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¿Por qué escapan los venezolanos del paraíso socialista?

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Los venezolanos están escapando de una dictadura que ha arruinado sus vidas.

Los desplazamientos de grupos humanos han sido constantes desde la remota prehistoria. La primera migración fue la que sacó de su tierra originaria a nuestros ancestros para expandirse por el resto del mundo. Son conocidos los desplazamientos de población del campo a la ciudad que han sido registrados en todas las civilizaciones. Famosas son las conquistas romanas, las invasiones bárbaras y las navegaciones vikingas. A partir de 1492, comienza la era de los grandes movimientos migratorios y de expansión de las grandes potencias europeas, lejos de las guerras que sacudían Europa y buscando la tierra de promisión, impulsadas por el sueño de hacer fortuna, sin restricciones legales y más bien guiados por la voluntad individual. Se estima que entre 1800 y 1940 cruzaron el océano más de 55 millones de europeos: Estados Unidos fue el gran receptor de migraciones humanas, al recibir a inicios del siglo XX a casi 1.300.000 extranjeros por año; luego le seguirían Australia, Canadá, Argentina y Brasil, mientras que unos 14 millones de chinos se marchaban a Indonesia, Tailandia, Malasia o Vietnam.

En algunos momentos de la historia, la miseria, la violencia institucional, el colapso de algunos Estados y la formación de otros nuevos han provocado movimientos masivos de población entre países y continentes en contra de la voluntad de sus protagonistas. Personas huyendo de grandes hambrunas, de guerras tribales, de la esclavitud, de proyectos megalómanos de ingeniería social; minorías étnicas perseguidas por causas raciales o simplemente ciudadanos derrotados en una guerra que se han visto obligados a escapar de sus tierras de nacimiento buscando nuevos horizontes, tales como los palestinos, judíos, armenios o griegos, entre otros.

La I Guerra Mundial produjo 8 millones de refugiados y la II Guerra Mundial elevó esa cifra a otros 30 millones. En épocas recientes, la guerra de los Balcanes produjo 4 millones de desplazados, las hambrunas africanas, Siria, Senegal, Etiopía, Sudán y Libia han sido también casos resonantes de desplazamientos humanos.

El caso latinoamericano más conocido, en épocas recientes, ha sido el colombiano con un millón de campesinos desplazados por la violencia territorial y miles de exiliados por las acciones de la guerrilla y el paramilitarismo.

El caso de Cuba constituye un ejemplo de cómo el comunismo, a pesar de sus muros, campos de concentración y prohibiciones violentas de salida de sus ciudadanos, no logra detener la fuga de los habitantes de aquellos países que han tenido la desdicha de caer bajo el signo de la hoz y el martillo. En su reciente libro, Memorias del Comunismo, el escritor Federico Jiménez Losantos, con abundante documentación bibliográfica de primera mano, cifra el número de muertos bajo los regímenes comunistas en 100 millones de personas, correspondiendo a la Unión Soviética de Lenin y Stalin el triste registro de más de 30 millones de muertos, por hambre, campos de concentración o sencillamente ejecuciones sumarias. La China de Mao, con los tristemente célebres programas conocidos como el Gran Salto Adelante o la Revolución Cultural también tiene sobre su conciencia millones de muertos; la Camboya del genocida Pol Pot, quien de los 7 millones de habitantes del país condujo a la muerte aproximadamente a 2 millones de personas, Corea del Norte, Vietnam y los países del este de Europa también tienen sus estadísticas de muerte no menos escalofriantes.

La isla de Cuba, un país con una población de 11.5 millones de personas tiene en el exilio aproximadamente 3.5 millones. Las razones por las cuales los cubanos se lanzan al mar exponiendo sus vidas son las mismas por las cuales la gente lo ha hecho en otros regímenes comunistas: pobreza material, discriminación, violencia y falta de futuro. La gente emigra de este país para vivir con dignidad, mejorar su salario y poder desarrollar sus aptitudes profesionales, en fin, para intentar cambiar su suerte. La gente se fuga de la isla, aun sabiendo que pueden perecer cruzando el estrecho de Florida o ser acribillados por la guardia del régimen al intentar la salida y ser descubiertos. Después de la revolución se han producido grandes oleadas migratorias como la Mariel en 1980, durante la cual salieron en pocas semanas 125.000 personas hacia Miami, y la crisis de los balseros de 1994; después de esa fecha se calcula que han salido otras 600.000 personas en un país que hasta la llegada del comunismo había sido un receptor de inmigrantes: ahora nadie quiere vivir ahí.

