Quienes no quereis? Pensar que no los taxistas no entregarán su coto sin combatir es ingenuo, pero no criticarlos pintándolos de pobrecitos que pagaron es vergonzoso. Pagaron por eliminar competencia, pagaron para que gente armada impida a otros hacer uso de su coche y de su dinero como les venga en gana. Y señalas que «están sometidos» a cuasi-mafias. Perdona a una mafia, sin cuasi, están sometidos todos los demás y ellos son parte de esa mafia. No es la cantidad de dinero o el numero de horas que trabajes lo que te convierte en mafia. Es curioso como teniendo forma de mafia y respondiendo como una mafia ellos sean los sometidos.

    Por ultimo, aludes a que es un sistema arcaico e ineficiente… ¿Si lo fuera estarías a favor de mantenerlo? ¿Esa es tu vara de medir? Tomate una botella de agua y empieza a hablar de libertad tu también.

    • Gracias por escribir las
      Gracias por escribir las cosas por su nombre

    • No os lancéis a la yugular
      No os lancéis a la yugular como fieras. ¿Por qué se puede tratar con guante blanco a las feministas pero no a los taxistas? El liberalismo también es compatible con el taxismo pacífico

    • Si esto te parece lanzarse a
      Si esto te parece lanzarse a la yugular el día que veas a un taxista proteger el coto igual te da un ataque el corazón. No entiendo la pregunta, me imagino que cuando dices «puede» querrás decir debe. En cualquier caso me da igual, no se quien a te refieres ni veo la conexión, es decir, sí mañana trato a las feministas como el gremio del taxi se porta con uber o cabify ¿tendré la razón? ¿O estas poniendo de manifiesto la hipocresía de un anónimo? Si quieres señalar a alguien da los nombres.

      No se la compatibilidad entre taxismo y liberalismo, ni tampoco se si es posible el taxismo pacifico. Lo que tengo claro es que el taxismo es incompatible con hacer con mi dinero lo que me de la gana.

    • Si esto te parece lanzarse a
      Si esto te parece lanzarse a la yugular el día que veas a un taxista proteger el coto igual te da un ataque el corazón. No entiendo la pregunta, me imagino que cuando dices «puede» querrás decir debe. En cualquier caso me da igual, no se quien a te refieres ni veo la conexión, es decir, sí mañana trato a las feministas como el gremio del taxi se porta con uber o cabify ¿tendré la razón? ¿O estas poniendo de manifiesto la hipocresía de un anónimo? Si quieres señalar a alguien da los nombres.

      No se la compatibilidad entre taxismo y liberalismo, ni tampoco se si es posible el taxismo pacifico. Lo que tengo claro es que el taxismo es incompatible con hacer con mi dinero lo que me de la gana.

    • Si esto te parece lanzarse a
      Si esto te parece lanzarse a la yugular el día que veas a un taxista proteger el coto, igual te da un ataque el corazón. No entiendo la pregunta, me imagino que cuando dices «puede» querrás decir debe. En cualquier caso me da igual, no se quien a te refieres ni veo la conexión, es decir, sí mañana trato a las feministas como el gremio del taxi se porta con uber o cabify ¿tendré la razón? ¿O estas poniendo de manifiesto la hipocresía de un anónimo? Si quieres señalar a alguien da los nombres.

      No se la compatibilidad entre taxismo y liberalismo, ni tampoco se si es posible el taxismo pacifico. Lo que tengo claro es que el taxismo es incompatible con hacer con mi dinero lo que me de la gana.

    • Si esto te parece lanzarse a
      Si esto te parece lanzarse a la yugular el día que veas a un taxista proteger el coto, igual te da un ataque el corazón. No entiendo la pregunta, me imagino que cuando dices «puede» querrás decir debe. En cualquier caso me da igual, no se quien a te refieres ni veo la conexión, es decir, sí mañana trato a las feministas como el gremio del taxi se porta con uber o cabify ¿tendré la razón? ¿O estas poniendo de manifiesto la hipocresía de un anónimo? Si quieres señalar a alguien da los nombres.

