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La teoría del Estado de Miguel Anxo Bastos (III)

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El profesor Bastos en su la teoría del Estado examina la dinámica interna (state building) y externa (territorio) del Estado.

En este tercer artículo de la serie dedicada a la teoría del Estado del profesor Miguel Anxo Bastos, examinaremos cuál es la dinámica de funcionamiento del Estado.

Hay una dinámica interna y otra externa. La externa es la que se refiere al engrandecimiento del territorio. Todo Estado tiene, en última instancia, una tentación imperial: expandir el poder de su clase dominante. Así lo explicó Bertrand de Jouvenel en sus obras Sobre el poder, La soberanía y La teoría pura de la política. Todo Estado alaba y canta a los reyes y gobernantes que expandieron territorialmente sus dominios y sometieron a otras poblaciones. La edad de oro de España, por ejemplo, es la España imperial. Hay una lógica de expansión del poder hacia fuera. Se reclama la grandeza del Imperio, su labor civilizadora. Pero se trata de una retórica falsa. Los imperios son piedras de molino en el cuello de una sociedad. ¿A quién beneficia el imperio? ¿Al pueblo o a sus gobernantes? El Imperio únicamente posibilita que la clase política detraiga rentas a otras poblaciones. El colonialismo no hace rico al país colonizador, solo a sus gobernantes. Y es que ningún país europeo se ha derrumbado por perder las colonias (Reino Unido con EEUU, España con Cuba, etc.). De hecho, los países más ricos de Europa carecieron de colonias (Luxemburgo, Suiza, Irlanda, Noruega, etc.). Sin embargo, el discurso de la expansión exterior, promovido por la clase política, ha calado en la sociedad. Es aquello de que cuanto más grande sea un país mejor le irá a sus gentes. Pero esto no tiene ningún tipo de lógica económica ni racional. No existe una escala correcta para el Estado. ¿En qué le va mejor a un chino que a un habitante de Luxemburgo? Ninguna prueba indica que los Estados grandes funcionan mejor que los pequeños. Lo que sí que se produce es una lógica política que incentiva la expansión. A los gobernantes les interesa que sus Estados sean poderosos. A Mariano Rajoy le conviene que España sea grande, que esté en el G-20, que pinte en el mundo. Pero, en definitiva, el que pinta en el mundo es el político de turno, no el ciudadano de a pie.

El Estado también se construye de forma interna a través de un proceso que los teóricos conocen como state-building. Este proceso consiste en ir eliminando uno por uno todos los poderes que hacen sombra al Estado, ir laminando todo contrapoder. En primer lugar, se produce el debilitamiento de las aristocracias, que eran un poder que hacía sombra al rey. Eran soberanos en sus pequeños territorios e impedían que el poder real se impusiese de manera absoluta. Por este motivo, el Estado fue arrebatando poco a poco el poder a las aristocracias. Charles Tilly cuenta que el primer cometido de los Estados modernos era quemar los castillos, porque éstos simbolizaban el poder local que podía plantarle cara. Tras este paso, las aristocracias son, en unos casos, trasladadas a las cortes y, en otros, directamente aniquiladas (el llamado aristocidio, término acuñado por Nathaniel Weyl), como ocurrió en la Revolución Francesa. En segundo lugar, el Estado acaba con los poderes de los territorios. En el antiguo régimen la gente no sentía el Estado como un ente abstracto, sino que era leal a los poderes locales (todos los territorios, además, disfrutaban de un parlamento, que ejercía de contrapeso al poder del gobernante). Así, el Estado trata de erradicar todos los poderes intermedios y de establecer la legitimidad única del poder central. El caso francés es el más paradigmático: el Estado fulminó todos los parlamentos y poderes locales y creó una nueva división departamental, que eliminaba cualquier lealtad previa. En España se llevó a cabo la misma juagada, promovida por los llamados liberales, que construyeron el Estado y crearon las provincias. Toda esta operación de aniquilamiento de los poderes locales tiene su razón de ser, puesto que las personas eran más leales a lo que tenían más próximo que a un Estado central y alejado. En tercer lugar, el Estado trata de suprimir el poder religioso (buena parte de las iglesias reformadas, cuyas cabezas pasaron a ser ocupadas por un soberano, se sometieron por completo al poder estatal; las iglesias ortodoxas se convirtieron en iglesias nacionales; y la iglesia católica, la institución que más se resistió a ese proceso de expansión interna estatal, fue debilitada hasta acabar transformada en una ONG, un ente que cobra del Estado, que cuenta con una serie de privilegios y que se limita a ver, oír y callar). Este sometimiento del poder religioso tampoco carece de lógica, puesto que históricamente las personas se han mostrado mucho más fieles a su religión que al Estado. Y el Estado no puede consentir la amenaza de que exista una moral distinta a la suya. Y, en cuarto lugar, el Estado lleva a cabo un proceso de descomposición de la familia. Aquí opera la misma lógica que la que venimos mostrando en las líneas precedentes. La familia es una fuente de lealtad contra la que el Estado no puede competir (resulta harto complicado que un hijo denuncie a sus padres por no pagar impuestos), de ahí que, desde la perversa lógica estatal, la única solución pase por debilitar los lazos familiares. El proceso de domesticación de las familias comienza con el sistema estatal de educación a edades muy tempranas (ya no son los padres los que educan, sino que lo hace el Estado a la fuerza), pasa por la regulación de las relaciones amorosas (el Estado sanciona los matrimonios y divorcios) y termina con el cuidado de los ancianos (con lo que se rompe el sistema de lealtad tradicional: ya no son los hijos los que cuidan a los padres).

