Skip to content

Mises no comprendió a Menger

Compartir

Share on facebook
Share on linkedin
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email

Si Bitcoin no ha tenido la acogida merecida en la escuela austriaca, es en buena medida por las interpretaciones de Mises que lejos de construir sobre las sólidas y claras ideas de Menger, trata de corregirlas de forma poco acertada. Empecemos con la crítica que le hace Mises a Menger:

Pero hasta ahora se ha descuidado una cuestión: ni Menger ni ninguno de los muchos investigadores que han tratado de seguirle han intentado realmente resolver el problema fundamental del valor del dinero […]; pero no han dado una contestación a la pregunta clave: ¿cuáles son los determinantes del valor de cambio objetivo del dinero? Menger y Jevons ni siquiera han llegado a tocar el problema (Mises, 1997, p. 91. El énfasis en esta y las demás citas es siempre mío)

Esta afirmación, con todos los respetos, es un auténtico disparate.  Toda la obra de Menger y en particular su libro Principios de Economía Política consiste en demostrar de manera metódica y concienzuda que no hace falta ninguna teoría adicional para dar explicación al valor del dinero[1] distinta de la teoría del valor subjetivo aplicable a cualquier bien.

En mi opinión una de las razones por las que Mises no comprende a Menger se debe a que no prestó la suficiente atención al significado que Menger le da al término “mercancía”.  Puede parecer una cosa bastante tonta, pero después de haber pasado mucho tiempo analizándolo creo que no lo es en absoluto.  Menger es muy riguroso cuando se refiere a mercancías, hasta el punto de dedicarle un capítulo completo, el capítulo VII titulado “Teoría de la Mercancía”. Y este rigor se debe a que para Menger el dinero es la mercancía por excelencia, siendo mercancía cualquier bien destinado al intercambio. Veamos la definición de Menger:

Con todo, la ciencia económica necesita, para sus exposiciones, de una denominación que incluya a todos los bienes económicos susceptibles de intercambio, sea cual fuera su masa, corporeidad, volumen, movilidad, su carácter como producto del trabajo o la persona que los ofrece. De ahí que un gran número de economistas, sobre todo germano-parlantes, entienda por mercancías los bienes (económicos) de todo tipo destinados al intercambio. (Menger, 2012, Capítulo VII -1)

Por mercancía Menger se refiere a cualquier tipo de bien.  Puede ser intangible e incluso puede ser inicialmente un bien no económico (no escaso) de ahí que ponga el término “económicos” entre paréntesis.  Esto sería por ejemplo el caso de artilugios como conchas o piedras talladas que muchas tribus fabricaron con el único propósito de ser medios de cambio, que adquirirían carácter económico en el momento en que fueran demandados por otros individuos que aprecien sus cualidades como medio de cambio (transportable, difícil de falsificar, escaso, etc).   Bitcoin nunca fue el primer bien cuya utilidad es ser exclusivamente medio de cambio, esto viene de muy atrás tal y como explica Nick Szabo al referirse a lo que él llama collectibles. Szabo, por cierto, es el creador de Bitgold, que es el sistema que sirvió de base para crear Bitcoin.

Continúa Menger:

A partir de dicho concepto de mercancía, entendido en su sentido científico, se puede comprender de inmediato que el carácter de mercancía no es una propiedad intrínseca del bien en cuestión, sino sólo una especial relación de la misma hacia aquella persona que dispone de ella, una relación cuya desaparición entraña, a su vez, la desaparición del carácter de mercancía de los bienes mismos. Y así, un bien deja de ser mercancía en el instante mismo en que el sujeto económico que dispone de ella renuncia a su intención de venderla o bien pasa a manos de una persona que no tiene intención de intercambiarla, sino de consumirla (Menger, 2012, Cap. VII – 1).

