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Air.CAT

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Por supuesto la "respuesta" de la propaganda nacional-separatista no se ha hecho esperar, asociando a la aerolínea con el régimen nazi.

Este tipo de denuncias relevan a la claras el objetivo central del nacionalismo, privarnos del uso de nuestras libertades tanto a los ciudadanos como a las empresas. Ya es escandaloso que compañías de nuestro país estén obligadas a traducir sus anuncios a un idioma determinado, corriendo encima ellas con los gastos, pero hasta los más miopes deberían ver que no es muy razonable, por decirlo suavemente, que se le pongan trabas en el terreno idiomático a una empresa extranjera que decide invertir en España.

En lo que se refiere a internet los nacional-separatistas tocan en hueso, por ahora. Su primera "hazaña" tuvo lugar en septiembre de 2005, cuando el ICANN, el organismo que regula los dominios de internet, cometió el peligroso precedente de aprobar un nuevo dominio de primer nivel, el .cat. La argumentación oficial de la concesión de esta extensión de dominio es que su destino es la comunidad lingüística y cultural catalana, aunque nadie cuestionó el trasfondo político de esta concesión. Como bien dijo el editorial de Libertad Digital, "la aprobación por parte de la Asociación para a la Asignación de Nombres y Números (ICANN) de este dominio es anacrónico, pues no se corresponde con el espíritu de internet, y constituye un error garrafal". Justo eso, un anacronismo, volver a las cavernas; aunque estemos hablando de internet, el atavismo y el nacionalismo caminan juntos.

Cuando en esas fechas el consejero de Universidades, Investigación y Sociedad de la Información de la Generalitat, Carles Solá, declaró "la jornada de hoy es un día histórico comparable con aquel en el que se logró el permiso para que la selección catalana de hockey participase en competiciones internacionales", todos confirmamos el trasfondo político de la decisión, y que el acoso y derribo a la que sometió el lobby .CAT a la ICANN durante años no tenía otra intención que la política.

Hoy vemos cómo el director general de una aerolínea denuncia un acoso a sus libertades, y aunque internet sigue siendo un medio libre, los liberticidas nunca se darán por vencidos y nos atacarán sin cuartel. Debemos estar preparados, ya que la red será su próximo objetivo.

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