Este proceso de expansión interna del Estado que hemos señalado se concreta a través de una serie de pasos. En primer lugar, mediante la apropiación de la ética. Baruch Spinoza señalaba que la ética la debía marcar el Estado (no la religión, la moral o la tradición). Y el Estado se ha acabado atribuyendo el papel de decidir lo que es bueno y lo que es malo (así, ha impuesto valores supremos como la corrección política, la ideología de género, unos modos determinados de vida saludable y de alimentación, las relaciones sexuales desacralizadas, etc.). Es un proceso que logra gracias a su control absoluto de la educación, que va permeando una serie de ideas en los alumnos (por ejemplo, el dogma de que la democracia es buena). En segundo lugar, por medio del proceso de creación de la ley. Antiguamente el Estado no hacía la ley, simplemente la ejecutaba. La ley venía dada por la tradición, la moral o el Derecho natural. El gran salto se produce cuando el Estado pasa a hacer la ley, determinar lo que es justo e injusto, asignar los recursos, castigar de manera monopolística, etc. El poder político, en los sistemas antiguos de corte religioso, estaba frenado, pues se encontraba con una ley divina, que no podía cambiar y que, además, era la que le legitimaba. Actualmente, en palabras de Carl Schmitt, la ley es la voluntad del führer, con lo que el Estado puede incrementar su poder sin límites. Es célebre la anécdota de un molinero que en el s. XVIII le ganó un pleito a un emperador de Prusia a propósito de unas tierras que éste pretendía expropiarle. Hoy en día resultaría impensable que sucediera algo semejante (cualquier concejal puede arrebatarle su vivienda a cualquier vecino, pues la ley la dicta el concejal). Es el gran triunfo de Hans Kelsen: el Estado es quien elabora la ley, el que puede decretar que algo es bueno o malo prácticamente en cualquier ámbito (con las perniciosas consecuencias de sobra conocidas, particularmente en el s. XX: leyes raciales, confiscatorias, etc.). En tercer lugar, expropiando los medios de pago a la sociedad. El dinero fue creado de manera privada gracias al orden espontáneo del mercado. El Estado podía usar la moneda, pero no podía crear o determinar qué era dinero. A día de hoy, en cambio, el dinero es lo que el Estado decide (tanto en lo que respecta a la propia definición del dinero, como a su cantidad y calidad). Este proceso ha derivado en la concesión de operar en régimen de monopolio a las bancas centrales y de todo tipo de privilegios al conjunto del sistema bancario. Otra consecuencia es que el dinero, frente a su carácter universal anterior (cuando el dinero era el oro), se fragmenta territorialmente (mediante un proceso de nacionalización y estatalización de la moneda, lo cual carece de lógica económica). Y, en cuarto lugar, el Estado lleva a cabo su expansión interna mediante el privilegio de decidir cuánta propiedad pueden disfrutar los individuos. Se parte del principio de que toda la propiedad es del Estado y, a partir de ahí, se concede, por meras razones de eficiencia, que una parte de la misma esté en manos privadas (aunque siempre sometida al interés público). Se trata de una carta blanca que permite al Estado confiscar, vía impuestos y sin límites de facto, las propiedades de sus súbditos.

20 Comentarios

  1. De acuerdo. Pero no hay que
    De acuerdo. Pero no hay que olvidar que el Estado existe porque existe la violencia entre los hombres. Los hombres prefieren una violencia estable y ordenada a una violencia esporádica y descontrolada. Aún la prefieren más si ven la oportunidad de llegar a la propiedad o a obtener beneficios aprovechándose de esa violencia. La democracia, es decir Leviatán sin límites, es la forma más insaciable del Estado, pero quizás sea la única forma de gobierno que podría permitir domesticarlo. Para ello es esencial cambiar los principios de filosofía política que imperan desde siempre y empezar por convencer a los ciudadanos de que hay que limitar el ámbito de actuación del Estado. El Estado debe ser la forma colectiva de la violencia con el único fin de combatir la violencia, externa o interna contra los ciudadanos. Cualquier otra función, como la redistribución de la propiedad o la riqueza o combatir la desigualdad. etc. debería ser considerada una extralimitación ilegítima y ser combatida o abolida. Esto supone una tarea sin fin, y con posibilidades escasas de éxito, pero la abolición del Estado es una utopía equivalente a suponer que la violencia va a desaparecer algún día y que la tierra va a ser un paraíso donde todas las relaciones entre los hombres se van a establecer solamente mediante el mercado y serán todas beneficiosas para todas las partes implicadas o no tendrán lugar. De momento, la alternativa al Estado suele ser el caos de la violencia descontrolada, y esto es percibido como una peor situación por la mayoría de los hombres.

