Skip to content

Creyentes pero no practicantes

Publicado en Libertad Digital

Compartir

Compartir en facebook
Compartir en linkedin
Compartir en twitter
Compartir en pinterest
Compartir en email

Nos dicen: "La copia privada existe desde 1987 y tiene por objeto compensar a los titulares de derechos por el daño que producen las copias que todos nosotros hacemos". No es del todo cierto. Tan sólo es una compensación por las copias privadas, no por aquellas que no entran en dicha categoría, por ejemplo las correspondientes a la piratería. Además, esas supuestas pérdidas son las ocasionadas por no comprar más de un original de una obra para, por ejemplo, escucharla en casa y en el coche. También afirman: "La Ley excluye del pago de la compensación a las ADSL". Verdad, pero que deje de ser así es una vieja demanda de las entidades de gestión. Afortunadamente, aún no se han salido con la suya. El sitio explica que "un equipo de música de salón lleva pagando 0,6 €, es decir, medio café, desde 1994". ¿Y? Por poco dinero que sea, las entidades no tienen un legítimo derecho a él. Pagas por comprar el CD original y has tenido que pagar antes a las entidades para tener la posibilidad de escucharlo.

"En 2006, 145 millones de obras fueron copiadas en DVD y por tanto dejadas de comprar. Su valor en el mercado habría sido de más de 2.000 millones de €". Primero, deberían explicar de dónde sale esa cantidad. Segundo, si entre esas copias están las que no corresponden a la copia privada, no justifican el pago de canon. Y tercero, que alguien se copie una película o un CD no quiere decir que hubiera comprado el original. Continúan: "100 DVD vírgenes, que permiten grabar 100 películas cuyo precio en el mercado sería de 2.000 €, pagan 44 € de compensación con la nueva ley". Esos mismos DVD permiten almacenar muchas cosas que no son películas. Además, si los DVD son recargables, esa cantidad sube de los 44 euros que nos dicen a los 60.

Nos recuerdan que "los ordenadores no pagan canon porque la ley aprobada el año pasado exime de su pago". Pero sí lo hacen algunos de sus componentes, como por ejemplo la grabadora de DVD. A esto añaden que "según el borrador de la Orden Ministerial, la regrabadora de DVD paga 3,15 €". Lo mismo que en el caso del equipo de música. Por poco dinero que sea, es mío, y las entidades de gestión no tiene legítimo derecho sobre él. Además, este dispositivo se puede utilizar para almacenar contenidos que no tienen nada que ver con los derechos de autor.

También afirman: "La cámara de fotos nunca ha pagado canon ni se prevé que lo pague". Cierto. Pero muchas no tienen memoria propia, o tienen poca, y todos utilizamos tarjeras por las que sí se paga, en concreto 30 céntimos por cada una. Por cierto, que mientras aquí se señala que "ni se prevé que lo pague", en el caso de los ordenadores y las ADSL no se dice lo mismo. Continúan: "Un reproductor de DVD de salón pagaba antes 6,61 €, y con la nueva Orden pagará 3,4 €". Una mejora, pero sigue siendo un pago injusto, Aplíquese lo que decía de las cadenas domésticas de música".

Añaden: "10. 200 CD vírgenes que a la mayoría de los consumidores les permiten grabar 24.000 canciones en mp3, cuyo valor en mercado sería de 28.000 €, pagan de canon 34 € con la nueva Ley". O 44 si son regrabables, se debe añadir. Además, aplíquese aquí lo que decíamos de los DVD. Y terminan diciendo: "Es mentira que una familia española vaya a pagar 303 € de canon al año, puesto que si fuese verdad los ingresos de las entidades serían de 3.630 millones de €, mientras que la recaudación es inferior a los 90 millones". Por mucho que esto que dicen sea cierto, las entidades de gestión no tenían legítimo derecho a los 84 millones de euros que recaudaron de canon digital el año pasado, o a los 99 millones de 2006.

Y a estos argumentos hay que sumar otro más contundente: la propiedad intelectual es una farsa.

Más artículos

El proyecto intelectual de Carl Menger

Carl Menger no planteó su libro como una crítica frontal a quienes se oponían al mercado libre, sino como una defensa más fundamentada del mismo.