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Los otros

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Lo único honesto es confiar en la libertad y la responsabilidad de cada uno, aunque lo que haga el otro pueda afectarme negativamente.

Nunca hemos podido sobrevivir sin ayuda -ni siquiera los míticos fundadores de Roma-, y, por ello, evolutivamente, compensaba ser gregario e influenciable. Pero ahora muchos -a izquierdas y derechas- parecen renegar de cómo somos y de lo que nos ha traído hasta aquí.

También hoy necesitamos de los otros, quizás -por la especialización derivada de la división del trabajo- más que nunca; y las decisiones que tomen los demás -sea cual fuere el régimen político- condicionan nuestras vidas, en casi todos los campos, de manera inevitable.

Aceptar lo anterior no significa no confiar en el ser humano que ha conseguido llegar hasta aquí, aunque casi nadie ya lo hace: no lo hacen, desde luego, los totalitarios que quieren protegernos de nosotros mismos, diciéndonos hasta lo que tenemos que comer, y menos, los que se quieren aprovechar del resto por simple ansia de dinero o de poder. Pero tampoco lo hacen muchos liberales que sólo se preocupan de limitar, con contrapesos, a los otros y al Estado, para evitar que se vuelva contra ellos si no son ellos quienes controlan. Ni siquiera confían de verdad quienes abrazan el liberalismo por motivos estrictos de eficiencia, ya que bastaría mostrarles otra forma, con mejores resultados económicos, para que cambiasen de bandera. También hay, sin embargo, a quienes no les gusta que les manden, pero tienen vértigo a imponer, conscientes de su falibilidad. Paradójicamente son quienes más confían en el hombre.

Si es verdad lo que dicen muchos y la situación con la covid-19 se recrudece, nadie nos obliga a confiar los unos en los otros; pero tampoco a dejar que nos pisoteen y dirijan. Muchos no van a aceptar que vuelvan a encerrarnos por la presunta irresponsabilidad tras el confinamiento que nos muestran en la tele, entre otras cosas porque mucha culpa de esa presunta “irresponsabilidad” la tienen quienes nos han tratado como a niños, manipulando y ocultando imágenes e información que hubiese ayudado a entender mejor la magnitud del problema. Tampoco van muchos a admitir apelaciones a motivos de eficiencia, porque los problemas de eficiencia no tienen una solución a priori indiscutible en un mundo en el que la información disponible es incompleta (y cuando una de las variables fundamentales es el comportamiento humano, esa falta de información es inevitable). Ni siquiera van a poder escudarse en el “riesgo para los otros”, porque ese riesgo siempre existe, como también la mutua dependencia.

Este virus es un enemigo puñetero, porque es invisible y nadie sabe tras qué esquina puede estar, ni sus intenciones ni su saña. Pero precisamente por eso lo único honesto es confiar en la libertad y la responsabilidad de cada uno, aunque lo que haga el otro pueda afectarme negativamente… como ha venido ocurriendo siempre. Y quien no confíe, que por lo menos nos deje en paz.

7 Comentarios

  1. Solo puede haber segunda ola
    Solo puede haber segunda ola si es un virus estacional. Para defendernos de los virus estacionales que resurgen en la estación seca, fría, con menos radiación solar, debemos prepararnos en verano. Debemos salir a la calle y respirar aire puro, infectarnos unos a otros y formar anticuerpos, así como activar la vitamina D y otros productos químicos protectores que se forman en verano en la piel gracias a la luz del Sol. Nos están prohibiendo acceder a medidas profilácticas naturales, que llevan funcionando y salvando a la humanidad unas cien mil generaciones. Cualquier exceso de mortalidad entre octubre y abril del 21 se debe a este genocidio que los políticos han organizado y que los periodistas llevan meses aplaudiendo.

    ¿Cuándo vais a entender que al aceptar la locura y la maldad de los políticos estáis arrojandoos por un precicipio y arrastrando a otros (ancianos, niños) con vuestro extremadamente imprudente conformismo?

    Ahora dicen que por culpa de las mascarillas están detectando más enfermedades causadas por rhinovirus. También herpes. La autoinfección es una realidad. Lo de las mascarillas en un crimen mucho mayor que la manipulación de la moneda.

