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Cuando Bitcoin sube

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Bitcoin ha alcanzado nuevos máximos históricos y cuando Bitcoin sube también sube la tesis liberal. Cada ciclo es diferente a los anteriores, ya sea por el tipo de comprador, el apalancamiento, las noticias o fundamentales, etc. Sin embargo, siempre ocurre lo mismo a nivel ideológico y propagandístico. Cuando Bitcoin cae, los detractores, que suelen ser inversores tradicionales que no lo entienden, chartalistas, socialistas, keynesianos, entre otros, aprovechan para criticarlo y profesar su final.

En esas caídas, lamentablemente, buena parte de quienes habían comprado lo venden y se sienten estafados y desilusionados, dejan de consumir contenido vinculado a la moneda virtual porque ya no quieren saber más de él.  Esperemos que las recientes caídas no tengan ese efecto sobre las «manos débiles».

Pero cuando sube, y lo hace con fuerza, y genera ganancias enormes en quienes lo atesoraban, entonces, ¿ahí quiénes se benefician ideológicamente?

El relato

El relato sobre Bitcoin ha experimentado diversas etapas a lo largo del tiempo:

  • En ciertos momentos, Bitcoin ha estado principalmente vinculado a la deep web y proyectos como Silkroad, así como al lavado de dinero, entre otros.
  • En otros periodos, se promocionaba como el pionero de una serie de disrupciones tecnológicas, representadas por empresas basadas en criptomonedas y NFT. Se sugería una inversión de alrededor del 25% en Bitcoin y el 75% restante en diversos proyectos alternativos (altcoins). Se argumentaba que la moneda de Nakamoto tenía valor por ser el primero, pero que gradualmente lo perdería frente a altcoins más eficaces y eficientes.
  • En otras ocasiones, el enfoque estaba en considerarla como una competencia principal para las monedas fiat como medio de intercambio. Aunque esta tesis podría fundamentarse en las ideas originales de Satoshi Nakamoto, no ha sido la trayectoria principal de Bitcoin. Incluso en países como Venezuela, donde la moneda nacional ha sufrido pérdidas significativas de valor, Bitcoin no se haya utilizado como medio de intercambio. Puede que en países en crisis Bitcoin se popularice más rápido, pero no pasa a ocupar esa función.
  • Gradualmente, Bitcoin se ha asociado con un relato que se ajusta mejor a su naturaleza. Se le percibe como el «oro digital», una tecnología disruptiva por razones conceptuales más que técnicas. Se considera un depósito de valor, un activo real diseñado para almacenarse, intercambiarse en casos específicos, transmitirse como herencia y protegerse de las decisiones políticas y sus consecuencias.

Atravesar distintas etapas han permitido a Bitcoin captar la atención de usuarios con fines muy diversos. Además, le ha permitido demostrar lo que no es: un método de pago, una moneda anónima o una nueva tecnología que será tendencia como la inteligencia artificial o la realidad virtual.

¿Con qué se asocia a Bitcoin?

La estrategia de asociarla con la derecha política, especialmente el liberalismo, ha sido un tiro en el pie por parte de la izquierda.

Ya sea su adopción o su precio, en cualquier caso, la izquierda tiene todas las de perder en esta lucha. Bitcoin va a ser cada vez más conocido, cada vez más respetado y su precio seguirá siendo alcista por mucho más tiempo.

No quiero decir con esto que Bitcoin no tenga relación con el liberalismo y que haya sido la izquierda la que se la haya otorgado. Se concibió para resolver problemas vinculados a la centralización y los terceros de confianza. Por ello, de alguna manera, adquiere valor si los Estados y bancos centrales lo hacen mal. Si ambos actores dejan de ser seguros para los ciudadanos y para otros Estados, o si aumentan su recaudación, intervención y control, o si la tesis de la banca central independiente continúa fallando, la popularidad y el valor de Bitcoin seguirán en aumento.

