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Las Damas de Castro

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A Fidel Castro le salieron rana las mujeres. Obviando su historia personal, ausente casi por completo de féminas (madre tiene), al dictador le han salido protestonas sus mujeres. No suyas por propiedad y aún menos por afecto, suyas porque se dirigen contra él y la maquinaria represora que orquesta y perpetúa. Son las Damas de Blanco, que siguen, después de cuatro años, reclamando que les devuelvan a sus hombres, a Los 75, detenidos en la primavera del 2003 por discrepar, encarcelados bajo cargos falseados, supuestas conspiraciones y delitos inexistentes.

A ellas dedica Juan Ramón Rallo una entrada en su bitácora. A través del relato de un cubano que firma como Timmy, el lector se ve transportado a un mundo alejado de las historias de película sobre la resistencia, un mundo real, en el que el protagonista es un tipo del montón, que se siente culpable por sobrevivir como puede. Para Timmy, la diferencia entre ellos, víctimas durante demasiado tiempo de una dictadura comunista, y nosotros, víctimas de un Estado que nos seduce para dominarnos, a golpe de subvención y tráfico de influencias, es clara cuando habla de los periodistas extranjeros:

Sólo los protege un frágil mandamiento de los gobiernos "No dañarás al vasallo de otro". Y su propio gobierno, por torpe y que repugnante que pueda verse, suscribe el mandamiento: "Cuidarás de tus vasallos". A diferencia del ¿nuestro? que sigue una variante distinta y más simple: "Harás daño".

Mucho daño. No solamente miseria económica, sino también aniquilamiento de la justicia y la libertad. Como se explica en la página web de las Damas, las sentencias de veinte años de privación de la libertad son dignas de ser leídas para calibrar el atropello. Los delitos son una nube de humo: "Según el gobierno, los opositores participaban en las ‘provocaciones’ y actividades ‘subversivas’ lideradas por el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, James Cason. Sin embargo, la mayoría de los encarcelados no habían visitado nunca esa delegación diplomática, ni mucho menos conocido al señor Cason."

La cosa se agrava porque los presos de conciencia, por rechazar visitas de todo tipo y parte de su comida son represaliados dentro de las propias cárceles, donde la vida es ya un infierno: "las condiciones son –para todos los presos, no sólo para los presos de conciencia– infrahumanas: falta de higiene, escasos y malos alimentos, falta de espacio, abusos e incomunicación. Esta situación es difícil de combatir dado que, además, la observación de la situación de los derechos humanos en las cárceles cubanas no está permitida como actividad legítima, sino que es considerada ‘traición a la patria’ o un ‘atentado a la soberanía cubana’."

Timmy, quien publica sus reflexiones tras entrevistar a Laura Pollán, una de las Damas de Blanco, no es uno de Los 75. Es otra víctima de Castro, como cada cubano, incluidos los que no son tan conscientes de los abusos y tropelías del dictador y sus secuaces. Su seudónimo corresponde a un personaje de South Park, inválido, que sólo es capaz de pronunciar su nombre y el de su mascota. Refleja la realidad: la impotencia, la parálisis colectiva ante el abuso de la cúpula de poder y quienes tienen su favor.

No solamente están los muertos de Castro a sus espaldas, más de 100.000, también es responsable de las denigrantes acciones de quienes desprestigian la autoridad y la ley. La Policía viola niñas cubanas en los registros, algunas de las cuales terminan de jineteras, los hombres y mujeres de bien son represaliados y apartados de su puesto de trabajo, los estudiantes son expulsados de la universidad para impedirles el acceso a la formación y que sólo puedan conseguir trabajos sin cualificación. Mantener desarmado y mísero al pueblo es la mejor manera de alargar la barbarie. No hay más mercado que el ilegal. En esas condiciones la libre expresión implica el encarcelamiento, pero no como preso político, lo cual salvaría la honra del detenido, sino como un vulgar delincuente; te acusan de fraude y robo a tus compatriotas. Nadie habla de eso. Ellos no pueden. Nosotros miramos al techo. Terrible.