    Se están volviendo a confirmar todos, todos, todos los resultados científicos de los últimos setenta años respecto a la inutilidad de las mascarillas para prevenir infecciones respiratorias, así como el incremento de otras enfermedades causadas por la falta de higiene y el estrés. También predijeron los científicos que lo del confinamiento general de la población era un completo error, y muy peligroso para la vida de los humanos individuales, la salud pública, la economía y la cultura, y que lo del distanciamiento social estaba completamente infundado y no producía ningún efecto positivo. Lo hemos hecho todo al revés. Hemos actuando creyendo que el saber acumulado era erróneo. Habéis escuchado a los supercatetos con ganas del big data y del «riesgo» financiero. Nos hemos metido en el mayor fracaso higiénico de la historia reciente de la humanidad, que está poniendo en peligro la vida de millones de personas a las que todavía no les toca morir.

    ¡Qué gran cagada!

    Los financieros no deben volver a hablar de salud pública nunca jamás. Los mequetrefes de Silicon Valey han arrastrado al mundo entero en la dirección equivocada. ¿Por qué habéis creído a esos idiotas en vez de a los inmunólogos? ¿Por qué insistís en agrandar el problema, como hacen los ludópatas y los heroinómanos?

    Merecéis todas las desgracias que os van a venir. No es Dios ni la Naturaleza la que os castiga, sino vuestra propia ignorancia y soberbia.

    Tales son los peligros de la obediencia extrema, acrítica a la autoridad homicida de los gobernantes.

  2. De acuerdo con todo excepto
    De acuerdo con todo excepto cuando el autor entra a especificar en el 4º párrafo el asunto COVID (quizás el origen de la discrepancia esté en esta frase: «Si es verdad lo que dicen muchos y la situación con la covid-19″…). Creo que no existiría tampoco esa discrepancia si estuviéramos a la realidad de los datos más creíbles:

    (a) el Informe MoMo del ISCIII sobre exceso de mortalidad (dos primeras páginas): https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Documents/informesMoMo2020/MoMo_Situacion%20a%2017%20de%20agosto_CNE.pdf
    Observar que en la Tabla, al desagregar por franjas de edad, en «el pico» (marzo-abril-primeros de mayo) solo aparecen 2313 fallecidos menores de 65 años (en un contexto donde «lo habitual» es que fallezcan unas 1100 personas al día en todo el país, no es como para hacerse el harakiri precisamente, como están haciendo nuestras autoridades). Aquí se puede entender la frase del anterior comentario anónimo: «¿Por qué insistís en agrandar el problema?, señalando el peligro de la obediencia extrema.

    (b) Cada uno podemos comparar la incidencia real (morbilidad pero sobre todo mortalidad) a nuestro alrededor con la de años anteriores. Si «fuera verdad lo que dicen muchos», TODOS lo habríamos vivido y estaríamos viviendo de otra manera.

    (c) La tasa de mortalidad específica «real» (tasa de letalidad, en cuyo cociente va la población total que ha estado en contacto con el virus, que yo intuyo que en España será ya 40 millones de españoles como poco, contrariamente a los que dicen los estudios pagados por el Gobierno o la OMS) no es mucho más alta que las gripes estacionales (y esto se sabe desde que se tienen los datos del crucero que pusieron en cuarentena en el que se intuye que todos estuvieron en contacto con el virus: https://en.wikipedia.org/wiki/COVID-19_pandemic_on_Diamond_Princess ). Otra cosa es por qué las autoridades y los medios de comunicación esconden y camuflan de todas las maneras posibles este dato…

    Por otro lado, de la lectura de los artículos del joven Zachary Yost en Mises Wire:
    – Cómo podría responder a una pandemia una sociedad que no estuviera tan dominada por el Estado: https://mises.org/es/wire/como-podriamos-responder-una-epidemia-si-la-sociedad-no-estuviera-tan-dominada-por-el-estado
    – Pensilvania está jugando a la política con el racionamiento de medicinas: https://mises.org/es/wire/pensilvania-esta-jugando-la-politica-con-el-racionamiento-de-medicinas
    – La guerra contra los arrendadores ha comenzado: https://mises.org/es/wire/la-guerra-contra-los-arrendadores-ha-comenzado

    … podemos llegar a la conclusión de que la acción gubernamental asociada a la pandemia presenta unos paralelismos extremos (materiales, temporales, en vocabulario, consignas, etc.) en los distintos países, que sería muy difícil que se estuvieran dando sin una planificación centralizada a nivel supra-nacional (o sea, nos están metiendo «socialismo en vena», y esa es la verdadera PANDEMIA).