Deja claro que él en todo momento se refiere al significado científico del término mercancía, y por tanto es así como hay que entender todo su trabajo:

De lo dicho se desprende una doble conclusión: en primer lugar, que con la alusión genérica al dinero como “mercancía” no se avanza ni un solo paso en el intento de explicar la posición peculiar del dinero en el círculo de las mercancías; y, en segundo lugar, que la opinión de quienes niegan el carácter de mercancía del dinero “porque el dinero, en cuanto tal, y sobre todo bajo la forma de moneda acuñada, no sirve para ningún fin de uso” es insostenible (prescindiendo además del desconocimiento de la importante función del dinero que esta afirmación encierra), ya por la sencilla razón de que esta objeción es aplicable también a la cualidad de mercancía de todos los restantes bienes. Efectivamente, ninguna “mercancía”, en cuanto tal, sirve para fines de uso, al menos en su forma o presentación comercial (en barras, balas, paquetes, etc). Para poder ser usado, todo bien debe dejar de ser mercancía, debe perder la forma normal con que aparece en el mercado (hay que diluirlo, romperlo, partirlo, trocearlo, desempaquetarlo, etc.). Los metales nobles aparecen en barras y monedas acuñadas y la circunstancia de que para que se les pueda emplear en sus diferentes usos haya que empezar por despojarles de estas formas de circulación no justifica de ningún modo que se ponga en duda su carácter de mercancía. (Menger, 2012, Cap. VII – 1 nota al pie 5)

Aquí Menger condena como insostenible la opinión que más tarde elaboraría Mises con total claridad y rotundidad. Para Menger una moneda o lingote de oro es una mercancía precisamente porque no se consume, mientras que para Mises una moneda de oro es mercancía ¡¡por la razón contraria!!, es mercancía según Mises porque el oro podría consumirse (electrónica o joyería).  Volvemos a Mises y constatamos cómo clasifica el dinero en diferentes categorías, una de ellas es el “dinero-mercancía”:

Podemos llamar dinero-cosa o dinero-mercancía (Sachgeld) a aquel tipo de dinero que es al mismo tiempo una mercancía (Mises, 1997, p.34)

En Menger sería una redundancia hablar de “dinero-mercancía” porque para él todo dinero es mercancía por definición. Recordemos la cita de más arriba: “con la alusión genérica al dinero como “mercancía” no se avanza ni un solo paso en el intento de explicar la posición peculiar del dinero en el círculo de las mercancías”.  Por tanto sólo cabe interpretar que Mises no utiliza el mismo significado que Menger para la palabra mercancía, y se está refiriendo aquí a que el material del que está hecho ese “dinero-mercancía” tiene una utilidad distinta a la de ser medio de cambio.

Con respecto al valor del dinero, dice Mises lo siguiente:

Cuando explica el valor de los bienes, el economista puede y debe limitarse a considerar como dado el valor de uso subjetivo, dejando la investigación de sus orígenes al psicólogo; pero el problema real del valor del dinero comienza sólo cuando se constata que no tiene valor de mercancía, es decir en el momento de rastrear los determinantes objetivos de su valor subjetivo, ya que el dinero no tiene valor subjetivo alguno sin un valor de cambio objetivo […] Al revés que las mercancías, el dinero nunca puede usarse a menos que posea un objetivo valor de cambio o poder de compra (Mises 1997 p.72)

Aquí queda ya meridianamente claro que para Mises el valor de una mercancía necesariamente implica una utilidad distinta a ser medio de cambio, mientras que para Menger lo que caracteriza a una mercancía es precisamente ser medio de cambio, es decir, que no es necesario que tenga otros usos distintos a ser medio de cambio.

