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La mentira de las renovables

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La consejera de Industria del Gobierno de Canarias, Francisca Luengo, ha declarado que «en Canarias producir con renovables es tres veces más barato». Además, el presidente del Gobierno, Paulino Rivero, ha dicho que el precio de producción eléctrica en las Islas por medios convencionales es de «230 euros por megavatio-hora y el de las renovables es 89». También la portavoz de energía del PSOE en el Parlamento, Lola Padrón, afirma que su grupo «rechazará todo lo que tenga que ver con el petróleo» y fomentará las «energías renovables». Todos ellos quieren que en 2020 este tipo de energías llegue al 30% de la producción en las Canarias. Actualmente, según el informe de Red Eléctrica de España, hay un 11% de potencia instalada.

Asegurar que las renovables en Canarias son más baratas que las térmicas, fuel o gas, y decir que su coste es de 89 €/MWh, sin especificar si estamos hablando de eólica, hidráulicas o fotovoltaica y sin decir si están o no incluidos los costes de las redes de distribución es cuanto menos tendencioso.

Por el tamaño de las Islas, el coste de generación de la electricidad mediante gas o fuel podría ser similar que el de la eólica, del orden de 82 €/MWh de retribución media para el año 2013, pero no que la fotovoltaica, cuya retribución media, según los datos de la CNMC es de 355 €/MWh. Sin embargo, el problema en los sistemas insulares es que para prevenir cortes hay que sobredimensionar la generación con muy bajos índices de utilización.

Por ello, de los 230 €/MWh de que habla el señor Rivero, más de la mitad, en torno a 150€, son costes fijos por seguridad que debe pagar el sistema con independencia de la fuente usada. Por esta razón, el coste variable de producción por medios térmicos o eólicos es semejante, siendo las zonas de mayor número de horas de viento y, por tanto de mayor generación, nuestras costas y esto conllevaría unos costes ambientales y económicos elevados, porque llenaría de molinillos el paisaje de las zonas turísticas.

Si habláramos de las fotovoltaicas, la cosa sería aún peor. Suponiendo que la mitad de ese 30% que pretenden imponer, es decir, un 15%, fuera de este tipo de fuentes, el sobrecoste sería aproximadamente de 157 millones de euros. El consumo actual de Canarias es de 8621 GWh. El 15 % son 1293 GWh o 1293000 MWh. Como la remuneración de la fotovoltaica está ahora en 355 €/MWh y el coste total, según dice Rivero, es de 233 €/MWh de la generación convencional, el sobrecoste es de 122 €/ Mwh. Si multiplicamos 122 por 1.293.000 obtenemos esa astronómica cifra de 157 millones de euros, de lo que se deduce que es falso que las renovables sean más baratas en Canarias.

No obstante, el principal problema en las Islas es el sobrecoste de generación eléctrica con respecto a la Península, pues para asegurar que los canarios paguen lo mismo que los peninsulares, el Estado aporta 650 millones de euros, como ha explicado el ministro José Manuel Soria.

Se debería dejar de mentir a los canarios y no forzarles a utilizar unas fuentes energéticas más caras, que no han elegido sino que les han impuesto y que han contribuido a que la deuda en el conjunto del país se dispare por encima de los 25.000 millones de euros.

Estaría bien que por una vez se permitiera que los ciudadanos eligieran su fuente energética y se liberalizara el autoconsumo y que el ciudadano canario produzca y consuma la fuente que prefiera, ya sea la instalación de placas solares de uso doméstico o la microcogeneración. Los ciudadanos se ahorrarían los elevados costes que supone subvencionar esta generación más ineficiente que el autoconsumo y podrían consumir de la red solo cuando les interesara económicamente. Pero esto no beneficia ni a políticos ni a empresas como Unelco-Endesa, Red Eléctrica o Enagás, ni a los lobbies de las renovables.

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