    • Ahora que nuestros muy
      Recomiendo leer: «Un científico en EEUU (Knut Wittkowski) cree que la estrategia de la cuarentena en la pandemia de coronavirus es la equivocada»:
      https://www.infobae.com/america/mundo/2020/05/18/un-cientifico-en-eeuu-cree-que-la-estrategia-de-la-cuarentena-en-la-pandemia-de-coronavirus-es-la-equivocada/

      Este investigador germano-americano, CRITICÓ en su momento la CUARENTENA «A LOS SANOS» que, bajo el nombre de confinamiento (o lock-down), nuestros mandatarios decidieron imponer a sus súbditos.
      También argumentó y RECOMENDÓ, como medida de Salud Pública, TENER LOS COLEGIOS ABIERTOS, a la vez que demandaba un especial cuidado y protección, ahí sí, para las personas mayores, especialmente en las Residencias de Ancianos.

      A la vista de los resultados comparados, no debía andar muy errado en su crítica sanitaria. Ya que no se le hizo caso en su momento (se le silenció y cuestionó en persona y se censuró el vídeo en You Tube), no estaría de más que, por lo menos ahora, que todo apunta a que nuestros muy sabios y benevolentes mandatarios preparan un nuevo confinamiento para el mes de Septiembre, se relajaran un poco y accedieran a escuchar y discutir críticamente «otros» planteamientos y alternativas (al menos igual de «científicos» que los suyos).

    • “Ahora sabemos que los niños
      “Ahora sabemos que los niños y los adultos jóvenes no terminan en los hospitales. Solo los ancianos y quienes padecen enfermedades. Por lo tanto, se debe proteger a los ancianos.»

      Sobre la polémica inmunidad del rebaño, el académico considera que TODOS LOS ESTUDIOS (ver Nota) que se han realizado HAN DEMOSTRADO que AL MENOS EL 25 POR CIENTO DE LA POBLACIÓN ES INMUNE. «Por lo tanto, no se propagará tan rápido como podría haberse propagado al principio”.

      «Pero cerrar las escuelas, empujar la economía contra la pared, no hay razón para ello. LA ÚNICA RAZÓN POR LA QUE ESTA TONTERÍA SIGUE Y SIGUE, y la gente está inventando cosas como esta ‘segunda ola’, que nos va a obligar a cambiar la sociedad y nunca vivir de nuevo, es que LOS POLÍTICOS TIENEN MIEDO DE ADMITIR UN ERROR».

      NOTA.- Wittkowski también cree que el anuncio de un segundo pico de contagios es un invento para justificar las políticas que los gobiernos temen revertir. Da que pensar el hecho de que los únicos estudios que dan una cifra de personas inmunes más baja que ese 25% que señala Wittkowski son los encargados o bien por la OMS o bien por el Gobierno de España (recordar que ni el Ministro de Sanidad español ni el Director General de la OMS son médicos): https://www.mscbs.gob.es/gabinete/notasPrensa.do?id=4950

    • Wittkowski también cree que

      Wittkowski también cree que el anuncio de un segundo pico de contagios es un invento para justificar las políticas que los gobiernos temen revertir.

      Y cree bien. Tal y como decía H. L. Mencken,

      El propósito de la política práctica es mantener alarmado al pueblo (y, por tanto, ansioso de ser conducido hacia la seguridad) por una serie sin fin de amenazas, la mayoría de ellas imaginarias.

      El hecho de que, por leyes de la física que afectan por igual a todos los virus, las enfermedades respiratorias víricas sigan un patrón estacional por el que prácticamente desaparecen por completo durante el verano en las latitudes medias, no ha sido obstáculo para que el Califato Covidiano Universal continuara con su psyop del terror al RTT-1984. Para ello, lo único que ha tenido que hacer es llevar a cabo unos pocos ajustes en su machacona propaganda para mantener alarmadas a las masas, sin importar lo absurdo de todo:

      1) Se abandona el mensaje de «apalanar la curva» para evitar «el colapso del sistema sanitario» y se abandona el bombardeo propagandístico de las cifras de víctimas mortales(*). El terror ya ha sido sembrado y el personaje del Raudo Terrible Tanatovirus, presentado. Ahora solo hay que mantener la rueda del terror rodando.

