Skip to content

Pero mira que son pesados

Publicado en Libertad Digital

Compartir

Compartir en facebook
Compartir en linkedin
Compartir en twitter
Compartir en pinterest
Compartir en email

Vaya por delante que a mí los coches deportivos me parecen una horterada (excepto los Ferrari) y los todo-terreno para conducir en ciudad una cosa incomodísima, pero a nadie en su sano juicio se le ocurriría insultar a sus propietarios por ejercer su derecho a gastarse su dinero en el coche que les plazca. A los ecologistas sí.

No basta con que los impuestos que gravan la adquisición de un coche penalicen al alza a quien osa comprar un vehículo de gran cilindrada. Ahora también tendrá que soportar las broncas callejeras de los calentólogos, empeñados en salvar al mundo aunque para eso haya que abofetear a algún conductor insolidario.

Del jet privado de Al Gore, en cambio, no tienen nada que opinar, y eso que el asustaviejas por antonomasia lo utiliza hasta para ir a la farmacia de la esquina a comprar su dosis mensual de botox. Como escuché decir a uno de sus fieles, a Él se lo perdonamos porque está luchando por salvar a la humanidad. Son las prebendas lógicas del líder de cualquier secta. En unas el gurú se acuesta con las jovencitas adeptas y en esta de la calentología el macho alfa contamina más que dos millones de fieles juntos, pero como lo hacen por la salvación del mundo no sólo se les recrimina su actitud sino que encima se lo agradecen.

Los ecologistas de la rama calentóloga, preponderante dentro del movimiento a escala mundial, se han constituido en "árbitros del clima". No lo digo yo, lo dicen ellos. Y añaden, para los más despistados, que su poder interventor emana de "la autoridad moral que confiere la salud de las personas y las desastrosas consecuencias del cambio climático".

Supongo que cuando no queden conductores que amonestar se dedicarán a disparar a las vacas, cuyas deposiciones expulsan a la atmósfera toneladas de metano, un gas mucho más peligroso que el ingenuo CO2. De hecho una vaca contamina al año lo mismo que un coche que recorra diez mil kilómetros. Tengan cuidado los ganaderos si ven a parecer por la alquería algún grupúsculo de cuarentones con trenzas rastafari y camisetas alternativas. Después de la epidemia de las vacas locas probablemente empiece la de las vacas insolidarias, a las que habrá que sacrificar aunque los propietarios se queden sin sustento. Todo sea por cuidar el planeta. Y la chequera de Al Gore.

Más artículos

La sátira en ‘El problema de los tres cuerpos’

Tener una amenaza creíble a 400 años de distancia sería el verdadero sueño dorado de un político. Cuatrocientos años de excusa para intervenir las vidas de la gente y decirles cómo tienen que hacer las cosas.

Red Hat, convirtiendo el free rider en free market

Red Hat no sólo desarrolla software, sino que mantiene el portal OpenSouce.com y desarrolla con el MIT Media Lab, AMD y otras empresas, el proyecto One Laptop per Child, para conseguir desarrollar un portátil de menos de 100 dólares que permita que todos los niños del mundo puedan tener acceso a un ordenador.