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La economía española mantiene el buen rumbo

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En su conjunto los datos invitan al optimismo y apuntan a una modesta aceleración del crecimiento de la actividad y el empleo en el cuarto trimestre del año.

La economía española mantiene la buena dirección en el tercer trimestre, con tasas interanuales de crecimiento por encima del 3%. Si bien ha habido una ligera desaceleración, existen indicios de que el final de año será muy positivo. Así lo indican los datos más recientes, que hemos analizado en el nuevo informe trimestral de UFM Market Trends y el Instituto Juan de Mariana sobre la coyuntura económica española. El ejemplo más claro es el de los índices de gestión de compras (PMI).

Este buen comportamiento en la actividad y el empleo tiene lugar en un contexto de superávit sostenido por cuenta corriente que es inédito en la historia económica española reciente. En los últimos trimestres, el creciente superávit está apoyado en el desplome del déficit energético gracias a la caída del precio del petróleo.

La confianza de los agentes económicos ha crecido claramente en los últimos meses. Podemos pensar que aquellas decisiones de inversión que habían estado esperando que se aclarara el panorama político podrían acometerse, impulsando sectores como el inmobiliario.

Las entradas netas por inversión extranjera directa también han repuntado, mostrando una tendencia muy favorable tras un negativo 2015. El año sin gobierno no ha sentado mal a los inversores extranjeros que deciden comprometer sus recursos a largo plazo en la economía española, pero de haber tenido menos incertidumbre los datos seguramente habrían sido mejores.

Este aumento de la confianza parece haber sido mayor entre las entidades financieras extranjeras, cuyos préstamos a empresas españolas están creciendo. De hecho, los préstamos del exterior han impulsado la tasa de crecimiento interanual del crédito empresarial a números positivos, inédito desde principios de 2011.

Mientras, en septiembre el total de activos del sector bancario ha marcado un nuevo mínimo, que no se veía desde el segundo trimestre de 2007. La caída desde el máximo de Junio 2012 ya es del 24%, y pensamos que el final del desapalancamiento bancario no debe de estar lejos.

Desde la perspectiva de los precios, el componente energético está empujando hacia arriba las tasas de inflación interanuales de forma notable, tanto de bienes de consumo como industriales. No obstante, por el momento las presiones inflacionistas excluyendo el componente de la energía son escasas.

Pero como ya viene siendo habitual, debemos alertar del gran desequilibrio macroeconómico cuya corrección no se vislumbra: el elevado déficit público. Los datos del segundo trimestre de 2016 del conjunto de las Administraciones Públicas constatan que pese al crecimiento económico, la recaudación apenas varía respecto al mismo trimestre del año anterior, mientras que los gastos crecen un 2%.

Con todo, en su conjunto los datos invitan al optimismo y apuntan a una modesta aceleración del crecimiento de la actividad y el empleo en el cuarto trimestre del año. De cara a 2017 y los próximos años, preocupa la amenaza populista y proteccionista que se cierne sobre buena parte de los países desarrollados, principales socios comerciales de España.

Más detalles sobre la economía española los puede encontrar en el informe del tercer trimestre de 2016 de UFM Market Trends.

 

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