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La valentía y la libre iniciativa

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En disciplinas vinculadas a las ciencias sociales, cuesta encontrar emprendedores. Las razones son variadas. Que no exista un público susceptible de demandar el producto final suena a excusa fácil. En otras ocasiones, porque el libro, cinta cinematográfica u obra teatral, puede resultar incómoda políticamente hablando, lo que limita significativamente su difusión.

Rechazando de forma deliberada las dos justificaciones anteriores, el periodista catalán Sergio Fidalgo se ha lanzado a publicar un libro con un título contundente: Me gusta Catalunya. Me gusta España. Además, lo ha hecho pagando la edición de su propio bolsillo. Loable iniciativa tanto por la brillantez del resultado como por el contenido de la obra, en la cual parte de una premisa innegociable: Cataluña y España son conceptos complementarios, nunca antagónicos o excluyentes.

Asimismo, los motivos por los que merece destacarse este trabajo tienen que ver con su desenvoltura. En efecto, Fidalgo es valiente y da voz, a través de la técnica de la entrevista, a personalidades importantes que no están por la secesión obligatoria. Al respecto, periodistas, académicos, políticos y profesionales liberales desfilan a lo largo de casi 400 páginas. Todo ellos apuestan por una España con Cataluña y desmontan las trampas con las que el nacionalismo catalán ha conquistado numerosos corazones.

Por este motivo, una buena labor de patriotismo sería fomentar la presentación de esta obra en aquellas comunidades autónomas para las que la unidad de España es un hecho incuestionable. En este sentido, uno de los puntos en que coinciden los entrevistados por Fidalgo radica en la necesidad de lograr apoyo moral del resto de españoles porque la acometida separatista supone el reto más importante en el corto plazo. Dicho con otras palabras: las intenciones nacionalistas se verán fortalecidas si el resto de la Nación opta por el hastío o el hartazgo.

Así, la Asamblea Nacional de Cataluña o el Omnuim Cultural parecen haber perdido el frente internacional. Aún con ello, su discurso no ha variado un ápice, si bien el principal aliento procede desde las filas de los equidistantes o de quienes por acomplejamiento han legitimado el victimismo del nacionalismo catalán.

Igualmente, mientras el proselitismo oficialista abanderado por CIU y ERC (propagado a través de entidades públicas y privadas que manejan ingentes cantidades dinero) apuesta por la división y la fractura, el proyecto de Fidalgo persigue sumar y respetar. Para ello, emplea el lenguaje como arma para facilitar la convivencia: ni lo adultera ni lo pervierte. De esta tesis es buen ejemplo el título, en el que aparece la palabra España, bien proscrita en Cataluña, bien suplida por vocablos abstractos ("Estado español"), bien empleada sólo como sujeto de la oración (mantra) "España nos roba".

Por tanto, pude afirmarse que el camino iniciado por Sociedad Civil Catalana tiene su continuación con este libro. Aquélla viene realizando una labor ímproba y en los próximos días será premiada por el Parlamento Europeo. Su eslogan "juntos y mejor" simboliza los anhelos de la Cataluña real. Se trata de una estrategia constante, sin bandazos y sin caer en el fácil recurso de sacar conejos de la chistera.

En esto último se ha convertido en un especialista Artur Mas; su penúltimo truco ha sido la convocatoria de elecciones para el 27 de septiembre, las terceras en cinco años, todo un récord en la España autonómica. La obligatoria pregunta es ¿qué sucederá si no logra una "mayoría excepcional" en dichos comicios? La dinámica de los últimos tiempos incita pensar que se producirá nueva llamada a las urnas. ¿Haría algo parecido si la respuesta fuese NO en un hipotético referendo independentista?

En definitiva, a través de la obra de Sergio Fidalgo hallamos una excelente radiografía de lo que ocurre en Cataluña. Asimismo, este trabajo ilustra a las claras que la valentía es el mejor instrumento para defender y garantizar la libertad. Tomemos nota.

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