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Los españoles no denunciamos la desobediencia fiscal

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El Instituto de Estudios Fiscales publicó su último Barómetro Fiscal donde afirmaba que el 93% de los españoles no estamos dispuestos a denunciar el “fraude” fiscal ni siquiera con incentivos.

Lo curioso es la terminología que usa el gobierno para señalar a sus enemigos tratarlos de criminales cuando la realidad es la inversa. Imagínese que un mafioso le dice: o me pagas el 60% de tus rentas mensuales, o te privo de tu libertad o vida. Imagínese ahora que ante este acto de extorsión usted miente al mafioso o lo esquiva con artimañas para no pagarle el impuesto exigido. ¿Tendría sentido que el criminal en cuestión le denunciara por “fraude” o pretendiese que un amigo de usted le denunciase? ¡En todo caso tendría que ser al revés! Alguien que impune y unilateralmente mediante el uso de la fuerza quiere privarle de su libertad, vida o propiedad no puede ser una víctima porque si no estaríamos legalizando la esclavitud.

Ahora analicemos el auténtico crimen organizo y masivo. Imaginemos que en lugar de un mafioso le vienen un grupo de funcionarios del gobierno (políticos por ejemplo) y le dicen que usted ha firmado, sin saberlo ni hacerlo, una especie de contrato social imponiéndole el mismo tipo de expropiación (60% de sus rentas[1]) y método (violencia unilateral) que el mafioso anterior. ¿Qué es lo tenemos? El estado del bienestar, la Europa social, el igualitarismo, la solidaridad a punta de pistola…

El estado le expropia su trabajo y dinero de forma unilateral, violenta y sin contraprestaciones —la contraprestación no está en la definición de impuesto, sino que es un concepto a posteriori. Expresado de otra forma, el estado le extrae su dinero que es el resultado de su esfuerzo, su trabajo o de su suerte para quedárselo (aquí realmente lo único que importa es que el dinero que usted tiene no es el resultado de la agresión).

El método de la extorsión para conseguir el lucro sólo lo usan los criminales, pero un criminal le roba a escondidas y, en la mayoría de veces, una sola vez porque el riesgo es demasiado alto. Un criminal tampoco le dirá que usted es un incívico o un egoísta por no dejarse robar, sólo el estado ha sabido legalizar el robo masivo y convertirlo en un precepto moral que todos hemos de obedecer.

Si usted sigue pensando que los impuestos no son un robo, le reto a que piense un solo impuesto al que contribuya voluntariamente sin que el estado tome represalias contra usted cuando no lo paga. Los partidarios de este tipo de esclavitud, los liberticidas, le dirán que es para un bien mayor, a saber, una pensión que le dejará en el umbral de la pobreza, escuelas públicas que son centros de lavado de cerebro estatal y donde los niños cada día salen menos preparados, leyes que favorecen a violadores, ladrones, monopolios privados y públicos (seguridad, electricidad, telefonía, banca…), continuo desempleo, listas interminables en los hospitales públicos, corrupción pública…

La diversidad de productos y servicios de los que disfrutamos no son el resultado del esfuerzo, trabajo ni capital acumulado del estado, sino que son el resultado del esfuerzo, trabajo y capital acumulado de empresas y personas individuales. Lo único que hace el estado es tomar por la fuerza parte de esos recursos e intentar hacer vanos trucos de magia para repartirlos entre los grupos de presión y votantes cautivos quedándose, de paso, una generosa parte para él con las consecuencias antes enumeradas entre muchas otras.

Así pues, y volviendo a la noticia que abría este artículo, es lógico que los españoles no denunciemos a aquellas personas que evitan los impuestos, porque no pagar impuestos no es un fraude, sino la legítima defensa a un robo.



[1] Recuerdo, hace años, un artículo a toda página en el diario La Vanguardia donde calculaba que los tributos, impuestos… (todo son lo mismo) que paga un asalariado medio al estado estaban cerca del 70%. Según un artículo más reciente de Xavier Sala-i-Martí, en La Vanguardia, serían dos terceras partes, aunque el porcentaje de expropiación no nos interesa aquí.

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