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Varios informes internacionales desmontan las críticas de Podemos a la democracia española

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España logra una puntuación de 94 puntos, apenas seis por debajo de los países mejor evaluados.

«Lo llaman democracia y no lo es«. Eso decían muchos de los manifestantes del movimiento 15-M y algo parecido escuchamos hoy desde círculos políticos, mediáticos y sociales cercanos a Podemos. De hecho, a pesar de que España viene de celebrar el 40 aniversario de las elecciones democráticas de 1977, la formación morada parece volcada en plantear de una u otra forma la supuesta falta de legitimidad del marco político instaurado durante la Transición.

Pero, ¿qué salud tiene nuestra democracia? ¿Podemos sacar pecho si nos comparamos con otros países? ¿O acaso nuestras instituciones son, en efecto, un pozo de ilegitimidad incapaz de garantizar lo que Pablo Iglesias y sus afines denominan como «democracia real»?

Quizá la mejor manera de dar respuesta a esta cuestión es repasar los informesque elabora cada año Freedom House, una ONG con sede en Estados Unidos que se centra en estudiar la democracia, las libertades políticas y los derechos humanos. Su trabajo central es el estudio anual La libertad en el mundo, que califica a los países según el grado de democracia y libertad que garantizan sus instituciones políticas.

El trabajo asigna una nota que va de 1 a 7 a los distintos países evaluados. Hay dos grandes categorías de estudio: la referida a los derechos políticos y la que se ocupa de las libertades civiles. A partir de ambas, se asigna una calificación final que va de 0 a 100 puntos.

94 puntos

Las máximas puntuaciones del ranking elaborado en 2017 son las que reciben Finlandia, Noruega y Suecia, con una calificación de 100 puntos. España no anda a la zaga y logra una puntuación de 94 puntos, apenas seis por debajo de los países mejor evaluados.

Por debajo del top tres y por encima nuestro país aparecen Canadá y Holanda, con 99 puntos, Australia, Luxemburgo o Nueva Zelanda, con 98 puntos, Dinamarca y Portugal, con 97 puntos, Irlanda, Japón o Suiza, con 96 puntos, y Austria, Bélgica, Alemania y Reino Unido, con 95 puntos.

A pesar de las carencias de las instituciones españolas, el alto grado de derechos políticos y libertades civiles que garantiza nuestro marco político nos coloca por delante de Francia (90 puntos), Italia (89 puntos), Polonia (89 puntos), Estados Unidos (89 puntos), Grecia (84 puntos), Argentina (82 puntos), Corea del Sur (82 puntos) o Israel (80 puntos).

Otros informes

Pero aunque el de Freedom House sea el más conocido, no es el único. Hay otros informes que también miden lo que podríamos llamar «calidad de las instituciones democráticas». Por ejemplo, el proyecto Polity IV, especializado también en medir el grado de democracia de los países, ha evaluado la trayectoria de nuestro país entre 1945 y 2015. De estos trabajos se deduce que la nota de las instituciones políticas españolas ha pasado de 3 a 10 puntos entre 1975 y 1990. Desde la transición, España se ha consolidado como una de las democracias plenasidentificadas por el equipo de politólogos que desarrolla esta investigación.

Otra fuente digna de mención es el Global Democracy Index. En dicho estudio, España recibe una nota de 77,3 puntos sobre un total de 100. Esto nos permite alcanzar el puesto 19 de la lista, en niveles similares a los que logran Francia, Canadá, Estados Unidos, Portugal o Japón.

Por último, The Economist también coloca a nuestro país en el número 17 de su Índice de Democracia, con una puntuación de 8,3 puntos sobre 10. Por categorías nos asigna un 9,58 en procesos electorales, un 7,14 en el funcionamiento del gobierno, un 7,22 en participación política, un 8,13 en cultura democrática y un 9,41 en libertades civiles. Seguro que hay mucho camino por delante. En este tema, siempre se puede mejorar. Pero parece claro que los estudios internacionales confirman la buena salud y calidad de las instituciones españolas.

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