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Quebrar el país no es una política social

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«Silver linings may disappear but they always shine». Ronnie James Dio.

Es curioso que nos intenten vender que hundir y quebrar a un país es una política social. Disparar el déficit y hundir la economía productiva no solo ponen en peligro el bienestar de las generaciones futuras, sino que hacen insostenible lo que los radicales de izquierda fingen defender: el sector público.

Estos Presupuestos (lean el análisis completo aquí) no son un «carpetazo a la austeridad» ni «el fin del modelo neoliberal» como repite Pablo Echenique. Son un carpetazo a la solvencia y hacen a España mucho más dependiente de la ayuda del contribuyente alemán.

Curioso que se vanaglorie del final del inexistente modelo neoliberal mientras se suben a la espalda del máximo exponente de sus críticas. Fabuloso éxito de la ultra-izquierda, subordinar toda la economía española a la paciencia financiera de otro país.

Lo que muestran estos Presupuestos es que los hilarantes anticapitalistas de hoy en realidad son los más capitalistas de todos. Subordinan la economía española al fruto del ahorro de otros y al crecimiento del capitalismo mientras se suben el sueldo y se compran mansiones a cargo de los impuestos de los contribuyentes. No son anticapitalistas, son sanguijuelas del capitalismo.

Estos Presupuestos no son el fin de la austeridad. Son la evidencia de que vendrán enormes recortes en el futuro tras el exceso actual, igual que ocurrió en 2009 cuando disparamos el déficit y los desequilibrios porque «tenemos margen». Los excesos de gasto innecesario de hoy son siempre los recortes de mañana.

Piénsenlo por un momento. El Banco de España y la AIReF han alertado que las estimaciones de estos Presupuestos no son creíbles y que el gasto está disparado. El gasto se eleva más de un 50%, con un déficit que el propio Gobierno reconoce que no bajará del 7% en 2021.

¿Fin de la austeridad y del modelo neoliberal? Hay que tener rostro para decir eso cuando llevan las cuentas públicas al mayor déficit de la Unión Europea en 2020, 2021, 2022 y 2023 en todas las estimaciones.

Ni el apoyo del Banco Central Europeo ni el Fondo de Recuperación de la Unión Europea disfrazan el aumento sin control de subvenciones, gasto político, sueldos de personal de libre designación, estructuras clientelares.

El que piense que el apoyo del BCE y de Europa va a evitar los enormes recortes que van a ser necesarios para equilibrar las cuentas tiene un problema de memoria. El gobierno está haciendo exactamente lo mismo que se hizo en 2009, fiarlo todo a Europa y al BCE, aumentar masivamente el gasto y los desequilibrios, pero esta vez lo hace sin espacio fiscal y con la evidencia de que tras los excesos de 2009 llegaron los ajustes de 2010.

Un país que en las estimaciones de ciencia ficción del Gobierno (crecimiento de más del 9% en 2021) genera un déficit mínimo de 94.000 millones de euros es un país quebrado cuyo Gobierno pone en peligro a los miles de funcionarios y dependientes a los que dice defender.

Estos Presupuestos, además, no tienen nada de social. Suben los impuestos al consumo que son profundamente regresivos y sufren más las clases medias y bajas y la partida que más aumenta es la de gasto discrecional.

Con estos Presupuestos, el Gobierno de Sanchez-Iglesias va a aumentar la deuda en doce meses más que el ejecutivo de Zapatero en tres años, y en dos años la elevarán más que Rajoy en ocho años… Con una enorme salvedad que hace este Presupuesto más peligroso. España en esos ocho años redujo el déficit un 70%. Ahora España aumenta su déficit total y además el estructural (el que se genera con o sin crecimiento) en más de 20.000 millones de euros.

No existe ninguna medida de ingresos que cubra el agujero presupuestario que han creado, y que venía ya de la era pre-covid 19. Recordemos que el Gobierno disparó el déficit en crecimiento, con ingresos récord y se saltó sus propias estimaciones en 7.000 millones de euros.

Cualquier funcionario o pensionista español debería estar muy preocupado por su situación cuando se hunde la solvencia del país y se ataca el sector productivo. Los primeros interesados en tener un sector privado fuerte deberían ser los miembros del sector público, porque sin sector privado no hay sector público que pagar.  

Cualquier ciudadano de este país debería entender a estas alturas que aumentar salvajemente el gasto corriente ni fortalece el crecimiento ni mejora sus perspectivas de empleo, pero además deprime sus salarios reales y su poder adquisitivo.

Los que celebran estos Presupuestos como un éxito porque van a recibir unos cientos de euros de la enorme bola de deuda generada deberían aterrarse ante la evidencia de que perderán miles en el futuro, sea en términos nominales o reales.

Ninguna expansión monetaria o fiscal va a cubrir el agujero de deuda y, con ello, peor crecimiento y empleo, que están generando en la economía.

Pasarle los desequilibrios de gasto político a los contribuyentes europeos no es nada social, sino profundamente anti-social. Hundir la sostenibilidad de los sistemas públicos para perpetuar gasto corriente innecesario es inmoral.

Los Presupuestos son importantes. Unos malos Presupuestos son devastadores.

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