  2. Siempre me pasa lo mismo.
    Siempre me pasa lo mismo. Cuando leo a los Ancaps tiendo a pensar que su base de razonamiento histórico no se base en el hecho histórico en si sino al resultado que tenemos ahora, en la concepción socialista del estado.

    En una película famosa, de hace ya algún tiempo, una de esas películas “de culto” un grupo de homínidos se vio desplazado de una fuente de agua por otro grupo que tenía necesidad de beber de esa agua si quería sobrevivir. De hecho, cuando se vieron desplazados esa necesidad que antes tenía cubierta se volvió acuciante. Un grupo que se refugiaba junto para defenderse de las amenazas naturales por parte de otros animales. El entorno, cuando estás desnudo, es muy cruel y sólo la inteligencia humana, ante la falta de armas de ataque o defensa en nuestro cuerpo, no tenemos colmillos grandes, aguijones o venenos, no tenemos corazas ni espinas… supo sacar partido, primero a la agrupación, cosa muy animal, por otra parte, pero también a las herramientas. Una quijada de un burro… se convierte por arte de nuestra capacidad en arma… El grupo anteriormente desplazado se convierte en reconquistador del territorio que antes dominaba gracias a su mayor capacidad de lucha obtenida con el poder que le confería un simple hueso.

    El usar como argumento contra el Estado y el poder como que es violento…. es… cuanto menos, desconcertante. Pues claro. El Estado no es en sí violento. Lo violento es el hombre. La necesidad nos convierte en violentos y sólo una capacidad de moderación por la cultura, que necesita un entorno estable para desarrollarse, en paz, una sociedad estructurada alrededor de una religión, cuya capacidad de apaciguamiento fue apareciendo con el tiempo, porque había religiones, y aún las hay, que promovían la violencia como manera de conquista, por supuesto, pero también de poder.

    Creo recordar que hay gente que es “der Betis manque pierda”. Eso sí, todos sabemos que cuando gana nuestro equipo gano yo y cuando pierde pierden ellos. Un poco de psicología social no nos vendría mal a la hora de analizar la realidad de lo que es el poder. Y el poder es la fastuosa sensación, si, de que otros hagan incluso lo que no quieren. ¿En qué lado querrían estar la mayoría de la gente? Porque al final se trata de eso. Si yo estoy al lado de la mayoría me aseguro protección, me aseguro recursos, me aseguro progreso… y si puedo estar más cerca del poder…. me aseguro poder. Y todo ello es muy natural.

    El Estado moderno, ciertamente está usando su poder para autoafirmarse, autolegitimarse, para ser la fuente de ley y orden. Pero la base no está en las estructuras que el estado ha estado creando, ni en las personas que o han ido ocupando, sino en la naturaleza humana, en la necesidad de tener cubiertas necesidades básicas como el agua para los homínidos. La seguridad del grupo, el poder proveerse de alimento, refugio, calor humano. La necesidad esa que nos lleva a formar grupos. Grupos que cuanto más grandes son más seguros están, más bienes consiguen, más estables son sus sociedades, más cultura y religión crean.

    Las estructuras del Estado del Egipto antiguo, con mucho componente religioso, son de hace 3000 años. Y sin embargo los faraones, si, sometidos en mucho a la religión, podían variar sus sociedades no en sí ordenados por la religión sino porque el poder que representaban, en la medida que proporcionaba a su súbditos seguridad y alimento, conseguían la legitimación por parte del pueblo. Una legitimación en parte religiosa, sí, pero eminentemente práctica. Y esa gestión del grupo de un sistema a lo largo del tiempo creó el imperio.

    No estaría de más recordar los avatares de los judíos en todo ese tiempo. No estaría de más recordar la historia de luchas, guerras, matanzas. Y no era por el poder…. era por la supervivencia. Una supervivencia que permitía a un grupo humano, armado con su cultura y religión como aglutinante, lograrlo con mayor o menor éxito… Ahora bien, en vez de luchar… se podrían rendir. ¿A quién? A otro grupo. Al que ganara. Al más violento…. al mas fuerte. Al que, además, al agregarse a él le garantizaba en primer lugar la vida, y luego el sustento. Con un precio claro.

    Pero es lo que había.

    Es lo que hay.

  3. La historia no es cíclica,
    La historia no es cíclica, sino lineal, por lo que la historia no tiene por qué ser repetida al cambiar el contexto. El anarcocapitalismo no es una utopía. Es irrealizable hoy, simplemente. Todo paso hacia la libertad (la bajada en un punto del IRPF o permitir vender comida en furgoneta) nos acerca a ese momento.

    • Joan, cierto, la historia no
      Joan, cierto, la historia no es cíclica sino lineal por eso cambia al cambiar el contexto, que tampoco es lineal.