Con este análisis no trato en absoluto de defender que Menger utilizara un significado correcto de mercancía y Mises otro incorrecto.  Aunque sí quiero insistir en que Menger fue muy cuidadoso al definir el término mercancía dedicándole un capítulo entero, cosa que Mises no hizo.  Lo relevante de usar significados distintos son las siguientes implicaciones:

  1. Para Menger el carácter de mercancía no es una cualidad intrínseca del bien, sino sólo una especial relación de la misma hacia aquella persona que dispone de ella. Esto implica que bienes como la moneda fiat, Bitcoin o los collectibles de Szabo son mercancías según Menger.
  2. Para Mises el carácter de mercancía si que es una cualidad intrínseca del bien, y además acota su significado a bienes que han de tener si o si utilidad no monetaria.  Acotación que en ningún momento hace Menger.  Quiero resaltar además que el hecho de que Menger ponga como ejemplos de mercancía bienes con utilidad no monetaria (piel de oso, etc) no sería de ninguna manera justificación para decir  que Menger coincide con Mises en la idea de que una mercancía debe tener una utilidad distinta de la monetaria.  Los ejemplos son eso, ejemplos, y no se puede pretender que sean exhaustivos.  Lo relevante científicamente son los conceptos.

De lo anterior se deduce que Mises no acaba de asimilar la Teoría del Valor Subjetivo expuesta por Menger en lo que se refiere al dinero, pues necesita atarlo a lo que él denomina valor de uso objetivo tal y como demuestra el significado que le da al término “mercancía” y sobre todo tal y como demuestra su afirmación de que el dinero sólo puede valorarse en el supuesto de que previamente tenga un cierto valor de cambio objetivo debido a otro uso distinto de ser medio de cambio.

A partir de ahí comienza lo peor de lo peor de Mises, que es requerir que el dinero ha de poseer valor objetivo de cambio antes de ser útil como dinero:

En efecto, puesto que el dinero, al revés que los otros bienes, sólo puede realizar su función económica cuando posee un valor de cambio objetivo, el análisis de su valor subjetivo requiere previamente el de su valor de cambio objetivo. En otras palabras, la teoría del valor del dinero nos retrotrae del valor de cambio subjetivo al valor de cambio objetivo. (Mises, 1997, p.76.)

Pero, como dijimos anteriormente, el valor de uso subjetivo del dinero, que coincide con su valor de cambio subjetivo, no es otra cosa que el valor de uso anticipado de las cosas que con él se van a comprar. El valor subjetivo del dinero tiene que medirse por la utilidad marginal de los bienes por los cuales puede cambiarse. (Mises, 1997, p.84)

En este último párrafo Mises confunde la utilidad del dinero con su precio.  El valor de los medios de cambio, incluido el dinero, no es el valor de las cosas que con él se van a comprar, sino que deriva del valor añadido que proporcionan los intercambios que dichos medios facilitan.  Menger deja claro que en un intercambio el bien que recibes es más valioso que el bien que entregas.  De ese incremento de valor es de dónde deriva el valor de los medios de cambio (lo que Menger denomina mercancías) aunque no tengan ningún uso distinto a ser de medio de cambio, pues los medios de cambio son una herramienta que facilita incorporar esa diferencia de valor.

Los bienes cuya única utilidad es ser medio de cambio derivan su valor de los costes que ahorran en el intercambio con respecto a las alternativas disponibles para intercambiar (trueque u otros medios de cambio) y también de los nuevos intercambios que posibilitan. Los costes o limitaciones de los medios de cambio los detalla Menger minuciosamente en el Capítulo VIII de Principios de economía política “La Capacidad de venta de las mercancías”. 

Estos costes dependen de cualidades como la cantidad ofrecida con respecto a la demandada (escasez), la divisibilidad, costes políticos, transportabilidad, durabilidad, costes de almacenamiento, etc. Cuanto menores sean los costes que implica utilizar el medio de cambio, mayor será el valor añadido neto que se obtiene de dicho intercambio. Ese valor neto (subjetivo) es la razón por la que se demanda dicho medio de cambio.

Y este valor del medio de cambio no se distingue en nada al valor que le damos al servicio de un broker o intermediario comercial, un periódico de anuncios clasificados, wallapop, una lonja o una bolsa de valores.  Nos facilitan el intercambio y por ello los demandamos e incluso estamos dispuestos a pagar una comisión por utilizarlos, porque el valor añadido que nos proporciona el intercambio es mayor que la comisión que pagamos.

