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COPE y el nacional socialismo

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En el caso de la COPE lo sabíamos desde el 27 de octubre de 2005, cuando el bachiller Montilla, entonces ministro de Industria, en un ejercicio de desahogo, decía que desde la emisora se “levantan banderas y se cavan trincheras”, algo que “no pasa en ningún país de Europa”. Él, desde luego, no estaba dispuesto a permitir que la COPE siguiese en pie contra el nacionalismo. Aprovechando el clima de odio creado por Montilla, unos bien mandados llamaron al día siguiente a la emisora avisando de la colocación de una bomba. Otro héroe, el presidente del CAC, daba el aviso el 29 de octubre de los planes de la rama goebbelsiana de la Generalidad: estaba estudiando los contenidos de la COPE para prepararse el terreno… del cierre. Nacional socialismo a pleno rendimiento.

Hace tres años de aquello, aunque los ataques contra la emisora comenzaron poco después de llegado Zapatero al poder. Luego ocurrió que quien colocase a Montilla de ministro de Industria hizo lo propio con la presidencia de la Generalidad. Y Montilla se puso a practicar el nacionalismo y el socialismo a base de bien, que es lo que sabe y lo que le toca. Por ahora son dos emisoras, la de Lérida y la de Gerona. Pero es sólo el comienzo, porque el bachiller no va a parar hasta limpiar de opiniones críticas Cataluña, esa gran nación que necesita de imposiciones y prohibiciones para construirse.

El cierre de COPE es sólo un aspecto de un proyecto más amplio, recogido en el Estatuto, y que tiene un carácter marcadamente totalitario. El cierre de la COPE es un éxito del nacional socialismo catalán. Pero es sólo el primero de muchos que vendrán. Cataluña, además, es el modelo. Le aporta al PSOE un diputado más de diferencia sobre el PP que el que obtiene en el conjunto de España. El cierre de la COPE es el camino, igual que para otros, “el camino son las estrellas”. Todo vuelve. Será la memoria histórica.

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