Tan terrible como la actitud del gobierno español de gira por la isla de la libertad. La semana pasada dos senadoras españolas recibieron a mujeres pro-régimen, que viajan por el mundo para denunciar el encarcelamiento de sus familiares (nuevos héroes de la revolución castrista) como terroristas en Estados Unidos. Tanto la vicepresidenta primera de la Comisión para Asuntos Iberoamericanos, Rafaela Fuentes, como la presidenta de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales del Senado, y vocal de la Comisión de Asuntos Exteriores, Lentxu Rubial, hija del primer lehendakari pre-autonómico y vicepresidenta de la fundación Ramón Rubial que, entre otras cosas, atiende a presos españoles en el mundo, han sido las amables anfitrionas de las castristas. A diferencia de los familiares de las Damas de Blanco o de Timmy, que no han hecho nada, los héroes castristas se habían infiltrado en organizaciones "terroristas" asentadas en Miami que supuestamente ejecutan acciones criminales contra Cuba, incluida la colocación de bombas. ¿Le suena a chino? A mí también. Tiene tanto sabor a mentira como la información aparecida en el diario oficial castrista en la que se acusa a fundaciones benéficas y ONG’s de ser una plataforma terrorista a sueldo de los Estados Unidos, o como la propaganda que eventualmente aparece en la Agencia Cubana de Noticias atacando a la actual oposición, uno de cuyos miembros, Jorge Moragas ya no puede volver a Cuba. Organizaciones tan "peligrosas" como Reporteros Sin Fronteras, desde cuya página web alientan a agencias de todo el mundo para que apadrinen un periodista cubano encarcelado y no caiga en el olvido.

Terrible y vergonzoso. Tan vergonzoso como el acuerdo al que han llegado Joseba Azkarraga, consejero de Justicia, Empleo y Seguridad Social del País Vasco y María Esther Reus, ministra de Justicia de la nación caribeña. Según EFE, la agenda de la visita a Cuba de los representantes vascos con nuestro dinero, incluye varias sesiones de trabajo con el Tribunal Supremo Popular, con el cual esa Comunidad Autónoma tiene suscrito un acuerdo de colaboración. Las Damas de Blanco deben estar muy contentas al saber que el órgano represor que ha encarcelado a sus familiares va a funcionar asesorado por el Gobierno del País Vasco, lo que dará una mayor agilidad y eficiencia en su funcionamiento. ¿Se condenará ahora más rápidamente a inocentes, para celebrar el cuarto aniversario de la Primavera Negra de La Habana? Mientras tanto, ellas piden a Miguel Ángel Moratinos que no mire a otro lado, que las reciba.

Lo que denuncian Timmy y las Damas de Blanco con su día a día, con su persistencia silenciosa, es tan denigrante como el artículo de Carlos Carnicero a raíz de la visita de nuestro Ministro de Asuntos Exteriores a Cuba, pagado con los impuestos de todos los españoles. El periodista, conocido "experto en Latinoamérica, nacionalismo vasco, terrorismo de ETA o la cuestión palestina" declara sin pudor alguno: "En Cuba oigo el himno nacional y veo izar la bandera y no siento amenaza sino proximidad porque tengo la certeza de que dentro de veinte años seguirán las cosas igual si el enemigo, que siempre es exterior, no progresa."

Timmy no se "siente" amenazado en Cuba, vive amenazado, él y su familia, tanto como para ocultar su identidad. Las Damas de Blanco están amenazadas, y Los 75 padecen en sus carnes las amenazas del régimen del dictador Castro. Las palabras del periodista español me hacen enrojecer de vergüenza. Si Carnicero siente tanta proximidad con Cuba, debería irse a vivir allí; probablemente él disfrute de los mismos gustos que Castro y tenga tanta facilidad para acceder a esos placeres como el animal que rige los destinos de los cubanos que son, en su propia tierra, sospechosos en libertad condicional, como dice Timmy.

No se lo he contado, pero el personaje de South Park a veces es capaz de balbucear una frase: A World of Lies.

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