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Un necesario nuevo marco de política económica

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De unos años a esta parte venimos viviendo una serie de cambios políticos, sociológicos y geoeconómicos de gran calado. Desde la pandemia, estos han conducido a una serie de importantes transformaciones que han acelerado a su vez determinadas tendencias económicas y revertido otras por completo. Como, por ejemplo, la tendencia a la baja de los tipos de interés previa a la invasión de Ucrania.

En el plano geopolítico -con las implicaciones económicas que ello conlleva-, podemos afirmar que nos hemos instalado en una especie de Segunda Guerra Fría que confronta a las democracias liberales frente al bloque liderado por China y Rusia (que incluiría a países como Irán, Venezuela y Corea del Norte). Este segundo bloque no solo es que trate de romper el orden liberal internacional en el plano político, sino asimismo las estructuras institucionales de la economía de mercado a escala global.

Reducir el riesgo geopolítico

Frente un escenario de elevada inestabilidad que, entre otras cosas incluye: el estancamiento y prolongación de la guerra en Ucrania, elevada inestabilidad en Oriente Medio, confrontación de Rusia con las democracias liberales, graves tensiones entre China y Taiwán, etc., muchas potencias están diseñando un nuevo marco de política económica para enfrentar dicho escenario.

Para ello, EE.UU., la UE y el G7 principalmente están optando por implementar medidas de reducción de exposición al riesgo geopolítico y de reindustrialización nacional (impulsada en su mayor parte por ayudas públicas). Mientras, invierten masivamente en sistemas de seguridad y defensa a nivel nacional. Todo ello -a excepción de la reindustrialización- supone un ligero cambio de rumbo con respecto a los planes de recuperación económica diseñados a escala supranacional tras la pandemia (por ejemplo, Next Generation EU y Repower EU), ya que estos estaban centrados principalmente en la transición energética, la digitalización y el reshoring.

Además, conviene recordar que la mayoría de ellos se financiaban a través de planes de emisión de deuda conjunta de los estados miembros. Una diferencia relevante es el foco que se ha puesto desde la invasión de Ucrania en garantizar el suministro de materias primas y una mayor visión defensiva de la alianza atlántica, con la consiguiente adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN.

Mayor gasto en Defensa

En este nuevo marco de política económica, el destino del gasto público ha variado sensiblemente, con un incremento notable del gasto en defensa. Por ejemplo, en Europa durante el año 2023, dicho gastó aumentó un 16% en términos interanuales, alcanzando el nivel más alto desde el año 1990 (SIPRI, 2024), con Ucrania lógicamente representando la mayor proporción sobre PIB, de un 37%/PIB.

Además, si analizamos dicha tendencia a nivel global, la suma de inversión en defensa alcanzó los 2,3 billones de euros, siendo este el mayor registro desde 1992, y representando un 2,3% del PIB global (mayor que el objetivo mínimo nacional de la OTAN). Para más inri, alcanzar esta cifra a escala mundial supuso en 2023 el mayor crecimiento del gasto en defensa de los últimos 15 años, con un 6,8% interanual, impulsado sobre todo por EE.UU. y el gigante asiático, que suman el 53% del gasto total en defensa a nivel mundial.

Por otro lado, conviene remarcar que, aunque el proteccionismo no haya abandonado en absoluto la política económica americana con Biden, esta idea sí podría recobrar más protagonismo a nivel discursivo ante una reelección de Trump a la Casa Blanca. Por ello, no son pocas las voces dentro de la UE que piden reforzar el proyecto europeo en el plano económico para adaptarse a este nuevo orden geoeconómico, por ejemplo, a través de una ampliación del mercado único o el diseño de una unión fiscal comunitaria. A través de ello se buscaría, principalmente, una mayor integración europea para competir en los mercados globales y un reforzamiento de los proyectos paneuropeos en el plano económico, permitiendo reforzar la productividad y competitividad de los mercados europeos.

Envejecimiento

Todos los cambios descritos, tal y como cabe esperar, tendrán efectos e implicaciones directas sobre la política fiscal y monetaria. Para el caso de los EE.UU., en un contexto de elevados niveles de deuda pública, el gobierno se verá obligado a buscar nuevas vías de financiación para el nuevo marco de política fiscal. Además, esto puede presentarse más complicado en algunos países como Italia o España, con elevadísimos niveles de deuda, pero no tan elevada capacidad de financiación como los norteamericanos.

Todo ello se verá además acrecentado por la tendencia de envejecimiento poblacional vivida en la actualidad en Occidente y que persistirá durante las próximas décadas, incrementando exponencialmente el gasto asistencial y en pensiones. Dichas dinámicas probablemente requerirán un rediseño del Estado del Bienestar que hasta el momento la mayoría de los países han tratado de evitar.

En el plano de la política monetaria, muchos bancos centrales deberán recalibrar su marco de política implementado a lo largo de los últimos años, probablemente teniendo que mantener los tipos de interés en niveles elevados durante varios años. A nivel financiero, esto podría suponer un grave problema para España por su irresponsabilidad fiscal durante las últimas décadas, ya que elevaría el coste de la deuda y el pago anual de intereses de esta.

Todo ello lleva a la necesidad de asumir que es necesario un plan de estabilización fiscal y monetaria a medio plazo, a la par que una expansión de los mercados en Occidente y una facilitación del comercio entre socios geopolíticos, devolviendo así un poco de necesaria estabilidad a la región.

Ver también

La innegable dominancia atlántica (demos gracias). (Álvaro Martín).

Expansionismo: China en el nuevo orden geopolítico. (Mateo Rosales).

1 Comentario

  1. Estimado Sr. Martin.
    «»»Para ello, EE.UU., la UE y el G7 principalmente están optando por implementar medidas de reducción de exposición al riesgo geopolítico «».

    ¿no se cansa Vds. de decir naderias y generalizaciones vacuas? Le veo en el Partido Popular de «advisor» o de «ministriño»; comme il faut, en un neoliberal graduado en Cambrigde University; el titulin le servirá para eso.

    Que es eso del riesgo politico? No se si se refiere a la incertidumbre, cosa que dudo, porque en el departamento de «economics» donde Vd. estudio, como mucho sabrán la variante Keynesiana que el demagogo de Keynes utilizó para diseñar el Keynesianismo; aunque el inclito Domingo Cavalo califico a Keynes de liberal (que termino mas prostituido y puteado valga la redundancia; verbigracia, ver «neoliberal»).

    Como no existe el riesgo politico, en consecuencia no hay forma de medirlo y por tanto reducirlo en el futuro por hacer; enviele un Papeliño a Biden, con copia a Blinken, y digale que le mande las armas a Israel que al parecer les tiene retenidas; hasta cabe la posibilidad (es el termino correcto) de que gane las elecciones; porque salvo a su amigo neoliberal Soros, a los Judios de Israel les importa tres cojones el «riesgo» politico.

    Un cordial saludo


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