La última conquista del comunismo, Venezuela, no ha corrido con una suerte diferente. Si nos preguntamos por qué la gente se quiere ir de Venezuela, aun sabiendo que afuera se enfrentará a desconocidas dificultades y tendrá que enfrentar las inclemencias que azotan a todo inmigrante desprovisto de bienes de fortuna, las respuestas son las mismas que encontramos cuando preguntamos por qué la gente se escapó de la Rusia soviética, de la China de Mao, de la Alemania del Este a pesar del Muro o de la Cuba de los Castro.

El diario argentino Clarín reseñaba el 10 de febrero de este año cómo salía la gente y se apiñaba en el puente Simón Bolívar que une a Venezuela con Colombia por el estado de Táchira: bolsos, sillas de ruedas, niños en brazos y casi nada más, cargaban las personas en su huida. Este hecho sintetizó de un modo dramático el cuadro de desastre que devora el país bolivariano. Se calcula que 35.000 personas escapaban diariamente esos días de febrero de la revolución chavista, donde la crisis económica, la inseguridad y el desabastecimiento son dominantes. Según la revista colombiana Semana, en un extremo grotesco de este drama hay incluso quien ofrece dinero a los venezolanos por su cabellera, para venderla luego a fabricantes de pelucas.

Los venezolanos huyen de su país porque ya no soportan tener que pelear en las largas colas por una barra de mantequilla, buscar comida en la basura, encontrarse con anaqueles vacíos de alimentos y medicinas, hospitales sin camillas y sin medicamentos o ver cómo los médicos del Hospital de Maracaibo operan a un paciente con la luz de un celular o las madres dan a luz fuera del quirófano. Al mismo timpo, el dictador bolivariano informa a los medios de comunicación de que los países vecinos “están robando cerebros” y en Venezuela se está formando la mejor generación de científicos y profesionales, pero las universidades no abren sus cursos académicos porque no hay alumnos y en muchos casos tampoco hay profesores, el Instituto de Investigaciones Científicas (IVIC) se queja que ya de que no puede seguir trabajando porque no tiene los más elementales recursos para seguir operando y el financiamiento apenas alcanza para las nóminas después de 59 años de existencia. Los padres de los alumnos, en algunos colegios, están solicitando ajustes en las mensualidades para conceder un bono de transporte al personal docente para que puedan desplazarse hasta los centros de enseñanza.

Mientras Maduro y su régimen minimizan la crisis humanitaria, la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR) califica de refugiados a la diáspora venezolana y llama a las naciones del mundo a solidarizarse. Se estima que ya hay fuera del país más de 3 millones de venezolanos. De esos, 500.000 están viviendo en Colombia, lo cual le ha causado problemas de diversa índole a ese país. En la vecina Cúcuta, cientos de venezolanos duermen en un polideportivo al aire libre y la iglesia de la ciudad distribuye 320.000 comidas diarias a los refugiados. En el vecino estado brasileño de Roraima, se calcula que viven 40.000 venezolanos y se han registrado brotes xenofóbicos con quema de casas donde residen familias que han cruzado esa frontera.

