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Araújo, con pocas luces

Publicado en Libertad Digital

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El escritor Joaquín Araújo ataca en un reciente artículo la energía nuclear y propone en su lugar el uso de la energía solar. Lo curioso del caso es que en lugar de utilizar argumentaciones racionales y económicas recurre a pobres técnicas literarias: léase sofisticada palabrería con muchos adjetivos calificativos pero escaso análisis lógico.

Según Araújo se desvanecen por un "bulímico abuso" los combustibles fósiles y los radiactivos. Otra vez la falacia del agotamiento inminente de los recursos naturales. La energía es "deseable, casi imprescindible, pero mucho mejor si apostáramos por el obsequio de lo ingente, seguro y limpio. Me refiero al imponente y desmedido baño de energía que nos escancia el cosmos más cercano". La cantidad de energía solar que llega a la superficie de la Tierra es enorme (en parte porque la superficie terrestre es también considerable), pero muchas personas ignoran las dificultades que entraña su aprovechamiento eficiente. Cree Araújo que los seres humanos "no queremos aprovecharla". La realidad es que no somos tan idiotas: nos gustaría hacerlo, pero no es tan simple como parece. Resulta muy caro producir los sistemas de transformación de la energía de la luz solar. Hoy día otras fuentes de energía son mucho más competitivas. Si mereciera la pena, muchos de esos con "ilimitada codicia" se apresurarían a beneficiarse de esta oportunidad de negocio: no lo hacen porque hay alternativas mejores.

Respecto a la energía nuclear, las falacias de siempre: "cualquier dosis de radiactividad artificial es un peligro inadmisible" (¿cualquier dosis, no importa lo pequeña que sea?, ¿admisible por quién?, ¿los enfermos que reciben radioterapia deben renunciar a ella o recurrir a la radiactividad natural?); "el control y ubicación de los residuos nucleares no tiene solución alguna" (¿los ingenieros son incompetentes?, ¿tan poco avanza la tecnología?); "nadie quiere como vecino un cementerio nuclear" (tal vez dependa de lo que ofrezcan a cambio, y ¿no está el mundo lleno de desiertos?); "se trata del mayor desastre en la historia de los negocios" que sólo se mantiene mediante subvenciones (las que sólo existen gracias a las subvenciones son las energías favoritas de los ecologistas, entre ellas la solar); las centrales nucleares son "invariablemente peligrosas por riesgo de accidente" (combinación típica de miedo e ignorancia).

Si según Araújo somos despilfarradores y "existe la clara posibilidad de seguir creciendo económicamente al 3% anual con una reducción del 50% de la energía", ¿a qué espera para informarnos de cómo hacerlo, con lo que a la gente le gusta ahorrarse unas pesetillas? Eso sí, de forma no coactiva, por favor.

Al parecer la crisis energética puede solucionarse usando "la casi inagotable sonrisa del Sol, a su vez limpia, segura, descentralizada, liberadora, creadora de empleo y verdadero progreso. A nuestro alcance está la lucidez de la primera luz". Qué bonito. Lástima que sea mentira. Al menos por el momento.

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