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Macarena Olona; la importancia de la sociedad civil

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Para aquellos que no tenemos vocación de intelectual, las ideas que más satisfacción nos causan son las que menos sustento racional tienen, pero que tienden a demostrarse ciertas a lo largo de los años una y otra vez. Es la mezcla de saber que nuestro instinto funciona correctamente junto con la incomprensión de aquellos que no entienden cómo es posible que una tesis que no tenía una Excel detrás pueda resultar acertada.

Una de esas ideas es la desconfianza más absoluta contra cualquier político que provenga de la Abogacía del Estado. ¿Por qué? Pues podría escribir varias páginas intentando explicar la psicología e incentivos que comparten la mayoría de las personas que acceden a este cuerpo estatal y, especialmente, de aquellos que lo abandonan temporalmente para probar suerte en cualquier partido político que les reclute. Pero creo que es más sincero decir que hay un patrón que solo nuestro inconsciente puede percibir y al que nos negamos a escuchar.

Abogados… del Estado

Empezamos la legislatura con tres Abogados del Estado que despertaban las simpatías de la derecha social española. Cada uno en un partido: Almeida del PP, Olona de VOX y Edmundo Bal de Ciudadanos. Con distintos grados, ninguno de estos tres políticos mantiene ya ningún prestigio entre sus votantes.

Es especialmente llamativo el caso de Macarena Olona, ya que VOX, por su propia naturaleza, debería atraer a políticos que estuvieran firmemente comprometidos con ciertos valores, por los cuales pagan un precio social relativamente alto. Así que sus recientes declaraciones sobre la violencia machista podrían ser incompresibles al contradecir el núcleo central del ideario del que era su partido hasta hace pocos meses.

Pero lo cierto es que estamos ante algo normal. Simplemente, ha pasado lo que lleva pasando desde siempre: los políticos profesionales (y los Abogados del Estado son su principal cantera) dicen lo que les toca decir, cuando les toca decirlo. Hay mucha gente, ya sea por juventud o por llevar muchos años alejados de la política, que han recibido la llegada de VOX a las instituciones como algo revolucionario. Y ciertamente tiene su importancia, pero no la suficiente como para cambiar las reglas por las que se mueven los políticos.

De ahí la importancia de que las ideas se defienden desde la sociedad civil y no delegarlas a la política. VOX sigue oponiéndose a las políticas de género, ¿pero por cuánto tiempo? El PP y Ciudadanos ya se bajaron de ese carro hace mucho, y las declaraciones de Macarena Olona demuestran que incluso en VOX hay personas que podrían abogar en esa dirección algún día. Sería el enésimo robo de cartera que sufre la derecha social por su costumbre en subcontratar aquello que solo puede hacer ella misma: defender sus valores todos los días del año.

1 Comentario

  1. Por primera en varios años estoy totalmente de acuerdo con Fernando Parrilla.


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