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El drama de los cinco millones

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España acaba de superar los 4,6 millones de parados, pese a que el Gobierno insista en aplicar el ya habitual maquillaje estadístico con el fin de ocultar la terrible realidad a la opinión pública. Tan sólo en febrero 82.132 personas han perdido su puesto de trabajo, la cifra más alta de la serie histórica tras el récord absoluto de 2009, en un mes tradicionalmente favorable para la creación de empleo.

Sin embargo, el Gobierno insiste en cerrar los ojos al drama que sufren millones de familias. Así, la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, reitera, una vez más, que se ha "conseguido frenar" la destrucción de empleo, y ahora esa tendencia "se está desacelerando". Pajín se agarra al aumento de afiliados a la Seguridad Social para lanzar tal afirmación. Efectivamente, el número de ocupados subió en 26.340 personas el pasado mes, frente a la intensa destrucción laboral que tuvo lugar en febrero de 2009.

Pero el dato, nuevamente, es engañoso. En primer lugar, Pajín prefiere ignorar que ese aumento de 26.340 afiliados es tres veces inferior que el del mismo mes de 2008, primer año de la crisis, cuando se crearon casi 83.000 empleos. Además, tal y como acertadamente destaca la patronal de ETTs (Agett), el mercado laboral español ha perdido 232.000 puestos de trabajo en los dos primeros meses de 2010 frente a los 120.000 del mismo periodo de 2008. Es decir, el ritmo de destrucción laboral sigue duplicando al del primer año oficial de crisis, por lo que la situación no se puede calificar en ningún caso de positiva, tal y como afirma irresponsablemente la cúpula socialista. En resumen, España sigue destruyendo empleo y el paro sigue en ascenso.

Por si ello fuera poco, cabe señalar que casi un tercio de los nuevos afiliados registrados en febrero proceden del sector de la construcción. Y es aquí donde entra en juego la tercera pata del engaño colectivo que está propiciando el Gobierno con respecto a las cifras del paro. Y es que Trabajo no sólo aplica el habitual maquillaje estadístico para ocultar las cifras reales de desempleo sino que, además, no contabiliza como parados a los cientos de miles de personas ocupadas artificialmente mediante el uso de dinero público.

El primer Plan E, dotado con 8.000 millones de euros para la realización de obras municipales, ocupó a 428.118 personas en 2009, según datos oficiales. El coste medio de esta medida asciende a unos 18.700 euros por puesto de trabajo creado de forma temporal. De este modo, gracias al dispendio que han propiciado estos inútiles proyectos –desde construir pabellones deportivos a levantar aceras, pistas de patinaje o de pádel–, el Ejecutivo ha logrado ocultar más de 400.000 parados en la construcción, con lo que el número de desempleados real se aproximaría, en la actualidad, a los 5 millones de personas.

El mercado de trabajo está siendo invadido de forma inequívoca por un agresivo cáncer que amenaza ya con convertirse en metástasis incurable de no tomar las medidas de choque que precisa el país. Sin una profunda reforma laboral capaz de liberalizar el mercado esta enfermedad se hará crónica. Es decir, España podría sufrir una tasa de paro próxima al 20% durante varios años. El Gobierno, en lugar de ejercer su responsabilidad, descarta aplicar por el momento las recetas adecuadas. En lugar del papel de médico, los miembros del Ejecutivo son meros curanderos que se aprovechan de las esperanzas de la gente para engañar al paciente con falsas ilusiones de recuperación.

Manuel Llamas es jefe de Economía de Libertad Digital y miembro del Instituto Juan de Mariana.

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