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La teoría del cierre categorial y la economía (I): El cierre categorial

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Comienzo, con estas palabras, un empeño que supera mis fuerzas. Consiste en recoger el contenido del libro El mito del capitalismo, de Luis Carlos Martín Jiménez, que es un intento de llevar la teoría del cierre categorial de Gustavo Bueno al ámbito de la economía. Mi dificultad, claro está, parte de que las ideas de Bueno sobre la delimitación de la ciencia y su método es un terreno apenas explorado por mí, y en el que no me extrañaría que diese algún paso en falso. 

La teoría del cierre categorial es una teoría de delimitación de la ciencia. La ciencia es un conjunto de teoremas sistemático, abierto e ilimitado. Gustavo Bueno entiende la ciencia como el saber que “define el campo gnoseológico de cada ciencia como un conjunto de armaduras o contextos determinantes, como partes materiales genuinamente suyas”. Y, en particular, la ciencia es una construcción intelectual, en la cual los teoremas se articulan de forma progresiva. Se relacionan unos con otros, se sistematizan y reorganizan, de modo que definen la inmanencia de lo que los seguidores de Bueno llaman un campo cerrado. 

Los teoremas son como elementos de un lego, y juntos van conformando un corpus teórico que se refuerza, en la confluencia de unos con otros, hasta formar un conjunto que tiende a ser coherente. Dicho de otro modo, los teoremas son construcciones intelectuales formales construidas a partir de una realidad material. El objetivo de esas figuras gnoseológicas es establecer una identidad sintética con esa realidad. La ciencia, como digo, es la construcción de un conjunto sistematizado y relacionado de esos teoremas. 

Su elaboración es un proceso histórico. No responde a un propósito previo, pues sus perfiles se van descubriendo con el tiempo, pero esos perfiles van definiendo una figura reconocible, por así decirlo. Revelan un conjunto coherente de saberes sistemáticos sobre el mundo. 

Vamos ahora con la expresión cierre categorial. La ciencia se elabora sobre categorías, porque no es posible elaborar una ciencia del todo. De modo que la ciencia tiene que crear categorías en las que, por así decir, compartimentar la realidad para poder estudiarla formalmente. Si la ciencia es un conjunto de operaciones que entrelaza los teoremas para construir un edificio coherente, el cierre es la definición de un campo inmanente en el que se desarrollan esas operaciones. 

Esta posición tiene varias implicaciones. La primera de ellas es que no existe una ciencia unificada, sino distintas ciencias, definidas cada una de ellas por su propio conjunto cerrado de categorías. 

La segunda es que esas categorías no son anteriores al propio proceso operatorio de la ciencia. Al revés, son el resultado del proceso operatorio de la ciencia, al menos según Jesús García Maestro. De modo que nos encontramos con la primera gran contradicción de la teoría categorial: La ciencia está definida por las categorías sobre las que se mueve, pero esas mismas categorías están definidas por la ciencia. Es un razonamiento en círculo.

Otra implicación es la siguiente: Define el trabajo de la ciencia no como el conocimiento del mundo, sino como una construcción del mundo. Es la ciencia la que constituye las categorías del mundo, y en tal sentido la construye. La ciencia no es una duplicación del mundo real en el mundo de las ideas, ni es una descripción de ese mundo exterior. Lo cual me lleva a plantearme qué concepto de verdad alberga la teoría del cierre categorial. La verdad es una correspondencia entre las ideas y el mundo exterior.

Entiendo que la posición de Gustavo Bueno es que, dado que es materialista, el mundo de las ideas no es más que una forma del mundo material. Y de ahí la expresión «identidad sintética»: hay una correspondencia sintética, estructural, entre las ideas y el mundo material. Una posición quizás cercana a las ideas de Friedrich A. Hayek sobre cómo funciona la mente.

Hayek ofrece una explicación puramente material, biológica, del origen y del funcionamiento de la mente. Y en determinado momento llega a decir (año 1952) que si se pudieran conectar entre sí un conjunto de piedras, se podría generar una mente.

Estas ideas sobre la demarcación de la ciencia tienen implicaciones sobre la metodología de la Economía, y Luis Carlos Martín realiza un notable esfuerzo por construir un camino hacia el conocimiento de la historia económica desde los postulados de Gustavo Bueno.

1 Comentario

  1. Yo solo quiero exponer una opinión mía, la cual no trataré de justificar, pues huelga intentarlo: el Bachillerato de Pedro Sainz Rodríguez hizo mucho daño a las mentes de los españoles.

    Ahí lo dejo.

    Tómenlo como quieran, pero ya lo han leído y su vida ha cambiado para siempre por leerlo.

    ¿Cómo? ¡Qué me dice! ¡Que no sabe qué fue el Bachillerato de Pedro Sainz Rodríguez! Pues investíguenlo, y júzguenlo según sus resultados, no según sus intenciones.

    El monopolio educativo del Estado es la mayor afrenta que la humanidad fratricida ha realizado sobre sí misma desde la época de las persecuciones religiosas.

    Hala. Adiós a todos. Os quiero, aunque os odio también. Pero es el mío un querer furioso y un odio cariñoso. Ojo.

    Coda: El boomerismo ya estuvo implicado en el colapso de la civilización minoica. O algo así vi en la tele el otro día… Tengo que dejar de ver la tele y mirar solo los documentales de Amazon, que no son nada tendenciosos ni promocionan ninguna ideología totalizante y violenta contra el individuo, esa minoría absoluta olvidada. En absoluto. Para nada. No sé quién podría pensar que la mayor y más exitosa empresa capitalista de todos los tiempos podría tener aspiraciones fascistas. A quién se le ocurriría pensar tal barbaridad. A mí no, desde luego. Eso sería algo así como una contradicción. Es como si el Estado usurpara la potestad educativa a la familia (sensu lato) para destruir la capacidad de aprendizaje y de progreso material y emocional de la gente, so pretexto de elevarlos a la categoría de semidioses inmortales. Qué disparate, esas no podían ser las verdaderas intenciones de los progresistas. El que piense así es un paranoico. Y si pensáis que esto es hacer luz de gas, pues acertáis de pleno.


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