La necesidad de intercambiar es una necesidad como otra cualquiera, y cualquier bien que satisfaga esa necesidad es útil y por tanto valioso. Estos bienes son los medios de cambio y son útiles ya solo por eso, independientemente de que además pudieran tener otras utilidades o no. No es necesaria ninguna teoría especial para analizar el valor de los medios de cambio ni tampoco para el dinero más allá de la teoría que expone Menger para cualquier otro bien.  Y por descontado que no es necesario ningún teorema ad-hoc, como el teorema de regresión.

En conclusión, Mises no entendió a Menger porque no puso en relación el valor de  intercambiar[2] con la utilidad que tienen los medios de cambio para permitir incorporar el valor que nos proporcionan dichos intercambios de manera más eficiente y barata[3]. Este valor cobra mucha más importancia si tenemos en cuenta además la cantidad de intercambios que de otra manera nunca se producirían sino es gracias al abaratamiento que los medios de cambio proporcionan.  

Por reducción al absurdo, ¿Cuál sería nuestra riqueza si no pudiéramos intercambiar entre nosotros en absoluto? Muy pequeña, probablemente una riqueza de supervivencia.  Supongamos que todos sabemos que intercambiando seríamos infinitamente más ricos y que alguien inventa un bien cuya única utilidad es posibilitar el intercambio, ¿Qué demanda tendrían las unidades de ese bien y qué relación tendría su valor con respecto a toda la riqueza adicional que permitirá crear?

************************

Agradecimientos:

A mi maestro Carlos Bondone por revisar este trabajo, pero sobre todo por ayudarme a entender, entre otras muchísimas cosas, que el intercambio es un bien económico en sí mismo, idea central de la conclusión.

A Fernando Nieto también por revisar este trabajo, pero sobre todo por ayudarme a entender la función de los medios de cambio como herramientas que maximizan el valor de los intercambios, también concepto fundamental de mi conclusión.

************************

Bibliografía

Bondone, Carlos (2020), Teoría Económica Subjetiva Solidaria – 3a Edición

Menger, Carl (2012) [1871] , Principios de Economía Política, Bubok Publishing

Mises, Ludwig Von (1997) [1912], La Teoría del Dinero y del Crédito. Unión Editiorial

Nieto, Fernando (2020) Exchange Friction Formula. Publicado en Twitter

************************

[1] Normalmente en este punto utilizaría el término más general “Moneda” según la taxonomía de Bondone (2020, p. 71).  Excepcionalmente usaré el término “Dinero” utilizado por Menger y Mises.

[2] Bondone, 2020, p.34  “El intercambio es un bien económico”

[3] Nieto, 2020 “Un medio de cambio será utilizado y atesorado durante un determinado periodo de tiempo, siempre que sirva para reducir los costes de un intercambio, ayudando a maximizar el valor neto creado por el intercambio”

1 Comentario

  1. «Este valor cobra mucha más importancia si tenemos en cuenta además la cantidad de intercambios que de otra manera nunca se producirían sino es gracias al abaratamiento que los medios de cambio proporcionan. »

    …se producirían si no es gracias…


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más artículos

¿Víctimas sin victimarios?

La arbitrariedad y la inseguridad jurídica auspiciadas por el gobierno capitaneado por Pedro Sánchez Pérez-Castejón sigue desplegándose a una inusitada velocidad. Como muestra de que su alianza con fuerzas políticas

Energía buena, bonita y barata

La energía nuclear puede competir sin subvenciones, de tú a tú, con el gas y el carbón. Es segura, gracias a la tecnología de los reactores de última generación. Y es limpia.

Realismo y teorías económicas

Realismo y abstracción no son incompatibles. La economía, como cualquier otra ciencia, tiene que tender hacia el mayor realismo posible. Existen dos tipos de abstracción (precisa y no precisa). Y depende del tipo de abstracción que se use, podemos determinar si una teoría o modelo es realista o no.