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¿Tiene la pensión asegurada?

Publicado en Libertad Digital

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El sistema es un fraude piramidal y los compromisos de los sucesivos gobiernos con respecto a las partidas que los trabajadores se ven forzados a entregar al Estado son palabras que se lleva el viento.

Esta semana el gobierno, la patronal y los sindicatos han sellado un pacto para la reforma de las pensiones. Dicho pacto no es más que la renuncia unilateral de pagar a una parte de los contribuyentes las prestaciones por jubilación que se les había prometido. A partir de ahora, las personas que hayan trabajado 14 años con la promesa de una pensión se habrán quedado sin nada. Y no se crean que alguien les va a devolver la enorme suma de dinero que han pagado para sostener este bochornoso sistema público de pensiones. Vamos, un fraude como la copa de un pino. Si un agente privado dijese ahora Diego donde dijo ayer Digo de esta forma, vería como sus huesos iban derechitos al calabozo. Pero como los estafadores son quienes tienen las riendas del Estado aquí no pasa nada de nada.

Lo triste del asunto es que no podíamos esperar otro resultado de la reunión de estos tres lobbies que se esfuerzan noche y día por buscar rentas ajenas. A fin de cuentas, el sistema piramidal de pensiones se parece mucho al juego de las sillas. Mientras suena la música todos contentos. El estribillo machacón se encarga de decirnos que el juego es solidario y justo, que garantiza un modelo social avanzado y que cualquier alternativa es abominablemente egoísta. Pero cuando la música deja de sonar, una parte de los españoles se quedan con el culo al aire. Se trata de una minoría que empieza a protestar denunciando la inmoralidad del sistema o, al menos, de la decisión. Pero el gobierno, los sindicatos y la patronal se encargan en seguida de apretar el botón de "play" y subir el volumen de la música para acallar las críticas. La letra de la canción nos cuenta que la modificación del número de sillas "no es fruto de una respuesta a ninguna situación de crisis", que la culpa es de la población que ha decidido dejar de crecer al ritmo que precisa el fraude piramidal y que por eso han tenido que retirar sillas.

Si a alguien se le ocurre sugerir que cualquier método para hacer cuadrar las cuentas del sistema es perverso por necesidad ya que o bien supone el incumplimiento de un pacto en el que la víctima entró de forma forzosa o bien implica reclutar a un mayor porcentaje de trabajadores obligados a participar en el sistema fraudulento, los tres grupos de interés que sellan las "reformas" y cambian las reglas del juego le acusarán de agorero, catastrofista y mentiroso. Cualquier cosa antes de reconocer que el sistema público de pensiones es una aberración desde cualquier perspectiva desde la que sea analizado y que el único sistema ética y económicamente sólido es aquel a través del cual las personas ceden voluntariamente una parte de su renta para que sea capitalizada de modo que pueda reemplazar el día de mañana la pérdida de rentas del trabajo debido a su avanzada edad.

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