Skip to content

El deber del Gobierno es dejarnos en paz

Publicado en Libertad Digital

Compartir

Compartir en facebook
Compartir en linkedin
Compartir en twitter
Compartir en pinterest
Compartir en email

En esta terapia de autoconvencimiento Zapatero relaciona algunos de los problemas del país con sus políticas. Lo curioso es que en ningún caso se le ocurre identificar la actuación de su Gobierno como causa y la situación como consecuencia. En sus discursos los problemas siempre vienen caídos del cielo mientras que sus leyes, decretos y mandatos son la solución a todos los males. Su público no se asombra porque ya sabe a lo que va.

Dice Zapatero que "el Gobierno tiene el deber de intentar cambiar las cosas para que se genere más empleo y pueda haber posibilidades para los jóvenes". La verdad es que el Gobierno ha cambiado muchas cosas en seis años y que esas cosas han perjudicado la productividad de los trabajadores, provocando un desempleo superior al que de otro modo hubiésemos visto. Tampoco con su nueva reforma se creará más empleo porque abaratar el despido es una de las medidas menos importantes que debían adoptarse. Mucho más urgente es abaratar la contratación quitando a los empresarios parte del enorme coste laboral que desincentiva la creación de empleo. Y es que el Gobierno no tiene que cambiar las cosas. Son los empresarios y los trabajadores los que deben hacerlo. El Gobierno en realidad bien haría limitándose a dejar de entorpecer el intento de los trabajadores y emprendedores por reanimar sus economías.

"Hay que cambiar cosas", repitió Zapatero, convencido de que este nuevo cambio "va a permitir funcionar mejor a la economía española durante los próximos 20 años". Pero si los cambios fueran realmente buenos en el sentido de crear un marco de libertad en el que los agentes sociales puedan generar riqueza y conservarla sin el peligro de que el Gobierno se la quite con el establecimiento de impuestos confiscatorios, la reforma no sería buena para las próximas dos décadas sino para siempre. La frase denota la idea que el presidente tiene de la economía, que no es otra que la de un sistema planificado centralmente en el que el gobierno decide por ley las tecnologías que desarrollar en las próximas dos décadas, el mix energético que imponer a golpe de ley y la cantidad de pan y circo que regalar al ciudadano con cargo a sus maltrechas carteras.

También la reforma de las pensiones está pensada, según Zapatero, para que puedan pagarse durante los próximos 30 años. Se trata de una reforma que "podemos hacer ahora o esperar a que dentro de 10 años tengamos problemas", dijo. Pero, de nuevo, si la reforma realmente solucionara los problemas de nuestro sistema de pensiones, ¿por qué demonios iba a suponer solamente un retraso de 20 años en la llegada del problema? La realidad es que la reforma de las pensiones no resuelve nada. Es un intento de suspender parcialmente los pagos prometidos obligando a los trabajadores a trabajar más años para tener derecho a una menguante prestación por jubilación. Si la reforma solucionara el problema de las pensiones no sería sólo válida para los próximos cuatro planes quinquenales previstos por Zapatero.

En el fondo, el verdadero problema es que Zapatero sigue creyendo en las políticas que han convertido esta crisis en la mayor que haya sufrido España en tres cuartos de siglo. Para él y para todo su Gabinete el deber del Gobierno es cambiar cosas para que Papá Estado siga engordando y ocupándose de nuestros asuntos. Pero el verdadero deber del Gobierno, si realmente quiere hacer algo por ayudarnos a salir de la crisis, es dejarnos en paz, para que los ciudadanos de carne y hueso podamos arreglar los estropicios provocados por tantos deberes que los políticos nos han impuesto en el pasado.

Más artículos

El proyecto intelectual de Carl Menger

Carl Menger no planteó su libro como una crítica frontal a quienes se oponían al mercado libre, sino como una defensa más fundamentada del mismo.