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El sweet spot de Ciudadanos

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Ciudadanos, a diferencia de la desinflada Podemos, ha logrado situarse en un ‘sweet spot’, con un programa que se mueve desde la socialdemocracia al socioliberalismo.

Resulta llamativo que, ya a las puertas de las elecciones generales, el partido político revelación de la legislatura no vaya a ser Podemos, sino Ciudadanos. Podemos ha sido uno de los mayores fenómenos políticos y mediáticos de los últimos años. Durante la segunda mitad de la legislatura ha acaparado las tertulias y ha hecho correr ríos de tinta en la prensa. Sin embargo, pese a que las encuestas llegaron a situar a la formación de Pablo Iglesias en la pelea por ser el partido más votado a finales de 2014, parece llegar a las elecciones falto de oxígeno. Las expectativas que tenían cuando hablaban de “tomar el cielo por asalto” se han ido desinflando hasta el punto de que las encuestas ya ni siquiera les colocan como tercera fuerza. Y es que en paralelo a la pérdida de intención de voto de Podemos ha ido el ascenso de Ciudadanos, un partido mucho menos ruidoso pero que parece haber cuajado en el centro político español.

El fenómeno Podemos emergió del caldo de cultivo del 15M y del hartazgo del electorado con los dos principales partidos del país. Un PP trufado de casos de corrupción y duramente criticado por su gestión económica, y un PSOE noqueado por el nefasto recuerdo de la era Zapatero, han ido abonando el terreno para la irrupción de alternativas políticas que logren quebrar el bipartidismo. Con todos esos elementos Pablo Iglesias construyó un discurso que le permitió ascender de forma meteórica. Pero durante 2015 sus expectativas se fueron enfriando. Por un lado, porque a la larga su discurso ha quedado atrapado entre el descrédito y la desilusión: las propuestas con las que generó ilusión a su electorado eran particularmente disparatadas o inviables y terminaron por quedar desacreditadas; y la posterior moderación de su discurso ha desactivado esa ilusión inicial. Por otro lado, los acontecimientos y la fortuna no han acompañado a la formación de Pablo Iglesias: la brutal crisis en Venezuela, la desastrosa gestión de Syriza en Grecia, los casos Monedero, Errejón o Tania, o la falta de frescura del propio lglesias, son factores que han ido provocando una continua pérdida de apoyos durante el último año.

Por el contrario, Ciudadanos ha logrado reunir varias características que, al menos de momento, le sitúan en lo que en inglés denominan un ‘sweet spot’, una posición cómoda ante el electorado y envidiable de cara a las urnas. Por un lado son capaces de transmitir la necesaria limpieza y regeneración que precisan las instituciones españolas. Por otro, han armado un programa serio y realista. A la cabeza tienen un dirigente moderado y carismático, en la actualidad el líder mejor valorado de España. Su victoria en el cara a cara contra Pablo Iglesias supuso su consolidación ante la opinión pública como político a tener en cuenta. Y por último, las cuestiones que están centrando el final de la legislatura, como el desafío independentista catalán y la amenaza yihadista, son temas en los que Ciudadanos se siente cómodo y que refuerzan su imagen pública. Todo lo contrario que Pablo Iglesias, que en ambos asuntos se encuentra enormemente incómodo.   

El ascenso en las encuestas de la formación de Albert Rivera no sólo ha venido acompañado de multitud de elogios, sino también de un alud de críticas. Hay que decir que gran parte de ellas son bastante absurdas: se limitan a intentar relacionar a Ciudadanos con el PP o con el franquismo sin aportar ningún contenido relevante. Pero otras críticas dirigidas a propuestas concretas de su programa, como las que se formulan desde el reducido ámbito liberal español, tienen mucho más fundamento. Cabe señalar, sin entrar al detalle, la obsesión por reducir la competencia fiscal entre comunidades, la recuperación del impuesto de Sucesiones ahí donde está suprimido, el complemento salarial o serias dudas sobre si lograrían cuadrar las cuentas sin incrementar los impuestos.

En ocasiones se presenta a Ciudadanos como un partido de corte liberal. Esto es preciso matizarlo. Ellos mismos, en su página web, dicen que “el ideario básico de Ciudadanos (C’s) se nutre del liberalismo progresista y del socialismo democrático”. No son, por tanto, liberales radicales, pero sí reciben influencia de una corriente concreta dentro del liberalismo, algo más estatista que el liberalismo clásico, como es el liberalismo progresista o socioliberalismo. No debemos esperar de Ciudadanos propuestas inspiradas en un liberalismo radical, como sí puede esperarse del P-Lib, sino que hay que contemplar su programa como una manifestación de lo que ellos mismos se declaran: un partido que abarca un rango que va de la socialdemocracia al socioliberalismo.

Si finalmente las encuestas actuales se traducen en escaños reales, Ciudadanos puede jugar un papel crucial en la siguiente legislatura y tener una gran influencia sobre las actuaciones del futuro partido en el gobierno. Por un lado, el ascenso de Ciudadanos es una buena noticia para los liberales si tenemos en cuenta las posiciones de los otros tres o cuatro grandes partidos. Son quienes pueden aportar un relativo grado de cordura y control, y poner un cierto freno al deterioro institucional y de las libertades que llevan años emprendiendo partidos de uno y otro signo. Pero también hay que decir que no es recomendable que aquellos más apegados a los principios liberales se hagan excesivas ilusiones con Ciudadanos, pues en ese caso estarán condenados a la decepción.

4 Comentarios

  1. La decepción depende de las
    La decepción depende de las expectativas.

    Ciudadanos es incorruptible.
    Ciudadanos puede hacer que la socialdemocracia no sea una ruina.
    Ciudadanos puede embridar el secesionismo.

  2. > Ciudadanos es incorruptible
    > Ciudadanos es incorruptible

    ¡CUIDADO CON LAS ESPECTATIVAS!

  3. Ojalá sea un líder con
    Ojalá sea un líder con SENSATEZ

  4. Ciudadanos quiere legalizar
    Ciudadanos quiere legalizar la gestación subrogada, la prostitución, la eutanasia y la marihuana, así como la asignación de sexo a niños transexuales antes de los 18 años. En comparación, los otros tres grandes partidos viven en el paleolítico… o esconden la cabeza cual avestruz ante estos asuntos.


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