Realismo y ley natural (III): Santo Tomás, antídoto al estatismo

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En las entregas anteriores vimos que el libertarismo puro utilitario o contractualista deja la puerta abierta al Leviatán. Y que el Nominalismo —al negar las esencias objetivas— convirtió la ley en voluntad arbitraria, abriendo paso al positivismo jurídico moderno. Si los derechos son solo convenciones o nombres vacíos, cualquier mayoría o decreto puede abolirlos. Para que la libertad y la propiedad sean verdaderamente inalienables, necesitamos afirmar la objetividad real de la naturaleza humana.

Ese fundamento lo ofrece el Realismo Moderado de Santo Tomás de Aquino, que convierte la Ley Natural en el límite absoluto e inmutable al poder estatal.

La síntesis tomista: las esencias existen realmente

Santo Tomás resolvió el Problema de los Universales con una visión equilibrada y racional:

– Ante Rem: La esencia como idea eterna en la Mente divina (garantiza orden y propósito en el cosmos).

– In Re: La esencia existe realmente en cada individuo concreto. La naturaleza humana está de verdad en ti, en mí y en todo ser humano. Este es el corazón de la objetividad ética.

– Post Rem: El concepto que la mente abstrae, válido porque corresponde a algo real, no a una mera etiqueta.

La “humanidad” no es ficción nominalista ni idea platónica separada: es algo objetivo compartido por todos los individuos humanos.

Del ser al bien: la teleología objetiva

Al afirmar esencias reales, el tomismo afirma fines reales (telos).

– Todo ser tiende a su perfección natural.

– El Bien es lo que realiza esa naturaleza, no una opinión subjetiva ni una orden arbitraria.

Para el hombre —ser racional, libre y social—, el fin último es el florecimiento pleno (beatitud) mediante virtudes como prudencia, justicia y responsabilidad individual.

La Ley Natural es la participación de la razón humana en la Ley Eterna: se descubre ordenando nuestras inclinaciones (preservar la vida, buscar la verdad, vivir en sociedad) hacia ese fin objetivo. Es inmutable porque está anclada en la esencia humana real.

La Ley Natural como escudo libertario

Aquí nace el vínculo directo con la defensa paleolibertaria de la libertad:

– Límite al poder: “Una ley injusta no es ley” (lex injusta non est lex). Cualquier norma que viole la Ley Natural (impuestos coercitivos, inflación como robo, agresión estatal) carece de obligatoriedad moral.

– Propiedad privada: Tomás la considera conforme —y añadida— al derecho natural. En la Suma Teológica (II-II, q.66, a.2) afirma que “la posesión privada no es contra el derecho natural, sino que se añade al derecho natural por invención de la razón humana”. Y da tres motivos poderosos:

  1. Cada uno es más diligente en procurar lo que le pertenece en propio que lo común.
  2. Hay más orden en los asuntos humanos si cada uno cuida de lo suyo.
  3. Se conserva mejor la paz si cada uno se contenta con lo propio, evitando contiendas por lo común.

Los salamantinos elevaron esto a derecho subjetivo natural inalienable.

– Autopropiedad: El dominio sobre el propio cuerpo y acciones deriva de la naturaleza racional: el hombre es señor de su propio telos. Agredirlo contradice su esencia.

La praxeología austriaca describe cómo actúa el hombre; el tomismo explica por qué esa acción debe ser libre y por qué violarla es intrínsecamente injusto, más allá de votos o decretos.

Conclusión: volver a la razón clásica

El Nominalismo llevó al positivismo: la ley vale solo porque el poder la promulga. El Realismo tomista ofrece la cura: la ley humana debe conformarse a la Ley Natural objetiva, descubierta por la razón.

El paleolibertarismo coherente es, por necesidad, iusnaturalista: declara que el robo estatal es malo en sí mismo porque viola la naturaleza racional y teleológica del ser humano.

Sin este ancla metafísica, la libertad seguirá siendo frágil. Con ella, se convierte en invencible.

En el siguiente artículo aplicaremos este marco al pensamiento de Miguel Anxo Bastos: cómo su rechazo al voluntarismo democrático, su defensa de tradición y virtud, y su alianza con el conservadurismo cultural encajan perfectamente —y se enriquecen— con el iusnaturalismo tomista.

Fuentes y lecturas recomendadas

  • Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, II-II, q. 66 (sobre la propiedad privada) y I, q. 79-80 (sobre los universales). Edición bilingüe recomendada: BAC.
  • Guillermo de Ockham, Summa logicae y comentarios sobre las Sentencias (origen del nominalismo extremo).
  • Thomas Hobbes, Leviatán, especialmente capítulos XIII-XVII y XXI.
  • Jesús Huerta de Soto, La escuela austríaca: mercado y creatividad empresarial y Socialismo, cálculo económico y función empresarial (defensa del orden jurídico basado en propiedad privada).
  • Escuela de Salamanca: Francisco de Vitoria y Domingo de Soto, tratados De iustitia et iure (elevación de la propiedad a derecho subjetivo natural).
  • Miguel Anxo Bastos, conferencias disponibles en YouTube: “Paleolibertarismo”, “Democracia y voluntarismo” y “Familia y capitalismo”.
  • Edward Feser, Aquinas: A Beginner’s Guide (excelente introducción moderna al tomismo, en inglés).
  • Murray N. Rothbard, La ética de la libertad (intento de fundamentación iusnaturalista libertaria, compatible y complementario al tomismo).
Serie ‘Realismo y ley natural’

(I) Por qué el Estado puede robarte legalmente

(II) El error filosófico que permite al Estado redefinir la libertad

Katheryn Rubio
Author: Katheryn Rubio

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