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Crank that, Internet

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Sus primeras horas del día, y las últimas, las pasaría con el sol oculto tras el horizonte. Y le movería, durante años, la imagen de un futuro dorado creado por él mismo. Explicaría a sus nietos las largas horas de estudio y trabajo, el desprecio al lujo, el amor a la labor bien hecha y la confianza en uno mismo.

Esta historia no merece una biografía. Es tan breve, tan instantánea como un doble click en el ratón. Es la de Soulja Boy, un chaval de 14 años que colgó sus temas de rap en una página web creada en MySpace, como la que tienen millones de otros jóvenes. De sus temas uno, Crank That, se ha convertido en un auténtico fenómeno social y ha obligado a estrellas consagradas, como Beyoncé, a imitar sus bailes.

Los economistas, que no son grandes literatos (con excepciones), han llamado "barreras de entrada" a uno de los juguetes de propia creación. Aquí la barrera se salta con un leve movimiento del dedo índice. Y ya está. Creador, obra y público en feliz comunión. 20 millones de visitantes. Internet es también esa conversación en que el boca a boca llega al summun y hace muy efímero el privilegio de conocer las novedades.

Ya no hay porqué guardar las novelas en el cajón, después de haber visitado todas las editoriales posibles. Es cierto que leer en una pantalla de ordenador no es el modo más a propósito, pero no hay nada que pueda con un comienzo intrigante y arrebatador.

El talento está disperso. Y aunque el poderoso atractivo de los beneficios lleva a los empresarios a buscarlo hasta debajo de las piedras, la tecnología (Internet) acude de nuevo en socorro del buen entendimiento entre creadores y público. El sueño americano seguirá haciéndose realidad y el viejo relato se reescribirá una y otra vez. Pero Internet permite que se reduzca a una novela corta.

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