      2) Para ello se pasa a concentrar el fuego propagandístico de la guerra psicológica en el número de casos; pero con algunas trampas «sin importancia»:
      2.a) Pasan a considerarse sinónimos «caso» y «test positivo», cuando en realidad un caso es una persona que está enferma, es decir, que tiene síntomas; pero muchas positivos corresponden a personas asintomáticas, que, además, tienen una probabilidad bajísima de transmitir el Raudo Terrible Tanatovirus…
      2.b) …si es que los tests es eso lo que realmente están diciendo, que va a ser que no, dados sus muchos problemas de especificidad y fiabilidad. Eso por no hablar de la ausencia de un patrón de refencia que establezca la sensibilidad, especifidad y fiabilidad de los tests.
      2.c) Se aumentan, a voluntad del Califato Covidiano Universal, las cifras de casos con las que se cargan las armas de los medios de pastoreo de masas, sin más que aumentar el número de tests que se llevan a cabo. Así, cuantos más se realizan, más «casos» salen. Fácil. Y el dato que podría ser significativo (si los tests y el establecimiento del coronavirus como causa única del Síndrome de Wuhan tuvieran un fundamento riguroso, que por todo lo que he leído, no lo tienen), a saber, el porcentaje de positivos sobre el total de tests realizados, no se da, ni se centra la atención en él, por supuesto. Además, en un ejercicio de criminal y flagrante desfachatez, también se obvia el hecho de que cuanto mayor sea el número de resultados positivos, en verano, cuando, de forma todavía más mayoritaria que en invierno/primavera, no se desarrolla la enfermedad o se hace de forma leve, más y de la mejor manera posible nos acercamos al anhelado umbral de «inmunidad de rebaño» necesario para dar por superada la pandemia (algo bueno, ¿no?): esa misma «inmunidad de rebaño» que siempre, y de manera ilógica, se esgrime como argumento para la obligatoriedad de ser violado mediante jeringuilla y que será esgrimida cuando la Santa Vacuna contra el Raudo Terrible Tanatovirus esté disponible.

      3) Los altos clérigos del Califato Covidiano Universal abandonan, además, el mensaje oficial que daban en marzo sobre las mascarillas, que entonces decían que eran poco útiles y daban una falsa sensación de seguridad, para ahora, en pleno verano, decir todo lo contrario y obligarnos a llevarlas, afianzando así el control mental sobre la población:

      La corrección política es propaganda comunista a pequeña escala. En mi estudio de las sociedades comunistas, llegué a la conclusión de que el propósito de la propaganda comunista no era persuadir ni convencer, ni tampoco informar, sino humillar; por eso, cuanto menos se correspondiera con la realidad, mejor. Cuando se fuerza a las personas a guardar silencio cuando se les están contando las mentiras más descaradas o, incluso peor, cuando se les fuerza a repetir esas mentiras ellos mismos, pierden su integridad. Asentir ante mentiras obvias es, en cierto modo, aceptar convertirse en malvado. La capacidad de resistir resulta mermada o, incluso, destruida. Una sociedad de mentirosos castrados [moralmente] es fácil de controlar. Creo que si se examina la corrección política, tiene ese mismo efecto y es intencionado. — Theodore Dalrymple

      .

      Saludos,
      Jubal

      (*) Algunas lecturas sobre las verdaderas causas del exceso de mortalidad acaecido en marzo y abril de este año: ¿un virus o los efectos de un sistema mundial centralizado de amplificación de «errores«? Y eso sin entrar siquiera en el exceso de mortalidad que está por venir (hambruna, suicidios, etc.).

      All-cause mortality during COVID-19: No plague and a likely signature of mass homicide by government response

      Lockdown deaths, not COVID deaths

  3. Noticiario covidiano, número
    Noticiario covidiano, número 666

    En un sentido homenaje al Tercer Reich, el bobierno gobierno de Australia recupera la figura del Blockleiter, llamado ahora «COVID Marshal», oficial covidiano encargado de asegurar la estricta observancia por parte del rebaño de los mandamientos satanistas de la sucursal australiana del Califato Covidiano Universal.