      Bien… dices que el anarcocapitalismo no es una utopía… ¿en qué te basas para decir eso? ¿En la vieja y manida afirmación de que como no se ha probado no se puede decir que no va a funcionar? Miles de años de historia nos dicen que no ha habido ninguna sociedad que pudiera llamarse por tal nombre. Y, de hecho, si hubiera habido en algún momento algo parecido a la Anarquía capitalista…. fracasó. No existe por ningún lado. No sólo eso, sería incluso bastante interesante comprobar cómo se conjugan sociedad con anarquía.

      Pero si quieres convencerme con otros argumentos lo acepto.

      Eso si, estoy absolutamente de acuerdo que el lograr reducir el tamaño y el poder del Estado, cosa que sí tenemos en común los Ancaps y los liberales como en muchas otras cosas hasta que nos empeñamos en hablar de utopías, es dar pasos adelante hacia mayores cotas de libertad.

      • Bastiat, si tomamos el
        Bastiat, si tomamos el concepto de utopía de la RAE (el idioma es una construcción colectiva espontánea que está por encima de la RAE), el anarcocapitalismo en una utopía porque HOY es irrealizable. Yo defiendo que no lo será siempre, por eso digo que NO será una utopía siempre o bien que no será utopía (en general las personas entienden utopía como algo irrealizable per sé, como lo es el comunismo, por ejemplo)

        Mi argumento es el siguiente: El Estado surge como algo lógico dentro de la evolución humana. Aunque pueda haber existido con anterioridad entendemos que apareció hace 4.000 años en el valle del Nilo (es apasionante la egiptología por lo que nos hace comprender el mundo actual). Surgió por lógica necesidad y demostró ser una estructura positiva en muchos aspectos (también es importante comprender por qué en ese lugar o también en la confluencia del tigris y el eúfrates). La mejor prueba está en el hecho de su pervivencia a lo largo de los siglos. Como toda organización social, se mantiene porque logra mejorar la vida de, al menos, la gran mayoría de las personas. Este modelo, que tiene 4.000 años, ha alcanzado su cénit con los Estados totalitarios del s.XX y, a partir de este momento debería ir retrocediendo porque ya no es la manera óptima de gestionar una sociedad. cuando hablo del contexto me refiero principalmente a que jamás ha existido una conciencia colectiva global como la que está comenzando a aparecer (este es un proceso de generaciones acelerado por internet). No podemos imaginar como será el futuro, pero yo estoy convencido de que una alianza entre comunidades libres (de distinta naturaleza, pero que compartan el respeto al derecho natural) llegará a ser más fuerte de lo que lo llegue a ser cualquier estado futuro.

        En fín, en el presente no estamos divididos sino juntos los que creemos en la libertad y en la necesidad de reducir el tamaño e intrusión del estado en nuestras vidas.

        • Yo no baso la calificación de
          Yo no baso la calificación de utopía en el momento actual. Lo baso en la propia definición de Anarquía y el hecho de que el hombre es un ser social. Todo ser social necesita de estructuras para garantizar la convivencia. Todo acuerdo es en sí un limitación de la libertad individual. El hecho de que sea voluntario no merma esa verdad. Y luego la sociedad, como digo en otro lugar, no es algo que se forma a base de fotos fijas de individuos, en este momento acepto un contrato en este no, sino que la propia linealidad de la historia, de la vida cotidiana impone normas de obligado cumplimiento con acatamiento implícito, que no explicita, por parte de los individuos que forman esa sociedad.

          Uno de las grandes del movimiento Ancap, David Friedman, decía, refiriéndose para descalificar a los colectivismos, que no creía en un tipo de sociedad que necesitar estar formada por hombres nuevos, queriendo decir lo de nuevos como aquellos que han sido educados o han asumido los principios fundamentales que caracterizan dicha sociedad.

          Pues bien, la utopía Ancap, tiene el mismo problema. Un problema que empieza en el momento en el que se defina una anarquía como sociedad. ¿Sociedad? Una sociedad requiere normas de convivencia, como digo arriba. ¿Sería posible una sociedad sin normas? Yo creo que no.

          Añadámosle el hecho de que toda sociedad necesita un espacio en el que desarrollar su actividad. El Territorio. ¿Quién lo va a definir? Si no hay un grupo que se ponga de acuerdo en definir… Albacete es tierra Ancap… ¿sería susceptible de existir ese algo Ancap? Yo creo que no.

