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Alemania vota contra Zapatero

Publicado en Libertad Digital

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La primera consecuencia es un cambio de Gobierno. Aunque Merkel seguirá siendo la canciller alemana, nuestro vecino ha perdido cuatro años por las ataduras de la Grossen Koalition y no ha podido ni tomar las medidas más eficaces para vadear la crisis ni adoptar una posición clara frente a problemas de primer orden, como la política de cerrar las 17 centrales nucleares que hay en funcionamiento.

No menos importante que el giro liberal del Gobierno es la crisis en que se sume la izquierda alemana. Los verdes mantienen un apoyo importante y la izquierda neocomunista obtiene un apoyo muy notable. Juntas casi alcanzan la fuerza electoral de los socialdemócratas. En consecuencia, el voto a la izquierda queda muy dividido. No hay un discurso común y parte del esfuerzo de los líderes de estos partidos se tiene que dedicar a ponerse mutuamente como no digan dueñas.

También es llamativo el éxito electoral de los liberales. Los buenos aficionados a la política en Alemania saben que los liberales (el FDP) son conscientes de que ese partido sube cuando su discurso es más auténtico y baja cuando lo traiciona. Y el discurso del líder, Guido Westerwelle, es el más liberal de las últimas décadas. Su éxito, por tanto, es notable pero no sorprendente. Los que se habrán quedado sorprendidos son todos los que hablaban del auge en Europa de la ultraderecha. Los neonazis han quedado incluso por detrás del Partido Pirata.

Merkel ha prometido una gran rebaja fiscal si, como ha sucedido, ganaba las elecciones. Está claro que España se va a quedar atrás, muy atrás, del resto de Europa.

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