    El Califato Covidiano Universal sigue avanzando en la implantación mundial de la violación igual para todos con pretextos sanitarios. No solo Bergoglio, Virrey Satanista en el Vaticano, propugna el reparto universal de los bálsamos covidianos inyectables desarrollados por las empresas del Cártel Bioterrorista Covidiano, sino que el bobierno gobierno de Massachusetts ha emitido una fatua obligando a todos los estudiantes de su propiedad a ser inyectados con bálsamos biotecnológicos contra la gripe, aprovechando que los adenovirus y rinovirus pasan por Valladolid, porque, como es de dominio público, todo el mundo, especialmente la población más joven, ingresa en el hospital cuando padece gripes, catarros y similares y no hay complementos nutricionales ni remedios naturales como las vitaminas C y D, el gluconato de zinc, el selenio, la quercetina y otros muchos que ayuden a prevenir, aliviar y acortar dichas afecciones, sin incurrir en los perjuicios para la salud que implican dichos bálsamos biotecnológicos inyectables. Y si los hubiera, no importa, porque la virtud covidiana nos obliga a ofrecer al Raudo Terrible Tanatovirus todos los sacrificios que sea posible e imposible: cuanto más irracionales y liberticidas, más valiosos y virtuosos son.

    El bobierno gobierno de Virginia sigue el ejemplo de sus colegas de la sucursal de Massachusetts, aunque en este caso, en un acto de más elevada fe y menor pragmatismo inmediato, respecto a la entelequia de los bálsamos biotecnológicos inyectables, no contra la gripe, sino contra el Raudo Terrible Tanatovirus, cuyo advenimiento se espera que el Santo Complejo Farmacéutico-Industrial, facilite a no mucho tardar. El oficial covidiano-virginiano Norman Oliver justifica la fatua, que obliga a todas las cabezas de ganado bípedo gestionadas por su sección (no solo a los estudiantes), alegando que «no hay un tratamiento« para el RTT-1984. El acólito Oliver asegura que la Santa Vacuna, cuando su ansiado advenimiento llegue, salvará «cientos y cientos de vidas«.

    .

    (Un poco más de) Opinión: La columna de los infieles

    Pero ninguna de estas nuevas debe perturbar al rebaño covidiano, porque, como todos sabemos… «las vacunas son seguras y efectivas». ¡Más alto, rebaño! «¡Las vacunas son seguras y efectivas!» No es suficiente, rebaño. ¡Más alto y con más sentimiento y convicción! «¡¡Las vacunas son seguras y efectivas!!» Bueno, eso está un poco mejor.

    No os dejéis confundir, rebaño, por el ligeramente perturbador hecho de que las compañías del Sagrado Cártel Farmacéutico se zafaran de la disciplina del libre mercado en Estados Unidos gracias a la aprobación de la ley NCVIA en 1986, que les exime de responsabilidad por los daños causados por las vacunas que crean y, a través del aparato coactivo del Estado, imponen a la población previamente sana. Trasladan así ese coste a la sociedad (beneficios privados, costes socializados), es decir, el rebaño de esclavos fiscales, que paga con sus impuestos las indemnizaciones que reciben aquellos de sus miembros «agraciados» en la lotería de la jeringuilla con dolencias agudas cuando la vacuna se reconoce como factor causal (no siempre esto ocurre, y no todos los daños causados son inmediatos: algunos se manifiestan mucho tiempo después). ¿Y cómo se justifica la socialización de los costes de indemnización en dicho engendro legislativo? Diciendo, literalmente, que las vacunas son «unavoidable unsafe«. Justo lo contrario de lo que dice la machacona propaganda cientifista y esclavizadora con la que el Régimen Tecnocrático Mundial, a través de sus sucursales ejecutivas nacionales y de la OMS y de Bill Gates y sus mascotas en todos los ámbitos programa al rebaño. Sí, ese lema propagandístico que dice lo siguiente: «Las vacunas son seguras y efectivas.» A lo mejor les suena.