          Pero además, por propia definición, en una “sociedad” Ancap, cuyo “territorio” Ancap rija el de acuerdos voluntario nadie puede impedir que una parte del territorio sea cooptado por aquellos que sí adopten normas de conducta colectiva, que imponiendo obligaciones a sus miembros, inicialmente aceptadas, pero con efectos en el tiempo a sus descendientes (nadie puede impedir que se dé el caso) obligue incluso a luchar contra los demás sabiendo o pensando que eso es para expandir el tipo de sociedad particular que ellos han creado dentro del “territorio de esa sociedad Anaquista”. El grupo frente al individuo. Las posibilidades de éxito de los unos frente al otro… por cuestión de número sin más. Eso sí, salvo que el grupo “Ancap” (ahora ya lo pongo entre comillas) haya llegado a acuerdos entre sus miembros que obliguen a la defensa mutua dentro del territorio que ya los ha identificado de los miembros de dicha sociedad en cuanto sufran agresión… ¿Llamarías, pues, a eso una sociedad Ancap? ¿Podría mantenerse como fuerte dicho acuerdo si aquellos que no aceptan cumplir su parte, ir a la guerra, no pueden ser obligados o no pueden ser expulsados del grupo ¿ Quién lo haría? ¿Qué significaría todo ello? ¿No debería de tener una estructura de autoridad que hiciera valer los acuerdos y hacer cumplir las consecuencias a aquellos que los ignoran?

          Reducir el tamaño del Estado lo más posible no es lo mismo que hacerlo desaparecer. El liberalismo surge para limitar al Poder, no para eliminarlo. El Poder es necesario porque es necesaria la autoridad que sea reflejo de la sociedad y el respeto a los acuerdos fundamentales en los que se rige esa sociedad. Una sociedad liberal es aquella que hace realidad sus principios basados en la libertad, la propiedad y la vida y el respeto a los demás y la asunción de responsabilidad de nuestros actos. No es una sociedad insolidaria, porque una sociedad insolidaria es aquellos cuyos individuos sean insolidarios. Pero no se es solidario cuando me obligan a “serlo”.

          El debate es muy largo pero no por conceptos liberales sino por conceptos psicológicos, motivacionales, por ser el hombre un ser social y la preferencia temporal del “ande yo caliente ríase la gente” y por la fuerza de aquello de que “quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija”…. esa es la realidad con la que hay que luchar.

          • Por supuesto que el ser
            Por supuesto que el ser humano es un animal social. Vivimos en sociedad porque ello nos beneficia colectivamente. El Estado surge a partir de la sociedad y no al revés. Una sociedad sin Estado no deja de ser sociedad ni de tener unas normas y, dentro de ella, pueden surgir comunidades de todo tipo, con jerarquías y valores diferentes. La diferencia es que si en el pasado las sociedades más fuertes eran aquellas que tenían un Estado detrás, en un futuro podría no ser así, y quizás serían más fuertes las sociedades libres sin Estado. Ojo, no hay que confundir Estado con gobierno. el gobierno es necesario, se establecen y hacen valer unas normas que son aceptadas explícitamente y pueden ser de obligado cumplimiento en las zonas comunes si así lo decide la mayoría, como en una comunidad de vecinos se te puede decir qué hacer en la escalera, pero no en tu casa mientras no molestes a los vecinos. La diferencia es que un Estado se auto-legitima en virtud de falsos «contratos sociales» o «herencias divinas» y te impone unas normas que violan tu espacio privado.

          • Joan…. “en un futuro podría
            Joan…. “en un futuro podría no ser así, y quizás serían más fuertes las sociedades libres sin Estado”. Quizás…. lo mismo sí…. o lo mismo no. Por soñar que no quede… Pero de todas formas eso es a muy largo plazo.

            “no hay que confundir Estado con gobierno.” No, pero el Gobierno es la realidad física del Estado. Son los encargados de velar por el cumplimiento de Lars normas que en virtud de los acuerdos, explícito e implícitos, rigen el territorio en el que ese estado tiene su imperio.

            A diferencia de una comunidad de vecinos, en la actualidad, en la que nadie puede meterse en tu vida…. ¿seguro? Incluso en la actualidad una comunidad de vecinos puede denunciarte si hace cosas en tu casa que no está, ajustadas a derecho, por ley impuesta por el Estado, puede echarte de tu casa si no pagas o incluso si causas graves problemas de convivencia… No está tan claro eso de que no se pueden meter en tu vida. Recuerda el edificio Dakota de NY en el que se llegó a impedir una venta de una piso porque no garantizaba el buen nombre del edificio o… vete tú a saber por qué.

            Y es que en una sociedad Ancap son los miembros de cada grupo, identificados como ejemplo en una comunidad de vecinos, los que deciden qué si y qué no, el cómo, el cuánto, el qué. Cualquier grupo humano pude imponer a sus miembros…. lo que les dé la gana. Otra cosa es que pueda ser mejor o peor para su funcionamiento, o nos guste más o menos como liberales. Pero NO hay límite a la intervención del grupo en la vida privada de sus individuos si así lo deciden. De los que firman y de sus descendientes. No lo olvides.

            Por lo tanto la cuestión no es si el Estado se autolegitima en virtud de falsos “contratos sociales o herencias divinas” sino que son los miembros del grupo, en este caso país, los que deciden qué si y qué no, el cómo, el cuánto, el qué. Si el gobierno no es el Estado, y el Estado no es el pueblo pero el pueblo elige o acepta al gobierno por las normas con las que han formado el Estado… todo… se legitima en el momento en el que es expresión del grupo y, mucho más en democracia, deciden establecer esas normas, esas estructuras.