Los venezolanos se van porque no es seguro para sus vidas y las de sus hijos residir en un país con 30.000 muertos al año, donde cualquier ciudadano puede ser asesinado por un niño de 12 o 14 años para robarle un celular, porque la escasez y la hiperinflación han empobrecido a las familias y hay que recorrer diferentes expendios para conseguir comida o no conseguirla y porque no hay medicamentos y la gente muere tirada en las camillas de los hospitales. Los empresarios se van porque nadie garantiza la propiedad privada. Registrar una empresa puede durar en promedio de 6 a 8 meses, además de tener que pagarle a algún funcionario para que acelere el proceso. Por otro lado, la ley del trabajo convierte al empresario en esclavo de los trabajadores. Además, los caprichosos y arrogantes funcionarios gubernamentales pueden llegar en cualquier momento, sin orden judicial, cerrar el negocio, rematar la mercancía y meter preso por especulador o acaparador al dueño del establecimiento. Más de 22.000 médicos se han ido de Venezuela por las condiciones de trabajo deplorables que tienen que soportar y la escasez de material médico quirúrgico en los hospitales. El salario de un médico general es de 7.23 dólares y el de un especialista de 8.14 dólares al mes. Toda una generación de profesionales ha sido devorada por la crisis y ha visto rotos sus sueños de tener un cargo bien remunerado y una casa. Abogados vendiendo chocolates en un autobús en Lima, médicos en Chile abandonando y rematando sus bienes en Venezuela para intentar rehacer sus vidas, ingenieros en Madrid de repartidores de pizzas en una moto y especialistas en diversas áreas ejerciendo oficios alejados de sus profesiones intentan alargar su exilio esperando que algo pase en el país que les permita un retorno que luce cada vez más lejano.

Los venezolanos están escapando de una dictadura que ha arruinado sus vidas, sometiendo a la población a prácticas de empobrecimiento económico y control social. Las causas no son diferentes a las razones por las cuales los cubanos se lanzan en una balsa a luchar con los tiburones o los alemanes del este intentaban saltar el muro.

6 Comentarios

  1. Muy bueno este artículo.
    Muy bueno este artículo. Sirve para desmontar las falsedades del régimen que sigue sosteniendo que hay una guerra económica que conspira contra el pais y sus instituciones. Los empleados públicos no dependen de la nómina del imperialismo y ganan menos que un obrero haitiano. El comunismo vino para quedarse y todavía la gente no quiere admitirlo. Somos rehenes de los cubanos, rusos y chinos y del comunismo internacional. Si los gringos no nos apoyan terminaremos contaminando a todo el continente de este mal que parece eterno. Dentro de poco empezaremos a comernos los unos a los otros mientras los del régimen siguen desayunando con caviar.

  2. En los últimos 5 años donde
    En los últimos 5 años donde la dictadura de Nicolás Maduro ha multiplicado por mil las políticas destructivas de su mentor el país se convirtió en un campo de concentración general. Pequeños guetos se han tenido que crear para sortear la miseria a la que nos han llevado. Familias enteras como la mía donde los padres dejamos de alimentarnos para que nuestras hijos puedan tener algo que comer. Así y más cruda y dolorosa es la realidad en Venezuela. Puedo brindar mi testimonio no desde el anonimato sino desde la denuncia pública para que sirva de mensaje a los que desde España pretenden hacerle el juego a la tiranía caribeña del siglo 21. En 5 años me han robado 2 vehículos apuntándome con armas de fuego, fui secuestrado por 7 horas sin saber nunca donde estuve ni en manos de quien, unos motorizados me persiguieron y me apuntaron con una pistola para robar mi móvil y así puedo continuar describiendo lo que es el horror de mi país.