    Jubal

  4. Noticiario covidiano, número
    Noticiario covidiano, número 666

    Escuchemos las palabras del profeta:

    Gradualmente, mediante crianza selectiva, las diferencias innatas entre gobernantes y gobernados se acrecentarán, hasta que se conviertan en especies prácticamente diferentes. Una sublevación de la plebe será tan inconcebible como una insurrección organizada de las ovejas contra la práctica de comer cordero. –Bertrand Russell, The Impact of Science on Society (1953)

    Tras los preparativos de los últimos lustros, el Califato Covidiano Universal ha decidido que la hora de hacer realidad la visión del profeta Bertrand Russell ha llegado. Dejad atrás vuestra mísera condición humana, abrazad el Nuevo Reino y, los que no os tranforméis en polvo, transformaos en transhumanos transgénicos y cibernéticos. Desoíd a los infieles que tratan de apartaros del camino de la salvación:

    Pharma has over 170 COVID vaccines in development, but Gates and Fauci pushed Moderna’s “Frankenstein jab” to the front of the line. Scientists and ethicists are sounding alarms. The vaccine uses a new, untested, and very controversial experimental RNA technology that Gates has backed for over a decade. Instead of injecting an antigen and adjuvant as with traditional vaccines, Moderna plugs a small piece of coronavirus genetic code into human cells, potentially altering DNA throughout the human body and reprogramming our cells to produce antibodies to fight the virus. It’s possible that Moderna’s genetic alterations could be passed down to future generations. In January, The Geneva Statement, the world’s leading ethicists and scientists, called for an end to this kind of experimentation.–Robert F. Kennedy, Jr.

    Recordad, hermanos, que la Palabra Covidiana os hará libres:

    This brings me to the question of what exactly a vaccine is and what exactly is in the concoctions being injected into people today as well as the witches’ brews currently under development.

    […]

    Whatever the ingredients of vaccines have been to date, nothing is more bizarre and unsettling than the proposals of what might be included in them in the future. Strategies—already well-funded and well on the way—include brain-machine interface nanotechnology, digital identity tracking devices, and technology with an expiration date that can be managed and turned off remotely. One report indicates that the Danish government and U.S. Navy had been paying a tech company in Denmark to make an injectible chip that would be compatible with one of the leading cryptocurrencies.

    I was recently reading Mary Holland’s excellent 2012 review of U.S. vaccine court decisions («Compulsory vaccination, the Constitution, and the hepatitis B mandate for infants and young children,» Yale Journal of Health Policy, Law, and Ethics) and I froze and thought, «Why are we calling the injectibles that Bill Gates and his colleagues are promoting ‘vaccines’? Are they really vaccines?»

    […]

    If you look at what is being created and proposed in the way of injectibles, it looks to me like these technological developments are organized around several potential goals.

    The first and most important goal is the replacement of the existing U.S. dollar currency system used by the general population with a digital transaction system that can be combined with digital identification and tracking. The goal is to end currencies as we know them and replace them with an embedded credit card system that can be integrated with various forms of control, potentially including mind control. […] The managers of the dollar system are under urgent pressure to use new technology to centralize economic flows and preserve their control of the financial system.

    Just as Gates installed an operating system in our computers, now the vision is to install an operating system in our bodies and use «viruses» to mandate an initial installation followed by regular updates.

    Now I appreciate why Gates and his colleagues want to call these technologies «vaccines.» If they can persuade the body politic that injectible credit cards or injectible surveillance trackers or injectable brain-machine interface nanotechnologies are «vaccines,» then they can enjoy the protection of a century or more of legal decisions and laws that support their efforts to mandate what they want to do. As well, they can insist that U.S. taxpayers fund, through the National Vaccine Injury Compensation Program, the damages for which they would otherwise be liable as a result of their experiments—and violations of the Nuremberg Code and numerous civil and criminal laws—on the general population. The scheme is quite clever. Get the general population to go along with defining their new injectible high-tech concoctions as «vaccines,» and they can slip them right into the vaccine pipeline. No need to worry about the disease and death that will result from something this unnatural delivered this quickly. The freedom from liability guaranteed by the PREP Act through the declaration of an emergency—and the ability to keep the emergency going through contact tracing—can protect them from liability for thousands if not millions of deaths and disabilities likely to follow such human experimentation. Ideally, they can just blame the deaths on a virus.

    A colleague once told me how Webster’s Dictionary came about. Webster said that the way the evildoers would change the Constitution was not by amending it but by changing the definitions—a legal sneak attack.

    […]

    The perpetrators of this fraud are trying a very neat trick—one that will help them go much faster and cancel out a lot of risk—at our expense. I understand why they are doing it.

    What I don’t understand is why we are helping them. Why are we acquiescing in calling these bizarre and deeply dangerous concoctions «vaccines»? –Catherin Austin Fitts

    .

    Jubal


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