            Por favor, yo no defiendo la existencia del Estado, de ESTE estado, pero el estado existe no por narices, sino porque es consecuencia de que existimos como grupo humano.

          • Una ficción muy común es
            Una ficción muy común es atribuir al Estado el funcionamiento de la sociedad. Hay quien piensa que, sin Estado, empezaríamos a comernos unos a otros como en «The Walking Dead» (ya sé que no es tu caso). Yo entiendo el por qué de la existencia del Estado tal y como tú la expresas, para mí la diferencia entre el gobierno y el Estado estriba en la autolegitimación del primero frente a la legitimación temporal y explícita y con una finalidad concreta por parte de la comunidad del segundo.

            Creo firmemente que, una mayor competencia entre diferentes formas de organización social, daría como resultado una amplia alianza entre sociedades libres con gobiernos muy limitados cuya principal, si no única función, sería garantizar la vida, libertad y propiedad de sus integrantes. Por eso los estados actuales son tan reacios a, por una parte prescindir de las herramientas de control social (educación, pensiones, medios de comunicación, infraestructuras, etc…) y por otro lado ceder soberanía a través de procesos controlados de autodeterminación. A no ser, claro está, que esta cesión de soberanía lo sea para permitir el surgimiento de una nueva superestructura política o la creación de otro mini-estado de similar naturaleza. (Escocia o Cataluña)

            en fín, lo que haya de ser será. En lo que seguro coincidimos es que en la actualidad, nuestro país está muy verde para asimilar todo esto y en que conviene ir dando pasitos para lograr una sociedad de personas más libres y responsables.

          • Hombre, Joan, lo de la
            Hombre, Joan, lo de la competencia está muy bien como concepto y, de hecho se da. El problema entre los países es que sus economías sí están en competencia no en si por sus capacidades tecnológicas y comerciales sino porque esos son el resultado, y todo lo demás de su sistema político. Y este sí es el quid de la cuestión. En un mundo globalizado donde los individuos, no ya los estados o las corporaciones, pueden comerciar con cualquier parte del globo, yo estoy comprando directamente con China a través de una aplicación, lleva a que sólo aquellos países cuyas economías permiten aprovechar mejor sus ventajas competitivas serán los que tengan mejor futuro que otras.

            Y por eso los estados, los que viven de tener a los ciudadanos sojuzgados, ven con terror el que el chiringuito se les venga abajo. La economía no es una ciencia, pero sus mecanismos son inapelables. Lo que se ve puede ser muy fastuoso, pero lo que no se ve, lo que se deja de hacer de bueno y las consecuencias nefastas de lo que se hace al final se verán.

            De todo esto a afirmar que puede haber otras formas de organizarse que no sea “el Estado” creo que hay un trecho. No son los estados más que reflejo de la sociedad que los crea. Porque, insisto, el estado no se crea sólo. No es un ente que cae sobre nuestras cabezas, y mucho menos en sociedades democráticas. Es el resultado de la evolución social, política religiosa y económica de un grupo humano en un determinado territorio. Quienes piensan al revés se equivocan tanto para denigrarlo como para santificarlo.
            Y luego, si una sociedad se empeña, evidentemente esto dicho desde el punto de vista liberal, en ir por el camino del socialismo, fracasará. Si en vez de eso garantiza lo que ya dijera Bastiat, el verdadero, esa sociedad prosperará. Pero seguirá haciendo falta de estructuras, instituciones, autoridad que garanticen los acuerdos que rigen dentro de un grupo humano, dentro de un territorio de determinado y con duración en el tiempo, que es lo que les hace estables y, si, mejores al entrar en competencia con otros modelos.

            Porque el tiempo es el que da y quita razones.

  4. No tengo claro si Bastiat
    No tengo claro si Bastiat responde a mi comentario o al del articulista. Si es a mí, no se de donde saca que pueda ser un Ancap (debo entender anarco-capitalista) cuando afirmo que eso es una utopía. Tampoco he dicho en ningún momento que es Estado sea violento o no. El Estado es una ficción por la que la violencia de unos ciudadanos se ejerce sobre otros. y yo propongo poner límites al ejercicio de esa violencia y orientarla en el sentido de evitar la violencia sobre los ciudadanos no violentos y no en el de redistribuir la propiedad, como se hace ahora. Es una propuesta para el futuro, no un análisis del pasado. Por otra parte, la película 2001 es una obra de ficción y no vale como dato empírico.

    A Joan Vallés tengo que recordarle que el diccionario de la Real Academia Española define «utopía» como «Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.»

    • Buenaventura… No, respondía
      Buenaventura… No, respondía al del articulista.

      Pero ya que me mentas decir que lo que mi alter ego decía que era una ficción era el Estado que se estaba diseñando en la constitución de la Segunda República Francesa, de marcado carácter socialista, por la cual ese estado sí sería una ficción por la que todo el mundo pretendía vivir a costa de los demás. Lo que no es una ficción es el cómo acaba en el escrito en el que está esa tan relevante frase que dice:”el Estado no es o no debería ser otra cosa que la fuerza común instituida no para ser entre todos los ciudadanos un instrumento de opresión y de expoliación recíproca sino, por el contrario, para garantizar a cada uno lo suyo y hacer reinar la justicia y la seguridad.” Es decir, lo que tú propones, eso Bastiat ya lo tenía claro.

