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Seguridad jurídica en países del tercer mundo

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Una de las características del sistema judicial de los primeros años de la Roma Republicana era el secreto con que se guardaban las leyes por parte de los representantes del patriciado. Éstas eran aplicadas con el máximo rigor sobre la plebe que cuya posibilidad de defensa quedaba seriamente mermada, al no conocer el sistema legal y, por tanto, si la acusación que se les formulaba estaba penalizada por la ley.

En el año 462 antes de Cristo, el tribuno de la plebe Cayo Terentilio Arsa sugirió la elaboración de un nuevo código legal y que éste fuese público, de forma que los plebeyos pudiesen conocerlo, obteniendo así un grado mayor de seguridad jurídica. Así éstos podrían saber las disposiciones legales, conocer si la acusación que se les formulaba obedecía a un quebrantamiento legal real o imaginario, defenderse y no les sorprendería la pena impuesta si fuesen declarados culpables. Tras una larga resistencia inicial por parte del patriciado, se inició un proceso legislativo que incluyó una visita a Grecia para conocer la Constitución de Solón, y que concluiría con la aprobación y promulgación de la llamada Ley Decemviral, también conocida como la Lex Duodecim Tabularum (Ley de las Doce Tablas). Éstas se inscribieron en planchas y se colocaron en el foro, donde cualquier persona podría conocerlas.

Este proceso de publicidad legal constituye una de las bases que sustentan la seguridad jurídica de prácticamente cualquier país. Hoy en día, al promulgarse una ley, ésta ha de ser publicada en distintos boletines o diarios oficiales, de forma que cualquier ciudadano que lo desee pueda consultarla.

No obstante, no en todas las zonas del mundo ocurre de igual forma. Es famosa la experiencia que Robert Guest relató sobre el transporte de cerveza en Camerún. Con el objetivo de investigar el transporte de la misma por la selva de dicho país, se montó en un camión que iba a realizar un trayecto de unos 600 kilómetros con dicha mercancía. En principio se preveía que el trayecto pudiese ser finalizado en tres cuartas partes de un día, pero, al final, su duración fue de cuatro días. Indudablemente las pésimas carreteras, el hundimiento de un puente y las lluvias influyeron en la demora. Sin embargo, según el protagonista, el principal problema lo constituyó el hecho de ser detenidos por controles de policía 47 veces, con una demora en cada uno de ellos comprendida entre los cinco minutos y las cuatro horas. En cada uno de los controles se iniciaba un exhaustivo proceso de inspección del vehículo y su documentación, a la par que se empezaba a hablar de la forma en que se les debía «compensar» por haber infringido la ley. El pasajero no cesaba de preguntarse el motivo de estos controles. En uno de los controles pudo saber el motivo real, cuando el policía no encontró ningún problema y se inventó que se había violado una norma sobre el transporte de pasajeros en camiones de cerveza. Cuando Robert Guest le interpela al creer que dicha norma no existe, el policía le pregunta que si tiene un arma. Al obtener una respuesta negativa le dice «Bueno, yo sí, así que yo sé las normas».

Aunque, sobre el papel, es posible que estos países traten de observar las mismas formalidades que los denominados países desarrollados, con la publicación de sus leyes para que puedan ser conocidas, en la práctica dos policías, que no dejan de ser dos autoridades de un gobierno, pueden imponer su ley particular, no conocida y no recurrible, a cualquier particular. El ciudadano queda en una situación de indefensión absoluta, en el que sus derechos no existen, quedando en una situación no mejor que la de la antigua plebe romana.

Esta inseguridad jurídica constituye uno de los principales problemas de los países con menor grado de desarrollo, y que, sin duda alguna, influye en la situación en la que se encuentra gran parte de su población. Tratar de favorecer el desarrollo de estos países se vuelve misión casi imposible mientras que los gobiernos de dichos países no garanticen un mínimo nivel de seguridad jurídica. Esta inseguridad no sólo constituye una violación de los derechos fundamentales del individuo, sino que constituye una barrera muy fuerte para el desarrollo del país, al no tener el tráfico comercial unas normas claras y precisas sobre cómo llevarse a cabo y estar supeditado a la norma particular de, por ejemplo, un control policial.

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