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Milei, la opción liberal

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Las recientes elecciones PASO (primarias, abiertas, simultaneas y obligatorias) en Argentina han tenido un doble efecto inesperado que ha sorprendido a una ciudadanía hastiada del un establishment incompetente y una crisis económica galopante y en crecimiento, pero también ha ratificado algunos rasgos generales que han arropado la vida pública del ese país hasta hoy.

Durante la gestión de su gobierno, Mauricio Macri demostró su incapacidad para promover unas reformas económicas serias para paliar la crisis en la que se encontraba Argentina. Las pocas medidas que su gobierno tomó en materia económica estuvieron reducidas al gradualismo, lo que no resolvió el problema en última instancia. 

Sin embargo, el retraso de aquel país no se debe a la coyuntura ni al momento político del gobierno mal llamado liberal de Macri, ni siquiera al kirchnerismo anterior a su gobierno. La crisis se debe, en primer lugar, a la rancia sombra de un peronismo arraigado en el ideario social que se refleja en la política de forma determinante. 

Las primarias, donde se votaron las listas de candidatos para el poder legislativo de cara a las elecciones del 14 de noviembre, son un reflejo previo de ambiente político que se vive y la fotografía general de la situación y los posibles resultados finales de noviembre. Eso lo demuestra la contundencia con la que el presidente argentino, Alberto Fernández, se refirió a los resultados una vez conocidos: “algo no hemos hecho bien”. Lo cierto es que el actual gobierno argentino es el reflejo de la cadencia de un sistema y una idea alrededor de la cual el pueblo argentino no ha podido escapar desde hace décadas: el tropiezo irresistible y continuo de la sociedad argentina, el peronismo.

Pero hubo otro efecto en las PASO que nadie vio venir, al menos con la contundencia con las que los resultados a su favor se revelaron. Y lo cierto es que cuando la izquierda más radical se barniza con la autoridad para poner etiquetas, uno se da cuenta que va por el camino correcto: los medios argentinos e internacionales se refirieron a Javier Milei como ‘el fenómeno de ultraderecha’, ‘el ultraliberal antisistema’, o ‘la derecha que se radicaliza con el voto militar’. Es ese fenómeno, precisamente, el que ha eclipsado con su sorpasso la derrota del kirchnerismo.

Se puede estar más o menos de acuerdo con las ideas que promueve Milei, en cierta medida en un país como Argentina, incluso, pueden ser discutibles, pero las ideas que defiende no se limitan a la demagogia inútil de la que está plagada la región latinoamericana ¿Milei es un populista? El tiempo lo dirá, pero en un país y una región plagados de populismos, uno que defienda la libertad como valor primigenio de la sociedad y el individuo y la economía de mercado como base para el crecimiento y el desarrollo, es una especie muy poco vista por esos parajes.

Pues es ese líder el que ha quedado en tercer lugar en las primarias. Con su formación sólida en economía y su experiencia profesional a Milei nadie le ha regalado nada ni se debe a los poderes económicos y mediáticos que plagan el continente. 

Milei puede ser etiquetado como un antisistema, pero es el antisistema que queremos porque defiende, en esencia, ideas y aunque la política se trata de emociones y sentimientos, es posible que ese concepto tan difícil como es la ‘libertad’ cale en el espíritu de la sociedad y que aquellas ideas tan denostadas por los propietarios de la moral -la izquierda-, que se empecinan en guiar al despeñadero a las sociedades latinoamericanas, se transformen en realidades.

Es probable que Milei no gane las próximas elecciones legislativas, pero su partido tendrá una representación importante en un Congreso desacostumbrado a verdades como templos (como en gran parte de los países del entorno), desde ahí se ocupará de desmitificar aquellas vacas sagradas que han llevado a la región al subdesarrollo: sistema de pensiones, bancos centrales, proteccionismo, tasas arancelarias, etc. Como dijo el propio Milei: “Vos podés dar mucha batalla cultural, pero si no hay una opción electoral de las ideas de la libertad es muy complicado”.

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