      Pero es que, pensar que el Estado es algo que ha surgido de la nada, tanto en el inconsciente colectivo como en las estructuras que lo dibujan en los últimos dos siglos es cuanto menos perder la perspectiva, y, dejar de entender la linealidad de la historia como decía Joan.

      La violencia dentro de la especie es una característica de los humanos. Hay mas características, pero tratar de apropiarse de los bienes de otros, no nos es extraño. También hay otras especies que compiten por la comida pero al no tener muy desarrollada la capacidad de almacenar, de crear bienes de capital, para usar terminología economicista, eso no se hace patente. No es lo mismo disputarse un mendrugo de pan que asaltar un granero.

      Hombre, el que pretenda alguien convertir una de las mas célebres de la cinematografía en dato empírico, Buenaventura, sería para clasificarle no sólo de indocumentado sino de memo. La cuestión es que como imagen gráfica sí ilustra la realidad primigenia de la competencia por los recursos y el cómo aquellos que aprendieron tanto a usar herramientas, armas, como a organizarse más exitosamente fueron los que sobrevivieron. Usar armas y organizarse. Egipto es un magnífico ejemplo de lo que puede hacerse con organización. Es decir, creando un estado fuerte, con normas leyes, tributos, ritos, administración y autoridad.

      Como digo, el Estado no nació ayer.

      • Bastiat. Gracias por las
        Bastiat. Gracias por las aclaraciones. Yo también pensaba en tu homónimo. Estoy totalmente de acuerdo contigo en que el Estado ni nació ayer ni desaparecerá mañana, pero creo que deberíamos esforzarnos en divulgar la noción de limitar sus poderes, aunque solo para evitar que lleguen a ser absolutos. En las condiciones actuales, me parece inmoral obtener la propiedad mediante la violencia y aún me parece más inmoral aplicar la violencia para quitarle sus bienes a quienes los han conseguido sin violencia para dárselos a otros, sean cuales fueren las excusas esgrimidas para hacerlo.

        • Claro, ese es el objetivo.
          Claro, ese es el objetivo. Por ponernos románticos los liberales nacimos como opción política contra el absolutismo. Quitamos el poder al Rey para dárselo al pueblo. A veces es fácil pensar si fue buena idea.

          Pero lo cierto es que es tiempo de recuperar una idea de aquellas: La libertad sólo es posible si se consigue la igualdad ante la ley. Al rey, los nobles, la religión tenía privilegios. Había que quitárselos. No puede ocurrir que ahora quienes usan el estado en beneficio propio lo hagan repartiendo privilegios a cualquiera con tal de justificar el expolio al que someten a todos los ciudadanos.

          Ojalá fuéramos capaces de avanzar hacia una opción creíble por parte del pueblo para conseguir eso de manera democrática.

          Por que no puede ser de otra manera.

      • Hay mucha confusión entre su diálogo.
        Con solo hacerles notar que confunden al la forma de organización (Estado, en el caso de ustedes) con la materia fundamental (poder).

        Obviamente, el poder (poder político, como algunos autores denominan) ha existido desde que el humano es humano. Por el contrario, las distintas organizaciones políticas (aquellas que ejercen sistemáticamente en poder), son relativamente nuevas (con no mas de 6,000 años de antigüedad).
        Eso en cuanto a lo fundamental, a mi parecer.
        En cuanto a sutilezas como la voluntariedad, los móviles del poder, la historia evolutiva entre otras, veo igualmente, pequeñas confusiones.

        Estas confusiones son normales debido a la poca claridad con la que se transmitían estas ideas allá en el lejano 2015.

      • Exacto. Egipto es un ejemplo perfecto.
        Creó un estado fuerte, que centralizó la producción de alimento, después expropió los campos, los productores huyeron del país y la gente comenzó a pasar hambre. El Estado no es producto de mis cojones o de las estupideces que dices. Es fruto de la violencia entre los hombres. Si yo me siento superior al resto del grupo, sólo tengo que buscar quién me acompañe masivamente en mis delirios para obligar a la minoría restante a aceptarme como «representante de la comunidad».
        La anarquía no es una utopía, sino el conjunto de actividades que se hacen al margen del poder central, es decir, es un fenómeno actual, que sucede gracias a la ausencia de lineamientos centrales y a la voluntad de cada uno de los involucrados en las interacciones cotidianas. Por ejemplo, si estás de acuerdo conmigo o no en este punto, ya pone en evidencia la anarquía en esta interacción concreta, porque sencillamente no te estoy obligando a tomar una determinada decisión.

    • Gracias, Buenaventura por tu
      Gracias, Buenaventura por tu cita de la RAE. Cualquier utopía lo es en el presente. Evidentemente quería hacer hincapié en que no es irrealizable en un futuro lejano aunque lo sería si se intentase ahora mismo.

