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En defensa de la especulación II

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Continuamos con el comentario del mes anterior aplicando a Bitcoin la idea que expusimos sobre la especulación. Autores como Xavier Sala i Martí o JP Koning describen Bitcoin como una burbuja o un décimo de lotería. Juegos de suma cero. Esta descripción o analogía tiene la pretensión de dar a entender que Bitcoin es “intrínsecamente” inútil, o que su valor es efímero y se trata de una moda pasajera.

Yo no voy a decir que sean malas analogías, más bien al contrario, voy a defender que partiendo de estas analogías no hay ninguna razón para concluir que Bitcoin sea objetivamente inútil o poco útil, o que su utilidad sea pasajera. Y antes de continuar con esta “defensa” querría dejar bien claro al lector que el hecho de explicar que Bitcoin sea útil no quiere decir que yo piense que sea una buena inversión ni nada parecido. Ese grado de utilidad lo determinará el mercado, y puede ser cualquiera. 

Quienes hacen estas analogías, lo que quieren dar a entender es que dada la volatilidad de Bitcoin y al carecer de respaldo o mecanismo estabilizador, este no puede funcionar como moneda y por tanto queda vacío de toda utilidad, con lo cual su demanda solo se puede explicar en la expectativa de poder venderla a otros más adelante a un precio más alto, y que esos otros a su vez la demanden por la misma razón, y así sucesivamente. Lo que suele denominarse sin demasiada precisión esquema ponzi o “greater fool theory”.

¿Es esta una demanda “hueca”? Pues no necesariamente. La capacidad de un objeto para facilitar el intercambio no es una capacidad dicotómica en el sentido de que la tiene (es dinero) o no la tiene (no es dinero). No todos los bienes que facilitan el intercambio son dinero. El oro, los bonos, o las acciones pueden servir para intercambiar mis servicios laborales en el presente por comida, cobijo o servicios de asistencia en mi jubilación. Normalmente estos intercambios son descritos como ahorro o inversión, pero no dejan de ser intercambios donde simplemente el medio de intercambio se atesora durante mucho tiempo.

Ahora bien, es cierto que los bonos o las acciones tienen valor más allá del mero hecho de facilitar el intercambio, pues tienen un valor de liquidación y/o proporcionan flujos de caja como dividendos o cupones. Y en el caso del oro, aparte de facilitar el intercambio también tiene valor ornamental en la joyería. No voy a considerar su utilidad como conductor eléctrico pues se trata de una utilidad muy reciente, y por tanto está claro que no es causa original de su utilidad.

En mi opinión, es discutible que el valor ornamental sea una causa y no una consecuencia de la utilidad del oro como medio de intercambio. Pero aun aceptando que fuera una causa, la gran mayoría de los economistas admiten que el valor del oro incluye una importante prima monetaria que tiene su reflejo en la gran cantidad de oro que se demanda en forma de lingotes y monedas acuñadas.

¿Sería muy descabellado hacer el experimento mental de que para todo propietario de una joya de oro lo que más le importa en cuanto a su valor es su contenido en oro, su utilidad monetaria, y no su utilidad como adorno? Si haciendo este experimento mental llegamos a la conclusión de que el oro seguiría teniendo valor, y que su valor no pasaría a ser inestable o efímero, entonces podríamos concluir que es posible que existan objetos cuya única utilidad sea intermediar los intercambios en el espacio o en el tiempo gracias a que tienen buenas características para ello (duradero, divisible, fungible, difícil de falsificar, cantidad limitada, fácil de verificar, barato de almacenar, etc).

Planificar nuestro futuro económico es una actividad tremendamente compleja y que conlleva muchísima incertidumbre. Es un problema verdaderamente difícil de solucionar. Los mercados financieros, los seguros o los sistemas de pensiones son mecanismos que llegan a ser muy abstractos y sofisticados que sirven para conseguir esta coordinación en el tiempo, que podríamos calificar como intergeneracional. ¿Cómo nos aseguramos nuestra sustentación económica cuando en el futuro no seamos capaces de producir lo suficiente? 

Incertidumbre y especulación son dos conceptos indisociables. La especulación es nuestra forma de lidiar con la incertidumbre, y parece totalmente razonable y hasta positivo que se especule en torno a un objeto como Bitcoin que por sus características objetivas pudiera facilitar cualquier tipo de intercambio, ya sean intercambios a corto plazo (es decir, su uso como dinero que para mí es dudoso), o ya sean intercambios a largo plazo que ayuden a resolver el gran problema de la coordinación intergeneracional. Y si algo facilita el intercambio, si o si crea valor, no es un juego de suma cero.
El problema con Bitcoin es el vértigo que produce el hecho de que se trate de unidades abstractas que no tienen ninguna otra utilidad más allá de facilitar el intercambio ¿Por qué el mercado iba a elegir estas unidades y no otras? ¿Cómo sé que dentro de 30 años el mercado va a seguir considerando útil a Bitcoin para este propósito? Hay posibles explicaciones de por qué eso podría seguir siendo así, por ejemplo, que Bitcoin de forma similar al alfabeto occidental o los numerales del sistema decimal actúe como punto focal muy difícil de desbancar. Pero realmente no lo sabemos, solo cabe averiguarlo vía especulación, y eso es lo que el mercado está haciendo los últimos 13 años y cuyo resultado podemos observar en tiempo real.

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