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Praxeología e Historia: diferencias

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Las ciencias de la acción humana se dividen en dos ramas principales: la Praxeología y la Historia[1]. A esta distinción podemos denominarla dualismo metodológico de segundo orden. La diferencia básicamente está en que utilizan dos procedimientos metodológicos diferentes: la Historia sigue el método timológico de "comprensión" (Verstehen) mientras que la Praxeología sigue el método praxeológico de la "concepción" (Begreifen). Mientras que la comprensión timológica es a posteriori, la Praxeología es a priori. ("Timología" se deriva del griego thymos, que Homero y otros autores usaron para referirse al centro de las emociones y a la capacidad mental del ser vivo, que hace posible el pensamiento, la voluntad y el sentimiento).

Praxeología

La Praxeología estudia la acción humana en general, desde el punto de vista de sus implicaciones formales. La captación interna, a modo de introspección, de nuestro actuar, nos brinda la categoría a priori de lo que es la acción humana, como intento deliberado de pasar de una situación menos satisfactoria a otra que lo es más[2].

Interesa destacar que su método es el de la "concepción" o pensamiento conceptual y deductivo. Se refiere "a cuanto es obligado en toda acción humana. Implica invariablemente manejar categorías y conceptos universales".

Historia

La historia consiste en la recolección y sistematización de todos los datos de experiencia de la acción humana. Estudia las acciones humanas específicas en el tiempo y lugar. Trata el contenido concreto de las acciones de los hombres en el pasado. Carece, por tanto, de leyes. Examina las empresas humanas en toda su multiplicidad y variedad,

… and all individual actions with all their accidental, special, and particular implications. It scrutinizes the ideas guiding acting men and the outcome of the actions performed.[3]

Comprende cada uno de los aspectos de la acción humana. Así, no sólo hay una historia general, sino también existe historia sobre campos humanos más concretos. Podemos concebir una historia política, una historia militar, una historia de las ideas y la filosofía, una historia de las actividades económicas, de la tecnología, de la literatura, del arte, de la ciencia, de la religión, de la moral y de las costumbres y de cualesquiera otros aspectos de la vida humana. También la etnología, la sociología y la antropología en la medida en que no forma parte de la biología, son ciencias históricas; así como la psicología, en la medida en que no sea epistemología o filosofía. Igualmente, la lingüística, en tanto y en cuanto no sea lógica o fisiología de la palabra, forma parte de la historia[4].

El objeto de la historia es el análisis de los múltiples acontecimientos referentes a la acción humana. Para ello, el historiador necesita interpretar los sucesos utilizando varios instrumentos. El primero son las disciplinas no-históricas apriorísticas, es decir, la Praxeología, la lógica y las matemáticas, que nos proporciona las herramientas lógico-deductivas. En segundo lugar, la comprensión, que permite abordar las notas individuales que cada evento histórico presenta[5].

Existe gente que afirma que la historia debería ser wertfrei (ausente de juicios valorativos), y que el historiador debería aproximarse a los hechos históricos sin valorar ni prejuzgar. Pero, como hemos dicho, el historiador interpreta los hechos y "jamás aborda las fuentes históricas sin suposiciones previas".

La compresión timológica que utiliza el historiador es aquel conocimiento experimental sobre los fines y el contenido de los juicios de valor que han determinado y motivado las acciones y respuestas de los individuos en el pasado. Este análisis es primordial para el estudio de la historia. Nos informa de las valoraciones y preferencias que han provocado que un individuo (o grupo) actúe de una determinada manera para alcanzar ciertos fines. Esta compresión permite al historiador introducirse en el interior del individuo como método de conocimiento de sus valoraciones concretas. Esto es impredecible mediante la Praxeología y las demás ciencias.

The scope of understanding is the mental grasp of phenomena which cannot be totally elucidated by logic, mathematics, praxeology, and the natural sciences to the extent that they cannot be cleared up by all these sciences. It must never contradict the teachings of these other branches of knowledge.[6]

La Praxeología no tiene una relación especial con la timología, ya que es wertfrei (no le conciernen los objetivos últimos que la acción pueda perseguir). Estudia la teoría de la lógica de la acción en sí misma. No investiga los acontecimientos que producen una decisión específica, es decir, los motivos por los cuales una persona actúa. Al respecto, Mises señaló:

Its subject is not the content of these acts of choosing but what results from them: action. It does not care about what a man chooses but about the fact that he chooses and acts in compliance with a choice made. (…) The subject matter of praxeology and of that part of it which is so far the best developed—economics—is action as such and not the motives that impel a man to aim at definite ends.[7]



[1] Mises, L., Human Action: A Treatise on Economics, Foundation for Economic Education, Irvington-on-Hudson, New York, 1996, pp. 30.

[2] Íbidem, pp. 13.

[3] Íbidem, pp. 30.

[4] Íbidem, pp. 30-31.

[5] Íbidem, pp. 49.

[6] Íbidem, pp. 50.

[7] Mises, L., Theory and History, Yale University Press, New Haven, Conn., 1957, pp. 271-272.

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