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La ciudadanía responde

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El órdago de Mercedes Cabrera y Rodríguez Zapatero a los padres españoles ha tenido su primera reacción. Un grupo de padres andaluces ha llevado el tema de la asignatura Educación para la ciudadanía al Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma de Andalucía. Reclaman la libertad de educar a sus hijos como decidan y la libertad religiosa que nuestra constitución reconoce en sus artículos 16 y 27.

Desde mi punto de vista, es una buena noticia. Por fin alguien reacciona. La labor que, en este sentido, están haciendo asociaciones como el Observatorio para la Objeción de Conciencia (OOC) en su página objetamos.org, donde se explica a los padres qué pueden hacer, cómo han de hacerlo y qué razones les asisten, me parece notable. Es una iniciativa del Foro de la Familia, y están apoyados por otras organizaciones como ANDOC (Asociación Española por la Defensa de la Objeción de Conciencia), Profesionales por la Ética, el Centro Jurídico Tomás Moro, o la asociación Hazteoir.

Sin embargo, el asunto se está convirtiendo en un problema exclusivamente religioso. En la página principal del OOC los argumentos contra la asignatura son básicamente que:

A través de esta nueva asignatura, se pretende así educar a los alumnos en la peculiar ideología sobre la sexualidad, el matrimonio y la familia de los actuales gobernantes y en contra de la conciencia de muchísimos padres y madres españoles.

Y es cierto. Pero no me parece la única razón para rechazarla. Como ha mostrado el articulista de ABC, Álvaro Delgado-Gal, en su revisión de algunos manuales editados para Educación para la Ciudadanía el 5 de agosto (Guía de Perplejos) y el 12 de agosto (El código Marina), no sólo se trata de la educación religiosa, sino de la mentira flagrante, la manipulación histórica y el adoctrinamiento. Como, por ejemplo, comparar el capitalismo con la GESTAPO, mostrar a dos niños pijos que asumen que la miseria de muchos se debe a que tienen comodidades, o a otros dos niños ricos que afirman:

Lo bueno de la dictadura de mercado (en negrita) es que tiene lo bueno de los fascismos precedentes pero sin el mal rollo ese de los desfiles y las marchas militares.

La implantación de esta asignatura es equiparable a la medida que va a tomar Vladimir Putin en la moderna y democrática Rusia: cambiar los libros de historia para que los niños aprendan el patriotismo soviético. Tal y como cuenta El País, dado que la visión de la historia estaba manipulada por el dinero extranjero (las becas venían de fuera), el Kremlin ha creado una comisión para escribir un nuevo libro de texto de Historia, en la que hay un único historiador. Según esta versión de la historia rusa, Stalin es una figura contradictoria y, si bien tuvo sus fallos, hizo mucho por engrandecer la patria soviética. La Gran Purga se minimiza, no es necesario "autoflagelarse"; otros también hicieron barbaridades.

La Educación para la ciudadanía es una asignatura inmoral y tiene más trascendencia que lo referente a la libertad religiosa, como muy grave es que Putin trate de rehabilitar el sistema soviético.

Ya nos enseñó Ayn Rand hace mucho tiempo que el capitalismo es el único sistema económico moral porque defiende la libertad individual, y porque evita los dos errores que el socialismo y el sistema soviético implican y que son dos grandes injusticias de nuestra sociedad.

Primero, la moral de la tribu, que supone que la riqueza generada por cada individuo no es tal, sino que la riqueza es de un ente llamado tribu, comunidad, o lo que se quiera, cuando en realidad la riqueza es de alguien que se ha esforzado en crearla con su trabajo o sus inversiones, y el capitalismo crea riqueza, no la expropia. No existe tal cosa como el "bien común" ni el "excedente social", entendido como nos lo venden quienes lo utilizan para anular la iniciativa individual.

Segundo, el falso altruismo, que con las mejores intenciones quita a unos para dar a otros, por la razón de que éstos tienen menos, consiste, en realidad, en la esclavitud de quien produce, la servidumbre hacia quienes establecen el criterio de redistribución, y la promoción de una sociedad de vagos e irresponsables, acostumbrados a vivir del esfuerzo ajeno.

Para Rand, la base de la sociedad es la filosofía subyacente en ella, la filosofía de la libertad o la del siervo. Y la asignatura Educación para la ciudadanía inculca una filosofía contraria al individuo, a la persona, a la libertad. El sistema soviético que reivindica Putin, y que la propia Ayn Rand padeció, y el socialismo bajo el cual vivimos son el reflejo de la filosofía de esclavos en la que nos movemos y que no puede sino conducir a una menor riqueza y a la anulación de la libertad del hombre. Nos lleva a un sistema social inmoral en el que el laborioso es esclavo del indolente, los líderes manipulan a la gente con entidades irreales pero bien vendidas y la responsabilidad individual se difumina en institutos sociales estatales que malversan los fondos expropiados a las personas que trabajan honradamente.

Ese es el espíritu ciudadano de la asignatura. Va mucho más allá del atentado a la libertad religiosa. Por eso creo que hay que apoyar la insumisión civil y la respuesta ciudadana voluntaria.

Es lo único que nos queda.

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