Skip to content

El pueblo suizo no se deja desarmar

Compartir

Compartir en facebook
Compartir en linkedin
Compartir en twitter
Compartir en pinterest
Compartir en email

Y si a día (de hoy) son tan libres los suizos es porque ellos mismos están tan bien armados.

El príncipe (cap. XII), Nicolás Maquiavelo

Hace casi dos años que los suizos votaron en referéndum si se debía prohibir o no el guardar en casa los fusiles automáticos que el ejército les proporciona tanto a los que hacen el servicio militar obligatorio como a los que forman parte de la reserva.

La iniciativa de quienes llamaban a "deponer las armas" y a que fueran depositadas en arsenales públicos estaba apoyada por una nutrida coalición formada por el partido verde, los socialdemócratas, los ecologistas, organizaciones feministas, iglesias protestantes y católica, asociaciones de trabajadores sociales y un elenco de otras 70 ONG más. También se pretendía endurecer mucho más la posibilidad de obtener cualquier licencia de armas y abogaba por crear un registro centralizado de datos sobre la propiedad de armas a nivel federal, dado que sólo existían por cantones.

En la última década varios sucesos trágicos muy mediáticos parece que han influido en el cambio de opinión de los suizos al respecto. El más sonoro fue en 2001, cuando un ciudadano irrumpió armado en el Parlamento cantonal de Zug y acabó trágicamente con la vida de 14 personas antes de suicidarse.

En la campaña previa a la votación un anuncio en contra de la prohibición de las armas rezaba "¿Monopolio de las armas para los criminales? No." Los prohibicionistas, por el contrario, diseñaron un cartel en el que aparecía un oso de peluche abatido y sangrando con una bala clavada en el torso. Karin Jenni, portavoz de la Asociación para la Protección contra la Violencia de Armas, confesó que su victoria dependía en buena medida de si lograban movilizar el voto femenino y el de los jóvenes. Por su parte, Dora Andres, presidenta de la Asociación de tiro suiza, declaró que los clubs deportivos de tiro son uno de los pilares de encuentro y esparcimiento comunitario de muchas poblaciones del país, junto con las bandas de música, coros y clubs de gimnasio, y que prefería que sus vecinos siguieran relacionándose de esta forma y no a través de Facebook. Además, la competición anual de tiro al blanco, la famosa Feldschiessen, reúne cada año a más de cien mil personas en un solo fin de semana.

Joseph Lang, parlamentario del Partido Verde y uno de los activistas helvéticos más comprometidos contra las armas, declaró que era ridículo alegar que se guardasen las armas en los hogares por motivos de seguridad nacional ya que ¿quién iba a atacar a Suiza a estas alturas de la historia? En 2004 se redujo el tamaño del ejército suizo y, por tanto, tocaba ahora desarmar los hogares. En cambio, el informático e instructor de tiro Erich Sutter denunciaba que se pretendiera desarmar a ciudadanos entrenados para defender el país pero no a los criminales. Elsa Kurz, de la organización Stop Suicides radicada en Ginebra, aducía que si se hacía más difícil el acceso a las armas de fuego los suicidios disminuirían; para ella era una cuestión de salud pública. Estaban, pues, divididos.

El Consejo federal (el gobierno colegiado) suizo se posicionó en contra de la prohibición y declaró que no tenía miedo a que sus ciudadanos estuvieran armados. Los helvéticos llevaban siglos demostrando saber convivir pacíficamente con las armas y pedirles ahora que depositasen sus armas en arsenales representaría una falta total de confianza hacia sus conciudadanos. Como se ve, el país alpino es una isla con respecto a Europa en muchos sentidos.

La visión de los suizos -a diferencia de la de los estadounidenses- es que su libertad y responsabilidad de mantener armas en casa es más por motivos de defensa nacional que por razones de seguridad personal (que también, aunque en menor medida). No existe un registro de cuántas armas del ejército están involucradas en los asesinatos acaecidos cada año, pero la tasa de homicidios por armas de fuego es allí relativamente baja: en 2009 fue de 0,3 por cada 100.000 habitantes. La tasa de suicidios en Suiza, empero, es alta y sí se sabe que las armas del ejército tienen un papel relevante.

Con todo y con ello, el resultado del referéndum fue que un 56,3% de los votantes dijeron que no a tal prohibición. Asimismo, 20 de los 26 cantones que componen la Con(federación) se posicionaron claramente en contra. Los referendos constitucionales como éste requieren mayoría tanto de votantes como de cantones para llevarse a cabo.

