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Ley, tabaco y pitorreo

Publicado en Libertad Digital

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El Gobierno sigue adelante con su cruzada política contra el tabaquismo, y la ministra de Sanidad Celia Villalobos pretende prohibir el tabaco en los lugares de trabajo. No se cumple la ley anterior y ya están pensando en sacar otra para que tampoco se respete. El Congreso está casi siempre vacío, pero sus señorías sufren de incontinencia legislativa, tal vez para que parezca que hacen algo. ¿Es que quieren desprestigiar la legislación aún más de lo que ya está? Con la ley actual en vigor se supone que está prohibido fumar en hospitales, colegios, dependencias públicas con ventanillas de atención al público, ascensores, locales comerciales cerrados y salas y transportes públicos. Y digo que se supone, porque el cumplimiento de esta ley es un cachondeo, como puede observarse en los pasillos del metro, en las terminales de aeropuertos, y especialmente en los edificios de instituciones públicas repletos de funcionarios y demás civiles con pitillo encendido en la boca.

Como dice la picaresca española, es que esa ley es de las que no hay que cumplir. ¿Alguien ha sido denunciado y multado por transgredirla? ¿Alguien ha visto alguna vez a algún policía, guardia civil o responsable de seguridad llamar la atención a un infractor? No es mi caso, y eso que me fijo mucho.

A mí me molesta mucho el humo del tabaco en un lugar cerrado, pero no me parece mal que los fumadores se atufen unos a otros libremente en mi ausencia. Si un solo trabajador es agredido por el humo ajeno tiene perfecto derecho a exigir a sus compañeros que dejen de fumar: con los derechos no valen votaciones ni mayorías. Pero ¿por qué prohibir fumar en un lugar si a nadie le molesta, si todos desean hacerlo? El dueño de una empresa puede éticamente proponer las condiciones laborales que desee a sus trabajadores: son los propietarios de un espacio físico quienes en última instancia están legitimados para decidir si allí se puede fumar o no. Quienes no estén de acuerdo pueden marcharse o no acercarse a ese sitio. El Estado no tiene derecho a imponer sus criterios a ciudadanos particulares y a regular el funcionamiento de las empresas. Para defender a los no fumadores lo que es necesario es que se tomen en serio las denuncias de los auténticamente agredidos.

Dicen que este gobierno tiene algo de "liberal": es que pretenden excluir el tabaco del cálculo del IPC para poder subir sus impuestos especiales con total "libertad". Paradojas del lenguaje. Y respecto a los mensajes que deben aparecer en las cajetillas de tabaco, como que fumar mata, si son ciertos pronto gran parte de los propios legisladores pasará a mejor vida. Aunque es difícil vivir mejor que como viven ahora.

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