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Las tribus liberales

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No veía el momento de escribirles sobre un libro con este título que acaba de presentar nuestra compañera de Comentarios, María Blanco. Lo hizo una de estas calurosas tardes de otoño en la FNAC, flanqueada por Carlos Rodríguez Braun y el editor Roger Domingo, y bien acompañada de muchos amigos: hasta vimos a Carlos Cachanosky (un argentino al que puedes encontrar en cualquier parte del mundo); por cierto, que me pareció notar una pequeña subida en el deje porteño del profesor Rodríguez Braun cuando le saludó…

A lo que iba: todo fueron elogios para este librito que, ya comprobarán, se lee de un tirón. Allí nos explicaron por qué: se trata de un texto no propiamente académico escrito por una persona que sí lo es. Y todos estaban muy de acuerdo con el título elegido: las tribus… Verdaderamente es algo consustancial a la naturaleza humana: enseguida nos agrupamos en clanes, y cada uno reclama la exclusividad («estos no son de los nuestros»). Lo cuenta CRB en el Prólogo, y la autora no para de insistir en ello a lo largo de su obra. Por eso celebramos el título elegido: también los liberales tendemos a encontrar cualquier pequeña excusa para discutir por encima de los grandes y formidables consensos que nos unen. Aunque hay una lectura positiva que verán en la Introducción: la batalla de las ideas para un liberal está más cerca de un combate de esgrima, con normas éticas y estéticas, junto con una gran capacidad para desenvolvernos cada uno en el terreno que nos parece más adecuado. Esto conlleva una excelente vacuna contra cualquier borreguismo de manada, típico de otras ideologías. Pero en ocasiones nos impide actuar con más eficacia contra el enemigo común, el Estado Leviathan.

No puedo desmenuzar aquí las principales aportaciones del libro, que se construye en torno a cuatro elegantes tópicos (en el sentido literal de la palabra: lugares) de la cultura griega: los templos de Atenea y Eris, el Olimpo y el Hades. Pero sí les copio un sumario bien armado de la editora, donde se explica que «en el liberalismo no existe una única doctrina ni una sola escuela. El pensamiento liberal se ramifica en distintas tribus ideológicas, en ocasiones aparentemente enemistadas, que hacen de su entendimiento un objeto escurridizo para la mayoría de las personas. María Blanco cree que, si el liberalismo es percibido por la gente corriente de una manera tan equivocada, los liberales están siendo cómplices, por soberbia, de esa confusión. La comunicación es, sin duda, una batalla que el liberalismo no ha sabido ganar. Hasta ahora»; termina con un reto para ver quién recoge el guante.

Y diré que Almudena Negro lo hacía casi online en su tweet; o que al día siguiente nuestro compañero Antonio J. Chinchetru entrevistaba a la autora en Periodista Digital. Añado que alrededor de esa fecha varias de las tribus liberales hicieron acto de presencia en el panorama mediático y académico; algo de lo que también quería hablarles.

Por orden cronológico comienzo por la presentación de otro libro, publicado ahora por el Centro Diego de Covarrubias: «Liberalismo, pensamiento cristiano y bien común». Tuvo lugar en la Fundación Rafael del Pino y se trata de una recopilación de los ensayos seleccionados para el I Premio Diego de Covarrubias (que por cierto, próximamente celebrará su segunda edición). Allí tomaron la palabra Vicente Boceta, Presidente del Centro Diego de Covarrubias; el catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Sevilla, Francisco José Contreras (ganador del Premio), así como el economista y presidente del Instituto Juan de Mariana, Juan Ramón Rallo (pueden escuchar aquí un extracto).

A los pocos días se celebraba en Pamplona una nueva reunión organizada por el profesor Huerta de Soto en torno a uno de nuestros autores escolásticos, en esta ocasión fue Martín de Azpilcueta (precisamente conocido en su tiempo como el doctor Navarro). La Fundación Occidens, del cabildo catedralicio, actuó de anfitriona junto con el Instituto M. de Azpilcueta de la Universidad de Navarra. Intervinieron Agustín González Enciso, de la UNAV; Mario Šilar, Manager del Centro Diego de Covarrubias; Jesús Huerta de Soto («con una conferencia que no dejó indiferente a nadie», señala el Twitter de Occidens) o el profesor Philippe Nemo.

Termino con un recordatorio de la reciente Conferencia Regional de European Students for Liberty, un refrescante encuentro de gente joven interesada por el pensamiento liberal, proveniente de muchas partes de España junto con algunas delegaciones extranjeras. Organizada (muy bien) por Greta Katasinka, tuvo entre sus ponentes a Miguel Anxo Bastos, Orlando Samoes, Jesús Huerta de Soto, Antonio J. Chinchetru, Juan Ramón Rallo o Philipp Bagus (estos últimos sosteniendo un debate en torno a la reserva 100% o fraccionaria). No pude escuchar más que al profesor Bastos, brillante comunicador como es, explicando que la pobreza se debe a la pérdida de tres ideas fundamentales: el concepto de tiempo (o sea, la preferencia temporal), la necesidad del ahorro, y el olvido del trabajo duro. Fue todo un espectáculo escucharle hablar sobre cómo hay que mantener costumbres de frugalidad, frente los que se dedican a «quemar y consumir el capital». Sospecho que también lo fue la intervención de Huerta de Soto: «Liberalismo vs. Anarcocapitalismo», pero lamentablemente no pude quedarme… ¿querrá alguno de los asistentes compartir lo que allí se dijo?

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