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El nacionalismo canario de siempre

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Este domingo publicó ABC una entrevista a Juan Manuel García Ramos, presidente del Partido Nacionalista Canario. En ella se le preguntó «¿a qué se atribuye que el nacionalismo isleño sea tan intervencionista?».

A lo que respondió: «Las islas son espacios limitados y hay que desarrollar una sensibilidad jurídica especial para no agotar lo que la naturaleza nos ha concedido. Todos los esfuerzos por controlar y racionalizar el crecimiento son pocos». Es curioso que alguien que comienza su entrevista diciendo que «el nacionalismo es la defensa de un territorio, de una sociedad y una cultura» no niegue que defiende el intervencionismo, o lo que es lo mismo, que está en contra del mercado, la propiedad privada, la libre empresa, el comercio y, en conclusión, a favor de «una sensibilidad jurídica especial», es decir, de eliminar la libertad de los canarios para conseguir sus tan «nobles» objetivos.

La realidad es que la falta de apego por la libertad de la mayoría de los nacionalistas no es algo nuevo. Por lo general, el nacionalismo, que cometió grandes atrocidades en el siglo XX, lo que busca es precisamente el control total de las sociedades que ellos supuestamente defienden, pues no creen que los sujetos de derecho sean las personas, sino los territorios.

No les oiremos nunca pedir la independencia de las familias o los individuos de un determinado lugar, sino más bien lo contrario, pues lo que buscan es el control de la sociedad, como tan bien explica el señor García Ramos.

El remate viene al afirmar que «todos los esfuerzos por racionalizar o controlar el crecimiento son pocos». Es decir, que cuando los distintos individuos de la sociedad intercambian libremente bienes y servicios creando riqueza lo hacen de forma equivocada porque sus preferencias temporales son incorrectas e irracionales. Sin embargo, un gobierno nacionalista sí va a saber qué es lo que hay que hacer para crecer económicamente de forma racional. ¡Claro!

Pero como esto no era suficiente, no tiene ningún reparo en afirmar que hay que controlar el crecimiento o, lo que es lo mismo, que está contra el crecimiento, pues sus ideales políticos, además de ser contrarios a la libertad de los canarios, lo que pretenden es que Canarias no pueda crecer, sino más bien lo contrario.

Con estas declaraciones parece que el presidente del Partido Nacionalista Canario tenía que haber afirmado que «el nacionalismo consiste en la eliminación de la libertad de la sociedad que habita en un territorio y la imposición de una cultura por parte de un grupo organizado de poder conocido como nacionalista».

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