      No se la compatibilidad entre taxismo y liberalismo, ni tampoco se si es posible el taxismo pacifico. Lo que tengo claro es que el taxismo es incompatible con hacer con mi dinero lo que me de la gana.

    • Vamos a ver, el taxismo como
      Vamos a ver, el taxismo como doctrina política me lo acabo de inventar, pero sería uno de tantos movimientos a favor de privilegios gremiales o de clase, bien disimulados tras cortinas de victimismo, fatalismo, reivindicación, costumbre o lo que sea. Como, por ejemplo, lo es actualmente el feminismo. Ahí está la conexión

      Se diría que en tu primer comentario recriminas un tanto desabridamente cierta laxitud o benevolencia en el artículo de Bódalo, que tampoco quiere cebarse con los taxistas en general. ¡Un poco de árnica, rediós! El artículo no carga las tintas en cuanto a las formas por mesura y elegancia, pero en el fondo es inequívoco. Para mostrarse implacable e incendiario ya estamos los comentaristas anónimos que no nos jugamos nada. ¿No evitarías tú herir susceptibilidades sin necesidad si tuvieras que refrendar tus opiniones con nombre y apellidos?

      Por comparación, ahí tienes el artículo de Moncada que critica amablemente el feminismo y no creo que nadie se vaya a poner borde por eso con él, entre otras razones porque el simpático análisis resulta de hecho bastante contundente.

      Anda, tómate una tila, ten un poco de sentido del humor y no me repitas cuatro veces lo mismo

    • Fue un fallo del ordenador,
      Fue un fallo del ordenador, pido perdón.

      «En el fondo es inequívoco». Pues depende del párrafo. En el segundo son privilegiados, pero en el tercero son unos pobrecitos sometidos a cuasi-mafias a los que, ni mucho menos, quieren criticarlos. A partir de ahí, en los demás párrafos, el Estado es malo por ineficiente y arcaico. A mi me parece un articulo que desde el economicismo pretender atacar al Estado, con ocasión de la problemática actual del taxi, pero disculpando a los taxistas.

      La elegancia, que es una cuestión de forma, y la mesura no son enemigas de la verdad. Usted mismo, al perdonar al autor la benevolencia del articulo por las posibles represalias, no me quita razón y señala al autor. No se la perdona por veracidad o razonabilidad, se la perdona por no querer herir la susceptibilidad de gente que elimina competencia con incendios, esto es, no discute mi punto de vista. Y ciertamente es lo que parece, una forma elegante de llamarlo cobarde. El podría haber hecho lo mismo que usted, y llamarlos mafiosos de forma elegante. O podría simplemente no tomar ningún partido. Pero eligió no querer criticarlos y afirmar, sin explicar, que en realidad ellos están sometidos a cuasi-mafias.

      Al final resulta que usted al querer defenderlo, hace lo que yo no hice, llamarlo cobarde. En relación a este tema usted puede dudar de mi valentía publica, de la del señor Bódalo ni usted ni yo dudamos.

    • Da igual, los taxistas tienen
      Da igual, los taxistas tienen un puesto de trabajo en Cabify. Sin dudarlo.

  2. Si a mí me queman el coche
    Si a mí me queman el coche unos taxistas, la gente lo ve bien porque «están defendiendo lo suyo».
    Si yo intentase quemar una sede del ministerio de hacienda, nadie me disculparía si yo adujera que «estoy defendiendo lo mío».
    Pero es más mío mi dinero y mi patrimonio que el potencial beneficio futuro que pudiera (o no) tener un taxista, beneficio que yo podría estar «arrebatándole» con justicia, ofreciendo mejor servicio y a mejor precio a cierto tipo de pasajeros.
    Por qué los chinos que hacen la manicura no han tenido que ir a la Universidad y por qué no tienen licencias del Ministerio de Sanidad? Quememos a los chinos que quitan el trabajo a los callistas licenciados, que han estudiado mucha anatomía y merecen cobrar más.


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más artículos

Crisis en el estatismo

La tarea contra el estatismo es fundar nuevas escuelas y universidades liberales o transformar a las instituciones educativas para que la cultura libertaria penetre en la población y la puedan defender contra el estatismo.