De este modo, al igual que un patrón monetario, sirve de contención al poder político. Tener Bitcoin es una vía para la independencia política. Por lo tanto, los políticos e ideólogos de izquierda han debido buscar que fuese cualquier otra cosa menos un símbolo de libertad económica y política. Pero la soberbia les ganó y cuando lo vieron caer o ser volátil, no se resistieron a utilizarlo en nuestra contra, con lo que, repito, se dispararon al pie.

El efecto-derrame de la subida

La subida de Bitcoin atrae a nuevos inversores que deben informarse sobre sus tendencias, así como sobre sus fundamentales y su custodia.

Idealmente, el nuevo inversor aprende que esta moneda es alcista y que la mejor estrategia es comprarlo y simplemente esperar. Esta es una tesis de inversión que compatibiliza al actor con el valor del ahorro y le enseña a pensar a largo plazo. Además, Bitcoin ayuda a entender la diferencia entre volatilidad y riesgo. Dos elementos que se han buscado asociar y que solo ha servido para engañar a inversores vendiéndoles como «lo seguro» o «libre de riesgo» la deuda pública o la moneda fiat.

Cuando un nuevo inversor aprende sobre los fundamentos de Bitcoin, también aprende sobre los fundamentos del liberalismo. Es posible que el inversor busque estudiar antes de invertir. Pero otra vía es que invierta y luego estudie; en cualquier caso, si aprende sobre esta moneda, es más probable que se vuelva liberal.

Altcoins

El precio de Bitcoin puede ayudar de otra manera a que el inversor lo entienda mejor. Por ejemplo, en ciclos anteriores, Bitcoin ha subido, pero las altcoins lo han hecho porcentualmente más. Esto ha incentivado a los inversores pequeños a preferir invertir en altcoins que en Bitcoin. Y como el inversor estudia donde tiene su dinero, esto lo ha alejado de entender a Bitcoin y posiblemente hacerlo más liberal.

Sin embargo, cuando hubo la caída en 2021-2022, las altcoins cayeron más que Bitcoin y muchas aún no han subido, a pesar de que Bitcoin ya ha alcanzado nuevos máximos. Parece asentarse la tendencia de que Bitcoin es una mejor inversión, ya sea porque suba más o porque retroceda menos. Si se mantiene, lo cual suponemos que hará si entendemos que el mercado tiende a una mejor comprensión del activo, entonces los relatos equivocados sobre Bitcoin tenderán a presentarse menos en los nuevos inversores.

De igual forma, aprender sobre cómo almacenar y cuidar los Bitcoins invita a la pregunta «¿de quién estoy protegiendo mis Bitcoins?». Y aunque pueda parecernos obvio a los liberales, muchas personas no se han percatado de que tienen que protegerse del Estado. Aprender a custodiar Bitcoin abre paso a percatarse de que heredar o mover nuestra riqueza nunca había sido tan vulnerado y tan cuesta arriba. Ello a pesar de que tenemos mayores facilidades tecnológicas. Movernos nosotros o nuestro dinero resulta más complicado cada año, principalmente por razones políticas.

Conclusión

Los próximos años serán aún más interesantes para Bitcoin. Nuevos inversores institucionales, políticos y gobiernos empezarán a comprarlo, si es que no lo han estado haciendo ya. Revelan que, en el fondo, no confían en el sistema monetario, bancario y político imperante. Al entrar en esa moneda, sin quererlo, estos actores dan fuerza a ideas como la descentralización, la escasez, la libertad, la responsabilidad y la independencia del Estado.

Un gobierno que compra Bitcoin envía el mensaje de «no se puede confiar en otros Estados». Si lo compra un fondo de pensiones, invita a cuestionar los sistemas públicos de pensiones. Una legislación amigable a hacia la moneda revela el temor de las demás hacia él, etc. Y así es como con cada subida de Bitcoin, suben las tensiones del sistema fallido y sube su única alternativa real, el liberalismo.

Ver también

La estabilización del valor de bitcoin. (Manuel Polavieja).

¿Es bitcoin irremediablemente volátil? (Manuel Polavieja).

Bitcoin como almacén de valor. (Fernando Herrera).

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