  3. Eres muy acertado en tus
    Eres muy acertado en tus apreciaciones, Venezolano Anonimo. Sin embargo posiblemente te falta algo de informacion y es lo que constantemente comento con algunos de mis compatriotas revolucionarios y les pido que se quiten el vendaje de los ojos, que estan manipulandonos y les hablo de la forma como el gobierno actua sobre nuestro cerebro reptil (buscar detalles sobre este tema en Internet). Al adueñarse de los medios de produccion de alimentos, por citar un ejemplo, y racionarnoslo y obligarnos a obtener el famoso «Carnet de la Patria» sin el cual no seremos beneficiados con el no menos famosisimo «CLAP» (bolsa de alimentos, con cuatro o cinco productos de los cuales tres son de procedencia foranea y que son obtenidos con sobreprecio para el disfrute de los intermediarios, del mismo gobierno) y lo mismo sucede con las medicinas y algunos eventuales «beneficios», como la cirugia ocular, entre otras, sin lo cual se nos niega vulgarmente en nuestra cara y por television en las larguisimas, frecuentes y soeces alocuciones presidenciales y de otros lugartenientes del mismo. En el paraiso venezolano las bondades se inician en Maiquetia (aeropuerto que sirve a Caracas). Hace unos dias una exvecina procedente de Londres, donde labora desde hace unos años sufrio el despojo, por parte de unos funcionarios aeroportuarios, de mil euros y dos portaequipajes donde traia regalos para sus familiares, especialmente pasta dental, desodorantes, toallas sanitarias, labiales y otros productos de maquillaje,alguna indumentaria para sus sobrinas y medicamentos cardiovasculares para su abuela. Ante la desesperacion y el terror la muchacha irrumpio en un llanto desconsolado por lo cual la obligaron a callar bajo la amenaza de romperle el pasaporte. Como les parece mis estimados compatriotas ? El otro «detallito» fue que tuvo que viajar a San Cristobal(oeste de Venezuela, limites con Colombia)por tierra a unos 700 kilometros, porque las lineas aereas venezolanas son una especie en extincion y existen solo dos lineas operativas. La tragedia se hizo presente nuevamente. el autobus donde viajaba fue atracado por una banda de delincuentes y la cosa no paso a mayores porque dos pasajeros resultaron militares de civil quienes hicieron su trabajo poniendo en fuga a los asaltantes, no mayores de 18 años, formados en «revolucion». En este sentido bueno es recordar que «el comandante supremo y eterno» decia que «ser rico es malo» y que en caso de necesidad se podria tomar lo que es de otro. En ese mismo orden de ideas ser rico es malo para los que no comparten la revolucion, porque se dice que Maria Gabriela (hija del fallecido presidente) es multimillonaria en «verdes billetes» y ni hablar del resto de los allegados y miembros del gobierno. Y tambien tenemos balseros, quienes arriesgando la vida se trasladan a las isla vecinas en busca de nuevos horizontes para ellos y sus familias. Open your eyes my brothers ! Un abrazo revolucionario !.

    • Agradezco tus comentarios,
      Agradezco tus comentarios, los cuales complementan el escrito y probablemente también sean insuficientes para ilustrar la realidad que se ha emponzoñado con ese noble país. Tenemos un gobierno comunista que busca por todos los medios convertir a Venezuela en una hacienda de los que están en el poder. La mafia internacional rusa, china y cubana gobiernan En venezuela a través de títeres. Tenemos que empezar a digerir esa realidad.

  4. QUE BELLA REVOLUCION !!!!!!
    QUE BELLA REVOLUCION !!!!!!!!!!!!!!! NOS HAN PISOTEADO EL GRAN ORGULLO DE SER VENEZOLANOS, AHORA,DESPUES DE QUERERNOS EN TODO EL MUNDO, NOS RECHAZAN COMO MALAS PLAGAS……..ESO NO PUEDE TENER PERDON DE DIOS , LA DESTRUCCION DE UN PUEBLO TAN RICO Y GENEROSO CONVERTIDO EN UN DOLOR Y UNA VERGUENZA…DONDE NO TENEMOS NADA, DONDE HASTA DE NUESTROS HIJOS NOS HAN SEPARADO, MERECE UN CASTIGO SIN TREGUA.. QUEREMOS NUESTRA PATRIA LIBRE………Y NUESTROS HIJOS DE VUELTA EN CASA…………………………………

  5. Muy buen artículo, pero yo
    Muy buen artículo, pero yo sigo creyendo en que el socialismo del siglo XXI es mejor que el pacto de Punto Fijo! El cual fué más catastrófico con el peor estallido social de nuestra historia (27 de febrero) en donde se ve que la crisis era peor que ahora , por qué ahora no explota? Porque el pueblo está feliz con el comandante Chávez y con su hijo Maduro, así que el que se vá lo hace por qué quiere. La guerra económica es que nos ha llevado a esto y los que se van es por que quieren seguir viviendo como colonia del imperio yanqui! . Venezuela se respeta!


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