El pueblo suizo quiso así preservar su larga tradición nacional de mantener armados los domicilios particulares. A esto se añade una extendida afición por la práctica del tiro deportivo muy arraigada allí, habiendo varios cientos de clubs de este tipo. Se calcula, pues no se sabe con exactitud, que pueden existir en los hogares de este país alpino de unos ocho millones de habitantes tal vez unos tres millones de armas (entre fusiles por servicio activo de la milicia, fusiles antiguos del ejército que representan casi la mitad del total, las de los cazadores, deportistas y coleccionistas con licencia; esto sin contar con las armas de los cuerpos y fuerzas de seguridad del país). Como se ve, por tradición defensiva -que no agresiva- y por afición, Suiza es un país neutral armado hasta los dientes. Es el tercer país del mundo con mayor proporción de armas tras EEUU, Yemen y a la par con Finlandia. Son neutrales y pacíficos pero no pacifistas; la diferencia es importante.

Me parece una decisión valiente el que un pueblo haya votado que no a los deseos buenistas de imponer severas restricciones a la libertad de armas. No entro en razones utilitaristas (sirven de seguridad privada y disuasión a los malhechores) ni en motivos de defensa nacional (existe una atípica conscripción en dicho país). Lo que de verdad me maravilla es el nivel cívico alcanzado en aquella nación para que su gobierno confíe la custodia responsable de armas de asalto a aquellos que han pasado por una adecuada instrucción militar, para que no se considere a sus ciudadanos armados una amenaza para la sociedad y para que aquéllos, habiendo participado en acalorados debates en pro y en contra, se opongan mayoritariamente a la prohibición de mantener armas en sus domicilios privados.

El gobierno australiano confiscó las armas a sus ciudadanos en 1996, el partido laborista hizo lo propio con los británicos un año después. En octubre de 2005, por el contrario, los brasileños votaron en referéndum mayoritariamente en contra de los abolicionistas de la venta de armas, pues la gente honrada no deseaba verse inerme ante los criminales. En enero de 2006 el parlamento italiano aprobó una ley para el libre uso de las armas de fuego en defensa propia. El control de armas de propiedad civil en la mayoría de los países es muy restrictivo, aun así, el grado de violencia y muerte por armas de fuego persiste en todos ellos. Tiendo a pensar que las estadísticas de muertes por armas de fuego tienen más que ver con las condiciones culturales y los valores asumidos por la población de cada país que con la prohibición o severa restricción gubernamental hacia las armas.

El 8 de enero de 1959 Fidel Castro pronunció un encendido discurso en la base aérea militar de Columbia, hoy Ciudad Libertad (sic), al entrar triunfante en la Habana como líder de la revolución. Ese alegato ha pasado a la historia con el nombre "Armas, ¿para qué?" y fue el comienzo para, una vez logrado el poder de la isla mediante las armas, dejar al pueblo cubano totalmente desarmado por primera vez en su historia.

George Mason, muñidor de la Declaración de Derechos de Virginia, lo tuvo meridianamente claro cuando afirmaba que un hombre armado es un ciudadano, el desarmado es, en cambio, un súbdito. En esa misma línea, la asociación ProTell, versión helvética de la NRA, es apoyada de forma natural por la mayoría de los suizos que no acaba de entender el empeño de algunas personas por erosionar la legitimidad de los ciudadanos honrados para poseer armas.

La libertad de tener (y portar) armas de los civiles horroriza en general a nuestros coetáneos. De todas las libertades, tal vez sea la de las armas (convenientemente regulada, por descontado) una de las más incomprendidas debido al particular y predominante concepto de libertad sin responsabilidad que existe hoy, por desgracia, entre los miembros de las sociedades socialdemócratas.

A pesar de que Suiza es detestada por los progres, la democracia helvética nos da muchas lecciones, entre ellas, la que nos enseña que ya que el pueblo tiene el poder, debería también guardar las armas.

1 Comentario

  1. Excelente artículo. Saludos.
    Excelente artículo. Saludos.


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más artículos

H.L.A. Hart y la separación entre Derecho y Moral

En nuestras entregas anteriores, nos referimos a las críticas de H.L.A. Hart sobre la Teoría Imperativa del Derecho (mejor sintetizada por John Austin), y quedaba pendiente exponer cómo Hart, por