  5. Excelente analisis de la
    Excelente analisis de la evolucion del Estado que no es otra cosa que la involucion de nuestras libertades.
    No entiendo como algun comentarista de aqui se desvia de la clara idea expuesta por el autor de este articulo,calificando al Estado como necesario para mantener un orden y a los ancap como utopicos. Pretender el cohersitivo Estado como freno a la «innata violencia» humana es tan anacronico como la justificacion de Hobbes de su Leviatan (adecuado a su epoca, para refrenar los tumultos religiosos que superaron al monarca de turno) .

    El Estado como el autor indica, avanza cada vez mas sobre nuestras libertades ahora «reguladas» por la Ley positiva de Kelsen.
    Es falso que el Estado sea un avance necesario sobre el «estado naturaleza» de Hobbes. No es cierto lo que Locke afirmo que los indigenas americanos vivian en un eterno temor a los instintos salvajes de su vecino. Los pueblos americanos precolombinos tenian un orden jerarquico estricto y sus subditos estaban excalvizados a los caprichos de su rey . Al respecto dice Bobbio;»…Mientras el curso histórico camina de un estado inicial de servidumbre a estados sucesivos de conquista de espacios de libertad por parte de los sujetos, mediante un proceso de liberación gradual, la doctrina transita el camino inverso, ya que parte de la hipótesis de un estado inicial de libertad, y sólo en cuanto concibe al hombre naturalmente libre llega a constituir la sociedad política como una sociedad con soberanía limitada….» Es decir es inconcebible que siendo nuestra mayor felicidad vivir en un ambiente de libertad , estamos buscando pretextos para justificar al Leviatan opresor, llamando utopicos a quienes buscan disminuir a lo infinitesimal al Establishment liberticida ¿ Sera aquello de «Vivan la caenas» ?

    • Cesar, cuando te refieres a
      Cesar, cuando te refieres a “algún comentarista” te estas refiriendo a mí. Supongo que mentar a quien no te gusta es suponerle algún grado de capacidad y tú no quieres hacerlo. Mal gesto, poco elegante, pero es lo que hay.

      En una respuesta que le doy a Joan argumento, creo, a mi entender, que de manera bastante sólida y con mis palabras, no tiro de autoridades, argumento, no simplemente digo que es falso sin demostrarlo, y es que ese es el problema de los Ancaps, que dices tal cosas es falsa… porque si, “es falso que el Estado sea un avance necesario sobre el “estado de naturaleza” de Hobbes”. Afirmación. ¿Dónde está la demostración?

      Normalmente el argumento más usado, como también digo por ahí arriba, es que como NO se ha usado no se puede decir que se imposible. Bien. Eso es cierto, pero, como digo por ahí arriba también, miles de años de historia de la humanidad y no hay vestigio de ninguna sociedad Ancap. Algo tendrá que ver. Claro, que mejor así, porque si sí hubiera habido algo parecido a ello, y ya no, porque fracasó, entonces el argumento de que “nunca ha existido” se convertiría en inútil y a ver a qué se agarraban ahora los Anarquistas.

      Mira, yo no defiendo el estado concebido como “esa gran ficción por la que todo el mundo pretende vivir a costa de los demás”. Lo que digo es que el ”el Estado no es o no debería ser otra cosa que la fuerza común instituida no para ser entre todos los ciudadanos un instrumento de opresión y de expoliación recíproca sino, por el contrario, para garantizar a cada uno lo suyo y hacer reinar la justicia y la seguridad.” Todo esto ya está dicho y argumento más arriba y para nada te has dignado a rebatirlo. Simplemente has manifestado tu desagrado porque alguien no sea un conspicuo seguidor de la ancapía y mantenga, argumentadamente sus opiniones no a favor del Estado sino a comprender que toda sociedad necesita estructuras para garantizar la convivencia. No es estado de necesidad, es necesidad de que haya “algo” que personalice la sociedad constituida y le dé coherencia y estabilidad. Y todo ello te lo he argumentado más arriba.

      Por el contrario su simplemente dices que es falso… Vale.

      Cuando aportes algún argumento a tal afirmación podremos ver si es realmente falso o simplemente desearías que fuera falso pero no sabes cómo demostrarlo…. ni proponer algo alternativo a lo que se te argumenta para llevar a cabo tu ideal.

  6. Dos precisiones:

    Dos precisiones:
    1.
    En el siglo XVIII no había ningún emperador en Prusia, sino rey.
    Incluso cuando llegó a haber un emperador en Prusia, no lo era de
    Prusia sino de Alemania, que era un imperio donde había varios reyes
    y príncipes.

    2.
    La anécdota del molinero que gana un pleito al rey está bien para ilustrar
    al lector moderno y ya la he leído en otras fuentes, pero me temo que no
    tiene ninguna base histórica. A ver, no lo digo porque lo sepa de buena tinta,
    sino porque no me parece verosímil. Tiene toda la pinta de ser apócrifa
    (aunque «si non è vero, è ben trovato»).
    Si alguien conoce alguna fuente histórica, le agradecería que me corrigiera.


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